¿Quién tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Quién tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Qué son los amigos? y más importante, ¿para qué sirven?

Hay quien piensa que lo importante es tener pocos y buenos y hay quien opina que dice mucho de una persona la cantidad de buenos amigos que tiene…

Hay quien piensa que un amigo es aquel que siempre está presente cuando lo necesitas, que nunca te falla, que se pelea por ti, que mata si hace falta por ti…

Y hay quien opina que un amigo es aquel que aunque no esté presente siempre te apoya o te escucha.

¿Cual es el verdadero concepto de amistad? Pues la verdad es que no existe una sola definición de amigos, porque es un concepto que depende de los valores, opiniones y experiencias de cada uno. Pero lo que sí puedo decirte es que hay muchas clases de amigos y todos, a su modo, son igual de importantes.

Los amigos de toda la vida, esos que conoces desde que eras pequeño.

Los amigos del trabajo, con los que acabas teniendo una relación estrecha producto de verte cada día.

Los amigos de una etapa en concreto de tu vida, ya sea de tres meses o de dos años.

Los que conoces por casualidad y pasan de ser puntuales a ser personas imprescindibles.

Los amigos para salir a bailar y a pasarlo bien. Los profundos y para momentos de reflexión. Los amigos que ves dos veces al año y los amigos con los que puedes hacer muchas cosas diferentes en momentos diferentes.

Pero no podemos olvidar que un amigo es también una persona como tu y como tal, no siempre puede darte lo que quieres, cuando lo quieres y en la forma que lo quieres.

Pero antes de continuar hagamos algunas apreciaciones básicas de las personas en general.

  • Las personas cambian y por lo tanto a veces esos cambios unen y otras veces, por el contrario, separan.
  • Las personas pasamos por momentos muy diferentes a lo largo de la vida y por lo tanto, no siempre necesitamos lo mismo de los demás.
  • Todas las personas son diferentes y por lo tanto, quieren, esperan y necesitan cosas muy distintas unas de otras.
  • Las personas, por mucho que deseemos ayudar a nuestros amigos, somos egocéntricas por naturaleza y por lo tanto, el yo siempre está por encima del tu.

Y dicho esto…

¿En que se basa una amistad?. Pues se basa en la cantidad de QUID PRO QUO que se genera entre dos personas. ¿Qué significa esto? Significa que una amistad es positiva cuando las dos partes dan algo a cambio de forma equilibrada.

Normalmente queremos que los amigos nos den lo que nosotros les damos a ellos. Y, cuando no sucede nos enfadamos o nos decepcionamos.

¿Pero recuerdas? somos diferentes y si somos diferentes, actuamos diferente, damos diferente, entregamos diferente y priorizamos de forma diferente.

El QUID PRO QUO no significa que yo hago por ti lo mismo que tu por mí. Significa que yo hago por ti una cosa y que tu harás por mi otra.

No todas las personas saben escuchar y dar consejos, los hay que intentarán ayudarte sacándote a bailar o presentándote a alguien. No todos los amigos saben cómo tratarte cuando estás mal, los habrá que se agobien al verte mal y prefieran dejarte espacio y los habrá que sepan cómo lidiar contigo en tus momentos dramáticos.

Quizás lo más realista es acercarse al amigo que pueda darte lo que necesites en un momento determinado sin que eso signifique menospreciar a los otros. Porque hay amigos que te ayudarán a reír, otros a llorar, otros a ligar y otros a divagar, pero todos son igual de importantes y necesarios.

¿Por que se rompen normalmente las amistades? pues por normal general se rompen a causa de la decepción de que alguien no haya hecho o dicho lo que tu necesitabas.

Pero, ¿un amigo quiere hacerte daño? Por qué no te preguntas que ha pasado en vez de pensar que ha pasado de ti, que no te aprecia o que no te valora…

Tal vez no sepa o no pueda darte lo que tú necesitas en este momento. No olvides que es una persona y también carga con sus propios problemas.

Tal vez has descuidado esa amistad y ahora la otra persona tiene otras prioridades. No siempre estamos atentos al QUID PRO QUO y es fácil que se alejen las personas que se sientan abandonadas.

Tal vez vuestro momento de amistad haya pasado, como hemos dicho antes las personas cambiamos a lo largo de la vida y no siempre conservamos o queremos conservar a la misma gente.

Decepcionarse con alguien en el camino más rápido. Es más fácil pensar que nos han traicionado que pensar que no han sabido ayudarnos. Es más fácil pensar que ya no nos valoran que pensar que simplemente la amistad se ha diluido.

  1. Las amistades no son posesiones.
  2. Las amistades, incluso las mejores, no tienen por qué ser eternas.
  3. Las amistades requieren un QUID PRO QUO para sobrevivir, sino es fácil que se vuelvan tóxicas o que desaparezcan.
  4. Las amistades requieren comprensión y empatía en los malos momentos. En los buenos todos somos comprensivos.
  5. Las amistades cumplen muchas funciones pero no tiene por qué cumplirlas la misma persona.
  6. Las amistades se alejan, se separan, se olvidan, se reconcilian…
  7. Las amistades no nos quieren menos por tener otros amigos o por tener amigos que a nosotros no nos gusten.
  8. Las amistades, al igual que nosotros, también se equivocan. Un amigo no tiene por qué saber exactamente lo que tu necesitas.

Y dicho todo…decir que la amistad es maravillosa. Y lo es por una sencilla razón. Nos acompaña en la vida. Y ya no tanto por las personas que nos acompañan, que también, pero sobre todo porque compartimos momentos con otras personas.

Llorar en un hombro amigo, reír hasta que de duela la mandíbula, bailar toda la noche con los tuyos, salir de aventuras, filosofar hasta acabar con las ideas, discutir de política en una cena…

Lo maravilloso de la amistad es compartir los momentos de tu vida con personas que te aportan algo. Algo que te hace falta y algo que te hace un poco más feliz.

Unos amigos se irán y otros llegarán. La vida, como nosotros, es dinámica y cambia constantemente, no pasa nada. El mundo está lleno de gente, lleno de gente con la misma necesidad que tu, compartir momentos y ser felices.

Así que valora a las personas que tienes alrededor de tu vida, ya sean amistades pequeñas, pasajeras, puntuales o de toda una vida. Valora que estás rodeado de personas y valora que cuando necesites algo, alguna de ellas puede dártelo.

 

Vani G. Leal
Psicóloga

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Todos tenemos un lado oscuro ¿cual es el tuyo? Aceptarte hoy es el primer paso para ser mejor mañana

Todos tenemos un lado oscuro ¿cual es el tuyo? Aceptarte hoy es el primer paso para ser mejor mañana

Decir cosas que no piensas, hablar más de la cuenta, enfadarte con alguien que no tiene la culpa, juzgar sin conocer, comportarte mal con alguien, mentir por miedo, sentir celos, ocultar tus errores, aparentar ser quien no eres, exagerar tus cualidades, disimular tus defectos, hablar a las espaldas, traicionar…

Todos, y todos es todo el mundo, pasamos por estados o comportamientos parecidos a lo largo de la vida. En diferentes momentos, en diferentes situaciones o con distinta intensidad, todos cruzamos alguna vez la línea de hacer, sentir o pensar aquello que no nos gusta en los demás.

Pocas personas admiten sus debilidades o sus defectos, la mayoría tiende a esconder la parte imperfecta, la parte, en realidad, más humana que tenemos.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no hablamos abiertamente de nuestros miedos, nuestros errores o nuestros defectos?

¿Qué opinarán de mi? ¿Qué dirán si digo que tengo celos, miedo o inseguridad? ¿Qué pensarán si ven que me equivoco? ¿ Qué pasará si averiguan que he mentido, que he exagerado o que he hablado mal de alguien?

Pues pensarán que eres humano, pensarán que no tienes la verdad absoluta y pensarán que te equivocas. Pero ¿acaso no es cierto?

Es verdad que habrá un cierto tipo de personas que se regocijarán en tu error, que se reirán o se aprovecharán de la situación, pero no son la mayoría y, en todo caso, descubrirás que tipo de persona tienes delante.

Mostrar al mundo solo tu cara más maravillosa, es ocultar una parte muy esencial de ti mismo. Es decirle al mundo que eres perfecto y que estás por encima de todo. Algo que todos sabemos que no es cierto, porque no es factible ni es real.

Todos la cagamos, todos nos equivocamos, todos cometemos errores, todos nos comportamos mal en algún determinado momento. ¿Puedes negarlo? No, no puedes y no puedes porque todos somos conocedores de una verdad aplastante que nos empeñamos en disfrazar. Una verdad simple pero directa: NO PODEMOS SER PERFECTOS.

Y si sabes esta verdad, ¿por qué finges? ¿Por qué disimulas? ¿Por qué ocultas? ¿Por qué aparentas?

¿Qué tiene de malo decirle al mundo que no tienes todas las respuestas? ¿Qué tiene de malo decirle al mundo que te has equivocado? ¿Qué tiene de malo decirle al mundo que también eres tu parte más oscura?

¿Y si compruebas que sucede cuando compartes tu zona tenebrosa? ¿Y si la próxima vez que sientas miedo, celos o inseguridad, lo compartes como si fuera lo más normal y natural del mundo? ¿Y si reconoces abiertamente que la has cagado? ¿Qué puede pasar?

Que sientas un poco de vergüenza, que sientas liberación, que compartas quien eres, que estreches lazos, que sientas tranquilidad, que resuelvas la situación, que deje de tener importancia, que soluciones un conflicto…

Pueden pasar muchas y variadas cosas, pero sobre todo pasará algo muy importante, que te enfrentarás a ti mismo y, por lo tanto, ganarás en seguridad y confianza.

Al contrario de lo que piensa la mayoría, ser transparente y hablar abiertamente de tus errores te hace más fuerte y no más débil. Si tú eres quién admite, acepta y se enfrenta a tus comportamientos menos buenos, te responsabilizas y, en consecuencia, tienes la posibilidad de cambiar las cosas para la próxima vez.

Nadie es perfecto porque nadie nace sabiendo. Lo que hacemos con las experiencias que vivimos es lo que determinará nuestra propia evolución. Así que, a partir de ahora, cada vez que pretendas esconder tu pequeño monstruo recuerda que no es tan fiero ni tan oscuro como lo pintas y que, si eres capaz de enseñar al mundo tu cara menos buena, empezarás a pintar de colores, al monstruo que antes veías como negro.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

Despacho Psicoreset Barcelona: Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

Superar una ruptura de pareja es difícil, pero si la causa de la ruptura ha sido por una infidelidad, a veces, la palabra difícil se queda corta.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la mayoría de personas no quieren o no pretenden ser infieles. Lo son porque se han metido en unas circunstancias que no consiguen controlar y se les escapa de las manos.

Pero, ¿por qué somos infieles?

Hay muchos motivos para cometer una infidelidad, pero por norma general, son tres los motivos principales:

  1. Has desconectado de tu pareja sin darte cuenta y, en consecuencia, has encontrado una nueva conexión con otra persona.
  2. Estás conectado a dos personas y no sabes cuál de las dos tiene mejor conexión contigo.
  3. Estás desconectado de tu pareja pero por responsabilidad, obligación o miedo no puedes romper la relación, pero eso no evita que sientas nuevas conexiones con otras personas.

En primer lugar, decir que esto no es un juicio de valor. La infidelidad es negativa porque daña a otra persona, pero ser infiel no implica ser malo, implica hacer algo mal.

Lo segundo, es que desconectarnos de una pareja es un proceso por el cual todos inevitablemente pasamos. La pareja para toda la vida, no nos engañemos, no es algo tan factible como nos han querido vender.

Y lo tercero, es que no siempre somos capaces de hacer lo correcto, en el momento adecuado y de la mejor forma posible. Nuestros miedos, nuestra personalidad, nuestras circunstancias juegan un papel fundamental a la hora de enfrentarnos a encrucijadas y la desconexión con nuestra pareja es una encrucijada muy compleja.

¿Cómo solemos actuar ante la desconexión con la pareja que tenemos?

  • Hay quien es consciente de la desconexión y opta por dejar la relación. En realidad, es lo ideal porque evitas alargar lo inevitable, además de evitar hacerte daño a ti mismo y al otro.
  • Hay quien no se da cuenta de que se ha desconectado de su pareja hasta que, de repente, ya está deseando conectarse a otra. No todos somos conscientes de lo que nos ocurre en el momento que nos ocurre, ni siempre resulta sencillo reconocer la desconexión.
  • Hay quien se desconecta y sigue con su pareja hasta que conoce a alguien y encuentra la fuerza para dejar la relación. El miedo a la soledad es una emoción muy poderosa y muchas veces ese miedo hace que no soltemos algo hasta tener atado algo nuevo.
  • Hay quien aguanta una relación desconectada por responsabilidad o por obligación. A veces por los hijos, a veces por inercia y a veces por concepto familiar las personas preferimos la estabilidad a pesar de saber que se ha roto la conexión.

Todos actuamos de diferente forma ante la desconexión y dependiendo de la experiencia, el momento y la relación que tenemos, actuamos de una manera o de otra.

Pero, ¿qué pasa cuando tu pareja en su encrucijada te ha sido infiel? ¿Qué pensamientos tenemos?

“No soy suficiente, no me valora, no le gusta como soy”… ¿Qué tiene la otra persona que no tenga yo? ¿Por qué me quiere hacer daño? ¿Qué tengo yo de malo? ¿Por qué es mejor la otra persona? ¿Qué he hecho mal?…

Como ves, todos los pensamientos pasan por dudar de ti. Dudas de tu valía, dudas de tu posición y dudas de tus cualidades. Es tu autoestima la que sufre y, en consecuencia, superar la ruptura se convierte en un trabajo de dos caminos. Uno, el duelo que conlleva una separación, que ya es duro y difícil de por sí, y otro, el trabajo con tu autoestima, que ha caído en picado hasta el suelo.

Hablemos primero de algo muy importante. Por qué desconectamos de la pareja. ¿Qué hace que alguien que te ama de forma romántica pase a desenamorarse de ti?

  • Las personas cambiamos. A veces esos cambios nos unen y otras veces nos separan. No somos seres estáticos y nuestras necesidades, prioridades y gustos cambian con los años.
  • A veces las personas se enamoran más de la necesidad del amor que de la persona en sí. Cuando deseas ante todo estar acompañado, es fácil que la necesidad elija por ti. Pero esa elección no siempre es duradera porque no hemos elegido libremente.
  • Mostramos lo mejor de nosotros cuando iniciamos una relación. Pero, ¿ qué pasa a los dos o tres años cuando ya somos nosotros mismos? ¿Qué pasa cuando ya no muestras tu mejor cara? A veces las personas no se conocen en profundidad cuando se enamoran y, por lo tanto, con el tiempo sale a la superficie si tienen personalidades compatibles o no.
  • No todas las personas somos afines para tener una relación romántica. Los valores, los comportamientos, las aficiones, la personalidad a veces son complementarias y otras veces no. Por ejemplo, dos personalidades alfa, personas dominantes, pueden tener muchos conflictos a la hora de llevar una relación.

Como ves, son muchas las características que llevan a que las parejas se desconecten. Pero lo mucho o lo poco que valgas no es un motivo. Nadie quiere desenamorarse ni controla cuando se desenamora. Sucede por muchos motivos y no siempre está en nuestra mano hacer algo para cambiar la situación.

Pero hablemos de la infidelidad.

¿Qué ha de suceder para que consideres que te han sido infiel?

  • Que tu pareja tontee con alguien.
  • Que tu pareja piense en alguien aunque no haga nada.
  • Que a tu pareja le guste otra persona.

Depende para quien la infidelidad está en una medida o está en otra.

¿Qué pasa si encuentras en el móvil de tu pareja mensajes con otra persona, pero no ha tenido contacto físico con ella? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué sucede si tu pareja te dice que le gusta otra persona pero que no ha hecho nada todavía? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué pasa si tu pareja ha tenido contacto físico con otra persona pero sigue enamorado y conectado contigo? ¿Es infidelidad para ti?

Infidelidad es lo que tu sientas que es infidelidad. Y la otra persona puede coincidir con tu concepto o no, pero tienes todo el derecho del mundo ha sentirte traicionado porque tú decides donde se sitúa la línea. Y una vez dicho esto…intentemos comprender una serie de comportamientos:

  • No todo el mundo es igual de consciente de lo que siente. Hay personas que necesitan tres meses para darse cuenta y hay personas que necesitan dos años.
  • No todo el mundo sabe enfrentarse a lo que le sucede de forma positiva y equilibrada. Hay personas que llevan la desconexión como parte natural de la vida y hay quien ve en la desconexión con su pareja un abismo de soledad y tristeza.
  • No todo el mundo es capaz de enfrentarse a la verdad de la misma forma. Hay quien es capaz de hablarlo claramente con su pareja y hay quien lo oculta hasta que le explota en toda la cara.
  • No todo el mundo es igual de valiente. Hay personas que prefieren no ver lo que sucede por miedo y otras que a pesar del miedo dejarán a la pareja.

No es personal cuando alguien no actúa de la forma más adecuada para ti. Como norma general, todos queremos actuar de la mejor forma posible, pero querer es una cosa y conseguirlo otra muy distinta.

Cuando alguien comete una infidelidad es porque la decisiones que toma están impregnadas de miedo, de duda, de incertidumbre… Seguro que hubiera preferido hacer las cosas de otro modo, pero la realidad es que no ha podido.

Y tu puedes pensar: “Claro que podía haberlo hecho de otro modo”. Podía habérmelo dicho, podía haberme dejado, podía haber intentado… Pero lo siento, No. Si no lo ha hecho de otro modo es que no ha podido o no ha sabido hacerlo de otro modo.

No estoy disculpando o justificando una infidelidad. Solo estoy diciendo que esa persona es culpable de cobardía, de indecisión o de tener pocas habilidades para enfrentarse a la situación, pero no es culpable de tu inseguridad, ni es culpable de que ahora dudes más de ti.

No es lo mucho o lo poco que valgas. No es lo que te falta o lo que te sobra. No es que seas mejor o peor que la otra persona. No es personal porque no somos el centro de nadie, más que de nosotros mismos.

Si te preguntas, ¿por qué a mí? ¿por qué yo? tu autoestima se resiente. Tú mismo eres el que te sitúas por debajo. Tú mismo te comparas y te juzgas.

Pregúntate que ha llevado a esa persona a actuar así, pregúntate si has podido obviar señales, pregúntate si tienes alguna responsabilidad, pregúntate que iba mal…

Pregúntate todo aquello que te ayude a recapacitar y a reflexionar sobre los motivos, pero no te sitúes en una zona de victimismo. Porque cuando nos sentimos víctimas nos volvemos pequeños y vulnerables y, en consecuencia, vemos al otro como a un poderoso gigante.

Así que, si quieres superar una infidelidad empieza por valorarte por lo que haces o eres tu y no por lo que ha hecho otra persona, porque la realidad es que ni tú eres pequeño ni el otro un gigante.

Vani G. Leal
Psicóloga

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¿Por qué sentimos celos hacia los demás? Emociones que podemos corregir para que no nos causen dolor

¿Por qué sentimos celos hacia los demás? Emociones que podemos corregir para que no nos causen dolor

Este artículo no va dirigido a los celos obsesivos y recurrentes a los que puede llegar una pareja, creo que eso merece un artículo aparte.

Hoy hablaremos de los celos emocionales que sentimos hacia los demás en algunas ocasiones y que nos causan más de un disgusto en nuestro círculo de confianza.

Sentir celos en una emoción muy normal en la conducta humana. Tener celos significa que tienes miedo a que otra persona ocupe tu lugar y todos tenemos miedo, en mayor o menor medida, a que alguien pueda sustituirnos.

Como en todas las emociones, sentir celos no es algo malo en sí, lo malo es que esos celos determinen cómo te comportas y que hagas cosas que no harías por tener esa sensación.

Existen muchos tipos de situaciones en las que podemos sentir celos:

  • En la amistad: cuando tu mejor amigo/a a encontrado a alguien con quien también se lleva muy bien y, por lo tanto, puede que tenga menos tiempo para ti.
  • En las familias: cuando hay miembros que se llevan muy bien y otros se sienten desplazados.
  • En el trabajo: al considerar que alguien está recibiendo más atención o reconocimiento que tu.
  • En la pareja: cuando sientes que hace más caso a otras personas.

Inseguridad, esa es la palabra clave.

Sentimos celos cuando nos sentimos inseguros. Y lo importante es saber por qué, en realidad, sientes esa inseguridad.

Tendemos a simplificar mucho cuando alguien decide pasar tiempo con otra persona que no eres tú. No me ha elegido, prefiere estar con la otra persona, por lo tanto, me quiere menos.

Y con esta afirmación empezamos a dudar de nuestro lugar, a pensar que la otra persona es mejor que nosotros o tiene algo que nosotros no tenemos.

Y tienes que saber que, en la mayoría de casos, puedes equivocarte.

  • Tu pareja puede amarte y adorarte, pero también necesitar pasar tiempo con otras personas. No está eligiendo a otras personas, solo está utilizando su parcela personal para realizarse en otros roles y no solo en el rol de pareja.

Pregúntate qué te da miedo en realidad. ¿Quizás eres tú mismo el que creas que no eres suficiente?

  • Las personas pueden valorarte aunque valoren también lo que hacen los demás. Alabar a una persona no menosprecia a la otra. En infinidad de situaciones en las que se realzan las cualidades de alguien, inmediatamente otra persona se siente ofendida.

Pregúntate por qué te hace sentir poca cosa que alaben y realcen las características positivas de los demás.

  • La familia no se elige, por lo tanto, habrá miembros con los que tengas una relación especial y otros con los que simplemente te lleves. Las afinidades en las familias son como en la calle. La personalidad, las creencias o los valores son el motor del feeling. A veces tenemos, y otras veces no.

Pregúntate por qué te llevas mejor con unos que con otros y entiende que al resto le pase lo mismo que a ti.

  • Es bueno tener buenos amigos, pero somos seres dinámicos, cambiamos a lo largo de los años. Tener más relación con unos amigos que con otros también depende del momento por el que uno está pasando o por las prioridades que tenga en esa etapa.

Tu mejor amigo/a también tiene derecho a encontrar a más buenos amigos. Igual que tu  tienes derecho a encontrar nuevas amistades.

Pregúntate en que te afecta. Pregúntate por qué altera tanto tu lugar que lleguen nuevas personas.

Si te haces las preguntas adecuadas y te contestas con sinceridad, te darás cuenta de que todo viene de ti. Los celos son nuestro propio problema, es nuestra propia inseguridad.

Si no te quieres o no te valoras… es lógico y normal que sientas celos porque, todo lo nuevo, todo lo diferente o todo lo que te cause malestar se convertirá en tu enemigo y lo rechazarás, porque todo lo que nos incomoda lo rechazamos.

Pues enfréntate a la incomodidad y trabaja en tu autoestima.

Cuando alguien se quiere y se valora, no siente que otra persona pueda ocupar su lugar, ocupará otro lugar. Porque en las relaciones humanas todos ocupamos un lugar. Y, este bendito lugar, no está debajo ni encima de nadie, está al lado. Y compitiendo por el puesto, lo único que conseguimos es perder el sitio. Y no porque alguien lo ocupe, sino porque alguien cansado de tus inseguridades te quite de allí.

Así que no te agobies ni te sumerjas demasiado en una sensación de celos que no te llevará a ninguna parte (al menos a ninguna buena). Y recuerda que hay amor para todos, porque somos capaces de querer a muchas personas y de querer a muchas personas de formas distintas.

 

Vani G. Leal

Psicóloga

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¿Yo? la culpa es de los demás Acepta que eres responsable de las cosas que te suceden

¿Yo? la culpa es de los demás Acepta que eres responsable de las cosas que te suceden

Todos conocemos a las inconfundibles personas que nunca tienen culpa de nada. Pase lo que pase siempre tienen a punto una excusa con la que intentan salir airosos de cualquier situación. Es la típica persona a la que el profesor le tiene manía y por eso suspende, no porque no supiera la lección o no porque no hubiera estudiado, simplemente el profesor es malo e injusto.

Las personas victimistas van por la vida creyendo que el mundo está en contra de ellas. Los problemas que tienen siempre son culpa de los demás. Estas personas tienen un locus de control externo.

Ante las adversidades se hunden y maldicen su mala suerte en vez de reflexionar que grado de responsabilidad tienen por lo sucedido. Por eso siempre tienen los mismos problemas, por eso repiten una y otra vez los mismos errores y por eso, son personas que viven estancadas.

Luego están las personas con locus de control interno. Personas que consideran que todo lo que les sucede pasa por un factor propio. Si suspendí un examen fue porque no estudié lo suficiente, si mi jefe me ha llamado la atención es porque siempre llego tarde y si tengo problemas en las relaciones es porque no consigo resolver mis propios conflictos.

Estas personas son dinámicas y siempre intentan mejorar, son conscientes de que haciendo algo diferente pueden conseguir resultados distintos.

locus_de_control

La diferencia entre estas dos personas es la capacidad de autorreflexión. Mientras una se lamenta de su mala suerte, la otra ve en cada obstáculo la oportunidad de aprender y mejorar.

¿Qué puedes hacer para convertirte en alguien con locus de control interno?

Para empezar hazte algunas preguntas:

  • ¿Qué grado de responsabilidad tengo en lo sucedido? ¿Ninguno? eso es poco probable.
  • ¿He hecho algo que pueda haber complicado la situación? Seguro que sí, revisa lo que ha pasado.
  • ¿Mi actitud ha sido siempre la correcta?
  • ¿He ignorado señales que me decían hacia donde iba la situación?
  • ¿Qué comportamientos o actitudes están en mi mano?
  • ¿Qué podría haber hecho de diferente?
  • ¿Qué puedo hacer de diferente la próxima vez?
  • ¿Qué lección puedo sacar de este problema?

No es fácil hacerse responsable de los errores. Cuando somos conscientes de que la hemos cagado nos sentimos mal y nos hacemos pequeñitos pero, sin duda, es la única manera que tenemos de mejorar o de cambiar nuestro destino.

Si vas por la vida creyendo que nada está en tus manos te conviertes en una víctima, y si te conviertes en una víctima no crees que puedas hacer nada para cambiar las cosas.

Victimizar es un mecanismo de defensa que se utiliza para no enfrentar sensaciones, emociones o consecuencias. Las personas con locus de control externo se protegen de verse vulnerables, se protegen de verse expuestos a los juicios ajenos, se protegen de quedar mal, inferiores o inseguros de cara a los demás. Pero no se dan cuenta de que ese mecanismo de defensa les deja vendidos. Pero no ante los demás, sino ante sí mismos.

¿Qué puedo hacer ante el mundo si el mundo me trata mal? Nada. Porque el mundo es poderoso y yo un pobre y pequeño ser que recibe las consecuencias. Con este pensamiento te aseguras no tener culpa de nada y te limitas a llorar y cabrearte por lo mal que te trata la vida.

Pues no sirve de nada. Lamentarse y lloriquear por las esquinas no cambiará tu situación.

Lo único que cambiará tu vida es que te des cuenta de que el destino está en tus manos. Y si, a veces se tiene mala suerte, y si, a veces pasan cosas que no podemos prever y no esperamos, pero en la mayoría de circunstancias, eres responsable de una parte en lo sucedido. Examina que parte es esa y pon soluciones.

Asume que a veces la cagas y que no pasa nada por admitirlo. Al contrario de lo que piensas, asumir y aceptar las consecuencias es el camino más sano para hacer de tu gran cagada algo positivo para ti.

¿Produce inseguridad admitir los errores? Pues sí. Mostrar nuestros defectos y debilidades asusta, porque quedamos expuestos ante los demás. Pero, ¿y qué? ¿Acaso los demás son perfectos? Por supuesto que no. Todos, todos y absolutamente todos la cagamos muchas veces a lo largo de la vida, es normal, nadie nace sabiendo.

Así que la próxima vez que te suceda algo deja de lado el victimismo y reflexiona de una forma más objetiva la situación. El mundo no está en contra de nadie. El mundo no gira en torno a nadie. Tu eres el único responsable de la vida que tienes, deja de lamentarte y pon soluciones.

Vani G. Leal
Psicóloga

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La mala persona que habita en ti Todos somos malos a ojos de aquellos a los que hemos hecho daño

La mala persona que habita en ti Todos somos malos a ojos de aquellos a los que hemos hecho daño

A menudo escucho a la gente hablar de todas las malas personas que han pasado por sus vidas. Sin duda, escuchándoles puede parecer que el mundo está lleno de gente mala y perversa que nos va haciendo daño a diestro y siniestro a lo largo del tiempo. Pero, ¿es verdad? Bueno, la verdad es que nos han causado daño pero, de ahí a que sean malas personas, hay un abismo de diferencia.

Digamos que una mala persona es aquella que, consciente o inconscientemente, comete actos negativos continuamente hacia los demás. Puede parecer un amplio espectro de acciones, pero en realidad son bastante pocas. Mala persona es alguien que maltrata psicológicamente o físicamente. Mala persona es quien abusa sexualmente de otros. Mala persona es quien abandona cruelmente a sus hijos. Mala persona es… algunas cosas más que me dejo, pero que todos tenemos claro que son acciones de gente horrible.

Todos los demás sólo somos personas que a veces cometemos malos actos.

¿Quién no ha cometido errores? ¿Quién no ha hecho algo de lo que luego se ha arrepentido?¿Quién no ha causado algún daño a otra persona por una decisión propia?

Todos nos convertimos en malas personas a ojos de a quienes hemos fallado, ofendido, herido o traicionado. Pero hemos de aprender a distinguir entre una mala persona y una persona que hace algo mal.

¿Por qué? Pues porque si creemos continuamente que todos los que nos dañan son malas personas, acabamos por creer que hay más mala gente por el mundo de lo que en realidad hay. Y nos convertimos en seres desconfiados, cerrados, llenos de miedo y con máscaras para que no nos vean los demás.

 

Para empezar, deberíamos aprender a examinarnos a nosotros primero. Por supuesto que siempre es más fácil echar la culpa al otro o centrarnos en los errores ajenos, pero para lo único que nos sirve es para sentirnos vulnerables, frágiles y víctimas de los demás. Y, cuando nos sentimos así, víctimas, solo podemos quejarnos, lamentarnos y excusarnos, en vez de plantearnos opciones que podrían mejorar la situación o podrían darnos una visión diferente de las circunstancias.

Las cosas que nos hacen los demás son solo consecuencias de malas decisiones, de prioridades diferentes, de formas de pensar distintas… la mayoría de las veces no es porque quieran hacernos daño y, por supuesto, no es porque sean malas personas.

Si alguien es infiel a su pareja, puede que sea un cobarde, pero no tiene porque ser una mala persona.

Si alguien miente puede que tenga miedo a mostrarse como es o que tenga miedo a las consecuencias pero, no por ello, tiene que ser una mala persona.

¿Está mal ser infiel, engañar, mentir? Está mal dañar a otros; pero hacemos las cosas mal cuando no podemos o no sabemos hacerlas mejor. Porque nadie es tan idiota de hacer las cosas mal a posta.

A veces somos cobardes, a veces egoístas, a veces somos hipócritas y mentirosos. A veces somos infieles o manipuladores. A veces tenemos tanto miedo o tanta inseguridad que la cagamos una y otra vez y con nuestras patéticas acciones jodemos la vida a los demás. Y a veces son los demás los que, con sus patéticas decisiones, nos joden la vida a nosotros.

Si te pregunto si eres una mala persona por una mala decisión ,posiblemente, me dirás que no. Porque tienes razón. No eres una mala persona solo por haberla cagado.

Las malas personas existen, por supuesto, pero no son la mayoría. La mayoría solo somos personas imperfectas que tomamos decisiones en base a nuestras creencias, miedos, ideas, inseguridades, valores y es una putada que a veces nos llevemos por delante a personas que no se lo merezcan, pero así es la vida y así son las relaciones. Un círculo entre acciones y consecuencias.

Con todo esto no quiero decir que haya que perdonarlo o tolerarlo todo, eso dependerá de cada uno, lo único que quiero decir es que no seamos tan duros a la hora de juzgar solo porque nos haya repercutido a nosotros.

Aprendamos a enfadarnos con los que nos hacen daño de forma más justa. Nos han hecho daño, sí. Puede que lo hayan hecho fatal, sí. Puede que la hayan cagado, sí. Pero eso no convierte a alguien en malo. No dramatices, no exageres, no condenes todos los actos de alguien porque haya cometido errores.

  • Que alguien te haya mentido, no significa que todo lo que te haya dicho fuera mentira.
  • Que alguien te haya sido infiel, no significa que se haya estado riendo de ti.
  • Que alguien te haya defraudado, no significa que no puedas volver a confiar.
  • Que alguien te haya ofendido, no significa que lo hiciera expresamente para ofenderte.

 

Aristóteles decía: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Así que, la próxima vez que digas que una persona es mala, cerciórate de que sea verdad. Porque utilizar a la ligera esa palabra te convierte en alguien que no ve más allá de sus propias narices.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

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