Y después de vacaciones: ¿dónde quedan tus reflexiones? Una guía de comienzos

Y después de vacaciones: ¿dónde quedan tus reflexiones? Una guía de comienzos

¿Por qué reflexionamos más en vacaciones? porque estamos más relajados, así de simple.

El cerebro es un músculo que necesita estar en reposo para rendir al máximo, así que en los periodos de vacaciones, al estar tranquilos, descansados o más felices, somos más conscientes de aquellas cosas que necesitamos cambiar o eliminar de nuestra vida.

Una relación que no funciona, una inseguridad que te limita la vida, un objetivo que no consigues cumplir, una rutina que te amarga…

Pero ser consciente de que querer cambiar y cambiar son dos cosas muy distintas. Es por eso que muchas veces lo pensamos, pero no lo llevamos a cabo.

¿Qué podemos hacer para que nuestras reflexiones no se queden en una mera idea?

  1. Mejor un objetivo sólido que cinco volando.

Seguro que de entre todas las cosas que has pensado hay una que destaca entre las otras. Pues elígela y ponte con ella.

  1. Mejor la estrategia que la espontaneidad.

Si quieres lograr los cambios que te propongas vas a tener que planificar una estrategia realista, adecuada a cómo eres, y tener en cuenta los obstáculos.

Si eres una persona de tendencia sedentaria y poco constante, no pretendas ir al gimnasio siete días por semana, ni alimentarte a base de verduras, porque el empujón te durará poco y lo dejarás al primer obstáculo. Mejor busca un deporte que te divierta, ves un par de veces o tres por semana y busca un dieta equilibrada y variada que no te aborrezca solo con leerla.

Si eres una persona con tendencia a ser negativa, no pretendas en una semana ser la positividad personificada, ni es real, ni es posible. Mejor busca pensamientos alternativos y ves practicando cada vez que seas consciente de que estás siendo negativo. Si vas practicando a menudo tu cerebro irá modificando tus pensamientos poco a poco.

Como ves todo es poco a poco, paulatinamente, paso a paso…

Los cambios eficaces son aquellos que conllevan un cambio de mentalidad y la mentalidad se modifica cuando instalamos una rutina nueva, ya sea mental o física, a nuestra vida.

  1. Los obstáculos son inevitables.

Habrá días que no tengas tantas ganas, días que volverás a viejas costumbres, días que lograrás cumplir tus expectativas, días que todo te saldrá mal y días que querrás mandarlo todo a la mierda. No pasa nada, es normal fluctuar entre emociones y es normal que no todo salga ni tan bien, ni tan rápido como querríamos.

No abandones solo porque haya días malos o porque hayas abandonado tu estrategia durante unos días. Es igual, en cuanto puedas, la retomas.

  1. Las excusas son nuestro peor enemigo.

“Haga lo que haga siempre me pasa lo mismo”, “no sirve para nada”, “nunca cambiaré”…

Excusas, excusas y excusas.

Si no te funciona lo que estás haciendo busca nuevas estrategias, pero no abandones por decirte que no funciona o no sirve, porque hay mil maneras de hacer las cosas y tu solo has probado algunas de ellas.

  1. Miedo a lo desconocido

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”, es un dicho cargado de miedo. Significa que es mejor estar en tu zona de confort, aunque ésta sea mala, que arriesgar por algo que no sabes. ¿Es cierto? Pues no. Estar mal en tu zona de confort es estar mal siempre ¿es lo que quieres?

Todos tenemos miedo a los cambios, porque la incertidumbre es una sensación que escapa a nuestro control. No saber si estás preparado, no saber qué pasará, no saber cómo reaccionarán… Pero para estar mejor hay que arriesgar, porque quedarte en el mismo sitio no te dará nada más, de lo que ya tienes.

Las vacaciones son un refugio del día a día, un poco de aire puro para recargar pilas y continuar con la rutina, pero también son el trampolín de los sueños, porque en vacaciones conectamos con nosotros mismos, en vacaciones somos capaces de ver todo aquello que queremos o anhelamos y con todo ese oxígeno nuevo volar hacia lo desconocido, para tal vez, encontrar cosas mucho mejores.

Así que reflexiona un momento sobre todo lo que pensaste qué harías después de vacaciones y coge lápiz y papel, porque es hora de comenzar.

Vani G. Leal, Psicóloga.

Despacho Psicoreset Barcelona: Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

Si te ha gustado el artículo, mi libro te está esperando. Una guía práctica, directa y realista sobre Inteligencia Emocional.

Inteligencia Emocional de lunes a domingo

 

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

A lo largo de los años vivimos situaciones que nos obligan a cambiar de vida. A veces es una ruptura, a veces las compañías, a veces el pasado que llevamos a cuestas y a veces porque queremos que todo sea diferente, ponemos un punto y final y decidimos cambiar de vida y empezar de cero. Pero, decidirlo es una cosa y saber cómo hacerlo otra muy distinta.

Así que vamos a ver algunas ideas que nos ayuden a poner en marcha lo que queremos:

  1. Empezar totalmente de cero es imposible

Empezar de cero significaría nacer de nuevo y eso no es algo factible, por lo tanto has de aceptar que una parte irremediablemente de ti no te va a abandonar, así que no inviertas tiempo en luchar contra ello. ¿Qué cosas no puedes cambiar? Veamos algunas:

El pasado: No puedes borrar lo que has vivido, pero puedes trabajar en aceptar que el pasado aunque condiciona la vida, no tiene por qué limitarla. Sentir culpa, rabia, tristeza o vergüenza es normal, porque somos humanos, pero ninguna de esas emociones te llevará a ningún sitio positivo.

El temperamento: No puedes cambiar la parte fisiológica de tu personalidad. No significa que no podamos educar y modificar algunos aspectos que nos perjudiquen de nuestro temperamento, pero hay que focalizar en pulir y no en cambiar.

Una persona con facilidad para llorar no dejará de hacerlo solo por pretenderlo. Una persona nerviosa difícilmente podrá ser la calma personificada. Una persona visceral y emotiva tiene complicado convertirse en alguien puramente racional.

A los demás: No puedes cambiar a nadie. Si ya es complicado cambiar uno mismo, querer cambiar a otro es imposible. Cambiar de vida nunca puede significar transformar a otra persona.

Muchas veces pensamos que nuestros problemas nos lo genera alguien, pero rara vez es así en realidad.  Tú decides tu pareja, tus prioridades, tus comportamientos, tus amigos…si no te hace feliz lo que tienes, no culpabilices a los demás de tus decisiones.

La familia: Nadie elige donde nace, es una lotería. Hay personas que tienen suerte y nacen en familias que les quieren y aceptan y otros que no tienen nada de suerte y nacen en familias de mierda.

No podemos cambiar la familia en la que hemos nacido, pero si podemos elegir la relación que tenemos con ella.

Aquí tenemos que hacer un pequeño apunte, que tu familia no sea lo más maravilloso del mundo no los convierte en una familia de mierda. Así que especifiquemos que es una familia de mierda: personas que te abandonan, te intimidan, te someten, te maltratan, te vejan, te violan…

  1. Lo que sí podemos cambiar

Los pensamientos, el comportamiento, la actitud, las prioridades o las decisiones son actos que están en nuestra mano y, por lo tanto, podemos cambiar.

Si quieres empezar de cero has de examinar de ti mismo  todo aquello que te genere consecuencias negativas:

    • El mal humor que te lleva a hablarle mal a las personas que quieres.
    • La actitud negativa que te lleva a tener miedo de todo.
    • Las decisiones que te llevan a meterte en situaciones problemáticas.
    • Etc, etc., etc.

La única forma de no repetir los errores es haciendo algo distinto, pero para poder hacer algo distinto primero debes conocer las conductas o pensamientos que te perjudican.

  1. No se empieza de cero de un día para el otro

Si crees que con pensarlo está el camino medio hecho estás muy equivocado. Empezar de cero requiere tiempo y requiere trabajo. Ni un día, ni una semana, ni siquiera un mes. ¿Acaso crees que todos tus automatismos cambiarán por arte de magia?

No, empezar de cero significa que te enfrentarás a tus hábitos antiguos e intentarás corregirlos cada día. Cuando lleves un tiempo tal vez empiecen a salirte los nuevos de forma automática, pero piensa que llevas años haciendo todo de una manera y por lo tanto, hacerlo de otra no será de hoy para mañana. Ten paciencia, ten mucha paciencia contigo porque no importa que te lleve un año lograr resultados, lo que importa es que no te rindas antes de tiempo.

  1. Las personas de alrededor también tienen que adaptarse

Los demás también sufren las consecuencias de nuestros problemas, por lo tanto permite que desconfíen de tus cambios.  En vez de enfadarte, dales tiempo para que se adapten a tus intentos. Y si en algún momento recaes en viejas costumbres, entiende y acepta que te lo recuerden. Y sobre todo y ante todo, no utilices de excusa a los demás para darte por vencido.

  1. Habla abiertamente de tus decisiones

No hay nada más poderoso que la presión. Si dices alto y claro tus intenciones a todo el mundo, cada persona con la que hables hará de efecto espejo y te recordará lo que habías dicho. Además, las personas que tienes alrededor pueden apoyarte o darte ideas para mejorar en esta nueva etapa.

No te avergüences de querer cambiar porque signifique admitir que te habías equivocado. Pues sí, te has equivocado ¿y qué? ¿Acaso no nos equivocamos todos en muchos momentos?


Nunca estarás a salvo de ti si antes no te curas. El concepto de empezar de cero suena maravilloso, pero incluso yéndote a la otra punta del mundo, tus fantasmas irían contigo si no remedias primero tus problemas.

No te voy a engañar, empezar de cero es sumamente difícil. Pero no es difícil porque sea complicado, es difícil porque solemos rendirnos por el camino. A la primera piedra, al primer bache que encontramos ya nos desanimamos y creemos que no vale la pena o que es imposible. Pero no te equivoques, son excusas y es miedo, es más fácil volver a lo malo, porque ya lo conoces, que seguir por un camino de incertidumbre. Pero ¿sabes una cosa? Tu vida nunca mejorará si no te atreves a mejorarla.

Vani G Leal, psicóloga.

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De mayor quiero ser joven Una guía para envejecer con equilibrio

De mayor quiero ser joven Una guía para envejecer con equilibrio

Nos hacemos mayores, el tiempo pasa y tanto el físico como la mente varían con el transcurso de los años, es inevitable, todos lo sabemos, pero ¿cómo prepararse para ello?

Nos bombardean con la eterna juventud, mires donde mires todo es culto a un cuerpo joven, vigoroso, energético y sexy. Pero ¿es real? Pues no, no lo es porque no podemos mantenernos en formol para que los años no hagan estragos en nuestro físico. La publicidad solo busca vender y vender, por lo que, poco les preocupa a las empresas si es cierto o no que una crema te devuelve 20 años. Con que lo creas tu y lo compres, les basta, pero ¿de verdad te lo crees?

No nos engañemos, hacerse mayor es una mierda, estás más cansado, te recuperas más lento de todo, te duelen articulaciones que  no sabías ni que existían y el suelo cada vez está más lejos. Yo, que estoy a un año de los 40, ya lo noto, no me quiero ni imaginar lo que será estar cerca de los 60. Pero voy a llegar, quiera o no, me guste o no, voy a llegar, así que en vez de sumarme a la ceguera colectiva de la eterna juventud, voy a buscar la forma de llegar a vieja de la forma más joven posible.  Pero ojo, no caeré en la trampa del gran negocio creado alrededor de los años. Me quiero cuidar, si, me quiero poner más en forma sí, me quiero preparar mentalmente para asumir el tiempo, si, pero no quiero ser una esclava de las cremas, los lifting, las operaciones, los productos de belleza, las mascarillas, porque eso no detendrá el tiempo, solo me pondrá una máscara que no me permitirá asumir la verdad.

No, no me entendáis mal, no estoy en contra de comprar productos que nos ayuden a cuidarnos, no estoy en contra de que alguien quiera verse mejor y se haga algún retoque, estoy en contra de las cadenas, de las cadenas que nos atan a una forma de aparentar, de las cadenas que nos dicen una y otra vez que si te haces viejo ya no serás alguien sexy, ni apetecible, ni feliz.

Desde luego si te pasas el día mirando la tele o las revistas estás perdido. Compararse con las personas famosas es un gran error.  La mayoría de ellos viven de sus físicos, para bien y para mal son un escaparate y cuidan la apariencia hasta tal punto que algunos se destrozan la cara para parecer que tienen siempre 30 años.

Pero ellos son ellos, artistas, actores, cantantes y nosotros somos nosotros, psicólog@s, profesor@s, dependient@s, administrativ@s, gente normal y corriente, gente que no vive del físico, gente que no necesita vivir en el pasado para seguir vendiendo.

Por lo tanto, deja de mirar a través de la pantalla y deja de pensar que solo en la juventud uno puede sentirse pleno y feliz. Si miras a tu alrededor verás que hay una variedad infinita de gente mayor y mayor vamos a decirle a las personas de 60 para arriba. Hay personas mayores guapas y feas, delgadas y gordas, activas y pasivas,  pero ¿es el atractivo lo que las hace felices? No, claro que no, lo que hace felices o infelices a las personas son las cantidad de cosas que hayan construido, la gente que tengan en su vida, las actividades que ejerzan y el estado de forma que tengan. Pero que parezcan más sexys o que parezcan tener 20 años menos no es la clave de esa felicidad.

Está claro que hay cosas que no podemos controlar.  Los accidentes o algunas enfermedades pueden aparecer sin avisar y poner nuestra vida patas arriba, pero como preocuparse de lo que no sabemos es imposible, nos vamos a ocupar de lo que sí está en nuestra mano:

  • Mantenernos en forma

Uno de los grandes problemas de hacerse mayor es el físico. Por lo tanto, cuanto antes empecemos a cuidarnos, mejor llegaremos a la tercera edad.

Salir a caminar cada día, hacer deporte como piscina, aeróbic, zumba o cualquier actividad cardiovascular, hacer excursiones a la montaña o desplazarte por la ciudad con bicicleta pueden ser una manera de ponernos en forma y adquirir el buen hábito del ejercicio.

Si, a mucha gente no le gusta demasiado el deporte, pero quien algo quiere algo le cuesta, envejecer es inevitable pero podemos elegir que nuestro cuerpo se desgaste a un ritmo más lento. No es lo mismo una persona de 70 años sedentaria que una de 70 que lleva moviendo su cuerpo 40 años.

  • La buena alimentación

Fruta, cereales, verdura y proteína variada.

La alimentación es la gasolina del cuerpo, por lo que hay que comer bien, de forma equilibrada, para disponer de todas las vitaminas y minerales necesarios. No significa ponerse a dieta, significa que aprender a tener buenos hábitos alimenticios previene muchas enfermedades que pueden jodernos las vida en el camino de la vejez.

El alcohol, el tabaco y por supuesto las drogas son contraproducentes para llegar sanos y salvos a la vejez, así que se responsable y plantéate las prioridades.

Una de las claves de la felicidad son las personas que tenemos alrededor. No es lo mismo llegar a los 60 años solo que acompañado.

Uno de los grandes problemas de la gente mayor de hoy en día es que son una generación extremadamente volcada en la familia. Los hijos y la pareja han sido el motor de la motivación y cuando los niños crecen y la pareja fallece, muchas personas se quedan muy solas. Así que, si hoy tienes 40, recuerda que los hijos vuelan y que la pareja, puede o no puede estar, por lo que fomenta y adquiere diferentes relaciones con personas de tu alrededor.

Compañer@s de trabajo, amig@s, conocid@s del gimnasio, madres y padres del colegio, vecin@s, etc. Evidentemente no será la relación que tengas con tu familia, pero los amigos también son un tipo de familia muy importante y hay que cuidarlos para que a través de los años sigan estando ahí con nosotros, haciéndonos compañía y compartiendo las mismas experiencias, porque al final a todos nos pasan las mismas cosas.

  • Las actividades que no falten

El trabajo se acaba y llegarás a la jubilación, los hijos ya están con sus vidas y puedes o no  tener pareja, así que el tiempo hay que rellenarlo.

Una persona que tiene diferentes motivaciones propias y personales siempre tendrá más facilidad para entretenerse y divertirse, además de tener un cerebro más ágil y despierto. Mantenerse activo mentalmente durante los años previos a la tercera edad puede ayudar a prolongar en gran medida el declive habitual que genera el tiempo en nuestro cerebro.

Da igual que actividades ejerzas, lo importante aquí es que las ejerzas con asiduidad a lo largo de los años. Si, se que la vida de una persona normal no está sobrada de tiempo y dinero como para hacer de todo y encima combinarlo con la familia, el trabajo, las obligaciones, etc.,  pero no te engañes, siempre hay un poco de tiempo para uno mismo y no todo requiere dinero.

Si miras otra vez a la gente mayor que tienes alrededor verás que los hay que no hacen nada y los hay que aprovechan para hacer todo aquello que no pudieron hacer en su día ¿cuales te parecen más felices? Es evidente…

  • Aceptar el paso del tiempo

Aquí la personalidad es un factor bastante determinante. Hay personas que asumen de forma positiva los cambios de la vida y los hay que se agobian con un vaso de agua. Asumir la vejez es un cambio difícil porque no llegas en un día y muchas veces no te das ni cuenta de que estás ahí.

No hay nada que pueda decirte para aliviar esa angustia, la vejez asusta porque te mueres, porque te han quedado cosas por hacer, porque se va gente que quieres, porque dejarás de hacer cosas que te gustan, porque tiene muchos límites y pocas ventajas. Pero bueno, ya que hay que pasar por ello, intentemos aceptar que mientras estemos vivos, mientras nos queden fuerzas para respirar, hay que divertirse, hay que experimentar, hay que mantenerse en forma, hay que alimentarse bien, hay que tener amigos y, sobre todo y ante todo, hay que intentar ser feliz, porque al final es lo único importante. 

  • Ser mayor siendo joven

No, no me he olvidado de las ventajas de la tercera edad, claro que hay ventajas.

Los años nos aportan herramientas para enfrentarnos mejor a la situaciones, por lo que el día a día puede resultar más sencillo. Preocuparse menos, decir más lo que piensas, no tener tanto miedo a quedar mal, ser un poco más egoísta o tener las prioridades más claras son algunas prestaciones que nos suelen dejar el paso de los años.

Tiempo, mucho tiempo es otro regalo para personas que han vivido una vida de trabajo y responsabilidad. Ahora puedes destinar los días a todo aquello que dejaste de lado y retomar aficiones o actividades que siempre pensaste en hacer pero la falta de tiempo no te permitió. Por ejemplo viajar es una opción ideal para descubrir y explorar mundos nuevos. Y si, ya sé que el dinero es un obstáculo, pero el mundo no solo se descubre en otro continente, a veces el mundo está en el pueblo o ciudad de al lado.

Ser joven no es solo tener 20 años, ser joven es una actitud mental. La gente joven vive de forma intensa porque solo piensa en el momento presente. De mayor quiero ser joven significa aprender a vivir como ellos, pensando que hoy es el día perfecto, no ayer, no mañana, solo hoy, porque el tiempo bien aprovechado es aquel que se alimenta del presente.

Sé joven en actitud y sé mayor en experiencia.

Vani G Leal, Psicóloga.

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¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

El coaching es un término que ha ganado terreno y popularidad de una forma extraordinaria en estos últimos diez años.  De repente, se oye este concepto por todas partes: en el deporte, en las dietas, en las terapias personales, en el terreno laboral, en los gimnasios, en las empresas, etc. Veamos si podemos aclarar unos cuantos conceptos para saber qué significa y para qué sirve el coaching.

¿Hay diferencia entre una terapia psicológica y el coaching?

En principio, dos son las diferencias más significativa que podemos encontrar:

En primer lugar estaría la duración, mientras una terapia psicológica es más larga e intensa, el coaching está centrado en soluciones más inmediatas y a corto plazo. Y en segundo lugar, el dinamismo, mientras un psicólogo suele hacer un acompañamiento más pasivo, con sesiones muy estructuradas y un trabajo más paulatino, el coach, por el contrario, suele ser más intervencionista, con acompañamiento activo y con sesiones más abiertas que dependen, en gran medida, del aspecto que se esté trabajando. 

Como ves, digo suele porque, hoy en día, hay muchos tipos de psicólogos y de coaches que trabajan de forma parecida.

¿Un coach es un psicólogo?

No necesariamente. Los hay licenciados y graduados en psicología y los hay con formación exclusiva en coaching, pero bajo mi punto de vista, un coach puede ayudarte y orientarte tan bien como un psicólogo. Todo dependerá de la persona que haya detrás, de sus cualidades, de la formación que tenga y, sobre todo, de la forma en la que lleve a cabo las sesiones. También dependerá del problema por el cual consultes, no es lo mismo buscar ayuda por una depresión, que para orientarte en un cambio de vida laboral.

 Pero, vayamos a lo importante, ¿qué es el coaching y para qué puede servirnos?

Como bien dice la palabra, coaching es un entrenamiento y un entrenamiento es positivo en diferentes y múltiples áreas de nuestra vida.

En el desarrollo personal un coach puede trabajar contigo las emociones, los pensamientos, los hábitos, la comunicación, etc. En el área profesional puede trabajar un cambio de trabajo, la búsqueda de nuevas metas o la mejor forma de desarrollar un proyecto. Y en el área de la salud puede trabajar contigo la alimentación o el deporte.

Hoy en día, un coach puede orientarte en todo aquello que tenga que ver contigo, tus motivaciones, tus obstáculos o tus dificultades y ayudarte a encontrar alternativas para que te enfrentes de forma más positiva a los problemas del día a día.

¿Dónde puedes encontrar el mejor coach?

La búsqueda de una terapia de coaching solo tiene una complicación: que nos sirva, que no es poco. Pero para eso vas a tener que buscar, arriesgar y probar hasta que des con la adecuada. Hay muchos y muy buenos profesionales que se dedican a ello, así que no te costará encontrar en la misma ciudad, diferentes y con distintas metodologías.

Es importante que busques referencias, que te mires con calma los servicios que ofrecen y, si te pueden aconsejar alguno, mejor, porque siempre tendrás una opinión más real del tipo de sesiones que realiza.

Uno de los más conocidos y con mejores resultados es Coaching Personal Madrid, donde Nathalie Bertin ofrece distintas terapias de coaching con una metodología muy cercana y dinámica.

Destacaría de este centro el Coaching laboral, un espacio donde clarificar tus deseos, necesidades y prioridades y elaborar una estrategia o plan de actuación para conseguir los objetivos fijados.

“Yo te guío, te empujo, te animo a dar el primer paso y los siguientes hasta llegar a tu meta. Cuentas con mi apoyo, incondicional y sin juicios, hasta que llenes tu vida de colores”.

Nathalie Bertin

Como ves, el coaching no tiene ningún secreto, es un entrenamiento de nuevas técnicas, un camino alternativo a tu camino habitual para que dirijas tu vida de una forma más positiva y equilibrada.

Así que, si me preguntas si es aconsejable hacer coaching, te diré que sí, que lo importante es trabajar en uno mismo y, si es a través de un coach, pues bienvenido sea, porque al final lo que importa no es que hagas terapia psicológica, sesiones de coaching o vayas a un dietista, lo importante es que decidas hacer algo por tu vida y te pongas manos a la obra.

 Vani G. Leal, Psicóloga.

Psicología Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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¿Por donde navegan tus sueños profesionales? La parte de la vida que también importa

¿Por donde navegan tus sueños profesionales? La parte de la vida que también importa

Hoy quiero hablar de algo tan importante como los sueños profesionales, los proyectos que soñamos con conseguir algún día. Un negocio, una página web, un libro, una empresa…

Es difícil ser valiente y tirarse a la piscina, pero a veces sin salto, no hay sueño.

Lo más complicado, como en todo, es dar ese primer paso y convertir algo etéreo en algo tangible y real con lo que ponerse a trabajar.

¿Por donde empezar?

  • Compra una libreta y pon por escrito todas las ideas, planes, estrategias y objetivos que quieras conseguir. No hace falta que haya orden, eso lo dejamos para el siguiente paso. Aquí solo tienes que dejar por escrito todo lo que tengas en tu cabeza. No pongas filtros a tus conceptos solo porque te parezcan irreales, suenen mal o no lo veas del todo claro. La lluvia de ideas no debe tener ningún tipo de censura. No te avergüences solo porque no te parezca perfecto.
  • Madura la idea durante unos días y ordena las ideas en la libreta. Tacha aquello que sepas de antemano que no es factible y haz un círculo en aquellos conceptos que creas que son imprescindibles para empezar.
  • Busca información sobre tu proyecto, páginas similares, negocios parecidos, ayudas a emprendedores, tutoriales, etc.

Yo, que soy una negada en páginas web, SEO, y multitud de nombres que a día de hoy sigo pronunciando al revés, empecé a fabricar mi sueño a través de mucho buscar e investigar por Internet. Maravilloso Internet donde encuentras páginas y tutoriales de todo y para todo.

La verdad es que en poco tiempo tenía más información de la que podía procesar, así que me fue muy bien tener controladas dos o tres páginas con gran cantidad de información sobre cómo empezar desde cero un proyecto profesional.  SOCIALetic.com es a día de hoy mi página de consulta cada vez que ando perdida, porque encuentro ideas, conceptos y herramientas que me ayudan a seguir aprendiendo y creciendo como emprendedora.

Por suerte mi sueño no requiere de grandes conocimientos ni necesito planes estructurales, pero si tu sueño incluye negocios o empresas puedes visitar ¿Cómo desarrollar una estrategia Hoshin Kanri?, del Japones Hoshin y que tan de moda se ha puesto entre las nuevas empresas.

  • Toca ponerse manos a la obra. No hace falta que lo abandones todo para empezar algo nuevo. Al principio, puedes combinar tu proyecto con las responsabilidades profesionales que tengas. Sí, supone sacar tiempo de donde no lo hay, pero nadie dijo que fuera fácil.

Lo importante es que no utilices excusas para abandonar tus sueños antes de haberlos empezado porque te digas a ti mismo que no tienes tiempo o no puedes abandonar tu trabajo. Organízate bien y haz un esfuerzo, tus sueños, sin duda, lo valen.

  • Sé realista. Que persigas tus sueños no significa que tengas que fantasear con ideas irreales e utópicas. Has de tener claro que el éxito no pasa de la noche a la mañana. Necesita tiempo, necesita dedicación, necesita planificación y necesita equivocaciones. Recuerda que empezar de cero significa encontrar obstáculos por el camino. No te vengas abajo cada vez que se te presente un problema y céntrate en las posibles soluciones. Cada bache que superes es una nueva herramienta que habrás aprendido.

Y, ahora, a trabajar, a poner en práctica todo aquello que navega en tu mente. Seguro que en muchos momentos sentirás miedo, duda e incertidumbre, es normal y lógico sentir temor ante lo desconocido o nuevo. Resiste y aguanta, resiste y supera, resiste y, si no funciona, resiste y vuelve a empezar, porque la vida es muy larga y tenemos tiempo para soñar muchas veces.

¿Cuál es tu sueño?

 

Vani G. Leal

Psicóloga

Inteligencia Emocional de lunes a domingo. Descarga gratuita en Bookboon

 

Hablemos de la muerte hablando de la vida Aprovecha el momento, Carpe Diem.

Hablemos de la muerte hablando de la vida Aprovecha el momento, Carpe Diem.

Qué poco hablamos de la muerte siendo algo tan presente y natural. Supongo que nadie quiere pensar en algo que duele y asusta tanto, pero que no lo queramos pensar no significa que no vaya a suceder.

Nunca estamos preparados para decir adiós a un ser querido. Y no estamos preparados porque es algo a lo que no nos acostumbramos por muy normal que sea.

Pero, una vez que ha sucedido, una vez que ya se ha ido alguien importante para nosotros, ¿cómo podemos superarlo? ¿Cómo podemos llevar el duelo?

Lo primero que has de saber es que no hay una forma concreta de llevar el duelo. Dependiendo del tipo de personalidad, creencias, valores, entorno… cada persona sentirá, reaccionará y lo asumirá de forma muy distinta.

Dolor, pena, rabia, frustración, soledad, tristeza… son algunas de las emociones que se apoderarán de nosotros durante algún tiempo. ¿En qué orden y con qué intensidad? Pues depende de las circunstancias, depende del momento y depende de la persona que se haya ido. Pero lo que debes tener claro es que no son emociones que puedas eludir o bloquear porque son necesarias para llegar a la aceptación.

Si has de llorar llora hasta vaciarte, si has de enfadarte y gritar, enfádate y grita lo que necesites, si has de dormir y descansar, duerme todo lo que puedas, si has de hablar sobre lo que sientes, háblalo hasta quedarte sin voz y si lo que quieres es no hablar de nada, no hables de nada.

Hay personas que necesitarán unas semanas para asumir lo que ha pasado, otras algunos meses y otras necesitarán años. ¿Se supera? bueno, la verdad es que se asume, más que se supera. Sobre todo cuando son muertes inesperadas o trágicas, como puede ser la muerte de un hijo.

Por desgracia no todas las personas tienen la misma facilidad para saber lo que necesitan. Habrá que necesiten hablar pero ni si quiera lo sepan o no sepan cómo hacerlo y habrá que necesiten llorar pero no se lo permitan a sí mismas. Lo siento, poco podemos hacer ante eso.

El duelo es un camino personal e intransferible y respetarlo es importante, aunque sea complicado. A veces queremos ayudar a nuestros seres queridos pero no entendemos las reacciones que tienen y les apretamos para que actúen como lo haríamos nosotros. Pero olvidas que ellos no son tu. No tienen tu personalidad, ni tus herramientas, ni tus creencias…tienen las suyas. Respeta ese espacio y respeta esa diferencia y si quieres ayudar acércate por si te necesitan, expresa tus sentimientos y espera a ver si hacen lo mismo o pregúntales qué clase de ayuda necesitan. Porque no todos necesitamos lo mismo para superar un duelo.

Pero hablemos de la vida…

Si algo nos enseña la muerte es que estamos vivos y, eso significa, que aun tenemos tiempo para cumplir nuestros sueños y cambiar o mejorar todo aquello que nos preocupe.

Hay personas que después de una muerte sienten el impulso de correr riesgos, de cambiar de vida o de cometer locuras. Bueno, es una opción, aunque suele ser un lapsus temporal producto de las emociones que has sentido y por eso con el tiempo se vuelve a la normalidad.

Pero ese primer impulso es maravilloso en realidad. Cuando muere alguien lo primero que pensamos es que la vida tiene fecha de caducidad y pensamos que hay que ponerse las pilas.

Y es verdad, hay que ponerse las pilas…

  • Has de valorar lo que tienes y si no te gusta, corregirlo o cambiarlo.
  • Has de evaluar tus prioridades porque a veces perdemos mucho tiempo en cosas que al final no son tan importantes.
  • Has de repasar las personas que tienes en tu vida y ajustar las relaciones para que sean lo más equilibradas posible.
  • Has de solucionar todo lo que creas tener pendiente.
  • Has de preguntarte cómo quieres que sea tu vida y si estás haciendo lo necesario para conseguirlo.
  • Has de decir a las personas que quieres que son importantes para ti.

La muerte no suele tener nada de bueno, pero puede tenerlo si conviertes esa tristeza del que se va por la alegría de los que si están. Si conviertes la rabia o el enfado por empuje y fuerza hacia tus sueños. Si conviertes el dolor del vacío por recuerdos que se quedan contigo.

No, no tiene nada de bueno la muerte, pero la vida sí que lo tiene. Y tú estás vivo. Así que como dijo Horacio, poeta romano, aprovecha el momento, CARPE DIEM.

Vani G. Leal

Psicóloga

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