Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

¿Qué tipo de psicóloga eres? ¿Qué terapia haces? ¿Trabajas más el pasado, el presente o el futuro? ¿Qué problemas tratas? ¿Cuánto tiempo duran las terapias?¿De verdad te importan los problemas de los demás? ¿Cómo consigues que no te afecte? ¿Qué tipo de relación tienes con tus pacientes?

Estas son algunas de las preguntas que suele hacerme la gente de forma habitual cuando saben que soy psicóloga, así que, ¿por qué no escribir un artículo para contestarlas?

Vayamos por partes:

  • ¿Qué tipo de psicóloga soy?

Si tengo que poner una etiqueta, ecléctica sería la palabra, dicho de otro modo, no me define ninguna corriente psicológica en concreto porque encuentro que todas son útiles y tienen su parte de razón.

Me gusta trabajar la corriente cognitiva, lo que pensamos y cómo lo pensamos. La conductual, lo que hacemos y cómo lo hacemos. La psicoanalítica, lo que nos ha sucedido y cómo nos ha sucedido. Y la corriente sistémica, los sistemas a los que pertenecemos y cómo nos desenvolvemos en ellos.

Pero dicho esto, si tuviera que especificar el tipo de psicóloga que soy, la única etiqueta con la que me identifico plenamente es con la Inteligencia Emocional. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar, porque son herramientas que todos tenemos, por lo que resulta práctico y realista trabajar con ellas y, en segundo lugar, porque todas las corrientes psicológicas pueden trabajarse a través de las herramientas de la Inteligencia Emocional.

No voy a extenderme en la Inteligencia Emocional, si os interesa saber más sobre qué significa y para qué sirve podéis mirarlo en el siguiente enlace: Inteligencia Emocional

  • ¿Qué tipo de terapia hago?

La consecuencia de mi eclecticismo mezclado con la Inteligencia Emocional, se traduce en que mi terapia consiste en trabajar el hoy, mirando al ayer, para construir el mañana. ¿Qué significa?

Significa que mi trabajo reside en que presten atención al presente, porque es donde están, pero a la misma vez vayan entendiendo cómo han llegado a ese presente y así puedan, poco a poco, edificar un futuro más positivo.

Me encantaría poder ser más concreta, porque tal vez se entendería mejor mi forma de trabajar, pero la experiencia me ha enseñado que etiquetarse demasiado limita y yo prefiero tener que explicarme más y mejor a tener que usar una palabra para definirme.

  • ¿Qué trabajo más: el pasado, el presente o el futuro?

Siguiendo con la pregunta anterior, trabajo los tres tiempos de forma bastante paralela. Me centro en el presente porque es el punto de partida, pero entender y aceptar el pasado es prioritario para no cometer los mismos errores el día de mañana.

Evidentemente, también depende mucho del por qué vienen a verme. No es lo mismo trabajar con alguien que necesita liberarse del pasado, a alguien que necesita herramientas para enfrentarse a un nuevo trabajo.

Pero lo que está claro es que todo el que pasa por mi despacho tiene que hacer un mínimo recorrido por su vida. Las personas somos la suma de pensamientos, experiencias, emociones, comportamientos…, y el pasado, el presente y el futuro forman parte de quienes vamos siendo, por lo que elegir qué parcela de vida es más importante me resulta poco realista.

  • ¿Qué tipo de problemáticas trabajo?

Todas las que tengan que ver con la vida diaria, así de simple.

Un psicólogo no solo está para depresiones graves, esquizofrenias o trastornos de la personalidad, un psicólogo también trabaja todos los aspectos personales, profesionales o emocionales que nos ocupan y nos preocupan la mayoría del tiempo.

Rupturas, relaciones tóxicas, dependencias, desmotivación, tristeza, frustración, relaciones familiares, inseguridad, celos, miedos… ¿A quién no le ocurren estas cosas?

Pues éste es mi trabajo, ayudarte a sacar lo mejor de ti para que puedas enfrentarte a la vida con todas tus herramientas desplegadas y bien desarrolladas.

¿Cómo? Bueno, eso es algo que tendrás que comprobar.

  • ¿Cuánto tiempo duran las terapias?

Pues depende de la persona y del problema por el que esté pasando.

Lo importante para mí es que se sientan libres de venir a verme siempre que lo necesiten, ya sea una vez al mes o tres veces al año.

Por supuesto, también hay personas que vienen una vez a la semana, pero procuro darles vacaciones a menudo, no siempre es posible poner en práctica lo trabajado en una semana y es prioritario que aprendan a enfrentarse a los obstáculos sin mi ayuda. Se trata de que desarrollen sus herramientas, no de que me utilicen a mí de herramienta.

  • ¿Qué si me importan los problemas de mis pacientes?

Por supuesto que sí.

Cuando alguien viene a verme significa que ha dado un paso de gigante, pedir ayuda es un acto muy valiente y solo por eso merece toda mi atención.

Muchas veces me han preguntado qué pasa cuando no tengo feeling con algún paciente, pero por suerte no es algo que me haya sucedido a menudo.

Tal vez sean personas con las que, a priori, no tenga nada en común, pero cuando conoces a alguien de verdad, cuando ves a las personitas luchando por aprender, entender y evolucionar, empatizar resulta muy sencillo. Y, cuando empatizas, cuando te implicas, porque yo soy de las que pienso que sin implicación es difícil ayudar, resulta muy, pero que muy gratificante ver cómo crecen y cómo poco a poco dejan de venir porque se sienten más fuertes.

Claro que me gusta que vengan, vivo de ello, o al menos lo intento, pero no me hice psicóloga para hacerme millonaria, cosa poco probable, me hice psicóloga porque creo que podemos ser más felices si trabajamos un poco más nuestra mente.

  • ¿Cómo consigo que no me afecten los problemas de los demás?

No me afecta porque no me repercuten los problemas de los pacientes. Si me afectaran lo más mínimo no podría ayudarles porque perdería perspectiva. Es por eso que la familia o los amigos no siempre pueden ayudarnos, porque les repercute y les afecta y pierden la perspectiva.

  • ¿Qué relación tengo con mis pacientes?

Evidentemente tengo una relación profesional, pero me gusta tener un trato cercano e informal con las personas con las que trabajo. Quizás suene maternalista, pero son mis chicos y mis chicas, mis amores profesionales, personas que admiro por lo mucho que luchan por sus vidas.


Y ésta soy yo y mi forma de trabajar, poco más puedo añadir. Me gusta mi trabajo, es interesante observar lo pequeños que nos sentimos, pero lo grandes que somos en realidad. Ser capaz de ver el potencial de las personas es un regalo para mi propia motivación, me lleva a dedicar horas y horas a buscar diferentes y variadas formas de enseñar a los demás que somos el guionista de nuestra propia película.

Y, dicho todo esto, si eres de Barcelona y quieres cambiar tu vida, te espero en mi despacho, o en el tuyo, porque también me desplazo por la ciudad.

Escríbeme a psicoreset@gmail.com o a través del whatsapp 644 425 609 y nos ponemos manos a la obra.

Vani G. Leal, Psicóloga colegiada Nº 21655

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¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

A lo largo de los años vivimos situaciones que nos obligan a cambiar de vida. A veces es una ruptura, a veces las compañías, a veces el pasado que llevamos a cuestas y a veces porque queremos que todo sea diferente, ponemos un punto y final y decidimos cambiar de vida y empezar de cero. Pero, decidirlo es una cosa y saber cómo hacerlo otra muy distinta.

Así que vamos a ver algunas ideas que nos ayuden a poner en marcha lo que queremos:

  1. Empezar totalmente de cero es imposible

Empezar de cero significaría nacer de nuevo y eso no es algo factible, por lo tanto has de aceptar que una parte irremediablemente de ti no te va a abandonar, así que no inviertas tiempo en luchar contra ello. ¿Qué cosas no puedes cambiar? Veamos algunas:

El pasado: No puedes borrar lo que has vivido, pero puedes trabajar en aceptar que el pasado aunque condiciona la vida, no tiene por qué limitarla. Sentir culpa, rabia, tristeza o vergüenza es normal, porque somos humanos, pero ninguna de esas emociones te llevará a ningún sitio positivo.

El temperamento: No puedes cambiar la parte fisiológica de tu personalidad. No significa que no podamos educar y modificar algunos aspectos que nos perjudiquen de nuestro temperamento, pero hay que focalizar en pulir y no en cambiar.

Una persona con facilidad para llorar no dejará de hacerlo solo por pretenderlo. Una persona nerviosa difícilmente podrá ser la calma personificada. Una persona visceral y emotiva tiene complicado convertirse en alguien puramente racional.

A los demás: No puedes cambiar a nadie. Si ya es complicado cambiar uno mismo, querer cambiar a otro es imposible. Cambiar de vida nunca puede significar transformar a otra persona.

Muchas veces pensamos que nuestros problemas nos lo genera alguien, pero rara vez es así en realidad.  Tú decides tu pareja, tus prioridades, tus comportamientos, tus amigos…si no te hace feliz lo que tienes, no culpabilices a los demás de tus decisiones.

La familia: Nadie elige donde nace, es una lotería. Hay personas que tienen suerte y nacen en familias que les quieren y aceptan y otros que no tienen nada de suerte y nacen en familias de mierda.

No podemos cambiar la familia en la que hemos nacido, pero si podemos elegir la relación que tenemos con ella.

Aquí tenemos que hacer un pequeño apunte, que tu familia no sea lo más maravilloso del mundo no los convierte en una familia de mierda. Así que especifiquemos que es una familia de mierda: personas que te abandonan, te intimidan, te someten, te maltratan, te vejan, te violan…

  1. Lo que sí podemos cambiar

Los pensamientos, el comportamiento, la actitud, las prioridades o las decisiones son actos que están en nuestra mano y, por lo tanto, podemos cambiar.

Si quieres empezar de cero has de examinar de ti mismo  todo aquello que te genere consecuencias negativas:

    • El mal humor que te lleva a hablarle mal a las personas que quieres.
    • La actitud negativa que te lleva a tener miedo de todo.
    • Las decisiones que te llevan a meterte en situaciones problemáticas.
    • Etc, etc., etc.

La única forma de no repetir los errores es haciendo algo distinto, pero para poder hacer algo distinto primero debes conocer las conductas o pensamientos que te perjudican.

  1. No se empieza de cero de un día para el otro

Si crees que con pensarlo está el camino medio hecho estás muy equivocado. Empezar de cero requiere tiempo y requiere trabajo. Ni un día, ni una semana, ni siquiera un mes. ¿Acaso crees que todos tus automatismos cambiarán por arte de magia?

No, empezar de cero significa que te enfrentarás a tus hábitos antiguos e intentarás corregirlos cada día. Cuando lleves un tiempo tal vez empiecen a salirte los nuevos de forma automática, pero piensa que llevas años haciendo todo de una manera y por lo tanto, hacerlo de otra no será de hoy para mañana. Ten paciencia, ten mucha paciencia contigo porque no importa que te lleve un año lograr resultados, lo que importa es que no te rindas antes de tiempo.

  1. Las personas de alrededor también tienen que adaptarse

Los demás también sufren las consecuencias de nuestros problemas, por lo tanto permite que desconfíen de tus cambios.  En vez de enfadarte, dales tiempo para que se adapten a tus intentos. Y si en algún momento recaes en viejas costumbres, entiende y acepta que te lo recuerden. Y sobre todo y ante todo, no utilices de excusa a los demás para darte por vencido.

  1. Habla abiertamente de tus decisiones

No hay nada más poderoso que la presión. Si dices alto y claro tus intenciones a todo el mundo, cada persona con la que hables hará de efecto espejo y te recordará lo que habías dicho. Además, las personas que tienes alrededor pueden apoyarte o darte ideas para mejorar en esta nueva etapa.

No te avergüences de querer cambiar porque signifique admitir que te habías equivocado. Pues sí, te has equivocado ¿y qué? ¿Acaso no nos equivocamos todos en muchos momentos?


Nunca estarás a salvo de ti si antes no te curas. El concepto de empezar de cero suena maravilloso, pero incluso yéndote a la otra punta del mundo, tus fantasmas irían contigo si no remedias primero tus problemas.

No te voy a engañar, empezar de cero es sumamente difícil. Pero no es difícil porque sea complicado, es difícil porque solemos rendirnos por el camino. A la primera piedra, al primer bache que encontramos ya nos desanimamos y creemos que no vale la pena o que es imposible. Pero no te equivoques, son excusas y es miedo, es más fácil volver a lo malo, porque ya lo conoces, que seguir por un camino de incertidumbre. Pero ¿sabes una cosa? Tu vida nunca mejorará si no te atreves a mejorarla.

Vani G Leal, psicóloga.

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Verano en pareja ¿oasis de tranquilidad o paraíso de conflictos? Sobrevivir al verano

Verano en pareja ¿oasis de tranquilidad o paraíso de conflictos? Sobrevivir al verano

Dicen que muchas parejas terminan después de un periodos de vacaciones. ¿Es cierto?

Pues sí, es cierto. Las vacaciones son 24 horas, 7 días a la semana y, por lo tanto, las diferencias se hacen mucho más significativas.

Por ejemplo, imagina una pareja con hijos que no tiene tiempo ni para respirar, se ven poco y cuando se ven la mayoría de conversaciones giran en torno a los niños, el trabajo, las responsabilidades y como consecuencia, la inercia activa sus pilotos automáticos, pero llegan las vacaciones y todo cambia. Dos personas que van y vienen durante todo el año, tienen por delante unas semanas de convivencia intensiva y es entonces cuando comprueban la compatibilidad que tienen en ese momento. “Solo estamos bien cuando tenemos ocupaciones que nos distraen de la relación de pareja”.

No, esto no es una regla exacta, también hay parejas que durante el año se llevan muy mal y en vacaciones viven en un oasis de tranquilidad y tregua. Pero al final acaban dejando en evidencia lo mismo, la compatibilidad del momento: “Solo estamos bien cuando no tenemos ocupaciones que nos distraen de la relación de pareja”.

Sea como sea, es importante conocer que está pasando para ponerle remedio.

Y ponerle remedio significan muchas cosas:

  • Hablar de lo que os gusta y lo que no de vuestra vida: Ser honestos y hablar abiertamente de aquellos aspectos de vuestra vida con la que no estáis contentos. A veces una parcela gris en nuestra vida arrastra las demás y nos agria el carácter.
  • Reorganizar las tareas del año para que los dos os sintáis más equilibrados: A veces una de las dos personas abarca mucho más de lo que puede y como consecuencia se enfada y reprocha a la otra la falta de implicación. El reparto de obligaciones y responsabilidades siempre ha de estar medianamente equilibrado. No significa 50/50, significa que en algunas cosas yo soy un 70 y tu un 30 y en otras tú serás el 70 y yo el 30. Por desgracia, en el tema de los hijos el 80 % de responsabilidad recae en la mujer, así que si ese es tu caso, aprende a ceder responsabilidad o exige a la otra parte más implicación. Día a día y poco a poco, en algunos países, esto también va cambiando y cada vez son más los padres que se involucran tanto como las madres. Lento, la evolución es lenta, pero esperemos que en algún momento de la historia ser hombre o mujer no implique tener un rol específico.
  • Hacer una autocrítica individual: por mucho que critiques o juzgues el comportamiento de tu pareja no vas a poder cambiar nada. Pero tú sí que puedes cambiarte a ti mismo. Así que, si los dos hacéis el proceso de autoanalizaros e intentar mejorar, es fácil que las mejoras se extiendan a la relación.
  • Decidir si estáis mejor juntos o separados: separarse es una etapa difícil, no nos vamos a engañar, pero se sobrevive perfectamente si las dos partes de la pareja ponen su empeño en hacer las cosas de la mejor manera posible. Una vez superado el choque inicial de cambio de vida, separarse puede ser una oportunidad personal muy importante. Si no eras feliz en pareja, ahora tienes la oportunidad de serlo. Y para los que piensen que con niños es mucho más duro y doloroso, deciros que sí, con hijos todo es más complicado, pero haciendo las cosas de forma positiva y con amor, lo que sería un trauma para los niños se convierte solo en un cambio de realidad. Los traumas por separación no los provoca la separación en sí, los provoca las peleas, los chantajes, la rabia con la que hacen las cosas las madres y padres de los niños.

La verdad es que las relaciones de pareja son muy complejas y resistir al desgaste del tiempo es una realidad que no muchos consiguen. Pero si lo miras con la perspectiva del tiempo, ¿prefieres 20 años de infelicidad en pareja o prefieres ser feliz con diferentes personas en 20 años?

Si encuentras una persona que camine a tu lado, durante toda la vida, con la que te lleves bien y eres feliz, estupendo, lucha por ello, pero si no eres feliz, si las vacaciones se convierten en batallas o, si por el contrario, solo eres feliz en vacaciones, revisa un poco que está pasando porque la infelicidad no se recupera y los 365 días del año son importantes.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

El coaching es un término que ha ganado terreno y popularidad de una forma extraordinaria en estos últimos diez años.  De repente, se oye este concepto por todas partes: en el deporte, en las dietas, en las terapias personales, en el terreno laboral, en los gimnasios, en las empresas, etc. Veamos si podemos aclarar unos cuantos conceptos para saber qué significa y para qué sirve el coaching.

¿Hay diferencia entre una terapia psicológica y el coaching?

En principio, dos son las diferencias más significativa que podemos encontrar:

En primer lugar estaría la duración, mientras una terapia psicológica es más larga e intensa, el coaching está centrado en soluciones más inmediatas y a corto plazo. Y en segundo lugar, el dinamismo, mientras un psicólogo suele hacer un acompañamiento más pasivo, con sesiones muy estructuradas y un trabajo más paulatino, el coach, por el contrario, suele ser más intervencionista, con acompañamiento activo y con sesiones más abiertas que dependen, en gran medida, del aspecto que se esté trabajando. 

Como ves, digo suele porque, hoy en día, hay muchos tipos de psicólogos y de coaches que trabajan de forma parecida.

¿Un coach es un psicólogo?

No necesariamente. Los hay licenciados y graduados en psicología y los hay con formación exclusiva en coaching, pero bajo mi punto de vista, un coach puede ayudarte y orientarte tan bien como un psicólogo. Todo dependerá de la persona que haya detrás, de sus cualidades, de la formación que tenga y, sobre todo, de la forma en la que lleve a cabo las sesiones. También dependerá del problema por el cual consultes, no es lo mismo buscar ayuda por una depresión, que para orientarte en un cambio de vida laboral.

 Pero, vayamos a lo importante, ¿qué es el coaching y para qué puede servirnos?

Como bien dice la palabra, coaching es un entrenamiento y un entrenamiento es positivo en diferentes y múltiples áreas de nuestra vida.

En el desarrollo personal un coach puede trabajar contigo las emociones, los pensamientos, los hábitos, la comunicación, etc. En el área profesional puede trabajar un cambio de trabajo, la búsqueda de nuevas metas o la mejor forma de desarrollar un proyecto. Y en el área de la salud puede trabajar contigo la alimentación o el deporte.

Hoy en día, un coach puede orientarte en todo aquello que tenga que ver contigo, tus motivaciones, tus obstáculos o tus dificultades y ayudarte a encontrar alternativas para que te enfrentes de forma más positiva a los problemas del día a día.

¿Dónde puedes encontrar el mejor coach?

La búsqueda de una terapia de coaching solo tiene una complicación: que nos sirva, que no es poco. Pero para eso vas a tener que buscar, arriesgar y probar hasta que des con la adecuada. Hay muchos y muy buenos profesionales que se dedican a ello, así que no te costará encontrar en la misma ciudad, diferentes y con distintas metodologías.

Es importante que busques referencias, que te mires con calma los servicios que ofrecen y, si te pueden aconsejar alguno, mejor, porque siempre tendrás una opinión más real del tipo de sesiones que realiza.

Uno de los más conocidos y con mejores resultados es Coaching Personal Madrid, donde Nathalie Bertin ofrece distintas terapias de coaching con una metodología muy cercana y dinámica.

Destacaría de este centro el Coaching laboral, un espacio donde clarificar tus deseos, necesidades y prioridades y elaborar una estrategia o plan de actuación para conseguir los objetivos fijados.

“Yo te guío, te empujo, te animo a dar el primer paso y los siguientes hasta llegar a tu meta. Cuentas con mi apoyo, incondicional y sin juicios, hasta que llenes tu vida de colores”.

Nathalie Bertin

Como ves, el coaching no tiene ningún secreto, es un entrenamiento de nuevas técnicas, un camino alternativo a tu camino habitual para que dirijas tu vida de una forma más positiva y equilibrada.

Así que, si me preguntas si es aconsejable hacer coaching, te diré que sí, que lo importante es trabajar en uno mismo y, si es a través de un coach, pues bienvenido sea, porque al final lo que importa no es que hagas terapia psicológica, sesiones de coaching o vayas a un dietista, lo importante es que decidas hacer algo por tu vida y te pongas manos a la obra.

 Vani G. Leal, Psicóloga.

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6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

¿Qué es para ti la felicidad?

Esta pregunta ha de ser respondida de forma concreta y real, nada de sensaciones etéreas ni emociones difusas. Cuando tenemos claras las ideas podemos ir en busca de lo que necesitamos.

No hay una única respuesta ni una respuesta más válida que otra porque la felicidad es algo personal e intransferible. Lo que para ti es felicidad para otro puede ser esclavitud. No importa lo que quieran los demás para ser felices lo que importa es lo que tu consideres que es felicidad.

Para mí la felicidad es…

 

¿Te consideras una persona feliz?

Esta pregunta te obliga a sopesar tu día a día y a elegir en función de cómo te sientes en la mayoría de ocasiones.

Ojo, ser feliz no implica ser feliz a todas horas, en todos los momentos y con todas las personas. Ser feliz significa que estas contento con lo que haces o tienes en la mayor parte del tiempo.

Si tu respuesta es no ¿qué puedes hacer para mejorar tu situación?

Siempre hay algo que podemos hacer, algo que podemos cambiar o algo que debemos aceptar para sentirnos más felices.

Si no haces nada, nada pasará. Por lo tanto, responde a la pregunta de una forma honesta y céntrate en las cosas que están en tu mano cambiar.

 

¿Qué defectos, miedos e inseguridades te gustaría cambiar?

Nadie te ve, ni te escucha, ni te mira, así que se transparente contigo mismo y pon encima de la mesa aquellas pequeñas cosas que sabes perfectamente que te hacen daño o te limitan o complican la vida.

Miedo a la soledad, dependencia emocional, vergüenza, inseguridad a la hora de hablar de sentimientos, carácter sumiso o demasiado directivo, miedo al qué dirán…

Lo importante es que seas capaz de decir en voz alta que cosas de ti mismo te perjudican.

Para poder cambiar algo hay que saber exactamente cuál es el problema.

Todas las personas tenemos defectos e inseguridades. Nada de lo que te pase es algo único o excepcional porque le pasa a millones de personas, así que no pienses ni por un momento que lo tuyo no tiene solución. Tal vez no hayas encontrado la manera de enfrentarte, pero la soluciones te están esperando, búscalas.

 

¿Cuales son tus mejores cualidades?

Conocer nuestro lado más maravilloso es tan importante como conocer nuestro lado más oscuro.

Nuestras virtudes, nuestras características más destacables son las herramientas que tenemos para enfrentarnos a la vida, por lo tanto, hay que conocerlas y potenciarlas.

Debemos dejar de lado la modestia y sentirnos orgullosos de nuestra parte más positiva.

Soy una persona…empática, generosa, atrevida, productiva, alegre, comunicativa, resolutiva, mediadora, luchadora, etc.

 

¿Qué actividades realizas para divertirte, desconectar o recargar pilas?

El trabajo, la familia, los hijos, las amistades, las responsabilidades y las rutinas diarias son una fuente inagotable de estrés, por lo que es importante tener espacios donde desestresarse.

A veces ponemos de excusa la falta de tiempo, no lo hagas. Si no puedes sacar 2 horas para ti de toda una semana es que has de organizarte mejor o pedir ayuda para organizarte de otra forma.

Si tiras y tiras y tiras del carro continuamente sin pararte a beber agua, pronto caerás exhausto. ¿Dime entonces quién tirará del carro?

Has de cuidar y mimar de ti porque eres el motor de tu vida.

 

¿Qué proyectos de futuro tienes en mente?

Los objetivos que nos marcamos en la vida nos ayudan a vivir más motivados. Da igual si son proyectos profesionales, personales o familiares, lo importante es que sean objetivos que te levanten por las mañanas con ganas de seguir luchando.

Montar una empresa, aprender a cantar, crear una familia, ponerte en forma, estudiar…

Lo único que debes tener en cuenta es que sean objetivos realistas, que estén en tu mano alcanzar. Soñar es barato, pero si vives soñando imposibles tu frustración pagará un precio muy alto.

 

Si nos hacemos las preguntas adecuadas conseguiremos llegar a las respuestas que necesitamos. Evidentemente, esta es la parte más fácil porque trabajar en las respuestas requiere una dosis de valentía, atrevimiento, aceptación y disciplina que no resulta tan sencillo de lograr. Pero se empieza por algo, y ese algo, tan simple como una pregunta, puede acercarte o alejarte de tu propia felicidad.

 

Vani G, leal

Psicóloga

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SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

Superar una ruptura de pareja es difícil, pero si la causa de la ruptura ha sido por una infidelidad, a veces, la palabra difícil se queda corta.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la mayoría de personas no quieren o no pretenden ser infieles. Lo son porque se han metido en unas circunstancias que no consiguen controlar y se les escapa de las manos.

Pero, ¿por qué somos infieles?

Hay muchos motivos para cometer una infidelidad, pero por norma general, son tres los motivos principales:

  1. Has desconectado de tu pareja sin darte cuenta y, en consecuencia, has encontrado una nueva conexión con otra persona.
  2. Estás conectado a dos personas y no sabes cuál de las dos tiene mejor conexión contigo.
  3. Estás desconectado de tu pareja pero por responsabilidad, obligación o miedo no puedes romper la relación, pero eso no evita que sientas nuevas conexiones con otras personas.

En primer lugar, decir que esto no es un juicio de valor. La infidelidad es negativa porque daña a otra persona, pero ser infiel no implica ser malo, implica hacer algo mal.

Lo segundo, es que desconectarnos de una pareja es un proceso por el cual todos inevitablemente pasamos. La pareja para toda la vida, no nos engañemos, no es algo tan factible como nos han querido vender.

Y lo tercero, es que no siempre somos capaces de hacer lo correcto, en el momento adecuado y de la mejor forma posible. Nuestros miedos, nuestra personalidad, nuestras circunstancias juegan un papel fundamental a la hora de enfrentarnos a encrucijadas y la desconexión con nuestra pareja es una encrucijada muy compleja.

¿Cómo solemos actuar ante la desconexión con la pareja que tenemos?

  • Hay quien es consciente de la desconexión y opta por dejar la relación. En realidad, es lo ideal porque evitas alargar lo inevitable, además de evitar hacerte daño a ti mismo y al otro.
  • Hay quien no se da cuenta de que se ha desconectado de su pareja hasta que, de repente, ya está deseando conectarse a otra. No todos somos conscientes de lo que nos ocurre en el momento que nos ocurre, ni siempre resulta sencillo reconocer la desconexión.
  • Hay quien se desconecta y sigue con su pareja hasta que conoce a alguien y encuentra la fuerza para dejar la relación. El miedo a la soledad es una emoción muy poderosa y muchas veces ese miedo hace que no soltemos algo hasta tener atado algo nuevo.
  • Hay quien aguanta una relación desconectada por responsabilidad o por obligación. A veces por los hijos, a veces por inercia y a veces por concepto familiar las personas preferimos la estabilidad a pesar de saber que se ha roto la conexión.

Todos actuamos de diferente forma ante la desconexión y dependiendo de la experiencia, el momento y la relación que tenemos, actuamos de una manera o de otra.

Pero, ¿qué pasa cuando tu pareja en su encrucijada te ha sido infiel? ¿Qué pensamientos tenemos?

“No soy suficiente, no me valora, no le gusta como soy”… ¿Qué tiene la otra persona que no tenga yo? ¿Por qué me quiere hacer daño? ¿Qué tengo yo de malo? ¿Por qué es mejor la otra persona? ¿Qué he hecho mal?…

Como ves, todos los pensamientos pasan por dudar de ti. Dudas de tu valía, dudas de tu posición y dudas de tus cualidades. Es tu autoestima la que sufre y, en consecuencia, superar la ruptura se convierte en un trabajo de dos caminos. Uno, el duelo que conlleva una separación, que ya es duro y difícil de por sí, y otro, el trabajo con tu autoestima, que ha caído en picado hasta el suelo.

Hablemos primero de algo muy importante. Por qué desconectamos de la pareja. ¿Qué hace que alguien que te ama de forma romántica pase a desenamorarse de ti?

  • Las personas cambiamos. A veces esos cambios nos unen y otras veces nos separan. No somos seres estáticos y nuestras necesidades, prioridades y gustos cambian con los años.
  • A veces las personas se enamoran más de la necesidad del amor que de la persona en sí. Cuando deseas ante todo estar acompañado, es fácil que la necesidad elija por ti. Pero esa elección no siempre es duradera porque no hemos elegido libremente.
  • Mostramos lo mejor de nosotros cuando iniciamos una relación. Pero, ¿ qué pasa a los dos o tres años cuando ya somos nosotros mismos? ¿Qué pasa cuando ya no muestras tu mejor cara? A veces las personas no se conocen en profundidad cuando se enamoran y, por lo tanto, con el tiempo sale a la superficie si tienen personalidades compatibles o no.
  • No todas las personas somos afines para tener una relación romántica. Los valores, los comportamientos, las aficiones, la personalidad a veces son complementarias y otras veces no. Por ejemplo, dos personalidades alfa, personas dominantes, pueden tener muchos conflictos a la hora de llevar una relación.

Como ves, son muchas las características que llevan a que las parejas se desconecten. Pero lo mucho o lo poco que valgas no es un motivo. Nadie quiere desenamorarse ni controla cuando se desenamora. Sucede por muchos motivos y no siempre está en nuestra mano hacer algo para cambiar la situación.

Pero hablemos de la infidelidad.

¿Qué ha de suceder para que consideres que te han sido infiel?

  • Que tu pareja tontee con alguien.
  • Que tu pareja piense en alguien aunque no haga nada.
  • Que a tu pareja le guste otra persona.

Depende para quien la infidelidad está en una medida o está en otra.

¿Qué pasa si encuentras en el móvil de tu pareja mensajes con otra persona, pero no ha tenido contacto físico con ella? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué sucede si tu pareja te dice que le gusta otra persona pero que no ha hecho nada todavía? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué pasa si tu pareja ha tenido contacto físico con otra persona pero sigue enamorado y conectado contigo? ¿Es infidelidad para ti?

Infidelidad es lo que tu sientas que es infidelidad. Y la otra persona puede coincidir con tu concepto o no, pero tienes todo el derecho del mundo ha sentirte traicionado porque tú decides donde se sitúa la línea. Y una vez dicho esto…intentemos comprender una serie de comportamientos:

  • No todo el mundo es igual de consciente de lo que siente. Hay personas que necesitan tres meses para darse cuenta y hay personas que necesitan dos años.
  • No todo el mundo sabe enfrentarse a lo que le sucede de forma positiva y equilibrada. Hay personas que llevan la desconexión como parte natural de la vida y hay quien ve en la desconexión con su pareja un abismo de soledad y tristeza.
  • No todo el mundo es capaz de enfrentarse a la verdad de la misma forma. Hay quien es capaz de hablarlo claramente con su pareja y hay quien lo oculta hasta que le explota en toda la cara.
  • No todo el mundo es igual de valiente. Hay personas que prefieren no ver lo que sucede por miedo y otras que a pesar del miedo dejarán a la pareja.

No es personal cuando alguien no actúa de la forma más adecuada para ti. Como norma general, todos queremos actuar de la mejor forma posible, pero querer es una cosa y conseguirlo otra muy distinta.

Cuando alguien comete una infidelidad es porque la decisiones que toma están impregnadas de miedo, de duda, de incertidumbre… Seguro que hubiera preferido hacer las cosas de otro modo, pero la realidad es que no ha podido.

Y tu puedes pensar: “Claro que podía haberlo hecho de otro modo”. Podía habérmelo dicho, podía haberme dejado, podía haber intentado… Pero lo siento, No. Si no lo ha hecho de otro modo es que no ha podido o no ha sabido hacerlo de otro modo.

No estoy disculpando o justificando una infidelidad. Solo estoy diciendo que esa persona es culpable de cobardía, de indecisión o de tener pocas habilidades para enfrentarse a la situación, pero no es culpable de tu inseguridad, ni es culpable de que ahora dudes más de ti.

No es lo mucho o lo poco que valgas. No es lo que te falta o lo que te sobra. No es que seas mejor o peor que la otra persona. No es personal porque no somos el centro de nadie, más que de nosotros mismos.

Si te preguntas, ¿por qué a mí? ¿por qué yo? tu autoestima se resiente. Tú mismo eres el que te sitúas por debajo. Tú mismo te comparas y te juzgas.

Pregúntate que ha llevado a esa persona a actuar así, pregúntate si has podido obviar señales, pregúntate si tienes alguna responsabilidad, pregúntate que iba mal…

Pregúntate todo aquello que te ayude a recapacitar y a reflexionar sobre los motivos, pero no te sitúes en una zona de victimismo. Porque cuando nos sentimos víctimas nos volvemos pequeños y vulnerables y, en consecuencia, vemos al otro como a un poderoso gigante.

Así que, si quieres superar una infidelidad empieza por valorarte por lo que haces o eres tu y no por lo que ha hecho otra persona, porque la realidad es que ni tú eres pequeño ni el otro un gigante.

Vani G. Leal
Psicóloga

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