¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

Hace tiempo hablamos de lo complicado que es superar la ruptura por infidelidad, pero nos faltó completar la información: cómo continuar con alguien que te ha sido infiel.

Lo primero y más importante es que te preguntes por qué quieres seguir con la relación.  No, no es una crítica, es solo una reflexión necesaria para que tengas claras tus opciones.

¿Quieres seguir con la relación porque a pesar de la infidelidad amas a tu pareja?

¿Quieres seguir con la relación porque te da miedo enfrentarte a la separación?

¿Quieres seguir con la relación porque no quieres estar solo?

Yo solo puedo ayudarte en la primera pregunta, las otras dos requieren que trabajes muy seriamente tu autoestima y confianza, por lo que te recomiendo que vayas a ver a un psicólogo que te oriente en esa tarea.

¿Ser infiel significa no amar a alguien? No necesariamente. A veces las personas pasamos por un mal momento y buscamos una válvula de escape, la infidelidad es un ejemplo de ello.

También puede suceder que alguien no esté seguro de sus sentimientos y con la infidelidad intente comprobarlos.

Por supuesto que no es una disculpa, lo ideal sería no hacerlo, pero somos humanos y como tal, nos equivocamos muy a menudo.

Pero primero, vayamos por partes:

1- Asegúrate que tu pareja también quiere seguir contigo por amor y no por miedo.

Las mismas preguntas que te he hecho a ti al principio son las mismas preguntas que tiene que responder tu pareja, porque si las dos personas no sienten lo mismo, no hay mucho que se pueda hacer o, dicho de otro modo, mejor no continuar con la relación.

2- No es posible olvidar.

Perdonar es una cosa y olvidar otra muy diferente. No somos robots y no podemos borrar los archivos molestos, así que intenta trabajar en la aceptación de la situación en vez de querer olvidar a toda costa.

¿Cómo se puede aceptar la situación?

No te sitúes en el foco del problema, porque la infidelidad no significa que valgas menos o que te falte algo que tenga otra persona, no es culpa tuya el error o el mal momento de otro. Si empiezas a dudar de ti solo sentirás miedo e inseguridad y te quedarás estancado en la rabia.

Acepta que tu pareja ha cometido un error y que si se queda a tu lado es porque eres con quien quiere estar.

3- Si decides continuar con la relación no castigues a tu pareja.

Es normal querer vengarse, castigar y flagelar a la persona que te ha herido,  es normal estar tan enfadado que cada vez que algo te moleste saltes a la yugular, porque consideras  que a partir de ese momento ha de compensar con creces lo que ha hecho, pero esa no es la solución si quieres continuar, esa no es la actitud si lo que quieres es que las cosas vayan por buen camino.

Enfádate, grita, patalea y revienta hasta que te quedes sin voz, pero intenta no hacerlo dentro de la relación. Es mejor que te retires un tiempo para calmar tus emociones a que descargues tu ira una y otra vez en tu pareja.

4- Haz autocrítica.

La infidelidad es un síntoma de que hay algo que no funciona demasiado bien y, te guste o no, eres parte implicada en lo que ha sucedido, así que revisa en qué momento las cosas empezaron a torcerse y reflexiona sobre que parte pasaste por alto.

  • Pregúntate si escuchas y prestas atención a tu pareja.
  • Pregúntate si tenéis una comunicación transparente y bidireccional en vuestras necesidades y prioridades.
  • Pregúntate si eres feliz
  • Pregúntate todo lo que quieras, pero que dependa de ti. Nunca puedes responder las preguntas que otro se hace, ni responder a los por qué de otros, así que dedícate a responder a tus propias preguntas.

5- Tener demasiada información no es lo importante.

¿Qué hicieron?¿Cómo?¿Dónde?¿Le gustó?¿ Fue romántico o pasional? ¿Cuántas veces?

Son preguntas normales porque queremos saber, entender y enfadarnos otra vez, pero ninguna de estas preguntas te llevará a olvidar la situación, todo lo contrario, solo te aportará imágenes mentales que luego te pasarán factura.

Será inevitable que quieras preguntar, pero antes asegúrate de que puedas asumir las respuestas que te dé. Y asumir significa que no las utilices como arma cada vez que algo se tuerza.

6- Tu pareja no ha de pasarse los días compensando su error.

Si tu eres quien ha cometido la infidelidad, si estás arrepentido y lo que quieres es seguir con tu pareja porque la amas, no dejes que te castiguen continuamente por lo que ha sucedido.

Sí, es lo fácil, pensar: “me lo merezco” y tragar con los malos modos, con los reproches, la desconfianza, los enfados, los ataques…

No, no lo permitas porque es el principio del fin. La has cagado, sí, podías haberlo hecho mejor, sí, pero haber cometido un error no te convierte en alguien a quien atacar continuamente. Si tu pareja ha decidido continuar contigo ha de ser para mejor y no para machacarte.

Y tampoco quieras ahora ser la pareja perfecta en todo porque no lo vas a lograr. Intenta arreglar aquellas cosas que te llevaron a cometer el error y dedícate a ser feliz para que tu pareja también lo sea, tal vez con un poco de trabajo y amor logréis superarlo juntos.

7- La tercera persona no es el problema.

No focalices tu ira en la tercera persona porque creas que es la responsable de lo que ha sucedido. Nadie se ha colado en tu relación para destrozarla, puede que la otra parte implicada también haya salido perjudicada en toda esto. Tienes todo el derecho del mundo a sentir enfado, pero no lo conviertas en una guerra abierta.

8- No es lo mismo un resbalón que resbalar continuamente.

Si tu pareja te ha sido infiel una vez y te ha prometido que te quiere y quiere estar contigo, pero vuelve a ser infiel, lo mejor es que te plantees seriamente abandonar la relación. No puedo asegurarte que no te quiera, claro está, pero lo que queda patente es que hay un problema y mientras no lo solucione vas a tragarte unas cuantas infidelidades más. ¿Puedes asumirlo? Esa es la pregunta que debes hacerte.

 

No os voy a engañar, el camino es complejo porque la confianza es algo que cuesta de reparar. Pero si os queréis, si de verdad os complementáis, no os rindáis solo porque vengan obstáculos complicados. Al final sexo podemos tener con cualquiera, pero amor, amor del bueno, solo con unas pocas personas, así que sopesa y valora bien lo que quieres, porque nadie dijo que conservar y crecer en el amor fuera un trabajo fácil.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Cómo puedo perdonarme? La culpa y sus consecuencias

¿Cómo puedo perdonarme? La culpa y sus consecuencias

Perdonar o no perdonar los errores de los demás en sin duda mucho más fácil que perdonarse a uno mismo. No lo parece en verdad, porque no es algo que hablemos abiertamente ni es algo que los demás puedan observar, pero la realidad es que cuando nos hemos equivocado y hemos recibido las consecuencias pertinentes, perdonarnos se hace un trabajo muy complicado.

Perder a alguien que quieres por una cagada, no disculparte con alguien por orgullo, alejarte de alguien por no saber enfrentarte a un problema…

Por fuera diremos que nos da igual, que no nos importa o que lo hemos decidido así, pero por dentro sabemos muy bien cuál es nuestra parte de responsabilidad y aunque lo disimulemos, es una carga inmensa que llevamos en nuestra mochila, además de todas las consecuencias físicas y psicológicas que la acompañan. 

¿Qué podemos hacer para perdonarnos?

1. ¿Has cometido el error a propósito?

No ¿verdad? Nadie se equivoca por gusto ni se equivoca a posta. Cuando nos equivocamos, sea lo que sea y como sea, significa que en ese momento no hemos sabido hacerlo de otra manera y, por lo tanto, no tienes la culpa. ¿Eres responsable de tu cagada? Si, eres el responsable, pero culpa y responsabilidad son dos cosas muy distintas.

La culpa es un sentimiento negativo de flagelación que no lleva a ninguna parte. Bueno si, nos lleva a la rabia, la tristeza o la frustración de una forma intensa y abrumadora.  

La responsabilidad es un sentimiento positivo que nos lleva a intentar no cometer los mismos errores. También se siente rabia, tristeza y frustración, pero con grados mucho más asumibles.

2. Elimina de tu vocabulario la palabra culpable y cámbiala por responsable.

Cuando vengan a tu cabeza pensamientos tipo: “soy culpable, por culpa mía o todo es mi culpa” sustitúyelo por “soy responsable o ha sido mi responsabilidad”.

Quizás te parezca una tontería, pero las palabras que nos decimos son una parte muy importante de cómo nos sentimos y culpable es una palabra con muchas connotaciones negativas, así que positiviza tu vocabulario.

3. No está en tu mano que las otras personas te perdonen.

No podemos obligar a nadie a perdonarnos, al igual que nadie puede obligarnos a perdonarle.

Hay que tener mucho cuidado con la necesidad de ser perdonados por alguien, porque tendemos a intentar compensar el error y nos desgastamos intentando una y otra vez que nos crean, que nos escuchen o que nos absuelvan.

Si alguien quiere o puede perdonarnos lo hará. Si alguien no puede o no quiere perdonarnos no lo hará por muchas cosas que hagas para lograrlo.

Evidentemente puedes intentar corregir el error o dar las explicaciones pertinentes, pero si la otra persona dice que no, debemos respetar y aceptar su decisión.

Ya sé que no es fácil de asumir, pero vuelvo a repetirte que no está en tu mano el perdón de otros.  Ten presente que cada persona tiene tolerancia a cosas diferentes, por lo tanto, tu puedes perdonar unas cosas y los demás otras.

4. La responsabilidad requiere autocrítica.

No podemos hacer nada con lo pasado, los errores cometidos ya no tienen arreglo, pero que no te sucedan cosas parecidas si está en tu mano.

¿Qué te ha llevado a cometer el error? ¿Qué miedo o inseguridad ha sido causante del problema? ¿ Qué puedes trabajar para que no se repita?

La autocrítica es la herramienta más eficaz para no caer en las mismas trampas una y otra vez. Observa, reflexiona y rectifica todos aquellos pensamientos o comportamientos que sepas que son negativos y si no sabes cómo hacerlo pide ayuda.

Para hacer una correcta autocrítica te aconsejo que hables con alguien sobre las conclusiones a las que has llegado. Es bueno poner palabras al pensamiento, pero es mucho mejor si consigues darles voz. No olvides que algo se hace más real cuando lo compartimos con otras personas. 

Eres la única persona que está 24 horas, 365 días al año, de noche y de día, cuando despiertas y cuando te vas a dormir, por lo tanto eres la persona más importante que hay en tu vida. Si te flagelas con tus errores, si te fustigas por tus tropiezos, solo haces que hundir a la que tiene que sacarte de las situaciones. ¿Cómo superar algo si te machacas continuamente? Es imposible.

Cometer errores es la conducta más humana que hay, es inevitable porque nadie nace con la lección aprendida. Sí, hay cagadas enormes y monumentales que cargarás el resto de tu vida, no pasa nada, hay espacio suficiente en la mochila para miles de tropiezos, pero si te empeñas en culparte más allá de lo razonable, no estás llenando tu mochila, la estás destrozando a base de martillazos y tarde o temprano petará.

Así que coge aire, mírate a los ojos en un espejo y repite: “Yo no soy, yo voy siendo. Los errores que he cometido no definen quién soy. Yo defino quién soy con los avances que voy haciendo”.

Vani G. leal, Psicóloga.

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¿Cómo olvido a alguien que se ha olvidado de mi? Aceptando situaciones

¿Cómo olvido a alguien que se ha olvidado de mi? Aceptando situaciones

Bueno, de entrada olvidar a alguien es imposible, porque si esa persona ha estado en tu vida, los recuerdos, buenos y malos, no se borran por arte de magia y lo mismo pasa a la inversa, nadie puede olvidarse de ti. Puede parecértelo, pero que alguien consiga no hablarte, no estar en tu vida o no acercarse a ti no significa que te hayan olvidado, solo significa que pasan página o al menos que lo están intentado.

Recuerda que todos tenemos derecho a pasar  página, nosotros y ellos. Y por mucho que nos duela, nos enfade o nos moleste, las personas somos libres de elegir en que sitio queremos estar.

Da igual el motivo por el que quieras olvidarte de alguien, todo olvido, o más bien, todo cambio de página, requiere una cosa: Autoestima.

Lo primero que tienes que saber es que vales exactamente lo mismo, esté esa persona en tu vida o no. Es algo que nadie dice y que casi todo el mundo intenta disimular, pero nuestra seguridad sufre un revés importante ante las rupturas o abandonos emocionales.

¿Por qué no me quiere? ¿Por qué me ha hecho esto? ¿Por qué no quiere estar conmigo?

¿por qué no me ha elegido? 

A mi , a mi, a mi…

Son preguntas que, ya de por sí, te dan un sablazo en plena autoestima.

Las relaciones emocionales, ya sean de pareja, amistad o familiar, conllevan dos factores que no podemos eludir, la personalidad y las prioridades.

La personalidad porque las relaciones han de ser bidireccionales y no siempre es posible, porque no siempre las personalidades son compatibles. Y lo mismo ocurre con las prioridades, cada persona tiene las suyas y a veces coinciden y otras veces no.

¿Qué quiero decir con esto? pues que no es personal cuando sucede y que hemos de aceptar que no siempre salen las cosas como nos gustaría, pero eso no significa que valgamos menos para alguien o que alguien valga menos para nosotros.

¿Te ha pasado alguna vez que alguien dejara de gustarte? ¿Por qué dejó de gustarte?

Seguro que la causa principal no era que valía poco o que valía menos que tu, seguramente la causa principal fue por falta de entendimiento, por falta de confianza, por excesivas peleas o, por el contrario, por falta de emoción o intensidad. Pues lo mismo le pasa a los demás, que dejamos de gustarles.

Cada persona es dueña y libre de querer, necesitar o priorizar algo distinto y lo único que está en nuestra mano es aceptar que a veces las relaciones funcionan y otras veces no.

Ya sé que es fácil decirlo, pero que sentirlo es mucho más complejo, lo sé, pero es complejo porque ponemos detrás un gran saco de preguntas equivocadas y con respuestas que, en realidad, no podemos contestar.

¿Qué podemos hacer para pasar página? pues muchísimas cosas, pero la principal y más importante es que revises tu autoestima y comprendas que sigues siendo una persona maravillosa, aunque no lo valore quien tu quieres. ¿Quién lo valorará? Pues otra persona que sea compatible contigo, otra persona que tenga prioridades parecidas, otra persona que tu personalidad le venga como anillo al dedo…

Eso sí, no solo revises tu autoestima, también revisa tu comportamiento, porque como en toda relación, son dos los responsables de lo que ha sucedido y que no le gustes a alguien por falta de compatibilidad, no quita que tengas que hacer un examen propio de conciencia.

Vani G.Leal, Psicóloga

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Mi pensamiento negativo: mi bucle mental Los pensamientos automáticos

Mi pensamiento negativo: mi bucle mental Los pensamientos automáticos

¿Cuántas veces a lo largo del día piensas cosas que no quieres pensar, te vienen recuerdos que te hacen daño o tienes pensamientos que te hacen sentir triste o enfadado?

Entonces, si no quieres pensarlos, si son recuerdos que te hacen daño o son pensamientos que te hacen sufrir, ¿por qué los piensas? Pues los piensas porque no puedes evitarlo. Se llaman pensamientos automáticos y como su nombre bien indica son pensamientos que vienen a la cabeza sin ser llamados, de forma automática.

Veamos algunos ejemplos de los pensamientos automáticos más comunes:

  • Pensar continuamente un suceso del pasado:

Por qué me hizo, por qué me dijo, por qué me ha pasado esto a mí, por qué hice…

No soy capaz de enfrentarme, se enfadarán conmigo si, me dejarán de lado si, no soy fuerte, no soy valiente, nadie me quiere…

  • Pensar continuamente en los aspectos negativos de una relación:

Me ha hecho esto, no me quiere, no me respeta, no me valora…

  • Pensar continuamente en los aspectos negativos de una situación:

No lo superaré, no seré capaz de asumirlo, todo me pasa a mí, no valgo para eso…

No vamos a profundizar en por qué existen o qué los provoca porque tendríamos que hablar largo y tendido y no tenemos tanto tiempo. Así que, vamos a lo importante, ¿cómo cambiarlos?

  • Todas las personas tenemos pensamientos automáticos porque es una estrategia cognitiva de nuestro cerebro que sirve para no repetir los mismos errores.

Una persona que conduce el mismo trayecto automatiza los baches para aminorar la velocidad cuando se acercan y así no estropear el coche.

Pero, ¿qué pasaría si antes de coger el coche ya está pensando en los baches? ¿Conduciría igual? Seguramente no, porque destinaría demasiados recursos mentales al pensamiento y muchos menos recursos a la conducción y, como resultado, conduciría distraído y tenso. Esto es un claro ejemplo de cómo un pensamiento automático pasa a ser negativo. 

  • Intentar no pensar en tus pensamientos no es posible porque al intentarlo ya los piensas.

Si quieres dejar de estar triste y piensas continuamente en que no quieres estar triste, ¿cómo te vas a sentir?  Pues triste. Intentar evitarlos solo hará que los tengas todavía más presentes.

  • Buscar pensamientos alternativos para reeducar los automatismos.

Cada vez que seas consciente de que estás metido en el bucle de tus pensamientos negativos es hora de buscar la alternativa:

  1. Piensa en las posibles soluciones que tiene en vez de pensar en el problema.
  2. Piensa en qué aprendizaje sacas de ese problema o qué aprendizaje sacarías al superar ese problema.
  3. Piensa en qué parte tienes de responsabilidad y en cómo ponerle remedio.
  4. Piensa en las actividades que puedes hacer para distraerte, relajarte o motivarte.
  5. Piensa en una lista de cosas banales: la lista de la compra, los quehaceres del día siguiente, películas o series pendientes de ver, etc.

Lo importante a la hora de combatir el pensamiento automático negativo es que seas capaz de darle voz a otro pensamiento potencialmente bueno y positivo para ti. Primero, porque pones en funcionamiento tu herramienta más potente, el cerebro, y lo pones al servicio del aprendizaje y la solución y no al servicio de la culpa, la tristeza, la rabia o la frustración. Y segundo, porque en el momento que redireccionas el bucle, distraes tu mente y dejas de colapsarla con pensamientos sin salida. 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Cuánta confianza tienes en ti mismo? Trabajando la autoconfianza

¿Cuánta confianza tienes en ti mismo? Trabajando la autoconfianza

Confiar en uno mismo ¿qué significa? ¿Es posible tener plena confianza? ¿Cómo se consigue?

Confiar en ti mismo significa que eres consciente de tus posibilidades, que valoras tus cualidades y que asumes tus defectos.

Lo primero y más importante es dejar claros algunos conceptos:

  1. La falta de confianza es la negación de tus cualidades y la exaltación de tus defectos.

¿Cuáles son tus cualidades? ¿Qué cosas haces bien? Y no te pongas dramático pensando que no haces nada bien porque eso no es realista. Todos y ,todos es todos, tenemos cualidades, al igual que todos y ,todos es todos, tenemos defectos. Así que piensa cuáles son tus mejores herramientas.

Reflexiona que actitudes, características o comportamientos son positivos en ti, seguro que si te paras a pensar un momento encuentras unos cuantos.

¿Todo lo haces mal? Seguro que no, quizás algunas cosas, como cualquiera, pero ¿todo? Tampoco es realista creer que todo lo haces mal. ¿Por qué agrandas tus errores?

¿A caso no has pagado y pagas lo suficiente por ellos? ¿Por qué les das tanto poder a tus defectos?

Son importantes, claro que sí, pero los errores y los defectos sirven para aprender y corregir y no para quedarte atascado en ellos.

  1. No somos todo una cosa y nada la otra.

Que no seas una persona valiente en todas las situaciones no te convierte en una persona cobarde. Tendemos a generalizar tanto que perdemos la realidad por el camino.

A veces somos valientes y a veces cobardes, a veces empáticos y a veces crueles, a veces generosos y a veces egoísta, a veces cercanos y a veces distantes… Somos muchas y variadas cosas y simplificarlo todo, es dejarte la mitad de ti mismo.

La confianza en uno mismo no pasa por ser capaz de hacerlo todo, a todas horas y con todo el mundo. La confianza en uno mismo pasa por conocerse y aceptarse para poder trabajar en mejorar.

  1. No hay una fórmula mágica o secreta para la autoconfianza.

Intentar, probar, ensayar, equivocarte, corregir los errores, volver a intentar, cambiar de estrategia, pedir ayuda, volverlo a probar, volver a equivocarte y seguir intentándolo.

No es una fórmula mágica, es el ensayo y error de toda la vida, es la búsqueda constante de hacer que las cosas salgan un poquito mejor cada vez.

Normalmente lo intentamos unas cuantas veces y si no sale, nos frustramos, nos decepcionamos y nos rendimos. Pero ¿y si te has equivocado de estrategia? ¿Y si no te conoces aun lo suficiente como para acceder a tus verdaderas cualidades? ¿Y si estás obviando tus defectos?

No hay una manera de hacer las cosas, hay muchas, muchísimas y que no hayas dado con la adecuada no significa que no exista o no se pueda, significa que has de revisar lo más importante, a ti. El autoconocimiento real y verídico de uno mismo es la herramienta más potente que tenemos.

  1. El famoso poder de la actitud.

La actitud que tenemos va en función de los mensajes, diálogos internos, que nos damos a nosotros mismos.

No puedo, no sé hacerlo, nada se me da bien, no lo conseguiré, todo me sale mal, nunca seré feliz, nadie me entiende, no sirvo para nada…

¿Qué te dicen estos mensajes? Nada bueno, eso está claro. Pues si estos son los continuos diálogos que mantienes con tu mente ¿qué quieres? y ¿de qué te extrañas?

Tu mente es un ordenador dispuesto a ser programado, si lo programas mal, funciona mal, así de fácil.

¿Quiere decir que si mis mensajes son positivos todo me irá bien? Pues no, lo lamento. Nada te garantiza nunca que las cosas van a salir tal y como tú quieres. Pero desde luego, programando tu ordenador para que sea más positivo, reflexione sobre los errores, examine los defectos, valore las cualidades y cambie de estrategia siempre que haga falta, la posibilidad de que las cosas salgan mejor, aumenta notablemente.

  1. Ten presente todo aquello que no está en tu mano.

No podemos cambiar o modificar a los demás, por lo tanto, tu confianza nunca puede estar en otras manos que no sean las tuyas, ni puede depender de agentes externos que no puedas controlar.

  • Si tu confianza solo depende de tu pareja, el día que no esté ¿qué pasará?
  • Si tu confianza solo reside en tu trabajo ¿qué pasará si te despiden?
  • Si tu confianza solo está en tu físico ¿qué pasará el día que envejezcas o engordes?

Tu valor es igual de importante estés o no estés con alguien, tengas o no tengas trabajo, seas o no seas una persona guapísima. Tu valor depende de si te quieres bien o mal, de si te mimas, de si examinas tus errores, de lo que luches por ti…

¿Cuanta confianza tienes en ti mismo? ¿Sabes cómo mejorarla?

Tu valor depende de lo que hagas por y para ti, porque cuando ” eres consciente de tus posibilidades,  valoras tus cualidades y  asumes tus defectos”, la confianza no se hace esperar, y a pesar de los muchos obstáculos que te encuentres por la vida, sabes que de una manera u otra vas a poder con ello.

  1. Confiar en uno mismo no significa carecer de miedos o inseguridades.

Un error muy común es creer que las personas que más confianza tienen en sí mismas no tienen miedos o inseguridades. Pues no es verdad. Puedes sentir inseguridad a la hora de hablar en público, pero puedes tener confianza en que lo harás lo mejor que sepas hacerlo y si no sale bien, volverás a intentarlo.  Eso es tener confianza, no dejar que tus miedos limiten tu vida.

Así que si quieres tener autoconfianza deja de esconderte detrás del miedo y plántale cara. Porque las personas que tienen confianza en sus posibilidades son personas que a pesar de tener miedo, nunca se rinden.

Como ves la autoconfianza no es un traje o un vestido que te coloques y ya te sientas capaz de todo. No, no somos súper héroes, ni somos invencibles, solo somos personas, personas con miedos, personas con dudas, personas frágiles y sensibles que lo único que tienen que hacer es conocerse a sí mismas, porque cuando nos conocemos a fondo nos damos cuenta de que por cada defecto que tenemos, hay una cualidad al lado para hacerle frente.

Y es así como conseguimos valorarnos y tener confianza, cuando tenemos presente que no somos, ni nunca seremos personas perfectas, pero que depende de nosotros ser mucho mejores de lo que somos.

Vani G Leal, Psicóloga

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Las decepciones sentimentales ¿Podemos evitarlas? Trabajando en las expectativas

Las decepciones sentimentales ¿Podemos evitarlas? Trabajando en las expectativas

Que terrible es la decepción ¿verdad?  es una poderosa sensación de triste enfado. Pero ¿por qué nos decepcionamos?

Las expectativas son las auténticas responsables. Ponemos nuestro esfuerzo e ilusión en una relación o en una persona y cuando no funciona, cuando te das cuenta de que todo es un desastre, te entra la irremediable sensación de decepción. Es curioso porque a pesar de que pasamos miles de veces por ella, siempre nos sorprende y nos clava su afilada estaca.

Ahora bien ¿cuántas decepciones son culpa nuestra? ¿Son realistas nuestras expectativas? ¿Hemos pecado de ingenuos?

Veamos hasta que punto somos responsables de nuestras decepciones emocionales:

  • ¿Al principio de una relación has pasado por alto cosas que sabías que no te gustaban?

¿Por qué las pasaste por alto? ¿Creíste que esa persona podría ser diferente, creíste que tu serías diferente, pensaste que el amor todo lo puede…?

  • ¿Has actuado de forma diferente a quien eres solo para agradar a alguien?

¿Por qué actuaste así? ¿No crees que estás dando unas expectativas de ti mismo que no son realistas? ¿No crees que pasa factura fingir, exagerar o disimular tu verdadero yo?

  • ¿Has esperado en algún momento que alguna persona cambiara por ti?

¿Es sensato pensar que alguien puede dejar de ser quien es solo porque tú lo necesites?

Las expectativas y las decepciones son dos conceptos que van de la mano. Contra más altas son las expectativas, más duras son las decepciones.

Si pongo toda mi esperanza en una relación, pero no soy realista ¿cuántas probabilidades hay de que la cosa salga bien?

Expectativa: Yo quiero o necesito que sea la pareja de mi vida, quiero que me haga reír, quiero que comparta sus emociones conmigo, quiero que sea una persona cariñosa, quiero que tengamos aficiones en común, quiero que tengamos valores parecidos, quiero…

Realidad: No nos divertimos, no comparte conmigo lo que le pasa, es una persona bastante fría, no tenemos aficiones parecidas y tenemos valores de vida muy diferentes.

Expectativa: Seguro que si hablamos cambiará lo que no me gusta, seguro que por amor hará lo que le pido, seguro que puede aprender a expresar, seguro que al final los valores no son tan importantes…

Decepción: No me quería lo suficiente, no se ha esforzado por la relación, se ha portado mal conmigo… ¡Qué decepción tan grande!

Acabamos por culpabilizar a los demás de nuestras propias expectativas.

Las personas a veces somos compatibles y otras veces no. Si has de encajar, cambiar o modificar a una persona quizás es que has de buscar una persona distinta.

Los demás no tienen la culpa de que hayas creado un mundo de fantasía para hacer frente a tus miedos. La otra persona no tiene por qué cambiar para encajar en tus planes. Somos como somos y si en algún momento hemos de cambiar solo lo hacemos por motivación propia y no porque alguien necesite que seamos de otra manera.

Esto no significa que no haya que tener expectativas, ni quiere decir que no podamos amoldarnos en una relación, lo que quiere decir es que hemos de aprender a ser un poco más objetivos, equilibrados y realistas a la hora de poner nuestras ilusiones en alguna parte.

Tal vez hemos de preguntarnos más a menudo que queremos y mirar bien lo que tenemos en frente para ver si se parece o nos estamos montando nuestra propia película. El miedo es un poderoso aliado para fantasear y ser irrealista porque nos nubla la mente y no nos permite pensar con claridad.

Las decepciones son inevitables y por mucho que nos escondamos de ellas siempre nos van a encontrar, es algo que hay que asumir como emoción habitual de la vida, pero hay una diferencia abismal entre una decepción producto de unas circunstancias que no hemos podido controlar, como son dos personas incompatibles, a una decepción que nosotros mismos hemos provocado, como cuando vemos claramente que es una rana, pero nos empeñamos en ver a nuestra alma gemela.

Vani G Leal, Psicóloga.

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