Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

¿Qué tipo de psicóloga eres? ¿Qué terapia haces? ¿Trabajas más el pasado, el presente o el futuro? ¿Qué problemas tratas? ¿Cuánto tiempo duran las terapias?¿De verdad te importan los problemas de los demás? ¿Cómo consigues que no te afecte? ¿Qué tipo de relación tienes con tus pacientes?

Estas son algunas de las preguntas que suele hacerme la gente de forma habitual cuando saben que soy psicóloga, así que, ¿por qué no escribir un artículo para contestarlas?

Vayamos por partes:

  • ¿Qué tipo de psicóloga soy?

Si tengo que poner una etiqueta, ecléctica sería la palabra, dicho de otro modo, no me define ninguna corriente psicológica en concreto porque encuentro que todas son útiles y tienen su parte de razón.

Me gusta trabajar la corriente cognitiva, lo que pensamos y cómo lo pensamos. La conductual, lo que hacemos y cómo lo hacemos. La psicoanalítica, lo que nos ha sucedido y cómo nos ha sucedido. Y la corriente sistémica, los sistemas a los que pertenecemos y cómo nos desenvolvemos en ellos.

Pero dicho esto, si tuviera que especificar el tipo de psicóloga que soy, la única etiqueta con la que me identifico plenamente es con la Inteligencia Emocional. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar, porque son herramientas que todos tenemos, por lo que resulta práctico y realista trabajar con ellas y, en segundo lugar, porque todas las corrientes psicológicas pueden trabajarse a través de las herramientas de la Inteligencia Emocional.

No voy a extenderme en la Inteligencia Emocional, si os interesa saber más sobre qué significa y para qué sirve podéis mirarlo en el siguiente enlace: Inteligencia Emocional

  • ¿Qué tipo de terapia hago?

La consecuencia de mi eclecticismo mezclado con la Inteligencia Emocional, se traduce en que mi terapia consiste en trabajar el hoy, mirando al ayer, para construir el mañana. ¿Qué significa?

Significa que mi trabajo reside en que presten atención al presente, porque es donde están, pero a la misma vez vayan entendiendo cómo han llegado a ese presente y así puedan, poco a poco, edificar un futuro más positivo.

Me encantaría poder ser más concreta, porque tal vez se entendería mejor mi forma de trabajar, pero la experiencia me ha enseñado que etiquetarse demasiado limita y yo prefiero tener que explicarme más y mejor a tener que usar una palabra para definirme.

  • ¿Qué trabajo más: el pasado, el presente o el futuro?

Siguiendo con la pregunta anterior, trabajo los tres tiempos de forma bastante paralela. Me centro en el presente porque es el punto de partida, pero entender y aceptar el pasado es prioritario para no cometer los mismos errores el día de mañana.

Evidentemente, también depende mucho del por qué vienen a verme. No es lo mismo trabajar con alguien que necesita liberarse del pasado, a alguien que necesita herramientas para enfrentarse a un nuevo trabajo.

Pero lo que está claro es que todo el que pasa por mi despacho tiene que hacer un mínimo recorrido por su vida. Las personas somos la suma de pensamientos, experiencias, emociones, comportamientos…, y el pasado, el presente y el futuro forman parte de quienes vamos siendo, por lo que elegir qué parcela de vida es más importante me resulta poco realista.

  • ¿Qué tipo de problemáticas trabajo?

Todas las que tengan que ver con la vida diaria, así de simple.

Un psicólogo no solo está para depresiones graves, esquizofrenias o trastornos de la personalidad, un psicólogo también trabaja todos los aspectos personales, profesionales o emocionales que nos ocupan y nos preocupan la mayoría del tiempo.

Rupturas, relaciones tóxicas, dependencias, desmotivación, tristeza, frustración, relaciones familiares, inseguridad, celos, miedos… ¿A quién no le ocurren estas cosas?

Pues éste es mi trabajo, ayudarte a sacar lo mejor de ti para que puedas enfrentarte a la vida con todas tus herramientas desplegadas y bien desarrolladas.

¿Cómo? Bueno, eso es algo que tendrás que comprobar.

  • ¿Cuánto tiempo duran las terapias?

Pues depende de la persona y del problema por el que esté pasando.

Lo importante para mí es que se sientan libres de venir a verme siempre que lo necesiten, ya sea una vez al mes o tres veces al año.

Por supuesto, también hay personas que vienen una vez a la semana, pero procuro darles vacaciones a menudo, no siempre es posible poner en práctica lo trabajado en una semana y es prioritario que aprendan a enfrentarse a los obstáculos sin mi ayuda. Se trata de que desarrollen sus herramientas, no de que me utilicen a mí de herramienta.

  • ¿Qué si me importan los problemas de mis pacientes?

Por supuesto que sí.

Cuando alguien viene a verme significa que ha dado un paso de gigante, pedir ayuda es un acto muy valiente y solo por eso merece toda mi atención.

Muchas veces me han preguntado qué pasa cuando no tengo feeling con algún paciente, pero por suerte no es algo que me haya sucedido a menudo.

Tal vez sean personas con las que, a priori, no tenga nada en común, pero cuando conoces a alguien de verdad, cuando ves a las personitas luchando por aprender, entender y evolucionar, empatizar resulta muy sencillo. Y, cuando empatizas, cuando te implicas, porque yo soy de las que pienso que sin implicación es difícil ayudar, resulta muy, pero que muy gratificante ver cómo crecen y cómo poco a poco dejan de venir porque se sienten más fuertes.

Claro que me gusta que vengan, vivo de ello, o al menos lo intento, pero no me hice psicóloga para hacerme millonaria, cosa poco probable, me hice psicóloga porque creo que podemos ser más felices si trabajamos un poco más nuestra mente.

  • ¿Cómo consigo que no me afecten los problemas de los demás?

No me afecta porque no me repercuten los problemas de los pacientes. Si me afectaran lo más mínimo no podría ayudarles porque perdería perspectiva. Es por eso que la familia o los amigos no siempre pueden ayudarnos, porque les repercute y les afecta y pierden la perspectiva.

  • ¿Qué relación tengo con mis pacientes?

Evidentemente tengo una relación profesional, pero me gusta tener un trato cercano e informal con las personas con las que trabajo. Quizás suene maternalista, pero son mis chicos y mis chicas, mis amores profesionales, personas que admiro por lo mucho que luchan por sus vidas.


Y ésta soy yo y mi forma de trabajar, poco más puedo añadir. Me gusta mi trabajo, es interesante observar lo pequeños que nos sentimos, pero lo grandes que somos en realidad. Ser capaz de ver el potencial de las personas es un regalo para mi propia motivación, me lleva a dedicar horas y horas a buscar diferentes y variadas formas de enseñar a los demás que somos el guionista de nuestra propia película.

Y, dicho todo esto, si eres de Barcelona y quieres cambiar tu vida, te espero en mi despacho, o en el tuyo, porque también me desplazo por la ciudad.

Escríbeme a psicoreset@gmail.com o a través del whatsapp 644 425 609 y nos ponemos manos a la obra.

Vani G. Leal, Psicóloga colegiada Nº 21655

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¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Verdad que tu comportamiento sufre pequeñas variaciones dependiendo de donde estés y con quién estés? Pues eso son los roles, los diferentes comportamientos que tenemos dentro de cada sistema en el que convivimos.

Rol de madre, de hijo, de amigo, de compañero, de jefe, de vecino, de persona, de pareja, de profesional…

¿Significa que tenemos distintas caras o distintas personalidades? No, significa que potenciamos una parte u otra de nuestra personalidad en cada situación que vivimos.

  • ¿Es los mismo una cena familiar que una cena con amigos?
  • ¿Es lo mismo una reunión de trabajo que una fiesta de tus hijos?
  • ¿Es lo mismo unas vacaciones en pareja que unas vacaciones en familia?

Todas las personas ejercen diferentes roles a lo largo de su vida. Por ejemplo tu madre, aparte de ser tu madre, también tiene otros muchos roles. Tu madre también es pareja, persona, mujer, hermana, trabajadora, vecina, etc. Y, aunque el rol de madre pueda estar por encima de los demás, no significa que sus otros roles no sean importantes.

¿Qué les pasa a muchos hijos adultos que ven como sus padres se separan y tienen nuevas parejas? Pues les pasa, que solo ven el rol de madre y no aceptan que quiera rehacer su vida y ejercer otros roles, como el de pareja.

¿Qué les pasa a muchos padres o madres cuando ven que sus hijos se hacen mayores? Pues que les cuesta entender que aparte de hijos, también son personas que necesitan explorar otros roles.

¿Qué les pasa a muchas personas cuando un amigo o amiga consigue pareja y ya no tiene tanto tiempo para compartir?…

Muchos conflictos vienen al no aceptar los diferentes roles que tienen las personas. Creemos que el rol personal que tienen con nosotros es el único y el más importante, pero no es así, lo siento, el rol que tienen contigo es muy importante, sí, pero no es para nada el único importante.

Los roles son nuestra forma de adaptarnos a los diferentes sistemas. Con el sistema familiar ejercemos roles más cercanos, con el emocional más románticos, con el laboral roles más profesionales, con los colegas más superficiales, con los amigos roles más profundos…

Y dentro de los sistemas, nuestro rol también varía en función de la persona que tengamos delante. Dependiendo de la cercanía de la relación, el feeling o la compatibilidad nos comportamos de una manera u otra. ¿Tienes el mismo trato con todos tus amigos o los hay con una relación más estrecha? ¿Y con tu familia? Seguro que tu actitud se modifica con cada miembro, no es lo mismo hablar con tus hermanos que hablar con tu madre o padre.

¿Por qué es importante entender los diferentes roles que ejercemos y que ejercen los demás?

En primer lugar, para no enfadarnos tanto y entender un poco mejor la conducta de las personas y, en segundo lugar, para hacer un análisis y una autocrítica de nuestros diferentes roles.

Como he dicho antes, es normal que tus roles tengan distintas actitudes según el sistema y con la persona que estés, pero esto tiene una trampa que hay que conocer. ¿Alguna vez has conocido a alguien que en el trabajo sea un tiburón y en casa un pececillo o en casa un angelito y en la calle un pequeño diablo?

Cuando uno de tus roles se ve incapaz de hacer lo que necesita o quiere, otro puede tomar el mando y compensar aquello que no consigues hacer.

  • Si en tu casa te sientes reprimido es fácil que cuando llegues a otro sitio diferente saques la fuerza y explotes el rol que en casa no puedes.
  • Si tienes una pareja muy controladora es fácil que cuando salgas con amigos explotes tu cara más liberadora.
  • Si en tu trabajo te sientes menospreciado es fácil que llegues a tu casa y muestres allí un enfado desproporcionado.

Unos roles compensan a otros y contra mas diferencia haya entre ellos, más necesitarás compensarlos.

Por eso es importante que no hayan enormes abismos en tus diferentes roles, diferencias sí, pero no extremos opuestos, porque al final serás tú el que pague el precio de compensar y te aseguro que no es un precio barato. Ser en un sitio lo que no puedes ser en otro es una gran frustración que cargarás en tu mochila y no te dejará ser feliz ni te dejará estar tranquilo.

Así que observa, revisa y reflexiona sobre tus actuaciones y asegúrate de ser una persona parecida en cada uno de los roles que ejerzas, pero eso sí, con diferentes y variados matices.

Vani G. Leal, psicóloga.
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Hablemos del Karma y de sus travesuras Las terribles consecuencias de nuestras decisiones

Hablemos del Karma y de sus travesuras Las terribles consecuencias de nuestras decisiones

¿Existe el Karma? ¿Es verdad que el destino te devuelve multiplicado por tres tus errores?

Pues el destino no lo sé, pero lo que si devuelve los errores que cometes es la vida, y no porque el karma se vengue de ti, sino porque los errores tienen consecuencias y tarde o temprano acabamos pagando las malas decisiones. Las buenas decisiones también se pagan, pero nadie se queja del buen karma.

¿Es justo pagar por los errores? Pues no y sí.

No es justo porque cuando la cagamos es porque no lo hemos sabido hacer diferente, nadie se equivoca a propósito, ni se equivoca por gusto. Y sí, es justo porque nosotros somos los dueños de nuestras decisiones y por lo tanto somos los responsables. Además, sin consecuencias nunca aprenderíamos, ni reflexionaríamos de lo sucedido.

¿Hay errores que se pagan demasiado caros? Pues también. A veces un pequeño error pone tu vida del revés y pagas un precio excesivo por un resbalón. Pero así es la vida, complicada y rebuscada, al igual que nosotros, que somos complicados y rebuscados.

¿Lo más difícil? Perdonarnos.

A veces nos flagelamos y nos culpabilizamos por las decisiones tomadas, sobre todo cuando somos conscientes de todas las consecuencias que nosotros mismos hemos provocado, pero la culpa no sirve de nada, lo hecho hecho está y ya nada puede cambiarlo.

Vivir en la culpa no te aportará nada positivo y aunque es normal sentirse mal, no puedes castigarte eternamente por algo que no has sabido hacer diferente. Además no poder cambiar una situación pasada no significa que no podamos mejorar la situación futura.

¿Por qué normalmente repetimos una y otra vez los mismos errores? Pues los repetimos porque no nos hacemos responsables de nuestra parte en los sucedido. Echamos la culpa a los demás, a la situación, al momento, a todo y a todos menos a nosotros y por lo tanto, examinamos más lo de fuera que lo de dentro. ¿Qué pasa entonces? Que no cambiamos porque esperamos que cambie lo demás. ¿Es el karma? No, eres tú que no te detienes a reflexionar y vuelves al mismo hábito de siempre. 

A veces por miedo, por inseguridad o simplemente por costumbre nos quedamos inmóviles, pero sin movimiento no hay avance y sin avance estamos condenados a repetir aquello que nos hace daño.

No te voy a engañar, hacerlo todo bien no garantiza que todo vaya a salirte bien. No olvides que no estás solo en el mundo y que una buena decisión para ti, puede ser una mala decisión para otros. Por lo tanto, estamos expuestos a las salpicaduras de los demás, lógico y normal, teniendo en cuenta que los demás también sufren nuestras salpicaduras.

El Karma ajeno no podemos controlarlo porque no está en nuestras manos. Eso sí, ten en cuenta que el 80% de las cosas que te suceden  son tu propio Karma, así que no te excuses en que la vida te trata mal o que los demás son los culpables porque todos podemos asumir el impacto de ese 20% ajeno.

Ocúpate de tu parte, ocúpate de tus decisiones, ocúpate de tus reflexiones y tarde o temprano el destino, el Karma o como quieras llamarlo picará a tu puerta de forma más positiva.

¿Qué cosas podemos hacer para mejorar nuestro Karma?

  1. Las decisiones tomadas por miedo o inseguridad son un mal negocio. Te puede parecer una medida preventiva y segura pero lo que no enfrentas no desaparece, solo se esconde para volver más tarde.
  2. Hazte responsable de todo lo que te sucede en la vida. Si la has cagado tu quiere decir que también puedes hacer las cosas de otra forma. Y no te preocupes por la falta de oportunidades porque la vida nos pone en encrucijadas parecidas continuamente, así que a la siguiente, hazlo un poquito mejor.
  3. No tomes decisiones en caliente. Muchas ostias del Karma llegan precisamente de decisiones tomadas en momentos de enfado o de tristeza. No, aprende a despejarte, a contar hasta 1000 o sal a correr, pero las decisiones, por pequeñas que sean, se toman dentro de la tranquilidad mental y no estando en una montaña rusa.
  4. Asume las consecuencias del Karma con toda la calma que seas capaz de encontrar. Una vez ha pasado, una vez que el Karma ya se ha despachado a gusto, respira, asume y acepta que las personas salpicadas estarán enfadas, ofendidas o defraudadas. Dales espacio, dales tiempo y si está en tu mano mejorar la situación, inténtalo, pero también acepta que no todas las personas saben o pueden perdonarte tan rápido como tu quisieras.
  5. No somos perfectos ni podremos serlo nunca, por lo tanto, acepta que de vez cuando el mal karma vendrá a visitarte, al igual que te visita el buen Karma. Los errores no son fracasos, son solo oportunidades de mejorar y aprender.

Nuestro destino está elaborado a base de decisiones, buenas y malas, pero nuestras decisiones. Así que, si quieres que te llegue el buen Karma de forma más habitual, dale a tu comportamiento el lugar que se merece y examínate más a menudo, seguro que encuentras muchas pequeñas cosas que puedes hacer diferente para que todo te vaya mejor en el futuro.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

¿Qué es para ti la felicidad?

Esta pregunta ha de ser respondida de forma concreta y real, nada de sensaciones etéreas ni emociones difusas. Cuando tenemos claras las ideas podemos ir en busca de lo que necesitamos.

No hay una única respuesta ni una respuesta más válida que otra porque la felicidad es algo personal e intransferible. Lo que para ti es felicidad para otro puede ser esclavitud. No importa lo que quieran los demás para ser felices lo que importa es lo que tu consideres que es felicidad.

Para mí la felicidad es…

 

¿Te consideras una persona feliz?

Esta pregunta te obliga a sopesar tu día a día y a elegir en función de cómo te sientes en la mayoría de ocasiones.

Ojo, ser feliz no implica ser feliz a todas horas, en todos los momentos y con todas las personas. Ser feliz significa que estas contento con lo que haces o tienes en la mayor parte del tiempo.

Si tu respuesta es no ¿qué puedes hacer para mejorar tu situación?

Siempre hay algo que podemos hacer, algo que podemos cambiar o algo que debemos aceptar para sentirnos más felices.

Si no haces nada, nada pasará. Por lo tanto, responde a la pregunta de una forma honesta y céntrate en las cosas que están en tu mano cambiar.

 

¿Qué defectos, miedos e inseguridades te gustaría cambiar?

Nadie te ve, ni te escucha, ni te mira, así que se transparente contigo mismo y pon encima de la mesa aquellas pequeñas cosas que sabes perfectamente que te hacen daño o te limitan o complican la vida.

Miedo a la soledad, dependencia emocional, vergüenza, inseguridad a la hora de hablar de sentimientos, carácter sumiso o demasiado directivo, miedo al qué dirán…

Lo importante es que seas capaz de decir en voz alta que cosas de ti mismo te perjudican.

Para poder cambiar algo hay que saber exactamente cuál es el problema.

Todas las personas tenemos defectos e inseguridades. Nada de lo que te pase es algo único o excepcional porque le pasa a millones de personas, así que no pienses ni por un momento que lo tuyo no tiene solución. Tal vez no hayas encontrado la manera de enfrentarte, pero la soluciones te están esperando, búscalas.

 

¿Cuales son tus mejores cualidades?

Conocer nuestro lado más maravilloso es tan importante como conocer nuestro lado más oscuro.

Nuestras virtudes, nuestras características más destacables son las herramientas que tenemos para enfrentarnos a la vida, por lo tanto, hay que conocerlas y potenciarlas.

Debemos dejar de lado la modestia y sentirnos orgullosos de nuestra parte más positiva.

Soy una persona…empática, generosa, atrevida, productiva, alegre, comunicativa, resolutiva, mediadora, luchadora, etc.

 

¿Qué actividades realizas para divertirte, desconectar o recargar pilas?

El trabajo, la familia, los hijos, las amistades, las responsabilidades y las rutinas diarias son una fuente inagotable de estrés, por lo que es importante tener espacios donde desestresarse.

A veces ponemos de excusa la falta de tiempo, no lo hagas. Si no puedes sacar 2 horas para ti de toda una semana es que has de organizarte mejor o pedir ayuda para organizarte de otra forma.

Si tiras y tiras y tiras del carro continuamente sin pararte a beber agua, pronto caerás exhausto. ¿Dime entonces quién tirará del carro?

Has de cuidar y mimar de ti porque eres el motor de tu vida.

 

¿Qué proyectos de futuro tienes en mente?

Los objetivos que nos marcamos en la vida nos ayudan a vivir más motivados. Da igual si son proyectos profesionales, personales o familiares, lo importante es que sean objetivos que te levanten por las mañanas con ganas de seguir luchando.

Montar una empresa, aprender a cantar, crear una familia, ponerte en forma, estudiar…

Lo único que debes tener en cuenta es que sean objetivos realistas, que estén en tu mano alcanzar. Soñar es barato, pero si vives soñando imposibles tu frustración pagará un precio muy alto.

 

Si nos hacemos las preguntas adecuadas conseguiremos llegar a las respuestas que necesitamos. Evidentemente, esta es la parte más fácil porque trabajar en las respuestas requiere una dosis de valentía, atrevimiento, aceptación y disciplina que no resulta tan sencillo de lograr. Pero se empieza por algo, y ese algo, tan simple como una pregunta, puede acercarte o alejarte de tu propia felicidad.

 

Vani G, leal

Psicóloga

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¿Eres una persona profunda o superficial? Reiniciando los conceptos

¿Eres una persona profunda o superficial? Reiniciando los conceptos

Hoy hablaremos de dos etiquetas que utilizamos con mucha frecuencia a la hora de catalogar a alguien: profundo y superficial. Es normal utilizarla, el problema es que lleva consigo un calificativo de bueno, malo, mejor o peor que no nos ayuda en el camino de la objetividad y el juicio justo.

¿Es mejor ser profundo o ser superficial? Pues la verdad es que las dos características tienen ventajas y desventajas, pero ni mejor ni peor, simplemente dos temperamentos distintos.

Las personas profundas son inteligentes y las personas superficiales tontas. Pues no, ni una cosa ni la otra.

Siempre nos empeñamos en catalogarlo todo en puntos opuestos, como si fuera información en forma de verdad absoluta. Absolutismo: Distorsión cognitiva

No confundamos la forma con el fondo, porque la inteligencia va mucho más allá de lo que tenemos etiquetado.

  • Le gusta leer es profundo, le gustan los coches es superficial.
  • Le gustan los documentales es profundo, le gusta la tele basura es superficial.
  • Le gusta la política es profundo, le gusta la moda es superficial.
  • Le gusta vestir seria es profunda, le gusta vestir escotada es superficial.

A esto se le llaman tópicos y los tópicos encierran mucha ignorancia y poca reflexión.

Por supuesto que las personas profundas tienen cosas en común, al igual que lo tienen las personas nerviosas o las personas viscerales. La gente profunda suele ser más precavida, controladora, ensimismada, introvertida…

Pero digo suele porque es una mera aproximación, teniendo en cuenta la cantidad de combinaciones existentes.

También las personas superficiales suelen tener aspectos parecidos, suelen ser espontaneas, despistadas, extrovertidas, valientes…

Y vuelvo a puntualizar en el suele, porque las combinaciones son infinitas.

¿Puedes decir que es mejor o peor? No, no puedes decirlo porque para algunas cosas es una ventaja y para otras un inconveniente.

¿Qué ventajas y desventajas tienen?

La gente profunda vive más preocupada y sopesa mil veces todas las opciones, por lo tanto, les cuesta más tomar decisiones. Viven más en el pasado y en el futuro que en el presente y no suelen asumir riesgos innecesarios.

A la contra son personas que entienden más lo que les rodea, se adaptan mejor a las circunstancias y se hacen responsables de sus logros y errores.

La gente superficial es más despreocupada y por lo tanto, se tiran a la piscina con más facilidad. Saben vivir de forma más natural el presente y como profundizan menos en las consecuencias asumen riesgos sin pensárselo dos veces.

A la contra son personas que entienden menos lo que les rodea, los cambios se les hacen más cuesta arriba y tienden a culpar a los demás de sus propios errores.

¿Puedes decir que es mejor o peor?

Pues para una persona profunda a veces será mejor ser superficial y poder ser más valiente y asumir riesgos.

Para una persona superficial a veces será mejor ser profunda y analizar las situaciones en vez de ir a ciegas a por el objetivo.

He de decir una cosa muy importante también: Nadie es todo una cosa y nada la otra.

La gente profunda es y se comporta muchas veces de forma superficial.

La gente superficial es y se comporta muchas veces de forma profunda.

Así que, por favor, intentar reiniciar el concepto y cuando cataloguéis a alguien hacerlo con toda la conciencia del mundo, sabiendo que nadie es mejor ni peor, ni más listo, ni más tonto, ni más bueno, ni más malo que nadie por ser profundo o superficial, porque cada uno de ellos tiene cosas maravillosas y cosas que no lo son tanto.

Vani G. Leal
Psicóloga

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