¿Por donde navegan tus sueños profesionales? La parte de la vida que también importa

¿Por donde navegan tus sueños profesionales? La parte de la vida que también importa

Hoy quiero hablar de algo tan importante como los sueños profesionales, los proyectos que soñamos con conseguir algún día. Un negocio, una página web, un libro, una empresa…

Es difícil ser valiente y tirarse a la piscina, pero a veces sin salto, no hay sueño.

Lo más complicado, como en todo, es dar ese primer paso y convertir algo etéreo en algo tangible y real con lo que ponerse a trabajar.

¿Por donde empezar?

  • Compra una libreta y pon por escrito todas las ideas, planes, estrategias y objetivos que quieras conseguir. No hace falta que haya orden, eso lo dejamos para el siguiente paso. Aquí solo tienes que dejar por escrito todo lo que tengas en tu cabeza. No pongas filtros a tus conceptos solo porque te parezcan irreales, suenen mal o no lo veas del todo claro. La lluvia de ideas no debe tener ningún tipo de censura. No te avergüences solo porque no te parezca perfecto.
  • Madura la idea durante unos días y ordena las ideas en la libreta. Tacha aquello que sepas de antemano que no es factible y haz un círculo en aquellos conceptos que creas que son imprescindibles para empezar.
  • Busca información sobre tu proyecto, páginas similares, negocios parecidos, ayudas a emprendedores, tutoriales, etc.

Yo, que soy una negada en páginas web, SEO, y multitud de nombres que a día de hoy sigo pronunciando al revés, empecé a fabricar mi sueño a través de mucho buscar e investigar por Internet. Maravilloso Internet donde encuentras páginas y tutoriales de todo y para todo.

La verdad es que en poco tiempo tenía más información de la que podía procesar, así que me fue muy bien tener controladas dos o tres páginas con gran cantidad de información sobre cómo empezar desde cero un proyecto profesional.  SOCIALetic.com es a día de hoy mi página de consulta cada vez que ando perdida, porque encuentro ideas, conceptos y herramientas que me ayudan a seguir aprendiendo y creciendo como emprendedora.

Por suerte mi sueño no requiere de grandes conocimientos ni necesito planes estructurales, pero si tu sueño incluye negocios o empresas puedes visitar ¿Cómo desarrollar una estrategia Hoshin Kanri?, del Japones Hoshin y que tan de moda se ha puesto entre las nuevas empresas.

  • Toca ponerse manos a la obra. No hace falta que lo abandones todo para empezar algo nuevo. Al principio, puedes combinar tu proyecto con las responsabilidades profesionales que tengas. Sí, supone sacar tiempo de donde no lo hay, pero nadie dijo que fuera fácil.

Lo importante es que no utilices excusas para abandonar tus sueños antes de haberlos empezado porque te digas a ti mismo que no tienes tiempo o no puedes abandonar tu trabajo. Organízate bien y haz un esfuerzo, tus sueños, sin duda, lo valen.

  • Sé realista. Que persigas tus sueños no significa que tengas que fantasear con ideas irreales e utópicas. Has de tener claro que el éxito no pasa de la noche a la mañana. Necesita tiempo, necesita dedicación, necesita planificación y necesita equivocaciones. Recuerda que empezar de cero significa encontrar obstáculos por el camino. No te vengas abajo cada vez que se te presente un problema y céntrate en las posibles soluciones. Cada bache que superes es una nueva herramienta que habrás aprendido.

Y, ahora, a trabajar, a poner en práctica todo aquello que navega en tu mente. Seguro que en muchos momentos sentirás miedo, duda e incertidumbre, es normal y lógico sentir temor ante lo desconocido o nuevo. Resiste y aguanta, resiste y supera, resiste y, si no funciona, resiste y vuelve a empezar, porque la vida es muy larga y tenemos tiempo para soñar muchas veces.

¿Cuál es tu sueño?

 

Vani G. Leal

Psicóloga

Inteligencia Emocional de lunes a domingo. Descarga gratuita en Bookboon

 

Hablemos de la muerte hablando de la vida Aprovecha el momento, Carpe Diem.

Hablemos de la muerte hablando de la vida Aprovecha el momento, Carpe Diem.

Qué poco hablamos de la muerte siendo algo tan presente y natural. Supongo que nadie quiere pensar en algo que duele y asusta tanto, pero que no lo queramos pensar no significa que no vaya a suceder.

Nunca estamos preparados para decir adiós a un ser querido. Y no estamos preparados porque es algo a lo que no nos acostumbramos por muy normal que sea.

Pero, una vez que ha sucedido, una vez que ya se ha ido alguien importante para nosotros, ¿cómo podemos superarlo? ¿Cómo podemos llevar el duelo?

Lo primero que has de saber es que no hay una forma concreta de llevar el duelo. Dependiendo del tipo de personalidad, creencias, valores, entorno… cada persona sentirá, reaccionará y lo asumirá de forma muy distinta.

Dolor, pena, rabia, frustración, soledad, tristeza… son algunas de las emociones que se apoderarán de nosotros durante algún tiempo. ¿En qué orden y con qué intensidad? Pues depende de las circunstancias, depende del momento y depende de la persona que se haya ido. Pero lo que debes tener claro es que no son emociones que puedas eludir o bloquear porque son necesarias para llegar a la aceptación.

Si has de llorar llora hasta vaciarte, si has de enfadarte y gritar, enfádate y grita lo que necesites, si has de dormir y descansar, duerme todo lo que puedas, si has de hablar sobre lo que sientes, háblalo hasta quedarte sin voz y si lo que quieres es no hablar de nada, no hables de nada.

Hay personas que necesitarán unas semanas para asumir lo que ha pasado, otras algunos meses y otras necesitarán años. ¿Se supera? bueno, la verdad es que se asume, más que se supera. Sobre todo cuando son muertes inesperadas o trágicas, como puede ser la muerte de un hijo.

Por desgracia no todas las personas tienen la misma facilidad para saber lo que necesitan. Habrá que necesiten hablar pero ni si quiera lo sepan o no sepan cómo hacerlo y habrá que necesiten llorar pero no se lo permitan a sí mismas. Lo siento, poco podemos hacer ante eso.

El duelo es un camino personal e intransferible y respetarlo es importante, aunque sea complicado. A veces queremos ayudar a nuestros seres queridos pero no entendemos las reacciones que tienen y les apretamos para que actúen como lo haríamos nosotros. Pero olvidas que ellos no son tu. No tienen tu personalidad, ni tus herramientas, ni tus creencias…tienen las suyas. Respeta ese espacio y respeta esa diferencia y si quieres ayudar acércate por si te necesitan, expresa tus sentimientos y espera a ver si hacen lo mismo o pregúntales qué clase de ayuda necesitan. Porque no todos necesitamos lo mismo para superar un duelo.

Pero hablemos de la vida…

Si algo nos enseña la muerte es que estamos vivos y, eso significa, que aun tenemos tiempo para cumplir nuestros sueños y cambiar o mejorar todo aquello que nos preocupe.

Hay personas que después de una muerte sienten el impulso de correr riesgos, de cambiar de vida o de cometer locuras. Bueno, es una opción, aunque suele ser un lapsus temporal producto de las emociones que has sentido y por eso con el tiempo se vuelve a la normalidad.

Pero ese primer impulso es maravilloso en realidad. Cuando muere alguien lo primero que pensamos es que la vida tiene fecha de caducidad y pensamos que hay que ponerse las pilas.

Y es verdad, hay que ponerse las pilas…

  • Has de valorar lo que tienes y si no te gusta, corregirlo o cambiarlo.
  • Has de evaluar tus prioridades porque a veces perdemos mucho tiempo en cosas que al final no son tan importantes.
  • Has de repasar las personas que tienes en tu vida y ajustar las relaciones para que sean lo más equilibradas posible.
  • Has de solucionar todo lo que creas tener pendiente.
  • Has de preguntarte cómo quieres que sea tu vida y si estás haciendo lo necesario para conseguirlo.
  • Has de decir a las personas que quieres que son importantes para ti.

La muerte no suele tener nada de bueno, pero puede tenerlo si conviertes esa tristeza del que se va por la alegría de los que si están. Si conviertes la rabia o el enfado por empuje y fuerza hacia tus sueños. Si conviertes el dolor del vacío por recuerdos que se quedan contigo.

No, no tiene nada de bueno la muerte, pero la vida sí que lo tiene. Y tú estás vivo. Así que como dijo Horacio, poeta romano, aprovecha el momento, CARPE DIEM.

Vani G. Leal

Psicóloga

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¿Un poco de amor propio? El egoísmo positivo también existe Comportarse a veces de forma egoísta no significa ser egoísta

¿Un poco de amor propio? El egoísmo positivo también existe Comportarse a veces de forma egoísta no significa ser egoísta

La palabra egoísta se ha convertido en una etiqueta negativa pero¿por qué?

Ser egoísta es pensar en uno mismo ¿acaso es malo?

Pues no. No es malo creer que lo primero eres tú. Eres la única persona con la que te levantarás y te acostarás todos y cada uno de los días de tu vida, por lo tanto, eres la más importante.

  • ¿Es malo querer hacer cosas por y para ti?
  • ¿Es malo pensar en tus deseos e ilusiones?
  • ¿Es malo priorizar tus necesidades?

No, no lo es, todo lo contrario, es necesario para nuestro equilibrio emocional y psicológico.

«Los demás», que poderosa presión.

Ser bueno con los demás. Ser generoso con los demás. Ser atento con los demás. Ser amable con los demás. Ser todo lo que necesitan los demás.

¿Y que pasa contigo? ¿Acaso no crees que pasa factura dedicar tu vida a los demás y dejarte a ti de lado?

  • ¿Sabes qué pasa cuando solo haces las cosas por los demás? Que te desvaloras.
  • ¿Sabes qué pasa cuando dejas de pensar en tus deseos e ilusiones? Que te frustras.
  • ¿Sabes qué pasa cuando priorizas las necesidades de los demás? Que te vuelves invisible para ti mismo.

Quererte, priorizarte y luchar por lo que tú quieres y deseas es el acto de amor más grande que te puedes demostrar. ¿Por qué va a ser malo ser egoísta en esos aspectos?

Además, si no eres feliz ¿ qué te hace creer que podrás hacer feliz al resto?

La felicidad no está en la entrega constante, está en el equilibrio entre lo que haces por ti y lo que haces por los demás.

Por supuesto que el exceso de egoísmo es malo. Todo en exceso es dañino y contraproducente. Pero ser una persona egoísta, pensar y hacer todo exclusivamente por y para ti, no es lo mismo que tener a veces comportamientos egoístas.

¿Qué es el egoísmo positivo?

  • El egoísmo positivo es saber cuando has de pensar más en ti porque no te mimas ni te cuidas lo suficiente.
  • El egoísmo positivo es saber cuando has de priorizarte porque has dejado de lado tus necesidades.
  • El egoísmo positivo es saber que no siempre puedes estar a la altura de las expectativas de los demás.
  • El egoísmo positivo es reconocer que tu felicidad pasa por quererte más a ti mismo.

He de decir que comportarse de forma egoísta, aunque sea por tu propio bien, no siempre va a gustar a todo el mundo. Habrá personas que lo entiendan y que lo aplaudan y habrán personas, sobre todo las afectadas, que se enfaden o te lo recriminen. No siempre entendemos lo que hacen los demás y de la misma manera no siempre los demás entienden lo que hacemos nosotros.

Y con esto no estoy diciendo que lo mejor sea siempre pensar en uno mismo y de igual a quien afecte y cómo afecte. No, por supuesto que hay que tener en cuenta a los demás, pero tener en cuenta es una cosa y sacrificarse, otra muy distinta.

Cuando sacrificas tu tiempo, tu energía, tu decisiones por lo demás, has de tener presente que pasará factura. Pregúntate si puedes asumir el precio, pregúntate si puedes asumir el daño.

Pensar en los demás y dar a los demás es algo bueno, claro que sí, vivimos rodeados de personas a las que queremos y amamos y ser generosos con ellos nos produce bienestar y seguridad. Pero cuando entra en conflicto tu propia felicidad es importante que medites tus decisiones porque nadie merece ser infeliz por nadie.

 

Vani G. Leal, Psicóloga 

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

 

¿Te pre-ocupas por tu futuro o te ocupas de él? Dirige tus pensamientos hacia metas positivas

¿Te pre-ocupas por tu futuro o te ocupas de él? Dirige tus pensamientos hacia metas positivas

¿Qué te hace pensar que vivir preocupado hará que las cosas no te sucedan?

¿Quién te garantiza que el tiempo que inviertes en preocuparte sirve para algo?

Pre-ocuparte significa pensar en cosas que aun no han sucedido. Si aun no han sucedido, ¿ qué haces pensando en ellas?

Estar pre-ocupado es enfrentarse a una carrera de obstáculos pensando que no vas a superarlos. Es pensar que será demasiado difícil. Es pensar que no lo conseguirás. Por lo tanto, antes de empezar la carrera, ya estás tan predispuesto a fallar que en cuanto suene el pito de salida te tropezarás y te caerás a la primera de cambio. Y encima, dirás después… lo ves, sabía que iba a salir mal.

Estar preparado es enfrentarse a una carrera de obstáculos sabiendo que cada dificultad que te encuentres tendrá una forma de superarse. Estar preparado es saber que superar los obstáculos dependerá de ti. Estar preparado es ocuparte de cada obstáculo cuando llegue, no antes. Estar preparado es asumir que no siempre se gana, pero que perder no es un fracaso.

Ocúpate de las cosas cuando sucedan, no antes. No creas que por pasarte el día pensando en lo que no quieres que pase, hará que no pase. No podemos predecir el futuro, ni podemos adivinar los baches que nos deparará la vida. Pero podemos ocuparnos de una cosa: podemos ocuparnos de aprender, de reflexionar, de sortear o de superar algo que nos está sucediendo en el AHORA.

Mucha gente dirá «ya bueno, pero si lo hubiera sabido…, si me hubiese preocupado a lo mejor no habría pasado». ¿Si hubieras sabido el qué? ¿Que te iban a ser infiel, que no te saldría bien una entrevista, que te echarían del trabajo, que alguien te traicionaría? Eso no puedes saberlo porque no todo depende de ti.

No puedes saber si tu pareja te va a ser infiel. Pero puedes ocuparte de ser feliz cada día a su lado y, si a pesar de eso te es infiel, luego te ocupas de entender los motivos, de superarlo o de reinventarte.

No puedes saber si una entrevista de trabajo te va a salir bien. Pero puedes ocuparte de preparártela lo mejor posible para llegar a la entrevista bien entrenado. Si luego te sale mal, revisa lo que ha sucedido y ocúpate de aprender para la próxima que venga.

No puedes saber si te van a echar del trabajo, pero puedes ocuparte de hacer tu trabajo lo mejor posible. Y, si crees que a pesar de tu buen trabajo te pueden echar, ocúpate de ir buscando otro mientras tanto.

No antes, no durante. Solo podemos ocuparnos de las situaciones durante y después. Pero, ¿antes de que sucedan?

Veamos que nos sucede cuando nos pre-ocupamos:

  1. Nos estresamos. Y cuando nos estresamos nos duele la cabeza, la espalda, el estómago. Preocuparse mengua y debilita nuestro cuerpo. Por no decir que el mismo estrés nubla tus capacidades.
  2. Ganamos inseguridad. Porque vemos las trabas del futuro y dudamos de nuestras propias capacidades de superación y aprendizaje.
  3. Nos sentimos cansados, porque invertir el espacio mental en intentar averiguar qué puede llegar a pasar, es muy agotador.
  4. Nos ponemos tristes. Porque pensar continuamente en las cosas negativas nos cambia el estado de ánimo.
  5. Perdemos concentración, habilidad y eficacia. Todo lo que inviertes en preocuparte hace que dejes de lado ocuparte de tu día a día.

Nadie dice que haya que vivir la vida sin ningún tipo de previsión. Hay que estar preparado. Preparado para los obstáculos, ya que nunca sabes cuándo te pueden llegar. Pero estar preparado no significa estar preocupado.

Así que vamos a buscar la forma de convertir esa preocupación en una preparación:

Estar preparado significa saber que, a veces, las cosas suceden y uno no puede evitarlas. Por ejemplo, no puedes controlar a los demás. Muchas de las decisiones que toma la gente repercute en otras personas. No puedes evitarlo, es ley de vida. ocúpate de entenderlo, ocúpate de aceptarlo, ocúpate de sacar una reflexión que te sirva para experiencias futuras.

Estar preparado significa saber que no somos solo las situaciones positivas y negativas que nos pasan. Que algo me vaya bien no significa que todo sea bueno, del mismo modo, que algo me vaya mal no significa que todo sea malo. Ocúpate de no mezclar. Si el amor no ha funcionado, es el amor lo que no ha funcionado, no tu vida. Si el trabajo no ha funcionado, es el trabajo lo que no ha funcionado, no tus habilidades ni tus capacidades. Ocúpate de revisar los porqué de lo que no ha salido bien. Ocúpate de aprender de los errores.

Estar preparado significa saber qué cosas sí están en tu mano. En tu mano están las decisiones que tomas. En tu mano está cómo actúas. En tu mano está cómo piensas. En tu mano está ser honesto. Ocúpate de ti, de conocerte, de aceptarte, de ser feliz. Ocúpate de invertir tiempo en las actividades o personas que quieres o te gustan.

Como ves estar preparado para la vida es una cosa y preocuparse por la vida otra muy distinta.

Estar pre-ocupado es vivir el futuro sin tener en cuenta el presente.

Estar preparado es vivir el presente teniendo en cuenta el futuro.

Así que OCÚPATE más y PRE-OCÚPATE menos.

 

Vani G. Leal

Psicóloga

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SOCORRO ¡Me acabo de separar! Mini guía para solteros histéricos

SOCORRO ¡Me acabo de separar! Mini guía para solteros histéricos

1.Tómate un tiempo para ti.
Eso significa CASTIDAD. Nada de un clavo saca a otro clavo. No te va a pasar nada por dedicarte al menos 6 meses de tu vida, que en realidad no son nada, a salir contigo mismo.
Muchas personas conectan una relación con otra, y el problema que tiene esa actitud es que no te permite pararte a pensar en cómo ha ido tu relación, en las cosas en las que podrías mejorar, en las cosas que debes cambiar o qué parte de responsabilidad tienes en lo sucedido.

2. Aprende a estar solo/a.
Otro de los grandes problemas de las rupturas es que muchas veces dejan en evidencia la dependencia emocional que adquirimos con las parejas. A parte de la pareja, a nuestro alrededor tenemos muchas personas con las que contamos: familia, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc. Sentirse solo en un momento dado no es estar solo. A veces hay que hacerle frente a esta sensación y procurar hacer cosas sin la compañía de nadie. Y, en las ocasiones en las que te apetezca hacer algo y no quieras hacerlo solo, puedes recurrir a las personas que tienes en tu vida, aquellas con las que no hayan lazos sexuales para que no tengas la tentación de sentirte protegido emocionalmente y caigas en conectar de nuevo otra relación.

3.Nueva vida
Las rupturas significan, en gran medida, un cambio de vida. Dejar atrás hábitos, personas, situaciones, amigos. Por lo tanto, la ruptura también significa la oportunidad de un nuevo comienzo. Nuevos lugares donde ir, nuevas compañías, quizás un cambio de trabajo, de look o empezar a estudiar aquello que tenías pendiente. Sin duda, contra más repleta tengas tu vida de personas, aficiones, distracciones y objetivos más difícil será que renuncies a todo ello por una persona nueva que entra en tu vida. Todo lo que hagas por y para ti, será la seguridad y confianza que te lleves. Hay que recordar que somos seres completos y no mitades de nadie.

4. Nada de odios ni rencores.Evita echar las culpas y sentirte la víctima. (Me cago en mi ex). Es mucho más fácil ver los errores del otro y odiar a tu ex, pero de esta manera no nos hacemos responsables de las cosas que nos suceden. En el amor, nos guste o no, intervienen muchos factores y, a veces, amar y dejar de amar es algo que sucede sin que nos demos cuenta. El problema es que nos sentimos «menos» cuando alguien se va de nuestro lado y ahí radica la gran equivocación. No todos servimos para todo el mundo, hay miles de combinaciones, algunas funcionan y otras no, no gastes energías en odiar o enfadarte solo porque las cosas no han ido como esperabas. Y, por supuesto, estamos en nuestro derecho de enfadarnos cuando alguien ha hecho mal las cosas, pero recuerda que casi nadie es tan malo como para querer hacernos daño a posta (nada es personal).

5. Nada de locuras.Por supuesto que habrán días no malos, malísimos, días en los que todo se hace cuesta arriba y solo sientes vacío o tristeza pero, es normal, es lo más natural del mundo derrumbarse a veces. ¿Qué puedes hacer? Pues llorar, patalear un rato, cagarte en todo y luego respirar un poco. Cuando te hayas calmado, cuando estés ya cansado/a de llorar y estar triste o enfadado/a, te levantas y sigues luchando. Pero, importante, nada de cometer locuras y actos pasionales en los momentos de drama. Nada de enviar mensajes o llamar a la otra parte implicada. Nada de borracheras y noches indiscriminadas. Nada de locuras que traen consecuencias negativas. Sé más inteligente y no hagas lo que sabes que en otro momento de más serenidad no harías. Si de verdad necesitas hablar con esa persona hazlo, únicamente, cuando haya pasado un mínimo de 24 horas y estés tranquilo/a.

Ojalá pudiera decirte que es fácil pero, lo siento, no lo es y no hay solución rápida y efectiva. Solo deja que pase un poco de tiempo y, de mientras, mima y cuida de ti. Si lo consigues, si haces de ti tu primera prioridad, no dudes que en poco tiempo te sentirás mucho mejor.

¿Crees en ti? Pues adelante…

Vani G. Leal, Psicóloga.

Despacho Psicoreset Barcelona: Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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De capullo a mariposa Mini guía para cambios

De capullo a mariposa Mini guía para cambios

El temperamento es tu parte fisiológica e innata. Tus diferentes tipos de inteligencias y habilidades, si eres activo o pasivo, más nervioso o tranquilo, extrovertido o introvertido, más visceral o más reflexivo, tus umbrales del dolor, la tristeza, la risa o la emoción más alto o más bajo. Características que nos vienen predeterminadas desde que nacemos.

El carácter es la parte aprendida, producto de nuestra educación, de nuestras experiencias y de nuestro entorno. Nuestros valores e ideas, nuestra forma de comportarnos ,más o menos cariñoso, honesto o mentiroso, sumiso o controlador, apaciguador o criticón, seguro en unas cosas e inseguro en otras…

La mezcla entre tu temperamento y tu carácter es tu personalidad.

¿Quieres cambiar esas cosas de ti que te no soportas, que te hacen daño o que te causan problemas?

Vayamos por partes:

1. Conócete

Busca el autoconocimiento «real y verídico» de ti mismo. Distingue entre lo que es innato en ti y lo que es aprendido.

Reconoce tus defectos y tus virtudes, tus debilidades y tus miedos, pon encima de la mesa quién eres y cómo actúas, sin trampa ni cartón, totalmente en pelotas. Pero nada de pensarlo, escríbelo, dilo en voz alta, sé capaz de hablarlo, hazlo real de alguna forma. Sacarlo fuera de tu mente y decirlo te hace más consciente. Así que dilo y será una realidad que podrás empezar a cambiar.

¿Eres nervioso o tranquilo? ¿Más visceral o más reflexivo? ¿Qué cosas te dan vergüenza? ¿Te asusta la soledad? ¿Qué cosas haces para que los demás te acepten? ¿Sabes decir no cuando quieres decir no? ¿Qué cosas te producen inseguridad? ¿Te gustas a ti mismo? ¿Te caes bien? ¿Qué odias de ti? ¿Eres egoísta? ¿Eres rencoroso? ¿Tomas decisiones por miedo? ¿Haces lo que quieres o haces lo que debes? ¿Te gusta la vida que tienes? ¿Tomas decisiones o te dejas llevar por las cosas que te suceden? ¿Eres enamoradizo? ¿De que te enamoras? ¿Eres libre? ¿Eres honesto?…

¿Te conoces?

2. Acéptate

Acepta aquellas partes de ti que son innatas y por lo tanto no puedes cambiar ,aunque si modificar, y acepta tu carácter, con lo mejor y lo peor de ti.

Acéptate tal y como eres hoy y ahora. Acepta tus errores, tan merecidamente como aceptas tus triunfos. Aunque hayan cosas que no te gusten, acéptate porque nadie nace sabiendo, porque no somos culpables de nuestros errores y porque ser consciente de uno mismo es la puerta hacia el cambio.

¿Te aceptas?

3. Entiéndete

Pregúntate por qué.

¿Por qué eres celoso? ¿por qué finges que no lo eres, lo entiendes?, ¿Por qué eres inseguro en algunas cosas? y ¿por qué nunca lo reconoces, lo entiendes? ¿Porqué eres poco cariñoso o demasiado cariñoso, por qué eres muy sumiso o excesivamente controlador? ¿Por qué eres tímida, o pedante, o chulo, lo entiendes?

Pues eso has de buscar, entenderte a ti mismo. Saber de dónde vienen esas actitudes y que miedos escondes y no afrontas.

Soy celoso porque me veo poca cosa y pienso que se van a ir con otra persona, soy inseguro en las relaciones porque no confío en la otra persona, soy poco cariñoso porque me da vergüenza o porque en mi familia no lo son, soy sumiso porque tengo miedo a que se enfaden conmigo, soy pedante porque me importa demasiado sentirme tonto e intento demostrar lo que se, soy chulo porque quiero aparentar que no me importan las cosas…

Esto es entenderse. ¿Te entiendes?

5.Trabaja

Una vez conozcas, aceptes y entiendas porque eres como eres toca trabajar.

Y trabajar es la parte más difícil.

¿Cómo? : rompiendo tus propios esquemas, reaprendiendo, modificando hábitos, buscando herramientas, enfrentándote a fantasmas, superando miedos.

No nos engañemos, para la mayoría de nosotros es muy complicado hacer todo esto solos, uno mismo es una visión subjetiva, vemos nuestra vida con una gafas personales que lo distorsionan todo.

6.Pide ayuda

Y aquí viene una parte que todos sabemos pero a la que nos cuesta bastante llegar. Pedir ayuda. Algo tan simple como pedir ayuda.

Pero en vez de asumir que pedir ayuda es algo bueno y positivo y que hacer las cosas solo es más difícil, pensamos: Si pido ayuda soy débil; puedo yo solo; me va vergüenza pedir ayuda; no necesito ayuda…

¿Qué necesitas demostrar? ¿A quién? ¿Crees que las cosas se resuelven solas? ¿Merece la pena ser orgulloso o cabezota?

Al final, por no pedir ayuda, son pocas las personas que trabajan en sí mismas. Lo más simple, es lo más difícil.

Y tú, ¿la pides?

Vani.G Leal, Psicóloga

Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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