Creo que mi hij@ tiene trastorno del espectro autista Asimilar y aceptar

Creo que mi hij@ tiene trastorno del espectro autista Asimilar y aceptar

El autismo es un trastorno neurobiológico que tiene como características dos aspectos fundamentales: dificultades en la comunicación y en la interacción social y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, actividades o intereses.

Pero, ¿qué significa esto exactamente y, más importante, qué consecuencias tiene en la vida diaria?

En primer lugar, hay que decir que hay muchos y variados grados de TEA (trastorno del espectro autista) porque no solo depende de su propio desarrollo personal, sino también de los apoyos exteriores, por lo tanto, no hay dos personas con autismo iguales. Las hay que pueden vivir de forma independiente y las hay que necesitan ayuda y soporte para todo.

En segundo lugar, hay que decir que todo niño o niña con autismo mejora y progresa cuanto mayor sea el apoyo que obtiene de su entorno. Las familias que aceptan lo que está sucediendo suelen buscar ayuda en profesionales y, por suerte, a día de hoy hay diferentes herramientas como la Terapia ABA (Análisis conductual aplicado) que busca reforzar todas aquellas conductas positivas y extinguir aquellas que no le ayuden en su desarrollo. 

Abaterapia en Madrid es uno de los muchos centros que hace Intervención Terapéutica del Autismo infantil y su lema “L@s niñ@s tienen que aprender divirtiéndose” enseña lo fundamental que es integrar el juego en el aprendizaje.

Asumir el autismo de un hijo o hija con normalidad

Darte cuenta de que la persona que más amas tiene algún tipo de problema es sin duda un proceso doloroso y difícil, sobre todo por el miedo que conlleva no saber qué pasará el día de mañana o si sabrá valerse por sí mismo.

Las dudas y el miedo son una respuesta emocional normal ante este tipo de obstáculos y es sano y positivo ser capaz de hablarlo en voz alta.

¿Podrá vivir solo? ¿Será feliz? ¿Podrá tener amigos y amigas? ¿Me abrazará? ¿Entenderá todo lo que le digo? ¿Sabrá que le quiero? ¿Seré capaz de entenderle?

Seguro que tienes millones de preguntas que, si te digo la verdad, nadie podrá contestar, porque ninguna madre o padre sabe lo que le deparará a su hijo. Y sí, es evidente que el autismo es un obstáculo importante, pero el amor, la información y las ganas de ser feliz son un poderoso componente para lograr ayudar a tu hij@.

Las necesidades de un niñ@ con TEA

Si hemos dicho que no hay dos niñ@s con TEA iguales, las necesidades que presenten serán absolutamente diferentes. Sí que habrá aspectos en común, como establecer estructura y orden en las rutinas o potenciar la comunicación, pero cada niñ@ es único y requerirá herramientas, juegos o actividades diferentes.

Pero, lo que sí necesitan todos de forma general es que tengas paciencia. 

Y la paciencia es saber esperar a que esa persona vaya aprendiendo a su propio ritmo y no al que a ti te gustaría que fuera. Es bueno motivar, apoyar y asegurar herramientas de desarrollo, pero no es bueno presionar, atosigar o enfadarse cuando algo no sale como esperamos. 

Cada niñ@ tiene su ritmo, recuerda, no el tuyo.

Toda ayuda es bienvenida

A veces al no querer admitir lo que le está sucediendo dejas de informarte y buscar apoyo. Es un gran error. Es normal necesitar un periodo de adaptación hasta aceptar que tu hij@ tiene TEA, pero cuanto antes lo asimiles y aceptes, antes empezarás a buscar herramientas, ayudas o profesionales que te guiarán en este proceso. 

Implícate tú, implica a tu familia, implica a tus amigos, busca centros, ves a charlas, acude a grupos de apoyo, sin duda lo que vas a vivir con tu hij@ es una experiencia difícil, pero tú puedes decidir si difícil y triste o difícil y feliz.

Vani G. Leal, Psicóloga.

¿Cuán inteligente soy? Y, ¿de qué me sirve saberlo? El coeficiente intelectual y otras inteligencias

¿Cuán inteligente soy? Y, ¿de qué me sirve saberlo? El coeficiente intelectual y otras inteligencias

En un momento donde queremos medirlo todo, la inteligencia no podía ser menos, y conocer cuáles son nuestras habilidades se ha convertido en una herramienta para saber a qué dedicarnos, para qué servimos, hacia dónde dirigir nuestro futuro o, simplemente, para entendernos un poquito mejor.

A día de hoy, el Cociente intelectual y la Inteligencia emocional son los test más populares para averiguar nuestras aptitudes, así que vamos a tratar de explicar qué son y para qué sirven.

En primer lugar, tenemos el coeficiente intelectual que mide algunas habilidades como la inteligencia matemática, la viso espacial o la lingüística, entre otras, y su puntuación te da una orientación aproximada de en qué promedio te encuentras dentro de la población.

Aquí tienes un ejemplo de este test y que puedes realizar en 10 minutos.

Por otra parte, tenemos la Inteligencia Emocional que son las diferentes habilidades cognitivas que poseemos como la empatía, las habilidades sociales o la capacidad para motivarnos.

Y, dicho esto, ¿qué puede aportarte conocer tu inteligencia?

Lo que puede aportarte es información sobre ti mismo, algo que sí es importante para todo en esta vida. La información es poder y qué mejor que conocer cuáles son tus auténticos poderes y cuáles tus auténticas limitaciones.

Aquí no se trata de si eres tonto o listo, eso es un concepto absolutamente erróneo que, por desgracia, utilizamos con frecuencia. La realidad es que todos somos inteligentes, pero en diferentes cosas.

Habrá personas que tengan una asombrosa habilidad para las matemáticas, pero carezcan de habilidades sociales, y habrá personas que tengan una maravillosa habilidad social, pero carezcan de inteligencia matemática. Y, por supuesto, habrá personas que tengan las dos, pero que estén un poco faltos de otras.

Así es el cerebro, nos dota de unas cosas y nos limita otras y por eso somos todos tan diferentes a pesar de ser iguales.

Pero, si eres capaz de averiguar cuales son tus mejores armas para enfrentarte a la vida, las opciones se multiplican y podrás saber mejor hacia dónde dirigir tus pasos o qué cosas hacer para compensar tus limitaciones.

El éxito en la vida no es una cuestión de azar, por lo tanto, si lo qué quieres es éxito/felicidad, lo primero que has de lograr es conocerte un poco mejor.

Una cosa quiero añadir, muchas personas se sienten defraudadas cuando no obtienen los resultados esperados, es evidente que a todos nos encantaría ser genios, pero la realidad es que la mayoría somos personas normales, con parámetros normales, con puntuaciones normales.

De lo que se trata es de que encuentres una orientación, de que seas consciente de aquellas cosas que se te dan bien y de aquellas cosas que si quieres que se te den mejor tienes que potenciar, porque no olvides que los test están hechos para encontrar unos parámetros precisos, pero la voluntad, la actitud y el empuje es algo que depende y decides tú.

Por último, me gustaría explicar que no existen habilidades mejores que otras. Hasta hace relativamente poco, incluso a día de hoy, la inteligencia matemática o la lingüística son de las mejor valoradas, pero se ha demostrado que para la felicidad no importa si tienes la matemática, la viso espacial o la interpersonal, lo que de verdad importa es cómo la utilizas y para qué, lo que importa es que sepas sacar partido a las que tienes sin importar cuáles sean.

La felicidad no es exclusiva de los matemáticos (Inteligencia matemática), ni de los arquitectos (Inteligencia viso espacial), ni de los políticos (Inteligencia lingüística), la felicidad es de quién aprovecha sus cualidades para aprender a suplir sus defectos, la felicidad es de quién utiliza las herramientas que tiene a su alcance y no se deja amedrentar por los obstáculos.

Así que, busca cuestionarios y averigua tus puntos fuertes, porque la batalla comienza por el autoconocimiento, una información que puede ayudarte a caminar con mucha más felicidad por la vida.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

¿Del 1 al 10 cuánto te conoces? ¿Estás seguro? Lo que no sabes de ti

¿Del 1 al 10 cuánto te conoces? ¿Estás seguro? Lo que no sabes de ti

Todo el mundo cree conocerse, pero la realidad es que conocerse a uno mismo es la tarea más compleja del desarrollo personal.

Conocerse no solo implica que conozcas los adjetivos que te definen: nervioso, tranquilo, introvertido, extrovertido, emocional, racional, cariñoso, distante…, también implica que sepas por qué, cómo y dónde repercute tu personalidad en la vida que llevas.

Una persona nerviosa sabe que es nerviosa, pero puede no ser consciente de lo mucho que le repercute esa característica cuando se enfada, cuando ha de tomar una decisión, cuando se estresa…

  • Si te conoces, puedes saber lo que necesitas y lo que no, lo que quieres y lo que no.
  • Si te conoces y sabes lo que necesitas y lo que quieres, puedes saber dónde o cómo buscarlo.
  • Si te conoces, puedes utilizar tus cualidades para ayudar a cambiar tus defectos.
  • Si te conoces, puedes saber hasta dónde puedes llegar solo y dónde necesitas ayuda para llegar.

Si te pregunto a que sabe la madera, el mármol o el hierro, ¿lo sabes?

Seguramente muchos no podréis explicar a qué sabe, pero notaréis el sabor en la boca.

Esto es debido a que en algún momento de la infancia probaste estos materiales (los niños se lo meten todo en la boca) y el cerebro catalogó y almacenó en tu memoria lo que sentiste.

Ahora al recordar el sabor, tu cerebro hace un ejercicio de recuperación. Es algo que sabías, pero no eras consciente de saberlo. Bueno, ahora ya si eres consciente de que lo sabes.

Pues con la personalidad pasa lo mismo. Nuestro cerebro recoge toda la información desde que nacemos, pero solo recoge la información, hasta que no reflexionas sobre ello, se mantiene en el subconsciente.

La reflexión en una oportunidad de hacer consciente lo inconsciente.

Lo primero que vamos a hacer es un pequeño cuestionario:

  1. Cómo es tu temperamento (parte innata de la personalidad).
  2. Cómo es tu carácter (parte aprendida de la personalidad).

Cuestionario Autoconocimiento Psicoreset (10 minutos de tu tiempo)

Una vez hayas hecho el cuestionario, el siguiente paso será observar.

Obsérvate a ti mismo durante unos días y luego verifica y puntualiza todo lo que respondiste en el cuestionario.

Observar significa reflexionar cada noche lo que has pensado, sentido, dicho o hecho en el día.

  • Observa cuándo tus umbrales se disparan y por qué se disparan.
  • Observa en qué momentos te sientes inseguro y qué características salen a relucir cuando te sientes así.
  • Observa cómo reaccionas cuando te enfadas, cuando estas triste, cuando estás melancólico…
  • Observa por qué te enfadas, por qué te pones triste, por qué estás melancólico…
  • Observa tus pensamientos, cómo te hablas a ti mismo, las ordenes positivas y negativas que te das…
  • Observa, observa y observa todo lo que hagas, pienses o digas.

¿Y ahora qué hacer con todo lo que has observado?

Pues asumir y aceptar como eres, con todos tus defectos y con todas tus cualidades, con tus grandes triunfos y con tus enormes cagadas, con tu lado más angelical y con tu parte más endemoniada.

Seguramente observarás cosas que no te gusten (cosas que no sabías, no eras consciente o no querías serlo), pero no tiene nada de malo tener defectos, miedos o inseguridades, lo malo es no ser consciente de ello.

¿Por qué es importante aceptar quien eres hoy y ahora? Pues porque todo lo que no aceptas lo escondes y si algo está escondido no puedes trabajar para cambiarlo.

Siguiente paso…

No te juzgues, ni dramatices, ni te fustigues por lo que has hecho, por lo que no eres capaz de hacer, por lo que no consigues o por lo que ha salido mal, recuerda que no somos, sino que vamos siendo. Las personas somos seres dinámicos, nos vamos transformando con los años, por lo tanto, lo que eres hoy, bueno y malo, es solo una página de las miles que te esperan, el resto depende de ti, depende de si quieres seguir en el hoy o empezar a trabajar en quién serás mañana.

Último y primordial punto: ponte manos a la obra.

¿Cómo ponerse manos a la obra?

Ensaya nuevos comportamientos, aprende a decirte cosas distintas, busca pensamientos diferentes, enfréntate a situaciones, habla abiertamente de tus miedos, ves a ver a un psicólogo…

Hay muchas y variadas formas de trabajar en uno mismo, alternativas que no sabes que existen o que simplemente has pasado por alto. A veces equivocamos las preguntas o nos obsesionamos demasiado con las respuestas, a veces repetimos una y otra vez lo mismo sin entender que nada nuevo sucede en el mismo bucle de siempre.

Me gustaría poder decirte que es un camino fácil, que querer es poder y hablarte de todas esas cosas maravillosas que te esperan detrás del cambio, pero no te lo voy a decir porque no es un camino fácil, ni querer es poder, ni detrás del cambio vienen siempre cosas maravillosas.

Lo que sí puedo decirte es que conocerte te da la oportunidad de desarrollar y potenciar tus propias herramientas, te da la oportunidad de ser una versión mejorada de ti mismo y te da la oportunidad de ampliar perspectiva. Quizás a priori no te parezcan cosas excepcionales, pero hay una diferencia abismal entre alguien que se conoce a alguien que cree conocerse.

 

Vani G. Leal, Psicóloga

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Navidad es una época de reencuentros y reuniones familiares y, aunque para muchos es un momento de enorme alegría y felicidad, para otros se convierte en días de auténtica pesadilla.

Para muchas personas volver al hogar y enfrentarse a la familia es una situación de enorme estrés y ansiedad porque no tienen buena relación, no se sienten apoyados o no pueden ser ellos mismos y ven en estas fechas un pequeño infierno.

Así que, si este es tu caso y no tienes más remedio que asistir a las fiestas navideñas familiares, vamos a ver qué emociones y pensamientos podemos potenciar para que estos días resulten algo más llevaderos:

1. El estrés y la ansiedad son producto de muchos pensamientos que te vienen a la cabeza ante la idea de reunirte con tu familia o con algún miembro en concreto.

«Me agobiaré, no podré ser yo, seguro que discutimos, no me sentiré a gusto, nos pelearemos, me tratará mal, me harán sentir inútil»…

Seguramente estos pensamientos vienen de tus experiencias y es normal que te asalten estas ideas, pero predisponerte a lo peor no te aportará nada bueno.

Evidentemente, los demás no van a cambiar por arte de magia, pero tú sí puedes cambiar de actitud para que la estancia te resulte menos estresante.

Acepta que son como son y que, en realidad, aunque te parezca mentira, no va en contra de ti. Una familia sobreprotectora asfixia a sus miembros, una familia inflexible coarta la libertad, una familia despegada parece que pase de todo, una familia déspota te vuelve inseguro…

No siempre las personas saben dar un amor positivo. La ignorancia, la educación, un entorno hostil o poco emotivo pueden hacer que familias enteras promuevan un ambiente tenso, negativo o estresante.

2. Dedica tu energía a los miembros con los que compartas más afinidad y disfruta de ellos. Al final, tampoco es justo pagar con unos lo que te han hecho otros.

3. Limita el tiempo de estancia lo máximo posible. Si has de pasar una semana en casa aprovecha para quedar con amigos, salir de paseo o ir de compras y, si solo has de asistir a las comidas y cenas, llega a la hora y vete lo más pronto posible.

Podría decirte que te quedaras y enfrentaras la situación o que intentaras ser tú mismo para ver qué sucede, pero para probar estas actitudes primero te aconsejo que vayas a ver a un psicólogo y ya practicarás el año que viene.

4. Si hay alguna posibilidad de acercar posturas, no dejes de hacerlo por orgullo o por venganza.

A veces, se presenta la oportunidad de arreglar situaciones, pero por rencor no lo permitimos. Nada cambiará el pasado ni cómo te has sentido, pero si hay alguna opción de mejorar las cosas recuerda que te queda mucha vida por delante y el futuro puede ser mucho mejor.

5. Familias o ambientes extremadamente tóxicos.

La familia no se elige y te toca lo que te toca y, por desgracia, a veces tocan familias verdaderamente tóxicas. No estás obligado a estar donde no quieres estar. Tú decides y tú eliges si quieres compartir esos momentos con esas personas (no todo el mundo entiende que alguien necesite alejarse de su familia, pero es que no todo el mundo tiene la desgracia de ir a parar a hogares destructivos).

Alejarse de la familia no es una experiencia fácil de asumir, así que aquí también te aconsejo que antes de tomar una decisión consultes con un psicólogo para que pueda orientarte.


La verdad es que nada de lo que te diga hará que te sientas mejor, porque solo uno sabe el calvario que supone ir a un sitio que te hace daño. Es duro, triste y agotador enfrentarte a todo eso, pero has de saber que las personas somos más fuertes de lo que creemos y aunque la familia condiciona nuestra vida, no tiene por qué limitarla.

Respira hondo, traga saliva y pon una sonrisa porque son solo unos días y luego volverás a tu vida normal y tranquila. No es lo ideal ni es lo utópico, pero la vida no siempre es de color de rosa, todos lo sabemos. Así que, a pesar de los obstáculos, a pesar de que no merezcas lo que te sucede, recuerda que, aunque no todo, muchas cosas están en tu mano. Busca todo aquello que puedas cambiar y dedica el resto del año a trabajar en la persona más importante del mundo, tú mismo.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Qué es la nutrición empática? La psicología de la alimentación

¿Qué es la nutrición empática? La psicología de la alimentación

Hoy hablaré de una corriente que crece como la espuma  y, aunque a priori, no tiene nada que ver con la psicología, al final todo está en la mente y, por lo tanto, todo es psicología (o es lo que yo me digo para opinar sobre todo aquello que me parece reflexivamente importante).

Vegetarianos, veganos, frugívoros, frutarianos… Ahora son muchos los que se alzan contra un sistema que prioriza la proteína animal, la industria cárnica o el alimento procesado.

¿Es una moda o es que de verdad empezamos a concienciarnos de que no podemos utilizar   los animales a nuestro antojo?

Yo soy omnívora, la verdad, y como de todo, pero desde hace algunos años no he podido ignorar todas las barbaridades que se cometen en nombre de los hogares para que tengamos mañana, tarde y noche productos de origen animal en la despensa.

Pero, reflexionemos un poco:

Somos nietos de generaciones de postguerra (hace 100 años había guerra sí o sí en cualquier parte del mundo y, por desgracia, sigue habiendo muchas, aunque nos queden geográficamente más lejos).

¿Qué quiere decir? Pues que las abuelas, que vivieron hambre y pobreza en su infancia, crecieron con la mentalidad de que comer carne o pescado a diario es sano, que beber un litro de leche al día es lo mejor y que, a poder ser, hay que reventar en cada comida.  Una mentalidad normal teniendo en cuenta que la mayoría contemplaban un buen guiso de carne de uvas a brevas (la escasez en la niñez crea adultos excesivos).

El mundo lo mueve el dinero y el alimento animal mueve tanto que nadie quiere soltar a la gallina de los huevos de oro.

También normal porque, a pesar de que son los magnates los que más se aprovechan de nuestra ignorancia alimenticia, son millones de personas las que viven de ello y nadie quiere ver su puesto de trabajo en peligro.

Lo que no se ve no existe y en un mundo donde la manipulación mediática está cada vez más monopolizada por el poder político y económico, es fácil que obviemos la realidad.

Una realidad que mata a millones de animales o, mejor dicho, que crea vidas animales para tenerlos torturados, mal alimentados, sufriendo y en condiciones que, probablemente, si lo vieras, se te pondrían los pelos de punta.

Sí, los pelos de punta al ver como gritan de dolor y pena las vacas cuando les quitan una y otra vez a sus crías.

Sí, los pelos de punta al ver como tienen a los lechones, bebés cerditos, para que tú te los comas con una manzana en la boca (pequeñines no gracias, debes dejarlos crecer).

Sí, los pelos de punta si vieras a las gallinas en jaulas, comiendo día y noche para que tú tengas miles de huevos que escoger en tu estante del supermercado.

Y ya no hablemos de los pelos de punta si vieras los experimentos que algunas compañías hacen para que tu pintalabios, desodorante o champú del pelo, sea tan suave como el culito de un bebé.

Y no sigo porque se me pone un nudo en el estómago al pensar lo salvajes que somos.

Pero bueno, los humanos somos capaces de atrocidades con otros humanos, que no haremos con otras especies.

Los animales sienten, sufren y padecen los mismo que tú, exactamente de la misma manera.

Lo sabe toda persona que ha tenido algún animal de compañía en casa, bueno, lo sabe quien los ha querido, porque tener, tienen animales muchos descerebrados.

Y no me vale el argumento de la cadena alimenticia ni el ciclo de la vida, porque ya quisiera el animal de granja industrial, tener una vida libre y un día ser devorado por otro animal. Eso es el ciclo de la vida y no lo que hacemos nosotros, esclavizarlos para ser servidos al instante en cualquier lugar del mapa.

Son necesarias las modas ecológicas, los movimientos verdes, las corrientes animalistas porque, aunque no equilibren la balanza, hacen que mires otras formas y alternativas de entender el mundo y eso siempre es algo muy positivo.

No, yo no soy vegana, ni si quiera soy vegetariana, sigo siendo omnívora y como de todo y variado, pero sí me he convertido en una omnívora consciente y empática, que tiene en cuenta que, por cada litro de leche que se bebe, hay un animal padeciendo por mi exagerada glotonería.

No es gran cosa seguramente, pero si todos fuésemos responsables de lo que comemos y entendiéramos que no hace falta atiborrarse de animales, podríamos conseguir un mundo mucho más humano, porque una de las cosas que determina una evolución positiva es como tratamos nuestro ecosistema. Y nuestro ecosistema son las montañas, los mares, la flora y, por supuesto, la fauna, y lo extinguimos, lo destruimos, lo arrasamos y lo esclavizamos como si fuera nuestro, cuando en realidad somos parte del sistema, pero no sus dueños.

Imaginaos lo narcisistas y egocéntricos que somos cuando nos da igual lo que provoquemos mientras tengamos en nuestro plato el manjar que nos apetezca en cada momento.

Y, por favor, tampoco me vale el argumento de que «todo es así», «qué le vamos a hacer» o «qué podemos hacer nosotros». Eso es un argumento pésimo, infantil e inmaduro. El pueblo, aunque lo ignore a menudo, tiene el poder más grande que existe, la fuerza  y con fuerza no me refiero a violencia, luchas o revueltas, con fuerza me refiero a presión. Porque quizás solo un 1 % de la población mundial sea la que dirige el mundo, pero el 99%, nosotros, somos los que movemos su dinero. Tenemos la fuerza de elegir hacia dónde va nuestro dinero y te aseguro que si tu dinero se va a un sector ecológico, responsable y equilibrado, ese uno por ciento que nos domina, tendrá que adaptarse a ese cambio si no quieren ver peligrar su enorme y magnífica economía.

Así que, hazte omnívoro responsable y súmate al cambio porque, si todos hiciéramos lo mismo, el mundo, inevitablemente, sería un lugar mejor.

Aquí os dejo algunas ideas por si queréis sumaros a la nutrición empática, esta nueva corriente que tanto bien nos puede hacer a todos:

  • Comprar huevos del número 0 o 1 (si de verdad quieres sumar infórmate de dónde encontrarlos).
  • De cada tres cartones de leche compra uno de avena, soja o arroz.
  • Reduce un poco el consumo de carne, la OMS recomienda entre 350 y 500 gramos de carne a la semana (Calcula si no te pasas un poco entre chuletones y muslos de pollo).
  • Tener un día a la semana vegano y comer, probar, experimentar o simplemente divertirte comiendo otro tipo de sabores y alimentos, como el jueves vegano en Bélgica o el martes vegano en Brasil.
  • Ser vegetariano o vegano hasta las 18 de la tarde.
  • No consumir productos que experimenten con animales.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

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¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

Hace tiempo hablamos de lo complicado que es superar la ruptura por infidelidad, pero nos faltó completar la información: cómo continuar con alguien que te ha sido infiel.

Lo primero y más importante es que te preguntes por qué quieres seguir con la relación.  No, no es una crítica, es solo una reflexión necesaria para que tengas claras tus opciones.

¿Quieres seguir con la relación porque a pesar de la infidelidad amas a tu pareja?

¿Quieres seguir con la relación porque te da miedo enfrentarte a la separación?

¿Quieres seguir con la relación porque no quieres estar solo?

Yo solo puedo ayudarte en la primera pregunta, las otras dos requieren que trabajes muy seriamente tu autoestima y confianza, por lo que te recomiendo que vayas a ver a un psicólogo que te oriente en esa tarea.

¿Ser infiel significa no amar a alguien? No necesariamente. A veces las personas pasamos por un mal momento y buscamos una válvula de escape, la infidelidad es un ejemplo de ello.

También puede suceder que alguien no esté seguro de sus sentimientos y con la infidelidad intente comprobarlos.

Por supuesto que no es una disculpa, lo ideal sería no hacerlo, pero somos humanos y como tal, nos equivocamos muy a menudo.

Pero primero, vayamos por partes:

1- Asegúrate que tu pareja también quiere seguir contigo por amor y no por miedo.

Las mismas preguntas que te he hecho a ti al principio son las mismas preguntas que tiene que responder tu pareja, porque si las dos personas no sienten lo mismo, no hay mucho que se pueda hacer o, dicho de otro modo, mejor no continuar con la relación.

2- No es posible olvidar.

Perdonar es una cosa y olvidar otra muy diferente. No somos robots y no podemos borrar los archivos molestos, así que intenta trabajar en la aceptación de la situación en vez de querer olvidar a toda costa.

¿Cómo se puede aceptar la situación?

No te sitúes en el foco del problema, porque la infidelidad no significa que valgas menos o que te falte algo que tenga otra persona, no es culpa tuya el error o el mal momento de otro. Si empiezas a dudar de ti solo sentirás miedo e inseguridad y te quedarás estancado en la rabia.

Acepta que tu pareja ha cometido un error y que si se queda a tu lado es porque eres con quien quiere estar.

3- Si decides continuar con la relación no castigues a tu pareja.

Es normal querer vengarse, castigar y flagelar a la persona que te ha herido,  es normal estar tan enfadado que cada vez que algo te moleste saltes a la yugular, porque consideras  que a partir de ese momento ha de compensar con creces lo que ha hecho, pero esa no es la solución si quieres continuar, esa no es la actitud si lo que quieres es que las cosas vayan por buen camino.

Enfádate, grita, patalea y revienta hasta que te quedes sin voz, pero intenta no hacerlo dentro de la relación. Es mejor que te retires un tiempo para calmar tus emociones a que descargues tu ira una y otra vez en tu pareja.

4- Haz autocrítica.

La infidelidad es un síntoma de que hay algo que no funciona demasiado bien y, te guste o no, eres parte implicada en lo que ha sucedido, así que revisa en qué momento las cosas empezaron a torcerse y reflexiona sobre que parte pasaste por alto.

  • Pregúntate si escuchas y prestas atención a tu pareja.
  • Pregúntate si tenéis una comunicación transparente y bidireccional en vuestras necesidades y prioridades.
  • Pregúntate si eres feliz
  • Pregúntate todo lo que quieras, pero que dependa de ti. Nunca puedes responder las preguntas que otro se hace, ni responder a los por qué de otros, así que dedícate a responder a tus propias preguntas.

5- Tener demasiada información no es lo importante.

¿Qué hicieron?¿Cómo?¿Dónde?¿Le gustó?¿ Fue romántico o pasional? ¿Cuántas veces?

Son preguntas normales porque queremos saber, entender y enfadarnos otra vez, pero ninguna de estas preguntas te llevará a olvidar la situación, todo lo contrario, solo te aportará imágenes mentales que luego te pasarán factura.

Será inevitable que quieras preguntar, pero antes asegúrate de que puedas asumir las respuestas que te dé. Y asumir significa que no las utilices como arma cada vez que algo se tuerza.

6- Tu pareja no ha de pasarse los días compensando su error.

Si tu eres quien ha cometido la infidelidad, si estás arrepentido y lo que quieres es seguir con tu pareja porque la amas, no dejes que te castiguen continuamente por lo que ha sucedido.

Sí, es lo fácil, pensar: «me lo merezco» y tragar con los malos modos, con los reproches, la desconfianza, los enfados, los ataques…

No, no lo permitas porque es el principio del fin. La has cagado, sí, podías haberlo hecho mejor, sí, pero haber cometido un error no te convierte en alguien a quien atacar continuamente. Si tu pareja ha decidido continuar contigo ha de ser para mejor y no para machacarte.

Y tampoco quieras ahora ser la pareja perfecta en todo porque no lo vas a lograr. Intenta arreglar aquellas cosas que te llevaron a cometer el error y dedícate a ser feliz para que tu pareja también lo sea, tal vez con un poco de trabajo y amor logréis superarlo juntos.

7- La tercera persona no es el problema.

No focalices tu ira en la tercera persona porque creas que es la responsable de lo que ha sucedido. Nadie se ha colado en tu relación para destrozarla, puede que la otra parte implicada también haya salido perjudicada en toda esto. Tienes todo el derecho del mundo a sentir enfado, pero no lo conviertas en una guerra abierta.

8- No es lo mismo un resbalón que resbalar continuamente.

Si tu pareja te ha sido infiel una vez y te ha prometido que te quiere y quiere estar contigo, pero vuelve a ser infiel, lo mejor es que te plantees seriamente abandonar la relación. No puedo asegurarte que no te quiera, claro está, pero lo que queda patente es que hay un problema y mientras no lo solucione vas a tragarte unas cuantas infidelidades más. ¿Puedes asumirlo? Esa es la pregunta que debes hacerte.

 

No os voy a engañar, el camino es complejo porque la confianza es algo que cuesta de reparar. Pero si os queréis, si de verdad os complementáis, no os rindáis solo porque vengan obstáculos complicados. Al final sexo podemos tener con cualquiera, pero amor, amor del bueno, solo con unas pocas personas, así que sopesa y valora bien lo que quieres, porque nadie dijo que conservar y crecer en el amor fuera un trabajo fácil.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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