La inseguridad no se supera, se practica Vencer al miedo es cosa de rutina

La inseguridad no se supera, se practica Vencer al miedo es cosa de rutina

¿Qué significa sentir inseguridad? No estar seguro de algo, esa sería la definición más simple, pero entonces, si significa no estar seguro de algo, lo normal es tener múltiples y variadas inseguridades porque ¿quién está seguro de todo?

No existe la seguridad absoluta, así que cuando alguien dice “yo quiero ser una persona segura”, está apelando a un imposible, ya que, sencillamente, no se puede.

Sentir inseguridad es lo más natural del mundo y, mientras no seamos conscientes de esa normalidad, no podremos hacerle frente. Tenemos seguridad en aquello que dominamos, se nos da bien o tenemos por la mano, y tenemos inseguridad en aquello que nos asusta, se nos da peor o, simplemente, no hemos hecho nunca.

Nos pasa a todas las personas, a todas y cada una, solo que en situaciones diferentes. Así que, partiendo de esta base, hagamos un sencillo ejercicio de lógica aplastante.

Si sentir inseguridad es no estar seguro de algo, significa que hay que practicar para sentirse mejor haciéndolo. Así de simple, practicar, practicar y practicar, esa es la solución.

  • Te sientes inseguro expresando sentimientos, pues practica hablando de ellos.
  • Te sientes insegura hablando en público, pues practica exponiéndote cada vez a más gente.
  • Te sientes inseguro conduciendo, coge el coche más a menudo.

Y sí, ya sé que hay situaciones más complejas que otras como sentirse inseguro en general con los demás, sentirse inseguro en pareja por miedo al abandono o sentirse inseguro por el físico, pero todas estas cosas también requieren algún tipo de práctica.

  • Te sientes inseguro porque te ves poca cosa en comparación con los demás, “los demás siempre son más todo y nunca estoy a la altura”.

Aquí lo fundamental está en cambiar unos pensamientos negativos y distorsionados por otros pensamientos alternativos y constructivos. ¿Crees que los demás no tienen miedos también? Que tú no lo sepas o no lo percibas no significa que no existan, solo significa que no lo ves.

Compararse es sencillamente un ejercicio inservible, las personas somos incomparables porque tenemos diferentes personalidades, con diferentes cualidades, con diferentes experiencias. ¿Es mejor una pera que una manzana? Depende para quién y depende para qué, pues lo mismo las personas. Como digo, incomparable.

¿Qué puedes hacer? Pues practicar en modificar tus pensamientos. Cuando te compares, en vez de pensar ¿por qué yo no puedo hacer eso?, mejor piensa ¿que podría hacer yo para sentirme mejor en esa situación? o ¿qué cualidad necesito potenciar para lograr hacerlo?

  • Te sientes inseguro con tu pareja porque crees que se irá con otra persona. O sea, que te valoras poco, o sea, no confías en tus posibilidades.

¿Cuáles son tus cualidades? ¿Y tus defectos? Pues practica trabajando tus cualidades y practica trabajando tus defectos. No para que la otra persona lo vea, sino para que tú te lo creas.

Trabajar en uno mismo siempre aumenta la seguridad, ¿por qué? Porque, si te conoces, puedes utilizar de forma más efectiva todas tus posibilidades.

Como ves, sea la inseguridad que sea, solo depende de que trabajes en ella. A veces, saldrá bien, otras fatal y otras ni siquiera saldrá. Pero, da igual el resultado, lo que importa es que lo intentes, que lo vuelvas a intentar y que lo vuelvas a intentar. Cada nuevo intento será diferente al anterior, con más información, con nuevas percepciones que te ayudarán a ver si vas mejor o tienes que buscar otras estrategias.

Y, ahora, la letra pequeña. Si el hecho de practicar y que no te salga como tu esperas te supone un problema, te vas a quedar con tu inseguridad clavada en el culo.

El fracaso no es que no te salga bien, el fracaso es que te salga mal y no seas capaz de volverlo a intentar.

¿Qué puntos son claves?

  1. Tener claro qué es lo que hay que practicar
  2. Tener varias estrategias para llevarlo a cabo
  3. Practicar y reflexionar sobre lo que ha ido bien y mal en la práctica
  4. Volver a intentarlo con la misma estrategia o con una de nueva
  5. Reflexionar sobre el resultado

Y así hasta dar con dos resultados posibles:

Da resultado y notas como te sientes mejor en ese aspecto (te sientes más seguro en una situación que has practicado mucho).

No da resultado y tienes que revisar si falla algo en el fondo o en la forma.

Puede que estés trabajando el fondo equivocado porque no conozcas muy bien el origen de tu inseguridad, o puede que no encuentres la estrategia adecuada, en ambos casos, ve a ver un psicólogo para que te oriente.

Como puedes comprobar, no hay una pócima mágica que convierta a las personas en seguras, todo es cuestión de trabajar, una y otra vez, hasta que te salga con los ojos cerrados o simplemente hasta que te salga.

Cada uno tiene su ritmo propio. La persona que necesita mil veces para lograr lo que yo hago en una, tal vez necesita una vez para lograr lo que yo hago en mil.

Pero no te confundas, lo fácil es practicar, lo difícil está en perseverar, en no rendirse, en no juzgar duramente los resultados (la letra pequeña de la que os hablaba antes).

El gran conflicto está en las personas que prefieren no hacer algo a hacerlo y hacerlo mal. Cuánto miedo tenemos a quedar expuestos ante nosotros y los demás. ¿Acaso todo el mundo sabe hacerlo todo? ¿Acaso naciste enseñado? ¿Acaso eres perfecto?

Claro que no, te caiste mil veces antes de aprender a andar y no sentías vergüenza por ello, ¿por qué ahora sí? Por eso los niños aprenden a correr, sin vergüenza siguen practicando las veces que haga falta hasta que consiguen lo que se proponen.

Vani G. Leal, Psicóloga.

Maldita tristeza, ¿qué me pasa? Situaciones que desbordan

Maldita tristeza, ¿qué me pasa? Situaciones que desbordan

La tristeza es una emoción necesaria para nuestra supervivencia, ¿por qué? Pues porque el cuerpo nos envía un mensaje de que algo no está funcionando bien en la vida que llevamos.

Hay muchos motivos por los cuales las personas nos ponemos tristes y todos los motivos, por pequeños que les parezcan a los demás, son importantes.

No tener ganas de hacer nada, estar de mal humor, tener ganas de llorar continuamente, no querer salir de casa o sentirse agotado y desbordado son algunos de los síntomas que pueden hacernos ver que estamos viviendo una etapa crítica en nuestra vida.

Lo primero y más importante es que seas consciente del motivo principal de tu tristeza. Sí, ya sé que es algo que parece evidente, pero muchas veces la inercia toma las riendas y, si no nos detenemos a reflexionar, el piloto automático sigue su curso.

¿Qué situación es exactamente la que no me permite ser feliz?

  • No me gusta mi trabajo
  • Mi amor no es correspondido
  • Soy infeliz en mi relación
  • La obligación o la responsabilidad me pesa demasiado
  • Siento inseguridad y miedo continuamente
  • No tengo tiempo para nada

¿Qué puedo hacer yo para mejorar mi situación?

Sí, siempre hay algo que podemos hacer, alternativas, opciones, caminos que a lo mejor no hemos contemplado o hemos pasado por alto. 

Que no sepas como resolver el problema no significa que no tenga solución, solo significa que no has encontrado la forma adecuada de hacerlo.

Y, si crees que no hay posibilidad de mejorar la situación ves a ver a un psicólog@, porque a veces lo que tenemos que hacer es aprender a aceptar ciertas situaciones para poder superarlas (las rupturas o los amores no correspondidos son un ejemplo de ello).

¿Qué características negativas de mi personalidad están saliendo a la luz con esta situación?

Es muy importante que sepamos reconocer nuestros defectos, nuestros errores, nuestros aspectos negativos para que seamos más conscientes de hasta qué punto es importante mejorar la situación que nos hace estar tristes.

Para corregir algo primero tenemos que admitir y aceptar nuestra parte de responsabilidad.

¿Qué características de mi personalidad han jugado un papel fundamental para estar metido dentro de esta situación?

Normalmente, las situaciones complicadas no nos caen del cielo, hemos acabado en ellas por alguna razón y parte de esa razón eres tú.

Puedes dramatizar, puedes victimizar o puedes echar balones fuera todo lo que quieras, pero la realidad es que formas parte del problema, al igual que formas parte de la solución.

De la misma manera que en la pregunta anterior, necesitamos hacer un examen de conciencia y admitir y aceptar nuestra parte de responsabilidad.

Y después, ¿qué? Pues una vez tienes claro qué cosas te están amargando la vida es hora de ponerse manos a la obra.

La tristeza no se va por sí sola, la tristeza no desaparece por mucho que la disimules y la escondas, la tristeza es un aviso que te pisará los talones hasta que resuelvas el problema.

Y sí, hay cosas que no están en nuestra mano y que escapan a nuestro control, pero no te equivoques, son la minoría.

Puede que creas que tienes mala suerte, mal karma o un destino muy oscuro, pero pensar así es sinónimo de poca autorreflexión, porque si algo caracteriza el presente es que es un reflejo de las decisiones pasadas.

Alto, tomar malas decisiones es algo que hacemos todos en muchísimos momentos de la vida, es inevitable y es hasta necesario, pero cuando tus decisiones te llevan a etapas críticas y tristes es hora de analizar un poco los motivos para, en primer lugar, resolver la situación, y en segundo lugar, para no repetir los mismos errores.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Navidad es una época de reencuentros y reuniones familiares y, aunque para muchos es un momento de enorme alegría y felicidad, para otros se convierte en días de auténtica pesadilla.

Para muchas personas volver al hogar y enfrentarse a la familia es una situación de enorme estrés y ansiedad porque no tienen buena relación, porque no se sienten apoyados o porque no pueden ser ellos mismos ven en estas fechas un pequeño infierno.

Así que, si este es tu caso y no tienes más remedio que asistir a las fiestas navideñas familiares, vamos a ver qué emociones y pensamientos podemos potenciar para que estos días resulten algo más llevaderos:

1. El estrés y la ansiedad son producto de muchos pensamientos que te vienen a la cabeza ante la idea de reunirte con tu familia o con algún miembro en concreto.

«Me agobiaré, no podré ser yo, seguro que discutimos, no me sentiré a gusto, nos pelearemos, me tratará mal, me harán sentir inútil»…

Seguramente estos pensamientos vienen de tus experiencias y es normal que te asalten estas ideas, pero predisponerte a lo peor no te aportará nada bueno.

Evidentemente, los demás no van a cambiar por arte de magia, pero tú sí puedes cambiar de actitud para que la estancia te resulte menos estresante.

Acepta que son como son y que, en realidad, aunque te parezca mentira, no va en contra de ti. Una familia sobreprotectora asfixia a sus miembros, una familia inflexible coarta la libertad, una familia despegada parece que pase de todo, una familia déspota te vuelve inseguro…

No siempre las personas saben dar un amor positivo. La ignorancia, la educación, un entorno hostil o poco emotivo pueden hacer que familias enteras promuevan un ambiente tenso, negativo o estresante.

2. Dedica tu energía a los miembros con los que compartas más afinidad y disfruta de ellos. Al final, tampoco es justo pagar con unos lo que te han hecho otros.

3. Limita el tiempo de estancia lo máximo posible. Si has de pasar una semana en casa aprovecha para quedar con amigos, salir de paseo o ir de compras y, si solo has de asistir a las comidas y cenas, llega a la hora y vete lo más pronto posible.

Podría decirte que te quedaras y enfrentaras la situación o que intentaras ser tú mismo para ver qué sucede, pero para probar estas actitudes primero te aconsejo que vayas a ver a un psicólogo y ya practicarás el año que viene.

4. Si hay alguna posibilidad de acercar posturas, no dejes de hacerlo por orgullo o por venganza.

A veces, se presenta la oportunidad de arreglar situaciones, pero por rencor no lo permitimos. Nada cambiará el pasado ni cómo te has sentido, pero si hay alguna opción de mejorar las cosas recuerda que te queda mucha vida por delante y el futuro puede ser mucho mejor.

5. Familias o ambientes extremadamente tóxicos.

La familia no se elige y te toca lo que te toca y, por desgracia, a veces tocan familias verdaderamente tóxicas. No estás obligado a estar donde no quieres estar. Tú decides y tú eliges si quieres compartir esos momentos con esas personas (no todo el mundo entiende que alguien necesite alejarse de su familia, pero es que no todo el mundo tiene la desgracia de ir a parar a hogares destructivos).

Alejarse de la familia no es una experiencia fácil de asumir, así que aquí también te aconsejo que antes de tomar una decisión consultes con un psicólogo para que pueda orientarte.


La verdad es que nada de lo que te diga hará que te sientas mejor, porque solo uno sabe el calvario que supone ir a un sitio que te hace daño. Es duro, triste y agotador enfrentarte a todo eso, pero has de saber que las personas somos más fuertes de lo que creemos y aunque la familia condiciona nuestra vida, no tiene por qué limitarla.

Respira hondo, traga saliva y pon una sonrisa porque son solo unos días y luego volverás a tu vida normal y tranquila. No es lo ideal ni es lo utópico, pero la vida no siempre es de color de rosa, todos lo sabemos. Así que, a pesar de los obstáculos, a pesar de que no merezcas lo que te sucede, recuerda que, aunque no todo, muchas cosas están en tu mano. Busca todo aquello que puedas cambiar y dedica el resto del año a trabajar en la persona más importante del mundo, tú mismo.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

Hace tiempo hablamos de lo complicado que es superar la ruptura por infidelidad, pero nos faltó completar la información: cómo continuar con alguien que te ha sido infiel.

Lo primero y más importante es que te preguntes por qué quieres seguir con la relación.  No, no es una crítica, es solo una reflexión necesaria para que tengas claras tus opciones.

¿Quieres seguir con la relación porque a pesar de la infidelidad amas a tu pareja?

¿Quieres seguir con la relación porque te da miedo enfrentarte a la separación?

¿Quieres seguir con la relación porque no quieres estar solo?

Yo solo puedo ayudarte en la primera pregunta, las otras dos requieren que trabajes muy seriamente tu autoestima y confianza, por lo que te recomiendo que vayas a ver a un psicólogo que te oriente en esa tarea.

¿Ser infiel significa no amar a alguien? No necesariamente. A veces las personas pasamos por un mal momento y buscamos una válvula de escape, la infidelidad es un ejemplo de ello.

También puede suceder que alguien no esté seguro de sus sentimientos y con la infidelidad intente comprobarlos.

Por supuesto que no es una disculpa, lo ideal sería no hacerlo, pero somos humanos y como tal, nos equivocamos muy a menudo.

Pero primero, vayamos por partes:

1- Asegúrate que tu pareja también quiere seguir contigo por amor y no por miedo.

Las mismas preguntas que te he hecho a ti al principio son las mismas preguntas que tiene que responder tu pareja, porque si las dos personas no sienten lo mismo, no hay mucho que se pueda hacer o, dicho de otro modo, mejor no continuar con la relación.

2- No es posible olvidar.

Perdonar es una cosa y olvidar otra muy diferente. No somos robots y no podemos borrar los archivos molestos, así que intenta trabajar en la aceptación de la situación en vez de querer olvidar a toda costa.

¿Cómo se puede aceptar la situación?

No te sitúes en el foco del problema, porque la infidelidad no significa que valgas menos o que te falte algo que tenga otra persona, no es culpa tuya el error o el mal momento de otro. Si empiezas a dudar de ti solo sentirás miedo e inseguridad y te quedarás estancado en la rabia.

Acepta que tu pareja ha cometido un error y que si se queda a tu lado es porque eres con quien quiere estar.

3- Si decides continuar con la relación no castigues a tu pareja.

Es normal querer vengarse, castigar y flagelar a la persona que te ha herido,  es normal estar tan enfadado que cada vez que algo te moleste saltes a la yugular, porque consideras  que a partir de ese momento ha de compensar con creces lo que ha hecho, pero esa no es la solución si quieres continuar, esa no es la actitud si lo que quieres es que las cosas vayan por buen camino.

Enfádate, grita, patalea y revienta hasta que te quedes sin voz, pero intenta no hacerlo dentro de la relación. Es mejor que te retires un tiempo para calmar tus emociones a que descargues tu ira una y otra vez en tu pareja.

4- Haz autocrítica.

La infidelidad es un síntoma de que hay algo que no funciona demasiado bien y, te guste o no, eres parte implicada en lo que ha sucedido, así que revisa en qué momento las cosas empezaron a torcerse y reflexiona sobre que parte pasaste por alto.

  • Pregúntate si escuchas y prestas atención a tu pareja.
  • Pregúntate si tenéis una comunicación transparente y bidireccional en vuestras necesidades y prioridades.
  • Pregúntate si eres feliz
  • Pregúntate todo lo que quieras, pero que dependa de ti. Nunca puedes responder las preguntas que otro se hace, ni responder a los por qué de otros, así que dedícate a responder a tus propias preguntas.

5- Tener demasiada información no es lo importante.

¿Qué hicieron?¿Cómo?¿Dónde?¿Le gustó?¿ Fue romántico o pasional? ¿Cuántas veces?

Son preguntas normales porque queremos saber, entender y enfadarnos otra vez, pero ninguna de estas preguntas te llevará a olvidar la situación, todo lo contrario, solo te aportará imágenes mentales que luego te pasarán factura.

Será inevitable que quieras preguntar, pero antes asegúrate de que puedas asumir las respuestas que te dé. Y asumir significa que no las utilices como arma cada vez que algo se tuerza.

6- Tu pareja no ha de pasarse los días compensando su error.

Si tu eres quien ha cometido la infidelidad, si estás arrepentido y lo que quieres es seguir con tu pareja porque la amas, no dejes que te castiguen continuamente por lo que ha sucedido.

Sí, es lo fácil, pensar: «me lo merezco» y tragar con los malos modos, con los reproches, la desconfianza, los enfados, los ataques…

No, no lo permitas porque es el principio del fin. La has cagado, sí, podías haberlo hecho mejor, sí, pero haber cometido un error no te convierte en alguien a quien atacar continuamente. Si tu pareja ha decidido continuar contigo ha de ser para mejor y no para machacarte.

Y tampoco quieras ahora ser la pareja perfecta en todo porque no lo vas a lograr. Intenta arreglar aquellas cosas que te llevaron a cometer el error y dedícate a ser feliz para que tu pareja también lo sea, tal vez con un poco de trabajo y amor logréis superarlo juntos.

7- La tercera persona no es el problema.

No focalices tu ira en la tercera persona porque creas que es la responsable de lo que ha sucedido. Nadie se ha colado en tu relación para destrozarla, puede que la otra parte implicada también haya salido perjudicada en toda esto. Tienes todo el derecho del mundo a sentir enfado, pero no lo conviertas en una guerra abierta.

8- No es lo mismo un resbalón que resbalar continuamente.

Si tu pareja te ha sido infiel una vez y te ha prometido que te quiere y quiere estar contigo, pero vuelve a ser infiel, lo mejor es que te plantees seriamente abandonar la relación. No puedo asegurarte que no te quiera, claro está, pero lo que queda patente es que hay un problema y mientras no lo solucione vas a tragarte unas cuantas infidelidades más. ¿Puedes asumirlo? Esa es la pregunta que debes hacerte.

 

No os voy a engañar, el camino es complejo porque la confianza es algo que cuesta de reparar. Pero si os queréis, si de verdad os complementáis, no os rindáis solo porque vengan obstáculos complicados. Al final sexo podemos tener con cualquiera, pero amor, amor del bueno, solo con unas pocas personas, así que sopesa y valora bien lo que quieres, porque nadie dijo que conservar y crecer en el amor fuera un trabajo fácil.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Cómo puedo perdonarme? La culpa y sus consecuencias

¿Cómo puedo perdonarme? La culpa y sus consecuencias

Perdonar o no perdonar los errores de los demás en sin duda mucho más fácil que perdonarse a uno mismo. No lo parece en verdad, porque no es algo que hablemos abiertamente ni es algo que los demás puedan observar, pero la realidad es que cuando nos hemos equivocado y hemos recibido las consecuencias pertinentes, perdonarnos se hace un trabajo muy complicado.

Perder a alguien que quieres por una cagada, no disculparte con alguien por orgullo, alejarte de alguien por no saber enfrentarte a un problema…

Por fuera diremos que nos da igual, que no nos importa o que lo hemos decidido así, pero por dentro sabemos muy bien cuál es nuestra parte de responsabilidad y aunque lo disimulemos, es una carga inmensa que llevamos en nuestra mochila, además de todas las consecuencias físicas y psicológicas que la acompañan. 

¿Qué podemos hacer para perdonarnos?

1. ¿Has cometido el error a propósito?

No ¿verdad? Nadie se equivoca por gusto ni se equivoca a posta. Cuando nos equivocamos, sea lo que sea y como sea, significa que en ese momento no hemos sabido hacerlo de otra manera y, por lo tanto, no tienes la culpa. ¿Eres responsable de tu cagada? Si, eres el responsable, pero culpa y responsabilidad son dos cosas muy distintas.

La culpa es un sentimiento negativo de flagelación que no lleva a ninguna parte. Bueno si, nos lleva a la rabia, la tristeza o la frustración de una forma intensa y abrumadora.  

La responsabilidad es un sentimiento positivo que nos lleva a intentar no cometer los mismos errores. También se siente rabia, tristeza y frustración, pero con grados mucho más asumibles.

2. Elimina de tu vocabulario la palabra culpable y cámbiala por responsable.

Cuando vengan a tu cabeza pensamientos tipo: «soy culpable, por culpa mía o todo es mi culpa» sustitúyelo por «soy responsable o ha sido mi responsabilidad».

Quizás te parezca una tontería, pero las palabras que nos decimos son una parte muy importante de cómo nos sentimos y culpable es una palabra con muchas connotaciones negativas, así que positiviza tu vocabulario.

3. No está en tu mano que las otras personas te perdonen.

No podemos obligar a nadie a perdonarnos, al igual que nadie puede obligarnos a perdonarle.

Hay que tener mucho cuidado con la necesidad de ser perdonados por alguien, porque tendemos a intentar compensar el error y nos desgastamos intentando una y otra vez que nos crean, que nos escuchen o que nos absuelvan.

Si alguien quiere o puede perdonarnos lo hará. Si alguien no puede o no quiere perdonarnos no lo hará por muchas cosas que hagas para lograrlo.

Evidentemente puedes intentar corregir el error o dar las explicaciones pertinentes, pero si la otra persona dice que no, debemos respetar y aceptar su decisión.

Ya sé que no es fácil de asumir, pero vuelvo a repetirte que no está en tu mano el perdón de otros.  Ten presente que cada persona tiene tolerancia a cosas diferentes, por lo tanto, tu puedes perdonar unas cosas y los demás otras.

4. La responsabilidad requiere autocrítica.

No podemos hacer nada con lo pasado, los errores cometidos ya no tienen arreglo, pero que no te sucedan cosas parecidas si está en tu mano.

¿Qué te ha llevado a cometer el error? ¿Qué miedo o inseguridad ha sido causante del problema? ¿ Qué puedes trabajar para que no se repita?

La autocrítica es la herramienta más eficaz para no caer en las mismas trampas una y otra vez. Observa, reflexiona y rectifica todos aquellos pensamientos o comportamientos que sepas que son negativos y si no sabes cómo hacerlo pide ayuda.

Para hacer una correcta autocrítica te aconsejo que hables con alguien sobre las conclusiones a las que has llegado. Es bueno poner palabras al pensamiento, pero es mucho mejor si consigues darles voz. No olvides que algo se hace más real cuando lo compartimos con otras personas. 

Eres la única persona que está 24 horas, 365 días al año, de noche y de día, cuando despiertas y cuando te vas a dormir, por lo tanto eres la persona más importante que hay en tu vida. Si te flagelas con tus errores, si te fustigas por tus tropiezos, solo haces que hundir a la que tiene que sacarte de las situaciones. ¿Cómo superar algo si te machacas continuamente? Es imposible.

Cometer errores es la conducta más humana que hay, es inevitable porque nadie nace con la lección aprendida. Sí, hay cagadas enormes y monumentales que cargarás el resto de tu vida, no pasa nada, hay espacio suficiente en la mochila para miles de tropiezos, pero si te empeñas en culparte más allá de lo razonable, no estás llenando tu mochila, la estás destrozando a base de martillazos y tarde o temprano petará.

Así que coge aire, mírate a los ojos en un espejo y repite: «Yo no soy, yo voy siendo. Los errores que he cometido no definen quién soy. Yo defino quién soy con los avances que voy haciendo».

Vani G. leal, Psicóloga.

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¿Cómo olvido a alguien que se ha olvidado de mi? Aceptando situaciones

¿Cómo olvido a alguien que se ha olvidado de mi? Aceptando situaciones

Bueno, de entrada olvidar a alguien es imposible, porque si esa persona ha estado en tu vida, los recuerdos, buenos y malos, no se borran por arte de magia y lo mismo pasa a la inversa, nadie puede olvidarse de ti. Puede parecértelo, pero que alguien consiga no hablarte, no estar en tu vida o no acercarse a ti no significa que te hayan olvidado, solo significa que pasan página o al menos que lo están intentado.

Recuerda que todos tenemos derecho a pasar  página, nosotros y ellos. Y por mucho que nos duela, nos enfade o nos moleste, las personas somos libres de elegir en que sitio queremos estar.

Da igual el motivo por el que quieras olvidarte de alguien, todo olvido, o más bien, todo cambio de página, requiere una cosa: Autoestima.

Lo primero que tienes que saber es que vales exactamente lo mismo, esté esa persona en tu vida o no. Es algo que nadie dice y que casi todo el mundo intenta disimular, pero nuestra seguridad sufre un revés importante ante las rupturas o abandonos emocionales.

¿Por qué no me quiere? ¿Por qué me ha hecho esto? ¿Por qué no quiere estar conmigo?

¿por qué no me ha elegido? 

A mi , a mi, a mi…

Son preguntas que, ya de por sí, te dan un sablazo en plena autoestima.

Las relaciones emocionales, ya sean de pareja, amistad o familiar, conllevan dos factores que no podemos eludir, la personalidad y las prioridades.

La personalidad porque las relaciones han de ser bidireccionales y no siempre es posible, porque no siempre las personalidades son compatibles. Y lo mismo ocurre con las prioridades, cada persona tiene las suyas y a veces coinciden y otras veces no.

¿Qué quiero decir con esto? pues que no es personal cuando sucede y que hemos de aceptar que no siempre salen las cosas como nos gustaría, pero eso no significa que valgamos menos para alguien o que alguien valga menos para nosotros.

¿Te ha pasado alguna vez que alguien dejara de gustarte? ¿Por qué dejó de gustarte?

Seguro que la causa principal no era que valía poco o que valía menos que tu, seguramente la causa principal fue por falta de entendimiento, por falta de confianza, por excesivas peleas o, por el contrario, por falta de emoción o intensidad. Pues lo mismo le pasa a los demás, que dejamos de gustarles.

Cada persona es dueña y libre de querer, necesitar o priorizar algo distinto y lo único que está en nuestra mano es aceptar que a veces las relaciones funcionan y otras veces no.

Ya sé que es fácil decirlo, pero que sentirlo es mucho más complejo, lo sé, pero es complejo porque ponemos detrás un gran saco de preguntas equivocadas y con respuestas que, en realidad, no podemos contestar.

¿Qué podemos hacer para pasar página? pues muchísimas cosas, pero la principal y más importante es que revises tu autoestima y comprendas que sigues siendo una persona maravillosa, aunque no lo valore quien tu quieres. ¿Quién lo valorará? Pues otra persona que sea compatible contigo, otra persona que tenga prioridades parecidas, otra persona que tu personalidad le venga como anillo al dedo…

Eso sí, no solo revises tu autoestima, también revisa tu comportamiento, porque como en toda relación, son dos los responsables de lo que ha sucedido y que no le gustes a alguien por falta de compatibilidad, no quita que tengas que hacer un examen propio de conciencia.

Vani G.Leal, Psicóloga

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