¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Conoces tus diferentes roles? ¿Son muy distintos entre sí? Conceptos imprescindibles para el desarrollo personal

¿Verdad que tu comportamiento sufre pequeñas variaciones dependiendo de donde estés y con quién estés? Pues eso son los roles, los diferentes comportamientos que tenemos dentro de cada sistema en el que convivimos.

Rol de madre, de hijo, de amigo, de compañero, de jefe, de vecino, de persona, de pareja, de profesional…

¿Significa que tenemos distintas caras o distintas personalidades? No, significa que potenciamos una parte u otra de nuestra personalidad en cada situación que vivimos.

  • ¿Es los mismo una cena familiar que una cena con amigos?
  • ¿Es lo mismo una reunión de trabajo que una fiesta de tus hijos?
  • ¿Es lo mismo unas vacaciones en pareja que unas vacaciones en familia?

Todas las personas ejercen diferentes roles a lo largo de su vida. Por ejemplo tu madre, aparte de ser tu madre, también tiene otros muchos roles. Tu madre también es pareja, persona, mujer, hermana, trabajadora, vecina, etc. Y, aunque el rol de madre pueda estar por encima de los demás, no significa que sus otros roles no sean importantes.

¿Qué les pasa a muchos hijos adultos que ven como sus padres se separan y tienen nuevas parejas? Pues les pasa, que solo ven el rol de madre y no aceptan que quiera rehacer su vida y ejercer otros roles, como el de pareja.

¿Qué les pasa a muchos padres o madres cuando ven que sus hijos se hacen mayores? Pues que les cuesta entender que aparte de hijos, también son personas que necesitan explorar otros roles.

¿Qué les pasa a muchas personas cuando un amigo o amiga consigue pareja y ya no tiene tanto tiempo para compartir?…

Muchos conflictos vienen al no aceptar los diferentes roles que tienen las personas. Creemos que el rol personal que tienen con nosotros es el único y el más importante, pero no es así, lo siento, el rol que tienen contigo es muy importante, sí, pero no es para nada el único importante.

Los roles son nuestra forma de adaptarnos a los diferentes sistemas. Con el sistema familiar ejercemos roles más cercanos, con el emocional más románticos, con el laboral roles más profesionales, con los colegas más superficiales, con los amigos roles más profundos…

Y dentro de los sistemas, nuestro rol también varía en función de la persona que tengamos delante. Dependiendo de la cercanía de la relación, el feeling o la compatibilidad nos comportamos de una manera u otra. ¿Tienes el mismo trato con todos tus amigos o los hay con una relación más estrecha? ¿Y con tu familia? Seguro que tu actitud se modifica con cada miembro, no es lo mismo hablar con tus hermanos que hablar con tu madre o padre.

¿Por qué es importante entender los diferentes roles que ejercemos y que ejercen los demás?

En primer lugar, para no enfadarnos tanto y entender un poco mejor la conducta de las personas y, en segundo lugar, para hacer un análisis y una autocrítica de nuestros diferentes roles.

Como he dicho antes, es normal que tus roles tengan distintas actitudes según el sistema y con la persona que estés, pero esto tiene una trampa que hay que conocer. ¿Alguna vez has conocido a alguien que en el trabajo sea un tiburón y en casa un pececillo o en casa un angelito y en la calle un pequeño diablo?

Cuando uno de tus roles se ve incapaz de hacer lo que necesita o quiere, otro puede tomar el mando y compensar aquello que no consigues hacer.

  • Si en tu casa te sientes reprimido es fácil que cuando llegues a otro sitio diferente saques la fuerza y explotes el rol que en casa no puedes.
  • Si tienes una pareja muy controladora es fácil que cuando salgas con amigos explotes tu cara más liberadora.
  • Si en tu trabajo te sientes menospreciado es fácil que llegues a tu casa y muestres allí un enfado desproporcionado.

Unos roles compensan a otros y contra mas diferencia haya entre ellos, más necesitarás compensarlos.

Por eso es importante que no hayan enormes abismos en tus diferentes roles, diferencias sí, pero no extremos opuestos, porque al final serás tú el que pague el precio de compensar y te aseguro que no es un precio barato. Ser en un sitio lo que no puedes ser en otro es una gran frustración que cargarás en tu mochila y no te dejará ser feliz ni te dejará estar tranquilo.

Así que observa, revisa y reflexiona sobre tus actuaciones y asegúrate de ser una persona parecida en cada uno de los roles que ejerzas, pero eso sí, con diferentes y variados matices.

Vani G. Leal, psicóloga.
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Cómo ser una persona más asertiva Una mini guía para hacer valer quién eres y lo qué quieres

Cómo ser una persona más asertiva Una mini guía para hacer valer quién eres y lo qué quieres

La asertividad es hablar con autoridad, porque es lo que tú piensas o sientes y con firmeza porque es lo que tú quieres o necesitas. Pero la asertividad también es decir las cosas con mimo y tacto para que los demás entiendan y acepten lo que estás diciendo y no se tomen tan mal tus palabras.

La asertividad es una forma de comunicación honesta, transparente y sincera que suele tener una respuesta positiva en los demás porque cuando hablamos desde el corazón y la razón, con equilibrio y calma, el otro nos ve como a una personita humana que se abre y por lo tanto, se le activa de una forma más natural la empatía y la comprensión.

Hay personas que nacen con esta habilidad y tienen una asombrosa facilidad para llevarla a cabo. Pero la mayoría de personas tienen que aprender a potenciarla porque es una habilidad que necesita práctica y, a veces, una buena dosis de valentía.

  • Decirle a tu pareja que necesitas más espacio.
  • Hablar con tu jefe para que te cambien el horario.
  • Decirle a un amigo/a que te ha molestado algo que ha hecho o dicho.
  • Hablar con tu familia para que te apoye.

Hay muchas situaciones en las que necesitamos una pizca de asertividad para hacernos valer, así que veamos algunas estrategias y conceptos que nos puedan ayudar en este camino:

  1. Si te adelantas y piensas más en lo que te va a decir el otro que en lo que vas a decir tu, estás vendido de antemano. Tus recursos mentales no pueden invertir energía en una respuesta que no controlas, mejor invierte tiempo en ensayar tu propio discurso.
  2. Habla abiertamente de tus emociones, de por qué has tomado esa decisión, de cómo te sientes, de lo que pretendes, de los motivos. No estás obligado a dar explicaciones, pero es bueno intentar que la otra parte entienda nuestro punto de vista. Esto no significa que tengas que repetirte una y otra vez. Si a la tercera no lo entienden o no quieren entenderte deja espacio para que el otro amueble y organice lo que has dicho. No todos reaccionamos al mismo tiempo ni de la misma manera.
  3. Las personas quieren, piensan o necesitan cosas distintas porque todos somos diferentes y tenemos diferentes formas de ver o entender la vida. No es mejor ni peor lo que tú quieras o necesitas de lo que quiere o necesita el otro. La asertividad no estar por encima de nadie, es entender que cada uno es libre de elegir a pesar de que esa elección sea opuesta a la tuya. Lo bueno para mí es lo que yo considero bueno para mí y lo bueno para ti es lo que tu consideres bueno para ti, a veces coincide y otras veces no.
  4. No podemos pretender hablar con asertividad en estados alterados. El miedo, el enfado, la tristeza, el rencor, la rabia son contraproducentes para expresar desde la tranquilidad y la calma. 
  5. Si tienes las cosas claras no recules por miedo o por presión. Lógicamente el otro siempre va a intentar convencerte, sobre todo cuando le afecte, pero es inevitable que las cosas salpiquen a los demás, no te sientas culpable por querer o necesitar algo que a otra persona no le va bien. A nadie le gusta hacer daño a los demás, pero como hemos dicho antes no siempre coinciden nuestras prioridades y debemos intentar que las necesidades de los demás no nos esclavicen a nosotros.
  6. Hay que respetar y aceptar las respuestas que recibimos de los demás. A veces se enojarán y otras lo entenderán. Pero no podemos enfadarnos porque las personas no reaccionen como esperamos. Hay que dar espacio, tiempo, hay que dejar que el otro procese la información.
  7. Habla con las personas que tienes alrededor y pregúntales sus estrategias, no todos sabrán contestarte pero seguro que puedes aprender mucho de cómo los demás se enfrentan a las situaciones. También puedes buscar libros sobre esta temática o consultar páginas por Internet. Toda herramienta que te genere opciones es bienvenida.
  8. Algunos miedos o inseguridades pueden jugarnos malas pasadas a la hora de trabajar la asertividad. Si tienes demasiado miedo a lo que piensen, a lo que opinen de ti, si tienes demasiado miedo a que se enfaden o si crees que no tienes derecho a pensar en ti, el trabajo es un poco más complicado. Aquí en donde te hará más falta la valentía porque tendrás que arriesgar y comprobar que va sucediendo.  El miedo solo se supera en la batalla y si quieres hacerte valer, tienes que pasar a la acción. Solo tú puedes luchar por ti.
  9. La práctica es el mejor potenciador de la asertividad. Ensaya, prueba, corrige y vuelve a la carga. Da igual las veces que creas que no ha servido para nada o las veces que creas haberlo hecho mal, lo importante es que estás dándote voz y con cada paso que das la modulas un poco mejor.
  10. No dudes en pedir ayuda si lo intentas pero el miedo te paraliza y no consigues avanzar. Un psicólogo no solo está para enfermedades patológicas y traumas severos de infancia. Un psicólogo es un orientador personal, alguien que puede enseñarte herramientas que ni siquiera sabías que tenías.

Una cosa muy importante que has de tener siempre presente es que todo aquello que quieres decir pero no dices por miedo, lo acumulas en tu mochila y cuando esa mochila pesa mucho tiende a explotar. Callar y someterse tiene muchas más consecuencias negativas de las que puedas imaginar. La frustración es una enfermedad muy silenciosa que puede destrozarte la vida. Aunque te parezca mentira, es mucho más fácil enfrentarse a los miedos, que vivir bajo el yugo de tus miedos.

La seguridad tiene mucho que ver con la asertividad y la asertividad tiene mucho que ver con la seguridad. Si trabajas en hacer valer lo que quieres, sientes o necesitas tu autoestima, inevitablemente, crece. Por lo tanto, si prácticas el noble arte de expresarte de forma positiva y equilibrada, recibirás de premio una seguridad más estable.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Quien tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Quien tiene un amigo tiene un tesoro? Nuestros más queridos y preciados amigos

¿Qué son los amigos? y más importante, ¿para qué sirven?

Hay quien piensa que lo importante es tener pocos y buenos y hay quien opina que dice mucho de una persona la cantidad de buenos amigos que tiene…

Hay quien piensa que un amigo es aquel que siempre está presente cuando lo necesitas, que nunca te falla, que se pelea por ti, que mata si hace falta por ti…

Y hay quien opina que un amigo es aquel que aunque no esté presente siempre te apoya o te escucha.

¿Cual es el verdadero concepto de amistad? Pues la verdad es que no existe una sola definición de amigos, porque es un concepto que depende de los valores, opiniones y experiencias de cada uno. Pero lo que sí puedo decirte es que hay muchas clases de amigos y todos, a su modo, son igual de importantes.

Los amigos de toda la vida, esos que conoces desde que eras pequeño.

Los amigos del trabajo, con los que acabas teniendo una relación estrecha producto de verte cada día.

Los amigos de una etapa en concreto de tu vida, ya sea de tres meses o de dos años.

Los que conoces por casualidad y pasan de ser puntuales a ser personas imprescindibles.

Los amigos para salir a bailar y a pasarlo bien. Los profundos y para momentos de reflexión. Los amigos que ves dos veces al año y los amigos con los que puedes hacer muchas cosas diferentes en momentos diferentes.

Pero no podemos olvidar que un amigo es también una persona como tu y como tal, no siempre puede darte lo que quieres, cuando lo quieres y en la forma que lo quieres.

Pero antes de continuar hagamos algunas apreciaciones básicas de las personas en general.

  • Las personas cambian y por lo tanto a veces esos cambios unen y otras veces, por el contrario, separan.
  • Las personas pasamos por momentos muy diferentes a lo largo de la vida y por lo tanto, no siempre necesitamos lo mismo de los demás.
  • Todas las personas son diferentes y por lo tanto, quieren, esperan y necesitan cosas muy distintas unas de otras.
  • Las personas, por mucho que deseemos ayudar a nuestros amigos, somos egocéntricas por naturaleza y por lo tanto, el yo siempre está por encima del tu.

Y dicho esto…

¿En que se basa una amistad?. Pues se basa en la cantidad de QUID PRO QUO que se genera entre dos personas. ¿Qué significa esto? Significa que una amistad es positiva cuando las dos partes dan algo a cambio de forma equilibrada.

Normalmente queremos que los amigos nos den lo que nosotros les damos a ellos. Y, cuando no sucede nos enfadamos o nos decepcionamos.

¿Pero recuerdas? somos diferentes y si somos diferentes, actuamos diferente, damos diferente, entregamos diferente y priorizamos de forma diferente.

El QUID PRO QUO no significa que yo hago por ti lo mismo que tu por mí. Significa que yo hago por ti una cosa y que tu harás por mi otra.

No todas las personas saben escuchar y dar consejos, los hay que intentarán ayudarte sacándote a bailar o presentándote a alguien. No todos los amigos saben cómo tratarte cuando estás mal, los habrá que se agobien al verte mal y prefieran dejarte espacio y los habrá que sepan cómo lidiar contigo en tus momentos dramáticos.

Quizás lo más realista es acercarse al amigo que pueda darte lo que necesites en un momento determinado sin que eso signifique menospreciar a los otros. Porque hay amigos que te ayudarán a reír, otros a llorar, otros a ligar y otros a divagar, pero todos son igual de importantes y necesarios.

¿Por que se rompen normalmente las amistades? pues por normal general se rompen a causa de la decepción de que alguien no haya hecho o dicho lo que tu necesitabas.

Pero, ¿un amigo quiere hacerte daño? Por qué no te preguntas que ha pasado en vez de pensar que ha pasado de ti, que no te aprecia o que no te valora…

Tal vez no sepa o no pueda darte lo que tú necesitas en este momento. No olvides que es una persona y también carga con sus propios problemas.

Tal vez has descuidado esa amistad y ahora la otra persona tiene otras prioridades. No siempre estamos atentos al QUID PRO QUO y es fácil que se alejen las personas que se sientan abandonadas.

Tal vez vuestro momento de amistad haya pasado, como hemos dicho antes las personas cambiamos a lo largo de la vida y no siempre conservamos o queremos conservar a la misma gente.

Decepcionarse con alguien en el camino más rápido. Es más fácil pensar que nos han traicionado que pensar que no han sabido ayudarnos. Es más fácil pensar que ya no nos valoran que pensar que simplemente la amistad se ha diluido.

  1. Las amistades no son posesiones.
  2. Las amistades, incluso las mejores, no tienen por qué ser eternas.
  3. Las amistades requieren un QUID PRO QUO para sobrevivir, sino es fácil que se vuelvan tóxicas o que desaparezcan.
  4. Las amistades requieren comprensión y empatía en los malos momentos. En los buenos todos somos comprensivos.
  5. Las amistades cumplen muchas funciones pero no tiene por qué cumplirlas la misma persona.
  6. Las amistades se alejan, se separan, se olvidan, se reconcilian…
  7. Las amistades no nos quieren menos por tener otros amigos o por tener amigos que a nosotros no nos gusten.
  8. Las amistades, al igual que nosotros, también se equivocan. Un amigo no tiene por qué saber exactamente lo que tu necesitas.

Y dicho todo…decir que la amistad es maravillosa. Y lo es por una sencilla razón. Nos acompaña en la vida. Y ya no tanto por las personas que nos acompañan, que también, pero sobre todo porque compartimos momentos con otras personas.

Llorar en un hombro amigo, reír hasta que de duela la mandíbula, bailar toda la noche con los tuyos, salir de aventuras, filosofar hasta acabar con las ideas, discutir de política en una cena…

Lo maravilloso de la amistad es compartir los momentos de tu vida con personas que te aportan algo. Algo que te hace falta y algo que te hace un poco más feliz.

Unos amigos se irán y otros llegarán. La vida, como nosotros, es dinámica y cambia constantemente, no pasa nada. El mundo está lleno de gente, lleno de gente con la misma necesidad que tu, compartir momentos y ser felices.

Así que valora a las personas que tienes alrededor de tu vida, ya sean amistades pequeñas, pasajeras, puntuales o de toda una vida. Valora que estás rodeado de personas y valora que cuando necesites algo, alguna de ellas puede dártelo.

 

Vani G. Leal
Psicóloga

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¿Por qué sentimos celos hacia los demás? Emociones que podemos corregir para que no nos causen dolor

¿Por qué sentimos celos hacia los demás? Emociones que podemos corregir para que no nos causen dolor

Este artículo no va dirigido a los celos obsesivos y recurrentes a los que puede llegar una pareja, creo que eso merece un artículo aparte.

Hoy hablaremos de los celos emocionales que sentimos hacia los demás en algunas ocasiones y que nos causan más de un disgusto en nuestro círculo de confianza.

Sentir celos en una emoción muy normal en la conducta humana. Tener celos significa que tienes miedo a que otra persona ocupe tu lugar y todos tenemos miedo, en mayor o menor medida, a que alguien pueda sustituirnos.

Como en todas las emociones, sentir celos no es algo malo en sí, lo malo es que esos celos determinen cómo te comportas y que hagas cosas que no harías por tener esa sensación.

Existen muchos tipos de situaciones en las que podemos sentir celos:

  • En la amistad: cuando tu mejor amigo/a a encontrado a alguien con quien también se lleva muy bien y, por lo tanto, puede que tenga menos tiempo para ti.
  • En las familias: cuando hay miembros que se llevan muy bien y otros se sienten desplazados.
  • En el trabajo: al considerar que alguien está recibiendo más atención o reconocimiento que tu.
  • En la pareja: cuando sientes que hace más caso a otras personas.

Inseguridad, esa es la palabra clave.

Sentimos celos cuando nos sentimos inseguros. Y lo importante es saber por qué, en realidad, sientes esa inseguridad.

Tendemos a simplificar mucho cuando alguien decide pasar tiempo con otra persona que no eres tú. No me ha elegido, prefiere estar con la otra persona, por lo tanto, me quiere menos.

Y con esta afirmación empezamos a dudar de nuestro lugar, a pensar que la otra persona es mejor que nosotros o tiene algo que nosotros no tenemos.

Y tienes que saber que, en la mayoría de casos, puedes equivocarte.

  • Tu pareja puede amarte y adorarte, pero también necesitar pasar tiempo con otras personas. No está eligiendo a otras personas, solo está utilizando su parcela personal para realizarse en otros roles y no solo en el rol de pareja.

Pregúntate qué te da miedo en realidad. ¿Quizás eres tú mismo el que creas que no eres suficiente?

  • Las personas pueden valorarte aunque valoren también lo que hacen los demás. Alabar a una persona no menosprecia a la otra. En infinidad de situaciones en las que se realzan las cualidades de alguien, inmediatamente otra persona se siente ofendida.

Pregúntate por qué te hace sentir poca cosa que alaben y realcen las características positivas de los demás.

  • La familia no se elige, por lo tanto, habrá miembros con los que tengas una relación especial y otros con los que simplemente te lleves. Las afinidades en las familias son como en la calle. La personalidad, las creencias o los valores son el motor del feeling. A veces tenemos, y otras veces no.

Pregúntate por qué te llevas mejor con unos que con otros y entiende que al resto le pase lo mismo que a ti.

  • Es bueno tener buenos amigos, pero somos seres dinámicos, cambiamos a lo largo de los años. Tener más relación con unos amigos que con otros también depende del momento por el que uno está pasando o por las prioridades que tenga en esa etapa.

Tu mejor amigo/a también tiene derecho a encontrar a más buenos amigos. Igual que tu  tienes derecho a encontrar nuevas amistades.

Pregúntate en que te afecta. Pregúntate por qué altera tanto tu lugar que lleguen nuevas personas.

Si te haces las preguntas adecuadas y te contestas con sinceridad, te darás cuenta de que todo viene de ti. Los celos son nuestro propio problema, es nuestra propia inseguridad.

Si no te quieres o no te valoras… es lógico y normal que sientas celos porque, todo lo nuevo, todo lo diferente o todo lo que te cause malestar se convertirá en tu enemigo y lo rechazarás, porque todo lo que nos incomoda lo rechazamos.

Pues enfréntate a la incomodidad y trabaja en tu autoestima.

Cuando alguien se quiere y se valora, no siente que otra persona pueda ocupar su lugar, ocupará otro lugar. Porque en las relaciones humanas todos ocupamos un lugar. Y, este bendito lugar, no está debajo ni encima de nadie, está al lado. Y compitiendo por el puesto, lo único que conseguimos es perder el sitio. Y no porque alguien lo ocupe, sino porque alguien cansado de tus inseguridades te quite de allí.

Así que no te agobies ni te sumerjas demasiado en una sensación de celos que no te llevará a ninguna parte (al menos a ninguna buena). Y recuerda que hay amor para todos, porque somos capaces de querer a muchas personas y de querer a muchas personas de formas distintas.

 

Vani G. Leal

Psicóloga

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¿La fórmula del amor? Pensar un poquito más y hacer las cosas mejor Algunas claves para que tu relación sea más positiva

¿La fórmula del amor? Pensar un poquito más y hacer las cosas mejor Algunas claves para que tu relación sea más positiva

Las relaciones amorosas tienen la complejidad de dos personas diferentes que comparten el mismo mundo. Suena poético y romántico, pero la verdad es que compartir la vida con alguien siempre resulta complicado. Son dos cerebros distintos con personalidades, valores, gustos y prioridades diferentes que luchan por convivir.

No hay una combinación perfecta, pero sí las hay más propicias y otras más nefastas.

Si nos tenemos que aproximar a una fórmula adecuada podría ser la siguiente:

  • Parejas complementarias, valores y prioridades parecidos y gustos diferentes.

Las parejas con personalidades complementarias son aquellas que tienen conductas diferentes y posiciones diferentes, pero que se interrelacionan entre sí (uno siempre paga las facturas y el otro siempre hace la compra; uno es extrovertido y el otro más introvertido).

Las parejas con personalidades simétricas son aquellas que las dos personan tienen el mismo tipo de conducta y pueden intercambiarse las posiciones (los dos pagan las facturas y hacen la compra; los dos son extrovertidos o introvertidos).

Pero esto solo es una estimación de algo que podría salir bien. Y digo podría porque en las relaciones intervienen muchos factores.

¿Recuerdas? Dos cerebros. Dos personas educadas de diferente modo, dos personas con experiencias de vida diferentes, dos personas con sus miedos, inseguridades, esperanzas, sueños, ilusiones…

Por eso son tan complicadas las relaciones. Dos vidas y un mundo.

Imagina que te peleas con tu pareja y deseas que te de un abrazo y te diga que no pasa nada pero, en cambio, te da un regalo de disculpa.

¿Crees que está bien o mal el regalo en vez del abrazo? En realidad, no está ni mal ni bien. Que tú necesites un abrazo no es un capricho, es la forma en que tú entiendes la preocupación o la disculpa de la otra parte. Lo que pasa es que la otra persona puede considerar que haciéndote el regalo ya te dice que se acuerda de ti y que lo siente. No es que no quiera darte un abrazo, no es que quiera ofenderte, simplemente es su manera de demostrar el afecto. Tú le das más importancia a los abrazos y el otro le da más importancia a los detalles.

Pero, ¿cuál es el problema? El problema es que son dos personas que demuestran el cariño y el amor de forma diferente. ¿Es mejor una opción que la otra? La verdad es que no. Lo mejor es lo que a uno le sirve, simple y llanamente.

Habrá parejas que consigan aceptar esta diferencia y lo vivan con normalidad. Aceptarán que si quieren un abrazo lo habrán de dar ellos y cuando reciban el regalo no les supondrá ninguna ofensa porque acabarán entendiendo que uno da lo que es y recibe lo que es el otro.

Pero habrá parejas que lo vean como una falta de respeto, como desinterés o como una falta de conocimiento de la otra persona y lo vivirán como un ataque.  No serán capaces de aceptar ni entender que uno da lo que es y recibe lo que es el otro.

Esto marcará la diferencia entre parejas que podrán convivir a pesar de ser distintas en cuanto a demostraciones de afecto y parejas que se estirarán de los pelos cada vez que tengan que solucionar un conflicto.untitled

Las combinaciones en las relaciones de pareja podrán o no funcionar dependiendo de la madurez emocional, de las características y del carácter de las dos personas.

Pero, a pesar de ello, podemos hacer muchas cosas para que nuestra relación funcione y hacer de la combinación una relación sana y positiva.

  1. Soluciona tus problemas individuales.

Si quieres que una relación funcione bien, lo primero y más importante que has de hacer es estar bien tú. Si estás mal, si no eres feliz por algo de tu vida, inevitablemente repercutirá en tu relación de pareja. Por lo tanto, lo primero es que te ocupes de ti mismo. Quizás no estás bien en el trabajo, o tienes proyectos pendientes que no llevas a cabo, o sientes algún miedo o alguna inseguridad que te limita la vida… sea lo que sea, soluciónalo. La pareja nos aporta apoyo, comprensión y afecto, pero no puede solucionar nuestros problemas.

La pareja no es la persona que nos hace felices o desgraciados. Puede colaborar en una cosa o en la otra, pero no está en su mano ni es su responsabilidad. Tu felicidad está en tu mano y es tu responsabilidad.


  1. El espacio personal.

El espacio individual es imprescindible. Tener momentos compartidos con otras personas sin tu pareja o pasar algún tiempo solo con tus aficiones puede aportar muchos beneficios a la relación.

No te olvides que tenías una vida antes de que llegara esa pareja, por lo tanto, no renuncies a pasar tiempo con tus amistades o contigo mismo.

Es bueno echarse de menos. Es bueno tener cosas que contarse. Es bueno ser independiente. Es bueno tener espacios propios.

Las personas no queremos más o mejor por estar todo el tiempo pegados a la otra persona. A veces es más nuestro propio miedo de que se lo pase mejor sin nosotros o de que se lo pase mejor con alguien,  de que no nos eche de menos, o de que se vaya con otra persona. Pero, ten en cuenta, que atar a alguien en corto no te garantiza nada. Incluso puede ejercer el efecto contrario al ahogar la libertad de la otra persona.


  1. Cambia tú.

No intentes cambiar a tu pareja. Las personas cambiamos mucho a lo largo de nuestra vida, pero casi nunca porque alguien quiere que cambiemos. Los cambios son individuales e intransferibles. Uno cambia porque quiere o puedo, pero no porque le obliguen.

Si te gustó como era esa persona cuando la conociste, aceptaste lo que había. Así que no pretendas salvar ni mejorar a nadie y si ahora no te gusta como es, plantéate por qué.

Puede que seas tú la persona que ha cambiado y ahora quieras cosas distintas.

Puede que estés pasando por un mal momento y todo lo veas negativo, incluso a tu pareja.

Puede que sea la otra persona la que ha cambiado y ya no te guste como es.

Sea como sea, si quieres que alguien cambie, cambia tú.


  1. Comunicación transparente.

Si quieres que tu relación funcione, sé transparente con lo que te gusta y con lo que no, con lo que te duele o lo que te hace feliz. No digas una cosa por otra, no minimices tus sentimientos, ni tampoco los exageres y no ocultes tus sentimientos por vergüenza u orgullo.

Tu pareja ha de conocerte tal cual eres y ha de saber cómo te sientes. Nadie lee el pensamiento de nadie, por lo tanto, si no lo dices, no pretendas que la otra persona por arte de magia sepa lo que te pasa. De igual modo, cuando creas que le pasa algo a tu pareja, en vez de suponer o interpretar, pregunta.

Una relación basada en personas que no son honestas está condenada a fracasar. Y fracasar no es que se acabe la relación. Fracasar es permanecer en una relación en la que no eres tú mismo por miedo y por lo tanto, no eres feliz.


Desde luego, no te voy a garantizar que todo esto vaya a llevarte a tener una relación de color de rosa de por vida. Pero si las dos personas implicadas se toman su tiempo en mejorar y en hacer las cosas de forma positiva, habrá una oportunidad inmensa para que la relación, mientras dure, sea una relación mucho más feliz.

 

Vani G. Leal

Psicóloga

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¿Cómo sobrevivir a las personas tóxicas? No siempre podemos huir, a veces tenemos que lidiar con ellas

¿Cómo sobrevivir a las personas tóxicas? No siempre podemos huir, a veces tenemos que lidiar con ellas

¿Qué es una persona tóxica? Es alguien que tiene continuamente comportamientos dañinos consigo mismo y con los demás.

Personas  negativas, egocéntricas, víctimas, envidiosas, soberbias, descalificadoras…

Deshazte de ellas, aléjate, date la vuelta, huye y sácalas de tu vida son algunos de los consejos que nos dan. Como si fuera tan fácil tirar a la basura a personas que, en realidad, están en nuestra vida y a las que muchas veces queremos.

Valga decir que sí, que hay que correr y correr mucho ante  las personas que  nos humillan, pegan, insultan o coartan nuestra libertad del modo que sea. 

Y dicho esto.

¿Qué les pasa a las personas tóxicas? Les pasa que llevan una mochila demasiado cargada de mierda y no saben cómo vaciarla o ni siquiera saben que la cargan.

Demasiado miedo al rechazo, demasiado miedo a sufrir, demasiado miedo a defraudar, demasiado miedo a fracasar, demasiado miedo a la soledad… eso es lo que llevan en su mochila, demasiado miedo.

Todos somos un poco negativos en nuestros problemas y hemos sido egocéntricos en alguna ocasión.

Todos nos hemos sentido  víctimas de algo o de alguien y hemos sentido envidia, aunque fuera sana.

Todos  hemos hablado con soberbia en alguna ocasión y hemos descalificado a alguien en un enfado desmedido.

Pero lo que nos diferencia de las personas tóxicas es que, mientras la mayoría tenemos comportamientos tóxicos solo en momentos puntuales, a las personas tóxicas las define ese comportamiento.

Es muy importante entender qué les pasa y por qué se comportan así. Las personas tóxicas tienen un problema, pero tú no eres su problema.

Evidentemente, puedes intentar no acercarte demasiado, es una buena forma de no tener problemas extra con tu entorno, pero las personas tóxicas no llevan un cartel en la frente y muchas veces cuando nos damos cuenta ya estamos atrapados por el cariño, el amor o la simpatía y ya no resulta tan sencillo apartarte de ellas o dejarlas a un lado.

Como tal vez no podamos apartarlas de nuestra vida, lo que podemos hacer es protegernos para que sus comportamientos no nos causen tantos problemas.

1.  Sinceridad y honestidad.

Dile a esa persona lo que te duele, molesta o daña de su comportamiento cada vez que ocurra. Y no utilices la excusa de que se va a enfadar. Sí, puede enfadarse. Pero, si de verdad quieres tener una relación más sana con esa persona, tendrás también que ser valiente. 

2. Temple y valentía.

Es fácil que, después de decírselo, monte en cólera o rompa a llorar. Mantén la calma y dile y repítele que, simplemente estás expresando cómo te sientes, que sabes que no lo hace a posta y que, en ningún caso, es un ataque. No olvides que  no es personal y que son ellos los que tienen el problema. 

3. Espacio y distancia.

Deja que esa persona se tome su tiempo.  Si no te habla en una semana, no pasa nada. Hay personas que necesitan más tiempo que otras en aceptar las situaciones.  Hay que respetarlo.

Decirle a una persona que algo que hace o dice te daña no significa que esa persona pueda cambiarlo o pueda evitar hacerlo. Como hemos dicho antes, no somos el problema, por lo tanto, que deje de hacerlo, al menos inmediatamente, no es algo demasiado probable. 

Lo que sí podemos hacer es ser conscientes de que esa persona, hoy por hoy, es y se comporta así.  Puedes aceptarlo o no, puedes entenderlo o no, pero lo que es es y no pretendas que cambie porque no está en tu mano conseguirlo. Si esa persona quiere cambiar lo hará porque decida hacerlo, porque decida pedir ayuda o porque decida que pierde más que gana con su mochila cargada. Pero tú no has de salvarla de nada. Con que intentes que no te afecte demasiado su toxicidad, ya es más que suficiente.

Las personas tóxicas son amigos, hermanos, compañeros, padres, hijos, familia, colegas, madres, conocidos, parejas.  Las personas tóxicas son personas que están en todas partes, porque en todas partes hay demasiado miedo a muchas cosas. Y el miedo, cuando nos controla la vida, es una poderosa herramienta de tristeza y negatividad.

Así que la próxima vez que reconozcas a una de esas personas y no puedas sortearla, ármate de paciencia, sé sincero, sé valiente y sé flexible, que con un poco de mano izquierda se pueden conseguir muchas cosas.

Vani G. Leal

Psicóloga

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