Y tú: ¿confías o desconfías de los demás? Actitudes ante los obstáculos

Y tú: ¿confías o desconfías de los demás? Actitudes ante los obstáculos

Confiar o no confiar, he ahí la cuestión.

Cuantas veces habré escuchado que desconfiar protege y evita que te hagan daño, y yo pregunto:  ¿si desconfías y te proteges nunca deben haberte hecho daño? La respuesta siempre es la misma: sí, me lo han hecho igual.

Pues claro que te han hecho daño igual porque en las relaciones humanas, herirnos unos a otros, es algo inevitable.

Y, inevitable es inevitable por una simple y sencilla razón: no siempre coinciden nuestras necesidades ni siempre coinciden nuestras prioridades y cuando eso sucede chocamos.

¿Es mejor confiar a ciegas? Pues tampoco, porque es ingenuo pensar que todas las personas van a ser buenas, honestas y maravillosas contigo, sobre todo teniendo en cuenta que somos egocéntricos por naturaleza y que todos barremos para casa.

Entonces que es mejor, ¿confiar o desconfiar?

Ni una cosa ni la otra, lo más equilibrado y positivo es crear una historia que se va redactando a medida que van sucediendo los días. Lo mejor es una hoja en blanco para cada nueva persona y no pagar con unos lo que te han hecho otros.

¿Es justo que desconfíes de todas tus parejas porque una te fue infiel?

¿Es justo que desconfíes de todas las personas porque te sentiste traicionada por algunas?

¿Es justo que desconfíes de todas las personas porque a lo largo de tu vida algunas te han hecho daño?

Desconfiar tiene un precio muy alto, el precio de la intranquilidad, el precio del miedo, el precio de la tensión, el precio de estar continuamente alerta por si pasa algo.

A ver, es evidente que si alguien que te hiere una vez y otra y otra, es fácil que haya una cuarta vez, por lo tanto más que desconfiar, lo ideal es alejarse porque a la vista está que hay algo que entra en continuo conflicto, pero de ahí a desconfiar sistemáticamente de los demás hay un abismo de diferencia.

¿Puedes confiar más en unas personas que en otras? Lógicamente sí, por norma general alguien que te quiere intentará no herirte, pero eso no significa que siempre lo consiga. Sin querer muchas veces hacemos daño a personas que queremos y ,de la misma forma, sin querer nos hacen daño a nosotros las personas que queremos.

La desconfianza es un mecanismo de defensa, una forma de creer que estamos más a salvo, pero es una creencia irreal porque nunca estamos a salvo de los conflictos.

  1. Los conflictos son inevitables

Yo quiero una cosa y tu quieres otra, no es personal, es que queremos cosas distintas y los dos tenemos el derecho a necesitar lo que necesitamos.

  1. Los conflictos son inevitables

Solo tú eres responsable de tus propias expectativas, que alguien no las cumpla no lo hace culpable.

  1. Los conflictos son inevitables

Sin dificultades, sin desavenencias, sin obstáculos las relaciones se quedarían estancadas. Los conflictos son también oportunidades para conocerse mejor, establecer límites o simplemente para encontrar soluciones intermedias.

  1. Los conflictos son inevitables

Todos pagamos las decisiones de los demás. A veces para bien, a veces para mal.

  1. Los conflictos son inevitables

Las personas cambiamos mucho a lo largo de los años y en ocasiones los cambios nos unen y  otras veces nos separan.

¿Qué podemos hacer?

Relajarnos y ser nosotros mismos y construir relaciones en base a la experiencia que vayamos teniendo con las personas.

Y si sientes que alguien te traiciona, te decepciona o te hiere, ocúpate de averiguar el motivo, ocúpate de resolver el conflicto u ocúpate de alejarlo de tu vida, pero no te digas a ti mismo que todo el mundo es igual o que no se puede confiar en los demás porque no te haces ningún favor, todo lo contrario, consigues una coraza, un muro lleno de miedo que tampoco te salvará de futuras heridas.

Te guste o no, quieras o no, la decepción, la desilusión, el conflicto forman parte de la convivencia y puedes aceptarlo y asumirlo como algo natural de las relaciones o puedes encerrarte en el miedo y desconfiar. La decisión es cosa tuya, tú decides la actitud que tomas ante los obstáculos, pero si quieres vivir de forma relajada y tranquila, la desconfianza nunca es el camino.

Vani G. Leal, Psicóloga

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¿Por qué somos tan rencorosos? Emociones negativas

¿Por qué somos tan rencorosos? Emociones negativas

Somos rencorosos porque no podemos o no sabemos perdonar a alguien que nos ha hecho daño.

“Yo perdono, pero no olvido” , nadie olvida, porque no se trata de olvidar, ni hace falta que lo hagas, solo hace falta que perdones y pases página.

¿Y por qué no podemos perdonar? porque normalmente vemos mala intención en las cosas que nos hacen.

No podemos perdonar que alguien nos haya hablado mal o que haya dicho algo de nosotros inapropiado. No podemos perdonar que nos hayan sido infieles. No podemos perdonar que nos hayan dejado de lado. No podemos perdonar desplantes o desencuentros.

No podemos perdonar porque a menudo ponemos un carácter personal a la situación (a mí, me lo han hecho a mí).

Sí, por supuesto que te lo han hecho a ti ¿pero crees que en verdad buscaban hacerte daño?

Vamos a ir todavía más lejos, incluso alguien que te ha sido infiel, incluso alguien que haya dicho de ti cosas muy inapropiadas ¿crees que lo hace a propósito, para herirte en lo más hondo?   Tal vez simplemente actuaron mal, en un mal momento, en una mala situación.

Pocas personas se levantan por la mañana con la idea de herirte, las habrá, claro que sí, pero son la minoría. La mayoría de personas vive sumida en su propio mundo, con toda la mierda que eso conlleva, y presta poca atención a las consecuencias de sus comportamientos. Somos egocéntricos por naturaleza y nos cuesta ser conscientes de lo que salpicamos a los demás con nuestros actos.

No podemos perdonar porque no entendemos cómo alguien a quien queremos o confiamos nos haga daño. Pero lo siento, el efecto colateral de convivir con personas es inevitable. Tú también dañas a otros y a veces ni siquiera te das cuenta.

El rencor es un sentimiento muy negativo, porque nos ciega y no nos permite pensar con claridad ni ser objetivos. El rencor es una maquina emocional de destrucción, un pozo negro y oscuro que te daña más a ti que a la otra persona.

Y claro que hay que ser precavidos, claro que hay que tener presente lo sucedido, pero estar atento es una cosa y guardar rencor otra muy distinta.

¿Te molesta y te enfada casi todo lo que hace esa persona?

¿Ves es todas sus actitudes algo maquiavélico, falso o con intencionalidad?

¿Sientes rabia al pensar en la situación o en la persona?

¿No puedes evitar soltar indirectas o repetir continuamente lo que te hizo?

Que tus respuestas te lleven a la conclusión…

¿Qué podemos hacer para dejar de sentir rencor?

Entender que es la personalidad, las necesidades o las prioridades las que entran en conflicto y no nosotros como personas. No siempre somos compatibles, no siempre pensamos igual, no siempre hacemos lo que es mejor para los otros, no siempre tenemos en cuenta a los demás, no siempre pasamos por el mismo momento, no siempre somos conscientes de los resultados…

Hacemos y decimos cosas que repercuten en otros y otros hacen y dicen cosas que repercuten en nosotros. Se llama convivencia y se llama relacionarse.

Tampoco estoy diciendo que decidas hacer como si nada. Si de verdad es alguien que te hace daño continuamente, replantéate la relación y, si es necesario, pon agua de por medio. Pero sin rencor, sin odio, solo con la firme convicción de que es alguien que no te conviene o no te aporta nada positivo.

Pero si decides perdonar, si prefieres pasar página porque en realidad es alguien importante, no vivas anclado en el pasado y asume con equilibrio vuestras diferencias, porque en las relaciones los momentos incómodos, las desavenencias, las decepciones o las peleas son una forma muy sana de madurar, en cambio el rencor, nunca ha ayudado a madurar a nadie.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Sirven para algo las terapias de pareja? Herramientas para la vida

¿Sirven para algo las terapias de pareja? Herramientas para la vida

¿Funcionan las terapias de pareja?

Bueno, yo creo que sí son eficaces y sí funcionan, pero tal vez no de la forma o en la dirección que se suele creer.

Si para ti eficaz es sinónimo de que dures eternamente con tu pareja, pues me temo que no, no son eficaces,  porque muchas parejas que van a terapia se acaban separando.

Si para ti eficaz es sinónimo de estar mejor, ya sea solo o en pareja, pues si son eficaces, porque te ayudan a encontrar herramientas con las que enfrentarte a la situación que vives en ese momento.

¿Cómo puede funcionar algo que hace que te separes? Pues muy simple,  muchas parejas están juntas por inercia, por costumbre o por miedo a estar solas y cuando van a terapia se dan cuenta de que hay muchas más opciones, que no han tenido en cuenta, y reúnen el valor para dar el paso de separarse.

¿Qué puede aportar una terapia de pareja?

  • Entender el comportamiento del otro
  • Encontrar normas de convivencia equilibradas
  • Resolver conflictos de comunicación
  • Establecer roles equitativos
  • Separarse de forma amistosa y positiva

Pero antes de continuar he de añadir un dato necesario: la mayoría de parejas van a terapia cuando la relación ya está muy deteriorada y las sesiones ayudan, pero no hacen milagros.

Si quieres ir a un psicólogo para salvar una relación que ya está rota, para volverte a enamorar o para que tu pareja no te deje, sinceramente, no tiene buena pinta. Dicen que las situaciones desesperadas necesitan de medidas desesperadas, pero una terapia de pareja nunca puede ser una solución desesperada, porque cuando se llega a esos extremos poco se puede hacer.

¿Cuál es mi consejo?

Bueno, yo que soy una ferviente defensora de la prevención y educación emocional, considero que muchas parejas deberían acudir a terapia cuando deciden irse a vivir juntas, cuando quieren tener hijos, cuando surgen los primeros conflictos de comunicación o simplemente cuando quieren crear una relación sana y positiva desde el principio.

Para ir a terapia de pareja no hace falta estar sumido en una relación complicada o estar en una guerra emocional, hace falta predisposición para que las cosas funcionen bien, el tiempo que hayan de funcionar bien.

El mito de la pareja para toda la vida, no nos engañemos, es un concepto ideal e utópico pero poco realista. Las personas cambiamos a lo largo de los años y a veces esos cambios podemos compartirlos en pareja y otras veces no.

Un pensamiento generalizado es que separarse es un fracaso, pero ¿de verdad es un fracaso acabar con algo que no te hace feliz?

Nunca es un fracaso la búsqueda de la felicidad y la búsqueda de la felicidad es un camino lleno de movimiento, porque las personas no somos, las personas vamos siendo a medida que crecemos.

¿Funcionan las terapias de pareja?

Claro que sí, funcionan para que las personas seamos más felices, juntas o separadas, pero sobre todo, más felices.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Verdad que tu comportamiento sufre pequeñas variaciones dependiendo de dónde estés y con quién estés? Pues eso son los roles, los diferentes comportamientos que tenemos dentro de cada sistema en el que convivimos.

Rol de madre, de hijo, de amigo, de compañero, de jefe, de vecino, de persona, de pareja, de profesional…

¿Significa que tenemos distintas caras o distintas personalidades? No, significa que potenciamos una parte u otra de nuestra personalidad en cada situación que vivimos.

  • ¿Es los mismo una cena familiar que una cena con amigos?
  • ¿Es lo mismo una reunión de trabajo que una fiesta de tus hijos?
  • ¿Es lo mismo unas vacaciones en pareja que unas vacaciones en familia?

Todas las personas ejercen diferentes roles a lo largo de su vida. Por ejemplo tu madre, aparte de ser tu madre, también tiene otros muchos roles. Tu madre también es pareja, persona, mujer, hermana, trabajadora, vecina, etc. Y, aunque el rol de madre pueda estar por encima de los demás, no significa que sus otros roles no sean importantes.

¿Qué les pasa a muchos hijos adultos que ven como sus padres se separan y tienen nuevas parejas? Pues les pasa, que solo ven el rol de madre y no aceptan que quiera rehacer su vida y ejercer otros roles, como el de pareja.

¿Qué les pasa a muchos padres o madres cuando ven que sus hijos se hacen mayores? Pues que les cuesta entender que aparte de hijos, también son personas que necesitan explorar otros roles.

¿Qué les pasa a muchas personas cuando un amigo o amiga consigue pareja y ya no tiene tanto tiempo para compartir?…

Muchos conflictos vienen al no aceptar los diferentes roles que tienen las personas. Creemos que el rol personal que tienen con nosotros es el único y el más importante, pero no es así, lo siento, el rol que tienen contigo es muy importante, sí, pero no es para nada el único importante.

Los roles son nuestra forma de adaptarnos a los diferentes sistemas. Con el sistema familiar ejercemos roles más cercanos, con el emocional más románticos, con el laboral roles más profesionales, con los colegas más superficiales, con los amigos roles más profundos…

Y dentro de los sistemas, nuestro rol también varía en función de la persona que tengamos delante. Dependiendo de la cercanía de la relación, el feeling o la compatibilidad nos comportamos de una manera u otra.

¿Tienes el mismo trato con todos tus amigos o los hay con una relación más estrecha? ¿Y con tu familia? Seguro que tu actitud se modifica con cada miembro, no es lo mismo hablar con tus hermanos, que hablar con tu madre o padre.

¿Por qué es importante entender los diferentes roles que ejercemos y que ejercen los demás?

En primer lugar, para no enfadarnos tanto y entender un poco mejor la conducta de las personas y, en segundo lugar, para hacer un análisis y una autocrítica de nuestros diferentes roles.

Como he dicho antes, es normal que tus roles tengan distintas actitudes según el sistema y con la persona que estés, pero esto tiene una trampa que hay que conocer. ¿Alguna vez has conocido a alguien que en el trabajo sea un tiburón y en casa un pececillo o en casa un angelito y en la calle un pequeño diablo?

Cuando uno de tus roles se ve incapaz de hacer lo que necesita o quiere, otro puede tomar el mando y compensar aquello que no consigues hacer.

  • Si en tu casa te sientes reprimido es fácil que cuando llegues a otro sitio diferente saques la fuerza y explotes el rol que en casa no puedes.
  • Si tienes una pareja muy controladora es fácil que cuando salgas con amigos explotes tu cara más liberadora.
  • Si en tu trabajo te sientes menospreciado es fácil que llegues a tu casa y muestres allí un enfado desproporcionado.

Unos roles compensan a otros y contra mas diferencia haya entre ellos, más necesitarás compensarlos.

Por eso es importante que no hayan enormes abismos en tus diferentes roles, diferencias sí, pero no extremos opuestos, porque al final serás tú el que pague el precio de compensar y te aseguro que no es un precio barato. Ser en un sitio lo que no puedes ser en otro es una gran frustración que cargarás en tu mochila y no te dejará ser feliz ni te dejará estar tranquilo.

Así que observa, revisa y reflexiona sobre tus actuaciones y asegúrate de ser una persona parecida en cada uno de los roles que ejerzas, pero eso sí, con diferentes y variados matices.

Vani G. Leal, psicóloga.

Psicología Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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Cómo ser una persona más asertiva Una mini guía para hacer valer quién eres y lo qué quieres

Cómo ser una persona más asertiva Una mini guía para hacer valer quién eres y lo qué quieres

La asertividad es hablar con autoridad, porque es lo que tú piensas o sientes y con firmeza porque es lo que tú quieres o necesitas. Pero la asertividad también es decir las cosas con mimo y tacto para que los demás entiendan y acepten lo que estás diciendo y no se tomen tan mal tus palabras.

La asertividad es una forma de comunicación honesta, transparente y sincera que suele tener una respuesta positiva en los demás porque cuando hablamos desde el corazón y la razón, con equilibrio y calma, el otro nos ve como a una personita humana que se abre y por lo tanto, se le activa de una forma más natural la empatía y la comprensión.

Hay personas que nacen con esta habilidad y tienen una asombrosa facilidad para llevarla a cabo. Pero la mayoría de personas tienen que aprender a potenciarla porque es una habilidad que necesita práctica y, a veces, una buena dosis de valentía.

  • Decirle a tu pareja que necesitas más espacio.
  • Hablar con tu jefe para que te cambien el horario.
  • Decirle a un amigo/a que te ha molestado algo que ha hecho o dicho.
  • Hablar con tu familia para que te apoye.

Hay muchas situaciones en las que necesitamos una pizca de asertividad para hacernos valer, así que veamos algunas estrategias y conceptos que nos puedan ayudar en este camino:

  1. Si te adelantas y piensas más en lo que te va a decir el otro que en lo que vas a decir tu, estás vendido de antemano. Tus recursos mentales no pueden invertir energía en una respuesta que no controlas, mejor invierte tiempo en ensayar tu propio discurso.
  2. Habla abiertamente de tus emociones, de por qué has tomado esa decisión, de cómo te sientes o de lo que pretendes. No estás obligado a dar explicaciones, pero es bueno intentar que la otra parte entienda nuestro punto de vista. Esto no significa que tengas que repetirte una y otra vez, si a la tercera no lo entienden o no quieren entenderte deja espacio para que el otro amueble y organice lo que le has dicho. No todos reaccionamos al mismo tiempo ni de la misma manera.
  3. Las personas quieren, piensan o necesitan cosas distintas porque todos somos diferentes y tenemos diferentes formas de ver o entender la vida. No es mejor ni peor lo que tú quieras o necesitas de lo que quiere o necesita el otro. La asertividad no estar por encima de nadie, es entender que cada uno es libre de elegir a pesar de que esa elección sea opuesta a la tuya. Lo bueno para mí es lo que yo considero bueno para mí y lo bueno para ti es lo que tu consideres bueno para ti, a veces coincide y otras veces no.
  4. No podemos pretender hablar con asertividad en estados alterados. El miedo, el enfado, la tristeza, el rencor, la rabia son contraproducentes para expresar desde la tranquilidad y la calma. 
  5. Si tienes las cosas claras no recules por miedo o por presión. Lógicamente el otro siempre va a intentar convencerte, sobre todo cuando le afecte, pero es inevitable que las cosas salpiquen a los demás, no te sientas culpable por querer o necesitar algo que a otra persona no le va bien. A nadie le gusta hacer daño a los demás, pero como hemos dicho antes no siempre coinciden nuestras prioridades y debemos intentar que las necesidades de los demás no nos esclavicen a nosotros.
  6. Hay que respetar y aceptar las respuestas que recibimos de los demás. A veces se enojarán y otras lo entenderán. Pero no podemos enfadarnos porque las personas no reaccionen como esperamos. Hay que dar espacio, tiempo, hay que dejar que el otro procese la información.
  7. Habla con las personas que tienes alrededor y pregúntales sus estrategias, no todos sabrán contestarte pero seguro que puedes aprender mucho de cómo los demás se enfrentan a las situaciones. También puedes buscar libros sobre esta temática o consultar páginas por Internet. Toda herramienta que te genere opciones es bienvenida.
  8. Algunos miedos o inseguridades pueden jugarte malas pasadas a la hora de trabajar la asertividad. Si tienes demasiado miedo a lo que piensen, a lo que opinen de ti, si tienes demasiado miedo a que se enfaden o si crees que no tienes derecho a pensar en ti, el trabajo es un poco más complicado. Aquí es donde te hará más falta la valentía porque tendrás que arriesgar y comprobar que va sucediendo.  El miedo solo se supera en la batalla y si quieres hacerte valer, tienes que pasar a la acción. Solo tú puedes luchar por ti.
  9. La práctica es el mejor potenciador de la asertividad. Ensaya, prueba, corrige y vuelve a la carga. Da igual las veces que creas que no ha servido para nada o las veces que creas haberlo hecho mal, lo importante es que estás dándote voz y con cada paso que das la modulas un poco mejor.
  10. No dudes en pedir ayuda si lo intentas pero el miedo te paraliza y no consigues avanzar. Un psicólogo no solo está para enfermedades patológicas y traumas severos de infancia. Un psicólogo es un orientador personal, alguien que puede enseñarte herramientas que ni siquiera sabías que tenías.

Una cosa muy importante que has de tener siempre presente es que todo aquello que quieres decir pero no dices por miedo, lo acumulas en tu mochila y cuando esa mochila pesa mucho tiende a explotar. Callar y someterse tiene muchas más consecuencias negativas de las que puedas imaginar. La frustración es una enfermedad muy silenciosa que puede destrozarte la vida. Aunque te parezca mentira, es mucho más fácil enfrentarse, que vivir bajo el yugo de tus miedos.

La seguridad tiene mucho que ver con la asertividad y la asertividad tiene mucho que ver con la seguridad. Si trabajas en hacer valer lo que quieres, sientes o necesitas tu autoestima, inevitablemente, crece. Por lo tanto, si prácticas el noble arte de expresarte de forma positiva y equilibrada, recibirás de premio una seguridad más estable.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Quién tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Quién tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Qué son los amigos? y más importante, ¿para qué sirven?

Hay quien piensa que lo importante es tener pocos y buenos y hay quien opina que dice mucho de una persona la cantidad de buenos amigos que tiene…

Hay quien piensa que un amigo es aquel que siempre está presente cuando lo necesitas, que nunca te falla, que se pelea por ti, que mata si hace falta por ti…

Y hay quien opina que un amigo es aquel que aunque no esté presente siempre te apoya o te escucha.

¿Cual es el verdadero concepto de amistad? Pues la verdad es que no existe una sola definición de amigos, porque es un concepto que depende de los valores, opiniones y experiencias de cada uno. Pero lo que sí puedo decirte es que hay muchas clases de amigos y todos, a su modo, son igual de importantes.

Los amigos de toda la vida, esos que conoces desde que eras pequeño.

Los amigos del trabajo, con los que acabas teniendo una relación estrecha producto de verte cada día.

Los amigos de una etapa en concreto de tu vida, ya sea de tres meses o de dos años.

Los que conoces por casualidad y pasan de ser puntuales a ser personas imprescindibles.

Los amigos para salir a bailar y a pasarlo bien. Los profundos y para momentos de reflexión. Los amigos que ves dos veces al año y los amigos con los que puedes hacer muchas cosas diferentes en momentos diferentes.

Pero no podemos olvidar que un amigo es también una persona como tu y como tal, no siempre puede darte lo que quieres, cuando lo quieres y en la forma que lo quieres.

Pero antes de continuar hagamos algunas apreciaciones básicas de las personas en general.

  • Las personas cambian y por lo tanto a veces esos cambios unen y otras veces, por el contrario, separan.
  • Las personas pasamos por momentos muy diferentes a lo largo de la vida y por lo tanto, no siempre necesitamos lo mismo de los demás.
  • Todas las personas son diferentes y por lo tanto, quieren, esperan y necesitan cosas muy distintas unas de otras.
  • Las personas, por mucho que deseemos ayudar a nuestros amigos, somos egocéntricas por naturaleza y por lo tanto, el yo siempre está por encima del tu.

Y dicho esto…

¿En que se basa una amistad?. Pues se basa en la cantidad de QUID PRO QUO que se genera entre dos personas. ¿Qué significa esto? Significa que una amistad es positiva cuando las dos partes dan algo a cambio de forma equilibrada.

Normalmente queremos que los amigos nos den lo que nosotros les damos a ellos. Y, cuando no sucede nos enfadamos o nos decepcionamos.

¿Pero recuerdas? somos diferentes y si somos diferentes, actuamos diferente, damos diferente, entregamos diferente y priorizamos de forma diferente.

El QUID PRO QUO no significa que yo hago por ti lo mismo que tu por mí. Significa que yo hago por ti una cosa y que tu harás por mi otra.

No todas las personas saben escuchar y dar consejos, los hay que intentarán ayudarte sacándote a bailar o presentándote a alguien. No todos los amigos saben cómo tratarte cuando estás mal, los habrá que se agobien al verte mal y prefieran dejarte espacio y los habrá que sepan cómo lidiar contigo en tus momentos dramáticos.

Quizás lo más realista es acercarse al amigo que pueda darte lo que necesites en un momento determinado sin que eso signifique menospreciar a los otros. Porque hay amigos que te ayudarán a reír, otros a llorar, otros a ligar y otros a divagar, pero todos son igual de importantes y necesarios.

¿Por que se rompen normalmente las amistades? pues por normal general se rompen a causa de la decepción de que alguien no haya hecho o dicho lo que tu necesitabas.

Pero, ¿un amigo quiere hacerte daño? Por qué no te preguntas que ha pasado en vez de pensar que ha pasado de ti, que no te aprecia o que no te valora…

Tal vez no sepa o no pueda darte lo que tú necesitas en este momento. No olvides que es una persona y también carga con sus propios problemas.

Tal vez has descuidado esa amistad y ahora la otra persona tiene otras prioridades. No siempre estamos atentos al QUID PRO QUO y es fácil que se alejen las personas que se sientan abandonadas.

Tal vez vuestro momento de amistad haya pasado, como hemos dicho antes las personas cambiamos a lo largo de la vida y no siempre conservamos o queremos conservar a la misma gente.

Decepcionarse con alguien en el camino más rápido. Es más fácil pensar que nos han traicionado que pensar que no han sabido ayudarnos. Es más fácil pensar que ya no nos valoran que pensar que simplemente la amistad se ha diluido.

  1. Las amistades no son posesiones.
  2. Las amistades, incluso las mejores, no tienen por qué ser eternas.
  3. Las amistades requieren un QUID PRO QUO para sobrevivir, sino es fácil que se vuelvan tóxicas o que desaparezcan.
  4. Las amistades requieren comprensión y empatía en los malos momentos. En los buenos todos somos comprensivos.
  5. Las amistades cumplen muchas funciones pero no tiene por qué cumplirlas la misma persona.
  6. Las amistades se alejan, se separan, se olvidan, se reconcilian…
  7. Las amistades no nos quieren menos por tener otros amigos o por tener amigos que a nosotros no nos gusten.
  8. Las amistades, al igual que nosotros, también se equivocan. Un amigo no tiene por qué saber exactamente lo que tu necesitas.

Y dicho todo…decir que la amistad es maravillosa. Y lo es por una sencilla razón. Nos acompaña en la vida. Y ya no tanto por las personas que nos acompañan, que también, pero sobre todo porque compartimos momentos con otras personas.

Llorar en un hombro amigo, reír hasta que de duela la mandíbula, bailar toda la noche con los tuyos, salir de aventuras, filosofar hasta acabar con las ideas, discutir de política en una cena…

Lo maravilloso de la amistad es compartir los momentos de tu vida con personas que te aportan algo. Algo que te hace falta y algo que te hace un poco más feliz.

Unos amigos se irán y otros llegarán. La vida, como nosotros, es dinámica y cambia constantemente, no pasa nada. El mundo está lleno de gente, lleno de gente con la misma necesidad que tu, compartir momentos y ser felices.

Así que valora a las personas que tienes alrededor de tu vida, ya sean amistades pequeñas, pasajeras, puntuales o de toda una vida. Valora que estás rodeado de personas y valora que cuando necesites algo, alguna de ellas puede dártelo.

 

Vani G. Leal
Psicóloga

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