¿Por qué cuesta tanto tomar decisiones? Valientes con miedo

¿Por qué cuesta tanto tomar decisiones? Valientes con miedo

Qué difícil es tomar una decisión, te dicen, decídete, te quedas o te vas, me amas o no me amas, te gusta tu vida o no te gusta, pero lo que sentimos no es blanco o negro, lo que sentimos tiene millones de matices y decidir qué es lo mejor o decidir qué es exactamente lo que queremos es algo sumamente complicado.

Y luego está el miedo,  miedo a equivocarse, a perder algo, a que no haya marcha atrás, a quedarse solo…

Por eso, porque el miedo es el mayor enemigo de las decisiones, lo primero y más importante que hay que descubrir es qué miedo hay detrás de que no seas capaz de tomar una decisión.

Un poco de miedo está dentro de la normalidad, hay que tener en cuenta que no tenemos todas las respuestas y tomar una decisión siempre es arriesgado, así que asume la incertidumbre y asume que tomar la decisión correcta no siempre equivale a que las cosas salgan perfectas.

Por otro lado, tomar la decisión correcta tampoco es sinónimo de sentirse de maravilla en el mismo momento porque, a veces, se necesita un periodo de tiempo para notar las consecuencias de lo que hemos elegido.

Hagamos un ejercicio: cierra los ojos e imagínate tomando la decisión. ¿Qué ves? ¿Cómo te sientes? ¿Qué te ves haciendo? ¿Qué obstáculos eres capaz de visualizar? ¿Cómo te ves superándolos?

No, no es metafórico, es literal. Cierra los ojos y echa tu mente a volar. La mente no tiene límites y en tu mente solo mandas tú. Imagínate libre de miedos y visualízate lo más feliz posible.

Hagamos las preguntas otra vez. ¿Qué has visto? ¿Cómo te has imaginado? ¿Qué había de diferente en tu vida?

Ahí tienes tus decisiones…

Del dicho al hecho hay un trecho, ¿verdad? Eso es lo malo, que pensarlo es una cosa y hacerlo otra muy distinta. Ese es el verdadero problema de las decisiones, que las tomamos, pero no somos capaces de llevarlas a cabo.

Volvamos al miedo otra vez.

El miedo solo toma malas decisiones, o peor, ni siquiera toma decisiones. El miedo bloquea, colapsa, estanca, nubla…

¿Y si me equivoco y me arrepiento? Pues al menos lo habrás intentado y, si usas bien el cerebro, sabrás dirigir tus pasos hacia el lugar que mejor te convenga.

No, este no es un artículo en el que te doy unos pasos para tomar la mejor decisión o, al menos, tomar una decisión porque, sencillamente, no existen pautas para ser valiente y, no nos engañemos, tomar decisiones es de valientes.

Arriesgar, atreverse, tirarse a la piscina o estancarse, quedarse parado y tener lo mismo de siempre.

Claro que no es sencillo tomar una decisión, pero ¿de verdad es más fácil no hacer nada? ¿Seguro? ¿Es más fácil vivir con la pena, con las ganas, con el miedo?

Pues no, ten por seguro que continuar con lo mismo de siempre, haciendo lo mismo de siempre por miedo no es lo más fácil, ni te aporta equilibrio, ni por supuesto te aporta seguridad, todo lo contrario, en realidad.

Cuando tenemos miedo de hacer algo diferente a lo que tenemos, dejamos de lado nuestros sueños y nos estamos dando un mensaje alto y claro de que más vale malo conocido que bueno por conocer. ¿Crees que eso no afecta a tu seguridad? ¿Crees que el hecho de dejar de lado tus ilusiones no pasa factura a tu autoestima?

A ver, no es malo querer estar donde quieres estar, no es malo no necesitar nada más de lo que tienes, lo malo es desear algo diferente, pero no hacer absolutamente nada para conseguirlo.

Al final has de poner en la balanza todo lo que tienes y todo lo que deseas y pensar realmente si vas a poder renunciar a tus sueños sin que te pase demasiada factura.

¿Qué significa demasiada factura? Significa estar triste, significa estar enfadado, significa estar deprimido por todo aquello que anhelas y no te atreves a conseguir.

Tomar decisiones es de valientes, valientes que tienen miedo pero deciden que merece la pena probar algo mejor o, simplemente, intentar algo diferente. Puede salir bien o mal, mejor o peor, pero sin acción nunca hay resultados.

Reflexiona sobre ello, sal a pasear, tómate unos días para meditar y luego, si sigues creyendo que debes tomar una decisión y ser valiente, traza una estrategia.

Ten en cuenta cómo eres (autoconocimiento), ten cuenta los obstáculos propios y ajenos que te vas a encontrar, ten en cuenta que los cambios no llegan de la noche a la mañana y sobre todo ten en cuenta que los tropiezos son inevitables.

Nadie te garantiza que lo vayas a lograr, nadie te garantiza que las cosas te vayan a ir perfectas, pero solo el hecho de cambiar algo ya puede cambiar tu vida por completo, así que, al menos, inténtalo.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

Lista de propósitos, ¿sirve para algo? Querer cambiar y conseguirlo son dos cosas muy diferentes

Lista de propósitos, ¿sirve para algo? Querer cambiar y conseguirlo son dos cosas muy diferentes

¿Cuántas veces hacemos una lista de propósitos? Año nuevo, después de verano, en nuestro cumpleaños… Hay fechas en que proponerse cambios es algo casi inevitable.

Pero te diré un secreto, la mayoría de veces, no sirve de nada. ¿Por qué? Pues porque olvidamos que las viejas costumbres no cambian de la noche a la mañana.

Así que, si quieres que tu lista funcione, veamos las cosas que debemos tener en cuenta para que por una vez sirva de algo:

1-¿Una lista de propósitos? Seamos sensatos y empecemos con uno, un solo propósito.

¿Cuál? Pues eso solo lo conoces tú. Seguro que sabes exactamente qué es lo que necesitas cambiar de ti o de tu vida para que las cosas te vayan un poco mejor.

  • Hacer dieta, ejercicio, comer sano…
  • Empezar una relación o romper la que tienes.
  • Dejar de llamar o atreverte a llamar.
  • Buscar una afición o buscar tiempo para encontrar una afición.
  • Aprender a decir lo que piensas o a decir no.
  • Dejar de mirar el móvil.
  • Superar una ruptura.
  • Cambiar de trabajo o ponerte de una vez a buscar uno.
  • Estudiar o terminar lo que un día empezaste.

Cada persona necesita focalizar en su propio propósito y ponerse manos a la obra.

2– En vez de hacer una lista de propósitos, haz una lista de estrategias.

Una vez has elegido el único e inimitable cambio en tu vida, es hora de hacer una lista, pero no de objetivos ni metas, sino de estrategias para conseguir el propósito elegido.

Quizás creas que con desearlo mucho ya lo vas a conseguir pero, no te equivoques, desearlo es el principio, pero después del deseo viene el trabajo, la constancia y la voluntad, y eso no es tan sencillo.

Y, por eso mismo, porque no es tan sencillo, has de estar preparado para todos los obstáculos que te puedan surgir, sobre todo los obstáculos internos y propios como las excusas y los autoengaños.

Planea al detalle qué hábitos, pensamientos, acciones, comportamientos son los que has de cambiar. Planea qué días, qué horas, qué momentos, cómo cambiarlos, qué hacer si no hay resultados, cuando se han de ver los resultados…

Organiza al detalle como llevarás a cabo el cambio y no dejes nada al azar, a la suerte o al destino.

3– Para cambiar las cosas has de ser más consciente de lo que ya sabes en el fondo, pero intentas eludir por miedo o inseguridad.

  • Si quieres bajar de peso pero eludes tu ansiedad, va a ser doblemente difícil conseguir tu meta.
  • Si quieres romper una relación pero eludes tu dependencia…
  • Si quieres decir lo que piensas pero eludes tu miedo al qué dirán…

Si quieres un resultado diferente al que has obtenido hasta ahora tendrás que trabajar en una dirección algo más profunda y atacar directamente a la fuente (no olvides que la mayoría de veces son nuestros miedos los que impiden que consigamos nuestros propósitos).

Lo importante no es rebajar los 10 kilos que sobran, que también, lo importante es que planees bien el control de la ansiedad que te llevará a comer menos (con deporte, por ejemplo).

Lo importante no es que consigas decir lo que piensas, que también, lo importante es que aprendas a controlar los pensamientos que te impiden decir lo que piensas (con pensamientos alternativos, por ejemplo).

Lo importante no es que consigas dejar a tu pareja, que también, lo importante es que adquieras seguridad y trabajes la independencia (con proyectos o aficiones individuales, por ejemplo).

4– Recaer en viejos hábitos no significa fracasar, significa que hay que cambiar de estrategia.

Saltarse la dieta, hacer la llamada que no debías, no decir lo que piensas, dejar de ir al gimnasio…

Un día no pasa nada, pero cuando un día sigue a otro y a otro es hora de parar y reflexionar otra vez.

Las malas costumbres picarán a tu puerta tarde o temprano y será el momento de reforzar el trabajo o de cambiar de estrategia. Si recaes en viejos hábitos es porque algo estás pasando por alto o no estás teniendo en cuenta. Así que, revisa, reflexiona y, si no das con una nueva estrategia, pide ayuda.

Cambiar algo de ti o de tu vida de forma consciente es un acto difícil, a veces muy difícil, así que no saques a pasear el orgullo, la dignidad o la vergüenza y pide ayuda (los psicólogos/as estamos para eso, para ayudarte con los cambios).

5Dale voz a tu propósito.

Darle voz significa hablar de ello. Habla de lo que quieres conseguir, de tus miedos, de tus obstáculos, de las estrategias que quieres utilizar…

Es normal sentirse incómodo hablando de tus propias dificultades, pero no pasa nada, es una emoción totalmente soportable, así que no te escondas y grita a diestro y siniestro la batalla contigo mismo.

Si hablas de algo lo haces real, para ti y para los demás, y no te será tan sencillo obviarlo, disimularlo o eludirlo y además te darás cuenta de que al igual que tú, los demás también libran sus batallas y entre todas las experiencias y estrategias que escuches, algunas pueden servirte a ti también.

Y ahora te toca a ti. ¿Has elegido el propósito? ¿Has organizado la estrategia? ¿Tienes alternativas a la estrategia? ¿Has hablado de tu estrategia con alguien? Pues es hora de comenzar.

¡A por ello!

Vani G. Leal, Psicóloga.

Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

Y después de vacaciones: ¿dónde quedan tus reflexiones? Una guía de comienzos

Y después de vacaciones: ¿dónde quedan tus reflexiones? Una guía de comienzos

¿Por qué reflexionamos más en vacaciones? porque estamos más relajados, así de simple.

El cerebro es un músculo que necesita estar en reposo para rendir al máximo, así que en los periodos de vacaciones, al estar tranquilos, descansados o más felices, somos más conscientes de aquellas cosas que necesitamos cambiar o eliminar de nuestra vida.

Una relación que no funciona, una inseguridad que te limita la vida, un objetivo que no consigues cumplir, una rutina que te amarga…

Pero ser consciente de que querer cambiar y cambiar son dos cosas muy distintas. Es por eso que muchas veces lo pensamos, pero no lo llevamos a cabo.

¿Qué podemos hacer para que nuestras reflexiones no se queden en una mera idea?

  1. Mejor un objetivo sólido que cinco volando.

Seguro que de entre todas las cosas que has pensado hay una que destaca entre las otras. Pues elígela y ponte con ella.

  1. Mejor la estrategia que la espontaneidad.

Si quieres lograr los cambios que te propongas vas a tener que planificar una estrategia realista, adecuada a cómo eres, y tener en cuenta los obstáculos.

Si eres una persona de tendencia sedentaria y poco constante, no pretendas ir al gimnasio siete días por semana, ni alimentarte a base de verduras, porque el empujón te durará poco y lo dejarás al primer obstáculo. Mejor busca un deporte que te divierta, ves un par de veces o tres por semana y busca un dieta equilibrada y variada que no te aborrezca solo con leerla.

Si eres una persona con tendencia a ser negativa, no pretendas en una semana ser la positividad personificada, ni es real, ni es posible. Mejor busca pensamientos alternativos y ves practicando cada vez que seas consciente de que estás siendo negativo. Si vas practicando a menudo tu cerebro irá modificando tus pensamientos poco a poco.

Como ves todo es poco a poco, paulatinamente, paso a paso…

Los cambios eficaces son aquellos que conllevan un cambio de mentalidad y la mentalidad se modifica cuando instalamos una rutina nueva, ya sea mental o física, a nuestra vida.

  1. Los obstáculos son inevitables.

Habrá días que no tengas tantas ganas, días que volverás a viejas costumbres, días que lograrás cumplir tus expectativas, días que todo te saldrá mal y días que querrás mandarlo todo a la mierda. No pasa nada, es normal fluctuar entre emociones y es normal que no todo salga ni tan bien, ni tan rápido como querríamos.

No abandones solo porque haya días malos o porque hayas abandonado tu estrategia durante unos días. Es igual, en cuanto puedas, la retomas.

  1. Las excusas son nuestro peor enemigo.

«Haga lo que haga siempre me pasa lo mismo», «no sirve para nada», «nunca cambiaré»…

Excusas, excusas y excusas.

Si no te funciona lo que estás haciendo busca nuevas estrategias, pero no abandones por decirte que no funciona o no sirve, porque hay mil maneras de hacer las cosas y tu solo has probado algunas de ellas.

  1. Miedo a lo desconocido

«Más vale malo conocido que bueno por conocer», es un dicho cargado de miedo. Significa que es mejor estar en tu zona de confort, aunque ésta sea mala, que arriesgar por algo que no sabes. ¿Es cierto? Pues no. Estar mal en tu zona de confort es estar mal siempre ¿es lo que quieres?

Todos tenemos miedo a los cambios, porque la incertidumbre es una sensación que escapa a nuestro control. No saber si estás preparado, no saber qué pasará, no saber cómo reaccionarán… Pero para estar mejor hay que arriesgar, porque quedarte en el mismo sitio no te dará nada más, de lo que ya tienes.

Las vacaciones son un refugio del día a día, un poco de aire puro para recargar pilas y continuar con la rutina, pero también son el trampolín de los sueños, porque en vacaciones conectamos con nosotros mismos, en vacaciones somos capaces de ver todo aquello que queremos o anhelamos y con todo ese oxígeno nuevo volar hacia lo desconocido, para tal vez, encontrar cosas mucho mejores.

Así que reflexiona un momento sobre todo lo que pensaste qué harías después de vacaciones y coge lápiz y papel, porque es hora de comenzar.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

 

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

A lo largo de los años vivimos situaciones que nos obligan a cambiar de vida. A veces es una ruptura, a veces las compañías, a veces el pasado que llevamos a cuestas y a veces porque queremos que todo sea diferente, ponemos un punto y final y decidimos cambiar de vida y empezar de cero. Pero, decidirlo es una cosa y saber cómo hacerlo otra muy distinta.

Así que vamos a ver algunas ideas que nos ayuden a poner en marcha lo que queremos:

  1. Empezar totalmente de cero es imposible

Empezar de cero significaría nacer de nuevo y eso no es algo factible, por lo tanto has de aceptar que una parte irremediablemente de ti no te va a abandonar, así que no inviertas tiempo en luchar contra ello. ¿Qué cosas no puedes cambiar? Veamos algunas:

El pasado: No puedes borrar lo que has vivido, pero puedes trabajar en aceptar que el pasado aunque condiciona la vida, no tiene por qué limitarla. Sentir culpa, rabia, tristeza o vergüenza es normal, porque somos humanos, pero ninguna de esas emociones te llevará a ningún sitio positivo.

El temperamento: No puedes cambiar la parte fisiológica de tu personalidad. No significa que no podamos educar y modificar algunos aspectos que nos perjudiquen de nuestro temperamento, pero hay que focalizar en pulir y no en cambiar.

Una persona con facilidad para llorar no dejará de hacerlo solo por pretenderlo. Una persona nerviosa difícilmente podrá ser la calma personificada. Una persona visceral y emotiva tiene complicado convertirse en alguien puramente racional.

A los demás: No puedes cambiar a nadie. Si ya es complicado cambiar uno mismo, querer cambiar a otro es imposible. Cambiar de vida nunca puede significar transformar a otra persona.

Muchas veces pensamos que nuestros problemas nos lo genera alguien, pero rara vez es así en realidad.  Tú decides tu pareja, tus prioridades, tus comportamientos, tus amigos…si no te hace feliz lo que tienes, no culpabilices a los demás de tus decisiones.

La familia: Nadie elige donde nace, es una lotería. Hay personas que tienen suerte y nacen en familias que les quieren y aceptan y otros que no tienen nada de suerte y nacen en familias de mierda.

No podemos cambiar la familia en la que hemos nacido, pero si podemos elegir la relación que tenemos con ella.

Aquí tenemos que hacer un pequeño apunte, que tu familia no sea lo más maravilloso del mundo no los convierte en una familia de mierda. Así que especifiquemos que es una familia de mierda: personas que te abandonan, te intimidan, te someten, te maltratan, te vejan, te violan…

  1. Lo que sí podemos cambiar

Los pensamientos, el comportamiento, la actitud, las prioridades o las decisiones son actos que están en nuestra mano y, por lo tanto, podemos cambiar.

Si quieres empezar de cero has de examinar de ti mismo  todo aquello que te genere consecuencias negativas:

    • El mal humor que te lleva a hablarle mal a las personas que quieres.
    • La actitud negativa que te lleva a tener miedo de todo.
    • Las decisiones que te llevan a meterte en situaciones problemáticas.
    • Etc, etc., etc.

La única forma de no repetir los errores es haciendo algo distinto, pero para poder hacer algo distinto primero debes conocer las conductas o pensamientos que te perjudican.

  1. No se empieza de cero de un día para el otro

Si crees que con pensarlo está el camino medio hecho estás muy equivocado. Empezar de cero requiere tiempo y requiere trabajo. Ni un día, ni una semana, ni siquiera un mes. ¿Acaso crees que todos tus automatismos cambiarán por arte de magia?

No, empezar de cero significa que te enfrentarás a tus hábitos antiguos e intentarás corregirlos cada día. Cuando lleves un tiempo tal vez empiecen a salirte los nuevos de forma automática, pero piensa que llevas años haciendo todo de una manera y por lo tanto, hacerlo de otra no será de hoy para mañana. Ten paciencia, ten mucha paciencia contigo porque no importa que te lleve un año lograr resultados, lo que importa es que no te rindas antes de tiempo.

  1. Las personas de alrededor también tienen que adaptarse

Los demás también sufren las consecuencias de nuestros problemas, por lo tanto permite que desconfíen de tus cambios.  En vez de enfadarte, dales tiempo para que se adapten a tus intentos. Y si en algún momento recaes en viejas costumbres, entiende y acepta que te lo recuerden. Y sobre todo y ante todo, no utilices de excusa a los demás para darte por vencido.

  1. Habla abiertamente de tus decisiones

No hay nada más poderoso que la presión. Si dices alto y claro tus intenciones a todo el mundo, cada persona con la que hables hará de efecto espejo y te recordará lo que habías dicho. Además, las personas que tienes alrededor pueden apoyarte o darte ideas para mejorar en esta nueva etapa.

No te avergüences de querer cambiar porque signifique admitir que te habías equivocado. Pues sí, te has equivocado ¿y qué? ¿Acaso no nos equivocamos todos en muchos momentos?


Nunca estarás a salvo de ti si antes no te curas. El concepto de empezar de cero suena maravilloso, pero incluso yéndote a la otra punta del mundo, tus fantasmas irían contigo si no remedias primero tus problemas.

No te voy a engañar, empezar de cero es sumamente difícil. Pero no es difícil porque sea complicado, es difícil porque solemos rendirnos por el camino. A la primera piedra, al primer bache que encontramos ya nos desanimamos y creemos que no vale la pena o que es imposible. Pero no te equivoques, son excusas y es miedo, es más fácil volver a lo malo, porque ya lo conoces, que seguir por un camino de incertidumbre. Pero ¿sabes una cosa? Tu vida nunca mejorará si no te atreves a mejorarla.

Vani G Leal, psicóloga.

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De mayor quiero ser joven Una guía para envejecer con equilibrio

De mayor quiero ser joven Una guía para envejecer con equilibrio

Nos hacemos mayores, el tiempo pasa y tanto el físico como la mente varían con el transcurso de los años, es inevitable, todos lo sabemos, pero ¿cómo prepararse para ello?

Nos bombardean con la eterna juventud, mires donde mires todo es culto a un cuerpo joven, vigoroso, energético y sexy. Pero ¿es real? Pues no, no lo es porque no podemos mantenernos en formol para que los años no hagan estragos en nuestro físico. La publicidad solo busca vender y vender, por lo que, poco les preocupa a las empresas si es cierto o no que una crema te devuelve 20 años. Con que lo creas tu y lo compres, les basta, pero ¿de verdad te lo crees?

No nos engañemos, hacerse mayor es una mierda, estás más cansado, te recuperas más lento de todo, te duelen articulaciones que  no sabías ni que existían y el suelo cada vez está más lejos. Yo, que estoy a un año de los 40, ya lo noto, no me quiero ni imaginar lo que será estar cerca de los 60. Pero voy a llegar, quiera o no, me guste o no, voy a llegar, así que en vez de sumarme a la ceguera colectiva de la eterna juventud, voy a buscar la forma de llegar a vieja de la forma más joven posible.  Pero ojo, no caeré en la trampa del gran negocio creado alrededor de los años. Me quiero cuidar, si, me quiero poner más en forma sí, me quiero preparar mentalmente para asumir el tiempo, si, pero no quiero ser una esclava de las cremas, los lifting, las operaciones, los productos de belleza, las mascarillas, porque eso no detendrá el tiempo, solo me pondrá una máscara que no me permitirá asumir la verdad.

No, no me entendáis mal, no estoy en contra de comprar productos que nos ayuden a cuidarnos, no estoy en contra de que alguien quiera verse mejor y se haga algún retoque, estoy en contra de las cadenas, de las cadenas que nos atan a una forma de aparentar, de las cadenas que nos dicen una y otra vez que si te haces viejo ya no serás alguien sexy, ni apetecible, ni feliz.

Desde luego si te pasas el día mirando la tele o las revistas estás perdido. Compararse con las personas famosas es un gran error.  La mayoría de ellos viven de sus físicos, para bien y para mal son un escaparate y cuidan la apariencia hasta tal punto que algunos se destrozan la cara para parecer que tienen siempre 30 años.

Pero ellos son ellos, artistas, actores, cantantes y nosotros somos nosotros, psicólog@s, profesor@s, dependient@s, administrativ@s, gente normal y corriente, gente que no vive del físico, gente que no necesita vivir en el pasado para seguir vendiendo.

Por lo tanto, deja de mirar a través de la pantalla y deja de pensar que solo en la juventud uno puede sentirse pleno y feliz. Si miras a tu alrededor verás que hay una variedad infinita de gente mayor y mayor vamos a decirle a las personas de 60 para arriba. Hay personas mayores guapas y feas, delgadas y gordas, activas y pasivas,  pero ¿es el atractivo lo que las hace felices? No, claro que no, lo que hace felices o infelices a las personas son las cantidad de cosas que hayan construido, la gente que tengan en su vida, las actividades que ejerzan y el estado de forma que tengan. Pero que parezcan más sexys o que parezcan tener 20 años menos no es la clave de esa felicidad.

Está claro que hay cosas que no podemos controlar.  Los accidentes o algunas enfermedades pueden aparecer sin avisar y poner nuestra vida patas arriba, pero como preocuparse de lo que no sabemos es imposible, nos vamos a ocupar de lo que sí está en nuestra mano:

  • Mantenernos en forma

Uno de los grandes problemas de hacerse mayor es el físico. Por lo tanto, cuanto antes empecemos a cuidarnos, mejor llegaremos a la tercera edad.

Salir a caminar cada día, hacer deporte como piscina, aeróbic, zumba o cualquier actividad cardiovascular, hacer excursiones a la montaña o desplazarte por la ciudad con bicicleta pueden ser una manera de ponernos en forma y adquirir el buen hábito del ejercicio.

Si, a mucha gente no le gusta demasiado el deporte, pero quien algo quiere algo le cuesta, envejecer es inevitable pero podemos elegir que nuestro cuerpo se desgaste a un ritmo más lento. No es lo mismo una persona de 70 años sedentaria que una de 70 que lleva moviendo su cuerpo 40 años.

  • La buena alimentación

Fruta, cereales, verdura y proteína variada.

La alimentación es la gasolina del cuerpo, por lo que hay que comer bien, de forma equilibrada, para disponer de todas las vitaminas y minerales necesarios. No significa ponerse a dieta, significa que aprender a tener buenos hábitos alimenticios previene muchas enfermedades que pueden jodernos las vida en el camino de la vejez.

El alcohol, el tabaco y por supuesto las drogas son contraproducentes para llegar sanos y salvos a la vejez, así que se responsable y plantéate las prioridades.

Una de las claves de la felicidad son las personas que tenemos alrededor. No es lo mismo llegar a los 60 años solo que acompañado.

Uno de los grandes problemas de la gente mayor de hoy en día es que son una generación extremadamente volcada en la familia. Los hijos y la pareja han sido el motor de la motivación y cuando los niños crecen y la pareja fallece, muchas personas se quedan muy solas. Así que, si hoy tienes 40, recuerda que los hijos vuelan y que la pareja, puede o no puede estar, por lo que fomenta y adquiere diferentes relaciones con personas de tu alrededor.

Compañer@s de trabajo, amig@s, conocid@s del gimnasio, madres y padres del colegio, vecin@s, etc. Evidentemente no será la relación que tengas con tu familia, pero los amigos también son un tipo de familia muy importante y hay que cuidarlos para que a través de los años sigan estando ahí con nosotros, haciéndonos compañía y compartiendo las mismas experiencias, porque al final a todos nos pasan las mismas cosas.

  • Las actividades que no falten

El trabajo se acaba y llegarás a la jubilación, los hijos ya están con sus vidas y puedes o no  tener pareja, así que el tiempo hay que rellenarlo.

Una persona que tiene diferentes motivaciones propias y personales siempre tendrá más facilidad para entretenerse y divertirse, además de tener un cerebro más ágil y despierto. Mantenerse activo mentalmente durante los años previos a la tercera edad puede ayudar a prolongar en gran medida el declive habitual que genera el tiempo en nuestro cerebro.

Da igual que actividades ejerzas, lo importante aquí es que las ejerzas con asiduidad a lo largo de los años. Si, se que la vida de una persona normal no está sobrada de tiempo y dinero como para hacer de todo y encima combinarlo con la familia, el trabajo, las obligaciones, etc.,  pero no te engañes, siempre hay un poco de tiempo para uno mismo y no todo requiere dinero.

Si miras otra vez a la gente mayor que tienes alrededor verás que los hay que no hacen nada y los hay que aprovechan para hacer todo aquello que no pudieron hacer en su día ¿cuales te parecen más felices? Es evidente…

  • Aceptar el paso del tiempo

Aquí la personalidad es un factor bastante determinante. Hay personas que asumen de forma positiva los cambios de la vida y los hay que se agobian con un vaso de agua. Asumir la vejez es un cambio difícil porque no llegas en un día y muchas veces no te das ni cuenta de que estás ahí.

No hay nada que pueda decirte para aliviar esa angustia, la vejez asusta porque te mueres, porque te han quedado cosas por hacer, porque se va gente que quieres, porque dejarás de hacer cosas que te gustan, porque tiene muchos límites y pocas ventajas. Pero bueno, ya que hay que pasar por ello, intentemos aceptar que mientras estemos vivos, mientras nos queden fuerzas para respirar, hay que divertirse, hay que experimentar, hay que mantenerse en forma, hay que alimentarse bien, hay que tener amigos y, sobre todo y ante todo, hay que intentar ser feliz, porque al final es lo único importante. 

  • Ser mayor siendo joven

No, no me he olvidado de las ventajas de la tercera edad, claro que hay ventajas.

Los años nos aportan herramientas para enfrentarnos mejor a la situaciones, por lo que el día a día puede resultar más sencillo. Preocuparse menos, decir más lo que piensas, no tener tanto miedo a quedar mal, ser un poco más egoísta o tener las prioridades más claras son algunas prestaciones que nos suelen dejar el paso de los años.

Tiempo, mucho tiempo es otro regalo para personas que han vivido una vida de trabajo y responsabilidad. Ahora puedes destinar los días a todo aquello que dejaste de lado y retomar aficiones o actividades que siempre pensaste en hacer pero la falta de tiempo no te permitió. Por ejemplo viajar es una opción ideal para descubrir y explorar mundos nuevos. Y si, ya sé que el dinero es un obstáculo, pero el mundo no solo se descubre en otro continente, a veces el mundo está en el pueblo o ciudad de al lado.

Ser joven no es solo tener 20 años, ser joven es una actitud mental. La gente joven vive de forma intensa porque solo piensa en el momento presente. De mayor quiero ser joven significa aprender a vivir como ellos, pensando que hoy es el día perfecto, no ayer, no mañana, solo hoy, porque el tiempo bien aprovechado es aquel que se alimenta del presente.

Sé joven en actitud y sé mayor en experiencia.

Vani G Leal, Psicóloga.

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¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

El coaching es un término que ha ganado terreno y popularidad de una forma extraordinaria en estos últimos diez años.  De repente, se oye este concepto por todas partes: en el deporte, en las dietas, en las terapias personales, en el terreno laboral, en los gimnasios, en las empresas, etc. Veamos si podemos aclarar unos cuantos conceptos para saber qué significa y para qué sirve el coaching.

¿Hay diferencia entre una terapia psicológica y el coaching?

En principio, dos son las diferencias más significativa que podemos encontrar:

En primer lugar estaría la duración, mientras una terapia psicológica es más larga e intensa, el coaching está centrado en soluciones más inmediatas y a corto plazo. Y en segundo lugar, el dinamismo, mientras un psicólogo suele hacer un acompañamiento más pasivo, con sesiones muy estructuradas y un trabajo más paulatino, el coach, por el contrario, suele ser más intervencionista, con acompañamiento activo y con sesiones más abiertas que dependen, en gran medida, del aspecto que se esté trabajando. 

Como ves, digo suele porque, hoy en día, hay muchos tipos de psicólogos y de coaches que trabajan de forma parecida.

¿Un coach es un psicólogo?

No necesariamente. Los hay licenciados y graduados en psicología y los hay con formación exclusiva en coaching, pero bajo mi punto de vista, un coach puede ayudarte y orientarte tan bien como un psicólogo. Todo dependerá de la persona que haya detrás, de sus cualidades, de la formación que tenga y, sobre todo, de la forma en la que lleve a cabo las sesiones. También dependerá del problema por el cual consultes, no es lo mismo buscar ayuda por una depresión, que para orientarte en un cambio de vida laboral.

 Pero, vayamos a lo importante, ¿qué es el coaching y para qué puede servirnos?

Como bien dice la palabra, coaching es un entrenamiento y un entrenamiento es positivo en diferentes y múltiples áreas de nuestra vida.

En el desarrollo personal un coach puede trabajar contigo las emociones, los pensamientos, los hábitos, la comunicación, etc. En el área profesional puede trabajar un cambio de trabajo, la búsqueda de nuevas metas o la mejor forma de desarrollar un proyecto. Y en el área de la salud puede trabajar contigo la alimentación o el deporte.

Hoy en día, un coach puede orientarte en todo aquello que tenga que ver contigo, tus motivaciones, tus obstáculos o tus dificultades y ayudarte a encontrar alternativas para que te enfrentes de forma más positiva a los problemas del día a día.

¿Dónde puedes encontrar el mejor coach?

La búsqueda de una terapia de coaching solo tiene una complicación: que nos sirva, que no es poco. Pero para eso vas a tener que buscar, arriesgar y probar hasta que des con la adecuada. Hay muchos y muy buenos profesionales que se dedican a ello, así que no te costará encontrar en la misma ciudad, diferentes y con distintas metodologías.

Es importante que busques referencias, que te mires con calma los servicios que ofrecen y, si te pueden aconsejar alguno, mejor, porque siempre tendrás una opinión más real del tipo de sesiones que realiza.

Uno de los más conocidos y con mejores resultados es Coaching Personal Madrid, donde Nathalie Bertin ofrece distintas terapias de coaching con una metodología muy cercana y dinámica.

Destacaría de este centro el Coaching laboral, un espacio donde clarificar tus deseos, necesidades y prioridades y elaborar una estrategia o plan de actuación para conseguir los objetivos fijados.

«Yo te guío, te empujo, te animo a dar el primer paso y los siguientes hasta llegar a tu meta. Cuentas con mi apoyo, incondicional y sin juicios, hasta que llenes tu vida de colores».

Nathalie Bertin

Como ves, el coaching no tiene ningún secreto, es un entrenamiento de nuevas técnicas, un camino alternativo a tu camino habitual para que dirijas tu vida de una forma más positiva y equilibrada.

Así que, si me preguntas si es aconsejable hacer coaching, te diré que sí, que lo importante es trabajar en uno mismo y, si es a través de un coach, pues bienvenido sea, porque al final lo que importa no es que hagas terapia psicológica, sesiones de coaching o vayas a un dietista, lo importante es que decidas hacer algo por tu vida y te pongas manos a la obra.

 Vani G. Leal, Psicóloga.

Psicología Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

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