Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Cómo afrontar las reuniones navideñas que te causan ansiedad Celebraciones obligadas

Navidad es una época de reencuentros y reuniones familiares y, aunque para muchos es un momento de enorme alegría y felicidad, para otros se convierte en días de auténtica pesadilla.

Para muchas personas volver al hogar y enfrentarse a la familia es una situación de enorme estrés y ansiedad porque no tienen buena relación, porque no se sienten apoyados o porque no pueden ser ellos mismos ven en estas fechas un pequeño infierno.

Así que, si este es tu caso y no tienes más remedio que asistir a las fiestas navideñas familiares, vamos a ver qué emociones y pensamientos podemos potenciar para que estos días resulten algo más llevaderos:

1. El estrés y la ansiedad son producto de muchos pensamientos que te vienen a la cabeza ante la idea de reunirte con tu familia o con algún miembro en concreto.

“Me agobiaré, no podré ser yo, seguro que discutimos, no me sentiré a gusto, nos pelearemos, me tratará mal, me harán sentir inútil”…

Seguramente estos pensamientos vienen de tus experiencias y es normal que te asalten estas ideas, pero predisponerte a lo peor no te aportará nada bueno.

Evidentemente, los demás no van a cambiar por arte de magia, pero tú sí puedes cambiar de actitud para que la estancia te resulte menos estresante.

Acepta que son como son y que, en realidad, aunque te parezca mentira, no va en contra de ti. Una familia sobreprotectora asfixia a sus miembros, una familia inflexible coarta la libertad, una familia despegada parece que pase de todo, una familia déspota te vuelve inseguro…

No siempre las personas saben dar un amor positivo. La ignorancia, la educación, un entorno hostil o poco emotivo pueden hacer que familias enteras promuevan un ambiente tenso, negativo o estresante.

2. Dedica tu energía a los miembros con los que compartas más afinidad y disfruta de ellos. Al final, tampoco es justo pagar con unos lo que te han hecho otros.

3. Limita el tiempo de estancia lo máximo posible. Si has de pasar una semana en casa aprovecha para quedar con amigos, salir de paseo o ir de compras y, si solo has de asistir a las comidas y cenas, llega a la hora y vete lo más pronto posible.

Podría decirte que te quedaras y enfrentaras la situación o que intentaras ser tú mismo para ver qué sucede, pero para probar estas actitudes primero te aconsejo que vayas a ver a un psicólogo y ya practicarás el año que viene.

4. Si hay alguna posibilidad de acercar posturas, no dejes de hacerlo por orgullo o por venganza.

A veces, se presenta la oportunidad de arreglar situaciones, pero por rencor no lo permitimos. Nada cambiará el pasado ni cómo te has sentido, pero si hay alguna opción de mejorar las cosas recuerda que te queda mucha vida por delante y el futuro puede ser mucho mejor.

5. Familias o ambientes extremadamente tóxicos.

La familia no se elige y te toca lo que te toca y, por desgracia, a veces tocan familias verdaderamente tóxicas. No estás obligado a estar donde no quieres estar. Tú decides y tú eliges si quieres compartir esos momentos con esas personas (no todo el mundo entiende que alguien necesite alejarse de su familia, pero es que no todo el mundo tiene la desgracia de ir a parar a hogares destructivos).

Alejarse de la familia no es una experiencia fácil de asumir, así que aquí también te aconsejo que antes de tomar una decisión consultes con un psicólogo para que pueda orientarte.


La verdad es que nada de lo que te diga hará que te sientas mejor, porque solo uno sabe el calvario que supone ir a un sitio que te hace daño. Es duro, triste y agotador enfrentarte a todo eso, pero has de saber que las personas somos más fuertes de lo que creemos y aunque la familia condiciona nuestra vida, no tiene por qué limitarla.

Respira hondo, traga saliva y pon una sonrisa porque son solo unos días y luego volverás a tu vida normal y tranquila. No es lo ideal ni es lo utópico, pero la vida no siempre es de color de rosa, todos lo sabemos. Así que, a pesar de los obstáculos, a pesar de que no merezcas lo que te sucede, recuerda que, aunque no todo, muchas cosas están en tu mano. Busca todo aquello que puedas cambiar y dedica el resto del año a trabajar en la persona más importante del mundo, tú mismo.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Qué es la nutrición empática? La psicología de la alimentación

¿Qué es la nutrición empática? La psicología de la alimentación

Hoy hablaré de una corriente que crece como la espuma  y, aunque a priori, no tiene nada que ver con la psicología, al final todo está en la mente y, por lo tanto, todo es psicología (o es lo que yo me digo para opinar sobre todo aquello que me parece reflexivamente importante).

Vegetarianos, veganos, frugívoros, frutarianos… Ahora son muchos los que se alzan contra un sistema que prioriza la proteína animal, la industria cárnica o el alimento procesado.

¿Es una moda o es que de verdad empezamos a concienciarnos de que no podemos utilizar   los animales a nuestro antojo?

Yo soy omnívora, la verdad, y como de todo, pero desde hace algunos años no he podido ignorar todas las barbaridades que se cometen en nombre de los hogares para que tengamos mañana, tarde y noche productos de origen animal en la despensa.

Pero, reflexionemos un poco:

Somos nietos de generaciones de postguerra (hace 100 años había guerra sí o sí en cualquier parte del mundo y, por desgracia, sigue habiendo muchas, aunque nos queden geográficamente más lejos).

¿Qué quiere decir? Pues que las abuelas, que vivieron hambre y pobreza en su infancia, crecieron con la mentalidad de que comer carne o pescado a diario es sano, que beber un litro de leche al día es lo mejor y que, a poder ser, hay que reventar en cada comida.  Una mentalidad normal teniendo en cuenta que la mayoría contemplaban un buen guiso de carne de uvas a brevas (la escasez en la niñez crea adultos excesivos).

El mundo lo mueve el dinero y el alimento animal mueve tanto que nadie quiere soltar a la gallina de los huevos de oro.

También normal porque, a pesar de que son los magnates los que más se aprovechan de nuestra ignorancia alimenticia, son millones de personas las que viven de ello y nadie quiere ver su puesto de trabajo en peligro.

Lo que no se ve no existe y en un mundo donde la manipulación mediática está cada vez más monopolizada por el poder político y económico, es fácil que obviemos la realidad.

Una realidad que mata a millones de animales o, mejor dicho, que crea vidas animales para tenerlos torturados, mal alimentados, sufriendo y en condiciones que, probablemente, si lo vieras, se te pondrían los pelos de punta.

Sí, los pelos de punta al ver como gritan de dolor y pena las vacas cuando les quitan una y otra vez a sus crías.

Sí, los pelos de punta al ver como tienen a los lechones, bebés cerditos, para que tú te los comas con una manzana en la boca (pequeñines no gracias, debes dejarlos crecer).

Sí, los pelos de punta si vieras a las gallinas en jaulas, comiendo día y noche para que tú tengas miles de huevos que escoger en tu estante del supermercado.

Y ya no hablemos de los pelos de punta si vieras los experimentos que algunas compañías hacen para que tu pintalabios, desodorante o champú del pelo, sea tan suave como el culito de un bebé.

Y no sigo porque se me pone un nudo en el estómago al pensar lo salvajes que somos.

Pero bueno, los humanos somos capaces de atrocidades con otros humanos, que no haremos con otras especies.

Los animales sienten, sufren y padecen los mismo que tú, exactamente de la misma manera.

Lo sabe toda persona que ha tenido algún animal de compañía en casa, bueno, lo sabe quien los ha querido, porque tener, tienen animales muchos descerebrados.

Y no me vale el argumento de la cadena alimenticia ni el ciclo de la vida, porque ya quisiera el animal de granja industrial, tener una vida libre y un día ser devorado por otro animal. Eso es el ciclo de la vida y no lo que hacemos nosotros, esclavizarlos para ser servidos al instante en cualquier lugar del mapa.

Son necesarias las modas ecológicas, los movimientos verdes, las corrientes animalistas porque, aunque no equilibren la balanza, hacen que mires otras formas y alternativas de entender el mundo y eso siempre es algo muy positivo.

No, yo no soy vegana, ni si quiera soy vegetariana, sigo siendo omnívora y como de todo y variado, pero sí me he convertido en una omnívora consciente y empática, que tiene en cuenta que, por cada litro de leche que se bebe, hay un animal padeciendo por mi exagerada glotonería.

No es gran cosa seguramente, pero si todos fuésemos responsables de lo que comemos y entendiéramos que no hace falta atiborrarse de animales, podríamos conseguir un mundo mucho más humano, porque una de las cosas que determina una evolución positiva es como tratamos nuestro ecosistema. Y nuestro ecosistema son las montañas, los mares, la flora y, por supuesto, la fauna, y lo extinguimos, lo destruimos, lo arrasamos y lo esclavizamos como si fuera nuestro, cuando en realidad somos parte del sistema, pero no sus dueños.

Imaginaos lo narcisistas y egocéntricos que somos cuando nos da igual lo que provoquemos mientras tengamos en nuestro plato el manjar que nos apetezca en cada momento.

Y, por favor, tampoco me vale el argumento de que “todo es así”, “qué le vamos a hacer” o “qué podemos hacer nosotros”. Eso es un argumento pésimo, infantil e inmaduro. El pueblo, aunque lo ignore a menudo, tiene el poder más grande que existe, la fuerza  y con fuerza no me refiero a violencia, luchas o revueltas, con fuerza me refiero a presión. Porque quizás solo un 1 % de la población mundial sea la que dirige el mundo, pero el 99%, nosotros, somos los que movemos su dinero. Tenemos la fuerza de elegir hacia dónde va nuestro dinero y te aseguro que si tu dinero se va a un sector ecológico, responsable y equilibrado, ese uno por ciento que nos domina, tendrá que adaptarse a ese cambio si no quieren ver peligrar su enorme y magnífica economía.

Así que, hazte omnívoro responsable y súmate al cambio porque, si todos hiciéramos lo mismo, el mundo, inevitablemente, sería un lugar mejor.

Aquí os dejo algunas ideas por si queréis sumaros a la nutrición empática, esta nueva corriente que tanto bien nos puede hacer a todos:

  • Comprar huevos del número 0 o 1 (si de verdad quieres sumar infórmate de dónde encontrarlos).
  • De cada tres cartones de leche compra uno de avena, soja o arroz.
  • Reduce un poco el consumo de carne, la OMS recomienda entre 350 y 500 gramos de carne a la semana (Calcula si no te pasas un poco entre chuletones y muslos de pollo).
  • Tener un día a la semana vegano y comer, probar, experimentar o simplemente divertirte comiendo otro tipo de sabores y alimentos, como el jueves vegano en Bélgica o el martes vegano en Brasil.
  • Ser vegetariano o vegano hasta las 18 de la tarde.
  • No consumir productos que experimenten con animales.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

¿Cómo continuar con alguien que me ha sido infiel? Sobrevivir a la infidelidad

Hace tiempo hablamos de lo complicado que es superar la ruptura por infidelidad, pero nos faltó completar la información: cómo continuar con alguien que te ha sido infiel.

Lo primero y más importante es que te preguntes por qué quieres seguir con la relación.  No, no es una crítica, es solo una reflexión necesaria para que tengas claras tus opciones.

¿Quieres seguir con la relación porque a pesar de la infidelidad amas a tu pareja?

¿Quieres seguir con la relación porque te da miedo enfrentarte a la separación?

¿Quieres seguir con la relación porque no quieres estar solo?

Yo solo puedo ayudarte en la primera pregunta, las otras dos requieren que trabajes muy seriamente tu autoestima y confianza, por lo que te recomiendo que vayas a ver a un psicólogo que te oriente en esa tarea.

¿Ser infiel significa no amar a alguien? No necesariamente. A veces las personas pasamos por un mal momento y buscamos una válvula de escape, la infidelidad es un ejemplo de ello.

También puede suceder que alguien no esté seguro de sus sentimientos y con la infidelidad intente comprobarlos.

Por supuesto que no es una disculpa, lo ideal sería no hacerlo, pero somos humanos y como tal, nos equivocamos muy a menudo.

Pero primero, vayamos por partes:

1- Asegúrate que tu pareja también quiere seguir contigo por amor y no por miedo.

Las mismas preguntas que te he hecho a ti al principio son las mismas preguntas que tiene que responder tu pareja, porque si las dos personas no sienten lo mismo, no hay mucho que se pueda hacer o, dicho de otro modo, mejor no continuar con la relación.

2- No es posible olvidar.

Perdonar es una cosa y olvidar otra muy diferente. No somos robots y no podemos borrar los archivos molestos, así que intenta trabajar en la aceptación de la situación en vez de querer olvidar a toda costa.

¿Cómo se puede aceptar la situación?

No te sitúes en el foco del problema, porque la infidelidad no significa que valgas menos o que te falte algo que tenga otra persona, no es culpa tuya el error o el mal momento de otro. Si empiezas a dudar de ti solo sentirás miedo e inseguridad y te quedarás estancado en la rabia.

Acepta que tu pareja ha cometido un error y que si se queda a tu lado es porque eres con quien quiere estar.

3- Si decides continuar con la relación no castigues a tu pareja.

Es normal querer vengarse, castigar y flagelar a la persona que te ha herido,  es normal estar tan enfadado que cada vez que algo te moleste saltes a la yugular, porque consideras  que a partir de ese momento ha de compensar con creces lo que ha hecho, pero esa no es la solución si quieres continuar, esa no es la actitud si lo que quieres es que las cosas vayan por buen camino.

Enfádate, grita, patalea y revienta hasta que te quedes sin voz, pero intenta no hacerlo dentro de la relación. Es mejor que te retires un tiempo para calmar tus emociones a que descargues tu ira una y otra vez en tu pareja.

4- Haz autocrítica.

La infidelidad es un síntoma de que hay algo que no funciona demasiado bien y, te guste o no, eres parte implicada en lo que ha sucedido, así que revisa en qué momento las cosas empezaron a torcerse y reflexiona sobre que parte pasaste por alto.

  • Pregúntate si escuchas y prestas atención a tu pareja.
  • Pregúntate si tenéis una comunicación transparente y bidireccional en vuestras necesidades y prioridades.
  • Pregúntate si eres feliz
  • Pregúntate todo lo que quieras, pero que dependa de ti. Nunca puedes responder las preguntas que otro se hace, ni responder a los por qué de otros, así que dedícate a responder a tus propias preguntas.

5- Tener demasiada información no es lo importante.

¿Qué hicieron?¿Cómo?¿Dónde?¿Le gustó?¿ Fue romántico o pasional? ¿Cuántas veces?

Son preguntas normales porque queremos saber, entender y enfadarnos otra vez, pero ninguna de estas preguntas te llevará a olvidar la situación, todo lo contrario, solo te aportará imágenes mentales que luego te pasarán factura.

Será inevitable que quieras preguntar, pero antes asegúrate de que puedas asumir las respuestas que te dé. Y asumir significa que no las utilices como arma cada vez que algo se tuerza.

6- Tu pareja no ha de pasarse los días compensando su error.

Si tu eres quien ha cometido la infidelidad, si estás arrepentido y lo que quieres es seguir con tu pareja porque la amas, no dejes que te castiguen continuamente por lo que ha sucedido.

Sí, es lo fácil, pensar: “me lo merezco” y tragar con los malos modos, con los reproches, la desconfianza, los enfados, los ataques…

No, no lo permitas porque es el principio del fin. La has cagado, sí, podías haberlo hecho mejor, sí, pero haber cometido un error no te convierte en alguien a quien atacar continuamente. Si tu pareja ha decidido continuar contigo ha de ser para mejor y no para machacarte.

Y tampoco quieras ahora ser la pareja perfecta en todo porque no lo vas a lograr. Intenta arreglar aquellas cosas que te llevaron a cometer el error y dedícate a ser feliz para que tu pareja también lo sea, tal vez con un poco de trabajo y amor logréis superarlo juntos.

7- La tercera persona no es el problema.

No focalices tu ira en la tercera persona porque creas que es la responsable de lo que ha sucedido. Nadie se ha colado en tu relación para destrozarla, puede que la otra parte implicada también haya salido perjudicada en toda esto. Tienes todo el derecho del mundo a sentir enfado, pero no lo conviertas en una guerra abierta.

8- No es lo mismo un resbalón que resbalar continuamente.

Si tu pareja te ha sido infiel una vez y te ha prometido que te quiere y quiere estar contigo, pero vuelve a ser infiel, lo mejor es que te plantees seriamente abandonar la relación. No puedo asegurarte que no te quiera, claro está, pero lo que queda patente es que hay un problema y mientras no lo solucione vas a tragarte unas cuantas infidelidades más. ¿Puedes asumirlo? Esa es la pregunta que debes hacerte.

 

No os voy a engañar, el camino es complejo porque la confianza es algo que cuesta de reparar. Pero si os queréis, si de verdad os complementáis, no os rindáis solo porque vengan obstáculos complicados. Al final sexo podemos tener con cualquiera, pero amor, amor del bueno, solo con unas pocas personas, así que sopesa y valora bien lo que quieres, porque nadie dijo que conservar y crecer en el amor fuera un trabajo fácil.

 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Sirven para algo las terapias de pareja? Herramientas para la vida

¿Sirven para algo las terapias de pareja? Herramientas para la vida

¿Funcionan las terapias de pareja?

Bueno, yo creo que sí son eficaces y sí funcionan, pero tal vez no de la forma o en la dirección que se suele creer.

Si para ti eficaz es sinónimo de que dures eternamente con tu pareja, pues me temo que no, no son eficaces,  porque muchas parejas que van a terapia se acaban separando.

Si para ti eficaz es sinónimo de estar mejor, ya sea solo o en pareja, pues si son eficaces, porque te ayudan a encontrar herramientas con las que enfrentarte a la situación que vives en ese momento.

¿Cómo puede funcionar algo que hace que te separes? Pues muy simple,  muchas parejas están juntas por inercia, por costumbre o por miedo a estar solas y cuando van a terapia se dan cuenta de que hay muchas más opciones, que no han tenido en cuenta, y reúnen el valor para dar el paso de separarse.

¿Qué puede aportar una terapia de pareja?

  • Entender el comportamiento del otro
  • Encontrar normas de convivencia equilibradas
  • Resolver conflictos de comunicación
  • Establecer roles equitativos
  • Separarse de forma amistosa y positiva

Pero antes de continuar he de añadir un dato necesario: la mayoría de parejas van a terapia cuando la relación ya está muy deteriorada y las sesiones ayudan, pero no hacen milagros.

Si quieres ir a un psicólogo para salvar una relación que ya está rota, para volverte a enamorar o para que tu pareja no te deje, sinceramente, no tiene buena pinta. Dicen que las situaciones desesperadas necesitan de medidas desesperadas, pero una terapia de pareja nunca puede ser una solución desesperada, porque cuando se llega a esos extremos poco se puede hacer.

¿Cuál es mi consejo?

Bueno, yo que soy una ferviente defensora de la prevención y educación emocional, considero que muchas parejas deberían acudir a terapia cuando deciden irse a vivir juntas, cuando quieren tener hijos, cuando surgen los primeros conflictos de comunicación o simplemente cuando quieren crear una relación sana y positiva desde el principio.

Para ir a terapia de pareja no hace falta estar sumido en una relación complicada o estar en una guerra emocional, hace falta predisposición para que las cosas funcionen bien, el tiempo que hayan de funcionar bien.

El mito de la pareja para toda la vida, no nos engañemos, es un concepto ideal e utópico pero poco realista. Las personas cambiamos a lo largo de los años y a veces esos cambios podemos compartirlos en pareja y otras veces no.

Un pensamiento generalizado es que separarse es un fracaso, pero ¿de verdad es un fracaso acabar con algo que no te hace feliz?

Nunca es un fracaso la búsqueda de la felicidad y la búsqueda de la felicidad es un camino lleno de movimiento, porque las personas no somos, las personas vamos siendo a medida que crecemos.

¿Funcionan las terapias de pareja?

Claro que sí, funcionan para que las personas seamos más felices, juntas o separadas, pero sobre todo, más felices.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

Psicoreset Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo Todas las preguntas que me hacen al conocer mi profesión

¿Qué tipo de psicóloga eres? ¿Qué terapia haces? ¿Trabajas más el pasado, el presente o el futuro? ¿Qué problemas tratas? ¿Cuánto tiempo duran las terapias?¿De verdad te importan los problemas de los demás? ¿Cómo consigues que no te afecte? ¿Qué tipo de relación tienes con tus pacientes?

Estas son algunas de las preguntas que suele hacerme la gente de forma habitual cuando saben que soy psicóloga, así que, ¿por qué no escribir un artículo para contestarlas?

Vayamos por partes:

  • ¿Qué tipo de psicóloga soy?

Si tengo que poner una etiqueta, ecléctica sería la palabra, dicho de otro modo, no me define ninguna corriente psicológica en concreto porque encuentro que todas son útiles y tienen su parte de razón.

Me gusta trabajar la corriente cognitiva, lo que pensamos y cómo lo pensamos. La conductual, lo que hacemos y cómo lo hacemos. La psicoanalítica, lo que nos ha sucedido y cómo nos ha sucedido. Y la corriente sistémica, los sistemas a los que pertenecemos y cómo nos desenvolvemos en ellos.

Pero dicho esto, si tuviera que especificar el tipo de psicóloga que soy, la única etiqueta con la que me identifico plenamente es con la Inteligencia Emocional. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar, porque son herramientas que todos tenemos, por lo que resulta práctico y realista trabajar con ellas y, en segundo lugar, porque todas las corrientes psicológicas pueden trabajarse a través de las herramientas de la Inteligencia Emocional.

No voy a extenderme en la Inteligencia Emocional, si os interesa saber más sobre qué significa y para qué sirve podéis mirarlo en el siguiente enlace: Inteligencia Emocional

  • ¿Qué tipo de terapia hago?

La consecuencia de mi eclecticismo mezclado con la Inteligencia Emocional, se traduce en que mi terapia consiste en trabajar el hoy, mirando al ayer, para construir el mañana. ¿Qué significa?

Significa que mi trabajo reside en que presten atención al presente, porque es donde están, pero a la misma vez vayan entendiendo cómo han llegado a ese presente y así puedan, poco a poco, edificar un futuro más positivo.

Me encantaría poder ser más concreta, porque tal vez se entendería mejor mi forma de trabajar, pero la experiencia me ha enseñado que etiquetarse demasiado limita y yo prefiero tener que explicarme más y mejor a tener que usar una palabra para definirme.

  • ¿Qué trabajo más: el pasado, el presente o el futuro?

Siguiendo con la pregunta anterior, trabajo los tres tiempos de forma bastante paralela. Me centro en el presente porque es el punto de partida, pero entender y aceptar el pasado es prioritario para no cometer los mismos errores el día de mañana.

Evidentemente, también depende mucho del por qué vienen a verme. No es lo mismo trabajar con alguien que necesita liberarse del pasado, a alguien que necesita herramientas para enfrentarse a un nuevo trabajo.

Pero lo que está claro es que todo el que pasa por mi despacho tiene que hacer un mínimo recorrido por su vida. Las personas somos la suma de pensamientos, experiencias, emociones, comportamientos…, y el pasado, el presente y el futuro forman parte de quienes vamos siendo, por lo que elegir qué parcela de vida es más importante me resulta poco realista.

  • ¿Qué tipo de problemáticas trabajo?

Todas las que tengan que ver con la vida diaria, así de simple.

Un psicólogo no solo está para depresiones graves, esquizofrenias o trastornos de la personalidad, un psicólogo también trabaja todos los aspectos personales, profesionales o emocionales que nos ocupan y nos preocupan la mayoría del tiempo.

Rupturas, relaciones tóxicas, dependencias, desmotivación, tristeza, frustración, relaciones familiares, inseguridad, celos, miedos… ¿A quién no le ocurren estas cosas?

Pues éste es mi trabajo, ayudarte a sacar lo mejor de ti para que puedas enfrentarte a la vida con todas tus herramientas desplegadas y bien desarrolladas.

¿Cómo? Bueno, eso es algo que tendrás que comprobar.

  • ¿Cuánto tiempo duran las terapias?

Pues depende de la persona y del problema por el que esté pasando.

Lo importante para mí es que se sientan libres de venir a verme siempre que lo necesiten, ya sea una vez al mes o tres veces al año.

Por supuesto, también hay personas que vienen una vez a la semana, pero procuro darles vacaciones a menudo, no siempre es posible poner en práctica lo trabajado en una semana y es prioritario que aprendan a enfrentarse a los obstáculos sin mi ayuda. Se trata de que desarrollen sus herramientas, no de que me utilicen a mí de herramienta.

  • ¿Qué si me importan los problemas de mis pacientes?

Por supuesto que sí.

Cuando alguien viene a verme significa que ha dado un paso de gigante, pedir ayuda es un acto muy valiente y solo por eso merece toda mi atención.

Muchas veces me han preguntado qué pasa cuando no tengo feeling con algún paciente, pero por suerte no es algo que me haya sucedido a menudo.

Tal vez sean personas con las que, a priori, no tenga nada en común, pero cuando conoces a alguien de verdad, cuando ves a las personitas luchando por aprender, entender y evolucionar, empatizar resulta muy sencillo. Y, cuando empatizas, cuando te implicas, porque yo soy de las que pienso que sin implicación es difícil ayudar, resulta muy, pero que muy gratificante ver cómo crecen y cómo poco a poco dejan de venir porque se sienten más fuertes.

Claro que me gusta que vengan, vivo de ello, o al menos lo intento, pero no me hice psicóloga para hacerme millonaria, cosa poco probable, me hice psicóloga porque creo que podemos ser más felices si trabajamos un poco más nuestra mente.

  • ¿Cómo consigo que no me afecten los problemas de los demás?

No me afecta porque no me repercuten los problemas de los pacientes. Si me afectaran lo más mínimo no podría ayudarles porque perdería perspectiva. Es por eso que la familia o los amigos no siempre pueden ayudarnos, porque les repercute y les afecta y pierden la perspectiva.

  • ¿Qué relación tengo con mis pacientes?

Evidentemente tengo una relación profesional, pero me gusta tener un trato cercano e informal con las personas con las que trabajo. Quizás suene maternalista, pero son mis chicos y mis chicas, mis amores profesionales, personas que admiro por lo mucho que luchan por sus vidas.


Y ésta soy yo y mi forma de trabajar, poco más puedo añadir. Me gusta mi trabajo, es interesante observar lo pequeños que nos sentimos, pero lo grandes que somos en realidad. Ser capaz de ver el potencial de las personas es un regalo para mi propia motivación, me lleva a dedicar horas y horas a buscar diferentes y variadas formas de enseñar a los demás que somos el guionista de nuestra propia película.

Y, dicho todo esto, si eres de Barcelona y quieres cambiar tu vida, te espero en mi despacho, o en el tuyo, porque también me desplazo por la ciudad.

Escríbeme a psicoreset@gmail.com o a través del whatsapp 644 425 609 y nos ponemos manos a la obra.

Vani G. Leal, Psicóloga colegiada Nº 21655

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¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

A lo largo de los años vivimos situaciones que nos obligan a cambiar de vida. A veces es una ruptura, a veces las compañías, a veces el pasado que llevamos a cuestas y a veces porque queremos que todo sea diferente, ponemos un punto y final y decidimos cambiar de vida y empezar de cero. Pero, decidirlo es una cosa y saber cómo hacerlo otra muy distinta.

Así que vamos a ver algunas ideas que nos ayuden a poner en marcha lo que queremos:

  1. Empezar totalmente de cero es imposible

Empezar de cero significaría nacer de nuevo y eso no es algo factible, por lo tanto has de aceptar que una parte irremediablemente de ti no te va a abandonar, así que no inviertas tiempo en luchar contra ello. ¿Qué cosas no puedes cambiar? Veamos algunas:

El pasado: No puedes borrar lo que has vivido, pero puedes trabajar en aceptar que el pasado aunque condiciona la vida, no tiene por qué limitarla. Sentir culpa, rabia, tristeza o vergüenza es normal, porque somos humanos, pero ninguna de esas emociones te llevará a ningún sitio positivo.

El temperamento: No puedes cambiar la parte fisiológica de tu personalidad. No significa que no podamos educar y modificar algunos aspectos que nos perjudiquen de nuestro temperamento, pero hay que focalizar en pulir y no en cambiar.

Una persona con facilidad para llorar no dejará de hacerlo solo por pretenderlo. Una persona nerviosa difícilmente podrá ser la calma personificada. Una persona visceral y emotiva tiene complicado convertirse en alguien puramente racional.

A los demás: No puedes cambiar a nadie. Si ya es complicado cambiar uno mismo, querer cambiar a otro es imposible. Cambiar de vida nunca puede significar transformar a otra persona.

Muchas veces pensamos que nuestros problemas nos lo genera alguien, pero rara vez es así en realidad.  Tú decides tu pareja, tus prioridades, tus comportamientos, tus amigos…si no te hace feliz lo que tienes, no culpabilices a los demás de tus decisiones.

La familia: Nadie elige donde nace, es una lotería. Hay personas que tienen suerte y nacen en familias que les quieren y aceptan y otros que no tienen nada de suerte y nacen en familias de mierda.

No podemos cambiar la familia en la que hemos nacido, pero si podemos elegir la relación que tenemos con ella.

Aquí tenemos que hacer un pequeño apunte, que tu familia no sea lo más maravilloso del mundo no los convierte en una familia de mierda. Así que especifiquemos que es una familia de mierda: personas que te abandonan, te intimidan, te someten, te maltratan, te vejan, te violan…

  1. Lo que sí podemos cambiar

Los pensamientos, el comportamiento, la actitud, las prioridades o las decisiones son actos que están en nuestra mano y, por lo tanto, podemos cambiar.

Si quieres empezar de cero has de examinar de ti mismo  todo aquello que te genere consecuencias negativas:

    • El mal humor que te lleva a hablarle mal a las personas que quieres.
    • La actitud negativa que te lleva a tener miedo de todo.
    • Las decisiones que te llevan a meterte en situaciones problemáticas.
    • Etc, etc., etc.

La única forma de no repetir los errores es haciendo algo distinto, pero para poder hacer algo distinto primero debes conocer las conductas o pensamientos que te perjudican.

  1. No se empieza de cero de un día para el otro

Si crees que con pensarlo está el camino medio hecho estás muy equivocado. Empezar de cero requiere tiempo y requiere trabajo. Ni un día, ni una semana, ni siquiera un mes. ¿Acaso crees que todos tus automatismos cambiarán por arte de magia?

No, empezar de cero significa que te enfrentarás a tus hábitos antiguos e intentarás corregirlos cada día. Cuando lleves un tiempo tal vez empiecen a salirte los nuevos de forma automática, pero piensa que llevas años haciendo todo de una manera y por lo tanto, hacerlo de otra no será de hoy para mañana. Ten paciencia, ten mucha paciencia contigo porque no importa que te lleve un año lograr resultados, lo que importa es que no te rindas antes de tiempo.

  1. Las personas de alrededor también tienen que adaptarse

Los demás también sufren las consecuencias de nuestros problemas, por lo tanto permite que desconfíen de tus cambios.  En vez de enfadarte, dales tiempo para que se adapten a tus intentos. Y si en algún momento recaes en viejas costumbres, entiende y acepta que te lo recuerden. Y sobre todo y ante todo, no utilices de excusa a los demás para darte por vencido.

  1. Habla abiertamente de tus decisiones

No hay nada más poderoso que la presión. Si dices alto y claro tus intenciones a todo el mundo, cada persona con la que hables hará de efecto espejo y te recordará lo que habías dicho. Además, las personas que tienes alrededor pueden apoyarte o darte ideas para mejorar en esta nueva etapa.

No te avergüences de querer cambiar porque signifique admitir que te habías equivocado. Pues sí, te has equivocado ¿y qué? ¿Acaso no nos equivocamos todos en muchos momentos?


Nunca estarás a salvo de ti si antes no te curas. El concepto de empezar de cero suena maravilloso, pero incluso yéndote a la otra punta del mundo, tus fantasmas irían contigo si no remedias primero tus problemas.

No te voy a engañar, empezar de cero es sumamente difícil. Pero no es difícil porque sea complicado, es difícil porque solemos rendirnos por el camino. A la primera piedra, al primer bache que encontramos ya nos desanimamos y creemos que no vale la pena o que es imposible. Pero no te equivoques, son excusas y es miedo, es más fácil volver a lo malo, porque ya lo conoces, que seguir por un camino de incertidumbre. Pero ¿sabes una cosa? Tu vida nunca mejorará si no te atreves a mejorarla.

Vani G Leal, psicóloga.

Despacho Psicoreset Barcelona: Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

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