Verano en pareja ¿oasis de tranquilidad o paraíso de conflictos? Sobrevivir al verano

Verano en pareja ¿oasis de tranquilidad o paraíso de conflictos? Sobrevivir al verano

Dicen que muchas parejas terminan después de un periodos de vacaciones. ¿Es cierto?

Pues sí, es cierto. Las vacaciones son 24 horas, 7 días a la semana y, por lo tanto, las diferencias se hacen mucho más significativas.

Por ejemplo, imagina una pareja con hijos que no tiene tiempo ni para respirar, se ven poco y cuando se ven la mayoría de conversaciones giran en torno a los niños, el trabajo, las responsabilidades y como consecuencia, la inercia activa sus pilotos automáticos, pero llegan las vacaciones y todo cambia. Dos personas que van y vienen durante todo el año, tienen por delante unas semanas de convivencia intensiva y es entonces cuando comprueban la compatibilidad que tienen en ese momento. “Solo estamos bien cuando tenemos ocupaciones que nos distraen de la relación de pareja”.

No, esto no es una regla exacta, también hay parejas que durante el año se llevan muy mal y en vacaciones viven en un oasis de tranquilidad y tregua. Pero al final acaban dejando en evidencia lo mismo, la compatibilidad del momento: “Solo estamos bien cuando no tenemos ocupaciones que nos distraen de la relación de pareja”.

Sea como sea, es importante conocer que está pasando para ponerle remedio.

Y ponerle remedio significan muchas cosas:

  • Hablar de lo que os gusta y lo que no de vuestra vida: Ser honestos y hablar abiertamente de aquellos aspectos de vuestra vida con la que no estáis contentos. A veces una parcela gris en nuestra vida arrastra las demás y nos agria el carácter.
  • Reorganizar las tareas del año para que los dos os sintáis más equilibrados: A veces una de las dos personas abarca mucho más de lo que puede y como consecuencia se enfada y reprocha a la otra la falta de implicación. El reparto de obligaciones y responsabilidades siempre ha de estar medianamente equilibrado. No significa 50/50, significa que en algunas cosas yo soy un 70 y tu un 30 y en otras tú serás el 70 y yo el 30. Por desgracia, en el tema de los hijos el 80 % de responsabilidad recae en la mujer, así que si ese es tu caso, aprende a ceder responsabilidad o exige a la otra parte más implicación. Día a día y poco a poco, en algunos países, esto también va cambiando y cada vez son más los padres que se involucran tanto como las madres. Lento, la evolución es lenta, pero esperemos que en algún momento de la historia ser hombre o mujer no implique tener un rol específico.
  • Hacer una autocrítica individual: por mucho que critiques o juzgues el comportamiento de tu pareja no vas a poder cambiar nada. Pero tú sí que puedes cambiarte a ti mismo. Así que, si los dos hacéis el proceso de autoanalizaros e intentar mejorar, es fácil que las mejoras se extiendan a la relación.
  • Decidir si estáis mejor juntos o separados: separarse es una etapa difícil, no nos vamos a engañar, pero se sobrevive perfectamente si las dos partes de la pareja ponen su empeño en hacer las cosas de la mejor manera posible. Una vez superado el choque inicial de cambio de vida, separarse puede ser una oportunidad personal muy importante. Si no eras feliz en pareja, ahora tienes la oportunidad de serlo. Y para los que piensen que con niños es mucho más duro y doloroso, deciros que sí, con hijos todo es más complicado, pero haciendo las cosas de forma positiva y con amor, lo que sería un trauma para los niños se convierte solo en un cambio de realidad. Los traumas por separación no los provoca la separación en sí, los provoca las peleas, los chantajes, la rabia con la que hacen las cosas las madres y padres de los niños.

La verdad es que las relaciones de pareja son muy complejas y resistir al desgaste del tiempo es una realidad que no muchos consiguen. Pero si lo miras con la perspectiva del tiempo, ¿prefieres 20 años de infelicidad en pareja o prefieres ser feliz con diferentes personas en 20 años?

Si encuentras una persona que camine a tu lado, durante toda la vida, con la que te lleves bien y eres feliz, estupendo, lucha por ello, pero si no eres feliz, si las vacaciones se convierten en batallas o, si por el contrario, solo eres feliz en vacaciones, revisa un poco que está pasando porque la infelicidad no se recupera y los 365 días del año son importantes.

Vani G. Leal, Psicóloga.

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¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

¿Qué es el coaching? y más importante: ¿para qué sirve? Terapias que hay que conocer

El coaching es un término que ha ganado terreno y popularidad de una forma extraordinaria en estos últimos diez años.  De repente, se oye este concepto por todas partes: en el deporte, en las dietas, en las terapias personales, en el terreno laboral, en los gimnasios, en las empresas, etc. Veamos si podemos aclarar unos cuantos conceptos para saber qué significa y para qué sirve el coaching.

¿Hay diferencia entre una terapia psicológica y el coaching?

En principio, dos son las diferencias más significativa que podemos encontrar:

En primer lugar estaría la duración, mientras una terapia psicológica es más larga e intensa, el coaching está centrado en soluciones más inmediatas y a corto plazo. Y en segundo lugar, el dinamismo, mientras un psicólogo suele hacer un acompañamiento más pasivo, con sesiones muy estructuradas y un trabajo más paulatino, el coach, por el contrario, suele ser más intervencionista, con acompañamiento activo y con sesiones más abiertas que dependen, en gran medida, del aspecto que se esté trabajando. 

Como ves, digo suele porque, hoy en día, hay muchos tipos de psicólogos y de coaches que trabajan de forma parecida.

¿Un coach es un psicólogo?

No necesariamente. Los hay licenciados y graduados en psicología y los hay con formación exclusiva en coaching, pero bajo mi punto de vista, un coach puede ayudarte y orientarte tan bien como un psicólogo. Todo dependerá de la persona que haya detrás, de sus cualidades, de la formación que tenga y, sobre todo, de la forma en la que lleve a cabo las sesiones. También dependerá del problema por el cual consultes, no es lo mismo buscar ayuda por una depresión, que para orientarte en un cambio de vida laboral.

 Pero, vayamos a lo importante, ¿qué es el coaching y para qué puede servirnos?

Como bien dice la palabra, coaching es un entrenamiento y un entrenamiento es positivo en diferentes y múltiples áreas de nuestra vida.

En el desarrollo personal un coach puede trabajar contigo las emociones, los pensamientos, los hábitos, la comunicación, etc. En el área profesional puede trabajar un cambio de trabajo, la búsqueda de nuevas metas o la mejor forma de desarrollar un proyecto. Y en el área de la salud puede trabajar contigo la alimentación o el deporte.

Hoy en día, un coach puede orientarte en todo aquello que tenga que ver contigo, tus motivaciones, tus obstáculos o tus dificultades y ayudarte a encontrar alternativas para que te enfrentes de forma más positiva a los problemas del día a día.

¿Dónde puedes encontrar el mejor coach?

La búsqueda de una terapia de coaching solo tiene una complicación: que nos sirva, que no es poco. Pero para eso vas a tener que buscar, arriesgar y probar hasta que des con la adecuada. Hay muchos y muy buenos profesionales que se dedican a ello, así que no te costará encontrar en la misma ciudad, diferentes y con distintas metodologías.

Es importante que busques referencias, que te mires con calma los servicios que ofrecen y, si te pueden aconsejar alguno, mejor, porque siempre tendrás una opinión más real del tipo de sesiones que realiza.

Uno de los más conocidos y con mejores resultados es Coaching Personal Madrid, donde Nathalie Bertin ofrece distintas terapias de coaching con una metodología muy cercana y dinámica.

Destacaría de este centro el Coaching laboral, un espacio donde clarificar tus deseos, necesidades y prioridades y elaborar una estrategia o plan de actuación para conseguir los objetivos fijados.

“Yo te guío, te empujo, te animo a dar el primer paso y los siguientes hasta llegar a tu meta. Cuentas con mi apoyo, incondicional y sin juicios, hasta que llenes tu vida de colores”.

Nathalie Bertin

Como ves, el coaching no tiene ningún secreto, es un entrenamiento de nuevas técnicas, un camino alternativo a tu camino habitual para que dirijas tu vida de una forma más positiva y equilibrada.

Así que, si me preguntas si es aconsejable hacer coaching, te diré que sí, que lo importante es trabajar en uno mismo y, si es a través de un coach, pues bienvenido sea, porque al final lo que importa no es que hagas terapia psicológica, sesiones de coaching o vayas a un dietista, lo importante es que decidas hacer algo por tu vida y te pongas manos a la obra.

 Vani G. Leal, Psicóloga.

Psicología Barcelona. Qué tipo de psicóloga soy y cómo trabajo.

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6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

6 preguntas imprescindibles para eso que llaman desarrollo personal Las respuestas son la clave para ponerse manos a la obra

¿Qué es para ti la felicidad?

Esta pregunta ha de ser respondida de forma concreta y real, nada de sensaciones etéreas ni emociones difusas. Cuando tenemos claras las ideas podemos ir en busca de lo que necesitamos.

No hay una única respuesta ni una respuesta más válida que otra porque la felicidad es algo personal e intransferible. Lo que para ti es felicidad para otro puede ser esclavitud. No importa lo que quieran los demás para ser felices lo que importa es lo que tu consideres que es felicidad.

Para mí la felicidad es…

 

¿Te consideras una persona feliz?

Esta pregunta te obliga a sopesar tu día a día y a elegir en función de cómo te sientes en la mayoría de ocasiones.

Ojo, ser feliz no implica ser feliz a todas horas, en todos los momentos y con todas las personas. Ser feliz significa que estas contento con lo que haces o tienes en la mayor parte del tiempo.

Si tu respuesta es no ¿qué puedes hacer para mejorar tu situación?

Siempre hay algo que podemos hacer, algo que podemos cambiar o algo que debemos aceptar para sentirnos más felices.

Si no haces nada, nada pasará. Por lo tanto, responde a la pregunta de una forma honesta y céntrate en las cosas que están en tu mano cambiar.

 

¿Qué defectos, miedos e inseguridades te gustaría cambiar?

Nadie te ve, ni te escucha, ni te mira, así que se transparente contigo mismo y pon encima de la mesa aquellas pequeñas cosas que sabes perfectamente que te hacen daño o te limitan o complican la vida.

Miedo a la soledad, dependencia emocional, vergüenza, inseguridad a la hora de hablar de sentimientos, carácter sumiso o demasiado directivo, miedo al qué dirán…

Lo importante es que seas capaz de decir en voz alta que cosas de ti mismo te perjudican.

Para poder cambiar algo hay que saber exactamente cuál es el problema.

Todas las personas tenemos defectos e inseguridades. Nada de lo que te pase es algo único o excepcional porque le pasa a millones de personas, así que no pienses ni por un momento que lo tuyo no tiene solución. Tal vez no hayas encontrado la manera de enfrentarte, pero la soluciones te están esperando, búscalas.

 

¿Cuales son tus mejores cualidades?

Conocer nuestro lado más maravilloso es tan importante como conocer nuestro lado más oscuro.

Nuestras virtudes, nuestras características más destacables son las herramientas que tenemos para enfrentarnos a la vida, por lo tanto, hay que conocerlas y potenciarlas.

Debemos dejar de lado la modestia y sentirnos orgullosos de nuestra parte más positiva.

Soy una persona…empática, generosa, atrevida, productiva, alegre, comunicativa, resolutiva, mediadora, luchadora, etc.

 

¿Qué actividades realizas para divertirte, desconectar o recargar pilas?

El trabajo, la familia, los hijos, las amistades, las responsabilidades y las rutinas diarias son una fuente inagotable de estrés, por lo que es importante tener espacios donde desestresarse.

A veces ponemos de excusa la falta de tiempo, no lo hagas. Si no puedes sacar 2 horas para ti de toda una semana es que has de organizarte mejor o pedir ayuda para organizarte de otra forma.

Si tiras y tiras y tiras del carro continuamente sin pararte a beber agua, pronto caerás exhausto. ¿Dime entonces quién tirará del carro?

Has de cuidar y mimar de ti porque eres el motor de tu vida.

 

¿Qué proyectos de futuro tienes en mente?

Los objetivos que nos marcamos en la vida nos ayudan a vivir más motivados. Da igual si son proyectos profesionales, personales o familiares, lo importante es que sean objetivos que te levanten por las mañanas con ganas de seguir luchando.

Montar una empresa, aprender a cantar, crear una familia, ponerte en forma, estudiar…

Lo único que debes tener en cuenta es que sean objetivos realistas, que estén en tu mano alcanzar. Soñar es barato, pero si vives soñando imposibles tu frustración pagará un precio muy alto.

 

Si nos hacemos las preguntas adecuadas conseguiremos llegar a las respuestas que necesitamos. Evidentemente, esta es la parte más fácil porque trabajar en las respuestas requiere una dosis de valentía, atrevimiento, aceptación y disciplina que no resulta tan sencillo de lograr. Pero se empieza por algo, y ese algo, tan simple como una pregunta, puede acercarte o alejarte de tu propia felicidad.

 

Vani G, leal

Psicóloga

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SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

SUPERAR UNA INFIDELIDAD. Una tarea más que difícil Para pasar página necesitamos cerrar las etapas difíciles

Superar una ruptura de pareja es difícil, pero si la causa de la ruptura ha sido por una infidelidad, a veces, la palabra difícil se queda corta.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la mayoría de personas no quieren o no pretenden ser infieles. Lo son porque se han metido en unas circunstancias que no consiguen controlar y se les escapa de las manos.

Pero, ¿por qué somos infieles?

Hay muchos motivos para cometer una infidelidad, pero por norma general, son tres los motivos principales:

  1. Has desconectado de tu pareja sin darte cuenta y, en consecuencia, has encontrado una nueva conexión con otra persona.
  2. Estás conectado a dos personas y no sabes cuál de las dos tiene mejor conexión contigo.
  3. Estás desconectado de tu pareja pero por responsabilidad, obligación o miedo no puedes romper la relación, pero eso no evita que sientas nuevas conexiones con otras personas.

En primer lugar, decir que esto no es un juicio de valor. La infidelidad es negativa porque daña a otra persona, pero ser infiel no implica ser malo, implica hacer algo mal.

Lo segundo, es que desconectarnos de una pareja es un proceso por el cual todos inevitablemente pasamos. La pareja para toda la vida, no nos engañemos, no es algo tan factible como nos han querido vender.

Y lo tercero, es que no siempre somos capaces de hacer lo correcto, en el momento adecuado y de la mejor forma posible. Nuestros miedos, nuestra personalidad, nuestras circunstancias juegan un papel fundamental a la hora de enfrentarnos a encrucijadas y la desconexión con nuestra pareja es una encrucijada muy compleja.

¿Cómo solemos actuar ante la desconexión con la pareja que tenemos?

  • Hay quien es consciente de la desconexión y opta por dejar la relación. En realidad, es lo ideal porque evitas alargar lo inevitable, además de evitar hacerte daño a ti mismo y al otro.
  • Hay quien no se da cuenta de que se ha desconectado de su pareja hasta que, de repente, ya está deseando conectarse a otra. No todos somos conscientes de lo que nos ocurre en el momento que nos ocurre, ni siempre resulta sencillo reconocer la desconexión.
  • Hay quien se desconecta y sigue con su pareja hasta que conoce a alguien y encuentra la fuerza para dejar la relación. El miedo a la soledad es una emoción muy poderosa y muchas veces ese miedo hace que no soltemos algo hasta tener atado algo nuevo.
  • Hay quien aguanta una relación desconectada por responsabilidad o por obligación. A veces por los hijos, a veces por inercia y a veces por concepto familiar las personas preferimos la estabilidad a pesar de saber que se ha roto la conexión.

Todos actuamos de diferente forma ante la desconexión y dependiendo de la experiencia, el momento y la relación que tenemos, actuamos de una manera o de otra.

Pero, ¿qué pasa cuando tu pareja en su encrucijada te ha sido infiel? ¿Qué pensamientos tenemos?

“No soy suficiente, no me valora, no le gusta como soy”… ¿Qué tiene la otra persona que no tenga yo? ¿Por qué me quiere hacer daño? ¿Qué tengo yo de malo? ¿Por qué es mejor la otra persona? ¿Qué he hecho mal?…

Como ves, todos los pensamientos pasan por dudar de ti. Dudas de tu valía, dudas de tu posición y dudas de tus cualidades. Es tu autoestima la que sufre y, en consecuencia, superar la ruptura se convierte en un trabajo de dos caminos. Uno, el duelo que conlleva una separación, que ya es duro y difícil de por sí, y otro, el trabajo con tu autoestima, que ha caído en picado hasta el suelo.

Hablemos primero de algo muy importante. Por qué desconectamos de la pareja. ¿Qué hace que alguien que te ama de forma romántica pase a desenamorarse de ti?

  • Las personas cambiamos. A veces esos cambios nos unen y otras veces nos separan. No somos seres estáticos y nuestras necesidades, prioridades y gustos cambian con los años.
  • A veces las personas se enamoran más de la necesidad del amor que de la persona en sí. Cuando deseas ante todo estar acompañado, es fácil que la necesidad elija por ti. Pero esa elección no siempre es duradera porque no hemos elegido libremente.
  • Mostramos lo mejor de nosotros cuando iniciamos una relación. Pero, ¿ qué pasa a los dos o tres años cuando ya somos nosotros mismos? ¿Qué pasa cuando ya no muestras tu mejor cara? A veces las personas no se conocen en profundidad cuando se enamoran y, por lo tanto, con el tiempo sale a la superficie si tienen personalidades compatibles o no.
  • No todas las personas somos afines para tener una relación romántica. Los valores, los comportamientos, las aficiones, la personalidad a veces son complementarias y otras veces no. Por ejemplo, dos personalidades alfa, personas dominantes, pueden tener muchos conflictos a la hora de llevar una relación.

Como ves, son muchas las características que llevan a que las parejas se desconecten. Pero lo mucho o lo poco que valgas no es un motivo. Nadie quiere desenamorarse ni controla cuando se desenamora. Sucede por muchos motivos y no siempre está en nuestra mano hacer algo para cambiar la situación.

Pero hablemos de la infidelidad.

¿Qué ha de suceder para que consideres que te han sido infiel?

  • Que tu pareja tontee con alguien.
  • Que tu pareja piense en alguien aunque no haga nada.
  • Que a tu pareja le guste otra persona.

Depende para quien la infidelidad está en una medida o está en otra.

¿Qué pasa si encuentras en el móvil de tu pareja mensajes con otra persona, pero no ha tenido contacto físico con ella? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué sucede si tu pareja te dice que le gusta otra persona pero que no ha hecho nada todavía? ¿Es infidelidad para ti?

¿Qué pasa si tu pareja ha tenido contacto físico con otra persona pero sigue enamorado y conectado contigo? ¿Es infidelidad para ti?

Infidelidad es lo que tu sientas que es infidelidad. Y la otra persona puede coincidir con tu concepto o no, pero tienes todo el derecho del mundo ha sentirte traicionado porque tú decides donde se sitúa la línea. Y una vez dicho esto…intentemos comprender una serie de comportamientos:

  • No todo el mundo es igual de consciente de lo que siente. Hay personas que necesitan tres meses para darse cuenta y hay personas que necesitan dos años.
  • No todo el mundo sabe enfrentarse a lo que le sucede de forma positiva y equilibrada. Hay personas que llevan la desconexión como parte natural de la vida y hay quien ve en la desconexión con su pareja un abismo de soledad y tristeza.
  • No todo el mundo es capaz de enfrentarse a la verdad de la misma forma. Hay quien es capaz de hablarlo claramente con su pareja y hay quien lo oculta hasta que le explota en toda la cara.
  • No todo el mundo es igual de valiente. Hay personas que prefieren no ver lo que sucede por miedo y otras que a pesar del miedo dejarán a la pareja.

No es personal cuando alguien no actúa de la forma más adecuada para ti. Como norma general, todos queremos actuar de la mejor forma posible, pero querer es una cosa y conseguirlo otra muy distinta.

Cuando alguien comete una infidelidad es porque la decisiones que toma están impregnadas de miedo, de duda, de incertidumbre… Seguro que hubiera preferido hacer las cosas de otro modo, pero la realidad es que no ha podido.

Y tu puedes pensar: “Claro que podía haberlo hecho de otro modo”. Podía habérmelo dicho, podía haberme dejado, podía haber intentado… Pero lo siento, No. Si no lo ha hecho de otro modo es que no ha podido o no ha sabido hacerlo de otro modo.

No estoy disculpando o justificando una infidelidad. Solo estoy diciendo que esa persona es culpable de cobardía, de indecisión o de tener pocas habilidades para enfrentarse a la situación, pero no es culpable de tu inseguridad, ni es culpable de que ahora dudes más de ti.

No es lo mucho o lo poco que valgas. No es lo que te falta o lo que te sobra. No es que seas mejor o peor que la otra persona. No es personal porque no somos el centro de nadie, más que de nosotros mismos.

Si te preguntas, ¿por qué a mí? ¿por qué yo? tu autoestima se resiente. Tú mismo eres el que te sitúas por debajo. Tú mismo te comparas y te juzgas.

Pregúntate que ha llevado a esa persona a actuar así, pregúntate si has podido obviar señales, pregúntate si tienes alguna responsabilidad, pregúntate que iba mal…

Pregúntate todo aquello que te ayude a recapacitar y a reflexionar sobre los motivos, pero no te sitúes en una zona de victimismo. Porque cuando nos sentimos víctimas nos volvemos pequeños y vulnerables y, en consecuencia, vemos al otro como a un poderoso gigante.

Así que, si quieres superar una infidelidad empieza por valorarte por lo que haces o eres tu y no por lo que ha hecho otra persona, porque la realidad es que ni tú eres pequeño ni el otro un gigante.

Vani G. Leal
Psicóloga

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¿La fórmula del amor? Pensar un poquito más y hacer las cosas mejor Algunas claves para que tu relación sea más positiva

¿La fórmula del amor? Pensar un poquito más y hacer las cosas mejor Algunas claves para que tu relación sea más positiva

Las relaciones amorosas tienen la complejidad de dos personas diferentes que comparten el mismo mundo. Suena poético y romántico, pero la verdad es que compartir la vida con alguien siempre resulta complicado. Son dos cerebros distintos con personalidades, valores, gustos y prioridades diferentes que luchan por convivir.

No hay una combinación perfecta, pero sí las hay más propicias y otras más nefastas.

Si nos tenemos que aproximar a una fórmula adecuada podría ser la siguiente:

  • Parejas complementarias, valores y prioridades parecidos y gustos diferentes.

Las parejas con personalidades complementarias son aquellas que tienen conductas diferentes y posiciones diferentes, pero que se interrelacionan entre sí (uno siempre paga las facturas y el otro siempre hace la compra; uno es extrovertido y el otro más introvertido).

Las parejas con personalidades simétricas son aquellas que las dos personan tienen el mismo tipo de conducta y pueden intercambiarse las posiciones (los dos pagan las facturas y hacen la compra; los dos son extrovertidos o introvertidos).

Pero esto solo es una estimación de algo que podría salir bien. Y digo podría porque en las relaciones intervienen muchos factores.

¿Recuerdas? Dos cerebros. Dos personas educadas de diferente modo, dos personas con experiencias de vida diferentes, dos personas con sus miedos, inseguridades, esperanzas, sueños, ilusiones…

Por eso son tan complicadas las relaciones. Dos vidas y un mundo.

Imagina que te peleas con tu pareja y deseas que te de un abrazo y te diga que no pasa nada pero, en cambio, te da un regalo de disculpa.

¿Crees que está bien o mal el regalo en vez del abrazo? En realidad, no está ni mal ni bien. Que tú necesites un abrazo no es un capricho, es la forma en que tú entiendes la preocupación o la disculpa de la otra parte. Lo que pasa es que la otra persona puede considerar que haciéndote el regalo ya te dice que se acuerda de ti y que lo siente. No es que no quiera darte un abrazo, no es que quiera ofenderte, simplemente es su manera de demostrar el afecto. Tú le das más importancia a los abrazos y el otro le da más importancia a los detalles.

Pero, ¿cuál es el problema? El problema es que son dos personas que demuestran el cariño y el amor de forma diferente. ¿Es mejor una opción que la otra? La verdad es que no. Lo mejor es lo que a uno le sirve, simple y llanamente.

Habrá parejas que consigan aceptar esta diferencia y lo vivan con normalidad. Aceptarán que si quieren un abrazo lo habrán de dar ellos y cuando reciban el regalo no les supondrá ninguna ofensa porque acabarán entendiendo que uno da lo que es y recibe lo que es el otro.

Pero habrá parejas que lo vean como una falta de respeto, como desinterés o como una falta de conocimiento de la otra persona y lo vivirán como un ataque.  No serán capaces de aceptar ni entender que uno da lo que es y recibe lo que es el otro.

Esto marcará la diferencia entre parejas que podrán convivir a pesar de ser distintas en cuanto a demostraciones de afecto y parejas que se estirarán de los pelos cada vez que tengan que solucionar un conflicto.untitled

Las combinaciones en las relaciones de pareja podrán o no funcionar dependiendo de la madurez emocional, de las características y del carácter de las dos personas.

Pero, a pesar de ello, podemos hacer muchas cosas para que nuestra relación funcione y hacer de la combinación una relación sana y positiva.

  1. Soluciona tus problemas individuales.

Si quieres que una relación funcione bien, lo primero y más importante que has de hacer es estar bien tú. Si estás mal, si no eres feliz por algo de tu vida, inevitablemente repercutirá en tu relación de pareja. Por lo tanto, lo primero es que te ocupes de ti mismo. Quizás no estás bien en el trabajo, o tienes proyectos pendientes que no llevas a cabo, o sientes algún miedo o alguna inseguridad que te limita la vida… sea lo que sea, soluciónalo. La pareja nos aporta apoyo, comprensión y afecto, pero no puede solucionar nuestros problemas.

La pareja no es la persona que nos hace felices o desgraciados. Puede colaborar en una cosa o en la otra, pero no está en su mano ni es su responsabilidad. Tu felicidad está en tu mano y es tu responsabilidad.


  1. El espacio personal.

El espacio individual es imprescindible. Tener momentos compartidos con otras personas sin tu pareja o pasar algún tiempo solo con tus aficiones puede aportar muchos beneficios a la relación.

No te olvides que tenías una vida antes de que llegara esa pareja, por lo tanto, no renuncies a pasar tiempo con tus amistades o contigo mismo.

Es bueno echarse de menos. Es bueno tener cosas que contarse. Es bueno ser independiente. Es bueno tener espacios propios.

Las personas no queremos más o mejor por estar todo el tiempo pegados a la otra persona. A veces es más nuestro propio miedo de que se lo pase mejor sin nosotros o de que se lo pase mejor con alguien,  de que no nos eche de menos, o de que se vaya con otra persona. Pero, ten en cuenta, que atar a alguien en corto no te garantiza nada. Incluso puede ejercer el efecto contrario al ahogar la libertad de la otra persona.


  1. Cambia tú.

No intentes cambiar a tu pareja. Las personas cambiamos mucho a lo largo de nuestra vida, pero casi nunca porque alguien quiere que cambiemos. Los cambios son individuales e intransferibles. Uno cambia porque quiere o puedo, pero no porque le obliguen.

Si te gustó como era esa persona cuando la conociste, aceptaste lo que había. Así que no pretendas salvar ni mejorar a nadie y si ahora no te gusta como es, plantéate por qué.

Puede que seas tú la persona que ha cambiado y ahora quieras cosas distintas.

Puede que estés pasando por un mal momento y todo lo veas negativo, incluso a tu pareja.

Puede que sea la otra persona la que ha cambiado y ya no te guste como es.

Sea como sea, si quieres que alguien cambie, cambia tú.


  1. Comunicación transparente.

Si quieres que tu relación funcione, sé transparente con lo que te gusta y con lo que no, con lo que te duele o lo que te hace feliz. No digas una cosa por otra, no minimices tus sentimientos, ni tampoco los exageres y no ocultes tus sentimientos por vergüenza u orgullo.

Tu pareja ha de conocerte tal cual eres y ha de saber cómo te sientes. Nadie lee el pensamiento de nadie, por lo tanto, si no lo dices, no pretendas que la otra persona por arte de magia sepa lo que te pasa. De igual modo, cuando creas que le pasa algo a tu pareja, en vez de suponer o interpretar, pregunta.

Una relación basada en personas que no son honestas está condenada a fracasar. Y fracasar no es que se acabe la relación. Fracasar es permanecer en una relación en la que no eres tú mismo por miedo y por lo tanto, no eres feliz.


Desde luego, no te voy a garantizar que todo esto vaya a llevarte a tener una relación de color de rosa de por vida. Pero si las dos personas implicadas se toman su tiempo en mejorar y en hacer las cosas de forma positiva, habrá una oportunidad inmensa para que la relación, mientras dure, sea una relación mucho más feliz.

 

Vani G. Leal

Psicóloga

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¿El tiempo lo cura todo? POR SUPUESTO QUE NO Tu decides lo que haces mientras pasan los días

¿El tiempo lo cura todo? POR SUPUESTO QUE NO Tu decides lo que haces mientras pasan los días

¿El tiempo lo pone todo en su sitio? ¿El tiempo lo cura todo? No. El tiempo, por sí solo, lo único que pone son canas en el pelo.

Lo que cura es levantarse por la mañana con un objetivo, lo que cura es llenar tu vida de actos positivos, lo que cura es salir con amigos, lo que cura es reflexionar sobre lo que te ha ocurrido, lo que cura es iniciar un proyecto, lo que cura es tomarte los días con más tranquilidad, lo que cura son todas las cosas buenas que hagas por ti y para ti. Eso cura, eso pone las cosas en su sitio. No es el tiempo en sí, es lo que haces con ese tiempo.

Si no haces nada, nada pasa, así de simple.

  • El que quiere a alguien pero no hace nada para demostrarlo.
  • El que odia su trabajo pero no hace nada para mejorarlo.
  • El que quiere separarse pero no hace nada para cambiarlo.
  • El que no soporta su vida pero no hace nada para que sea distinta.
  • El que tiene sueños pero no hace nada para lograrlos.
  • El que no es feliz pero no hace nada para buscar ayuda.

Lo sé, no es fácil empezar a cambiar las cosas. Las emociones nos bloquean. El dolor, la tristeza, la rabia, la impotencia, la frustración, la vergüenza, el miedo..

Ahora piensa una cosa, ¿crees que alguna de estas emociones va a desaparecer por arte de magia?

¿Crees que sin hacer nada puedes combatir lo que sientes? ¿Crees que solo el tiempo hará que seas capaz de hacer lo que deseas?

La respuesta ya la sabes…

«el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo» (proverbio chino). Significa que todo lo que sucede, por pequeño que sea, puede afectar a todo lo demás. Significa que si cambias algo, aunque ese algo sea pequeño, tendrá un efecto en tu vida.

Hasta aquí, como siempre, la teoría. Vayamos a la práctica. ¿Qué podemos hacer?

No hay una solución que sirva para todo, pero podemos tomar pequeñas buenas decisiones.

¿Tienes claro el problema? ¿Sabes identificar exactamente lo qué te pasa?

Para encontrar soluciones, tenemos que ser conscientes de lo que nos está haciendo daño.

A veces nuestros problemas forman parte de los problemas de otros o de circunstancias ajenas a nosotros. Solo podemos cambiar lo que está en nuestras mano, que no es poco. Y, aunque no puedas hacer nada directamente, puedes buscar la forma de sentirte mejor dentro de lo que pasa. Porque eso sí que está en tu mano.

Si no sabes el motivo por el que te sientes mal, lo único que puedo decirte es que vayas a un psicólogo inmediatamente, porque te ayudará a identificar lo que te pasa. Pero si tienes claro el motivo de tu malestar, entonces tienes por dónde empezar.

Apúntalo en un papel. Apunta una frase concreta, un mensaje directo. Sé lo más claro y conciso posible en tu mensaje. Nadie lo va a ver, nadie que no quieras va a saberlo, así que sé honesto, sé transparente, sé sincero y dilo tal cual es:

Me quiero separar. Quiero dejar de sentir vergüenza cuando… No me gusta mi inseguridad en… No me gusta este aspecto de mi vida. Quiero adelgazar. Estoy mal y no lo admito. Me siento feo. Me siento tonto. Me siento solo.

Hagamos un ejercicio de 30 segundos.

Piensa en aquello que te preocupa o no te deja estar feliz. Piensa en los sentimientos y emociones que te bloquean e imagina que puedes cambiar las cosas y hacer, ser o decir aquello que tanto quieres o necesitas.

Imagina qué harías y cómo lo harías. Imagina cómo te sentirías al realizarlo y, lo más importante, cómo te sentirías después. Imagina cómo sería tu vida y cómo te sentirías una vez superado el problema. AHORA CIERRA LOS OJOS E IMAGINA.

¿ Cómo te sientes al ver que puedes conseguirlo?

No siempre los grandes cambios vienen por grandes decisiones ni por grandes actos. No pretendas pasar de 0 a 100 en un segundo o te pegarás una ostia en toda regla o, lo que es lo mismo, no lo conseguirás y reforzarás tu idea inicial de “no puedo hacerlo” o “no puedo conseguirlo”.

Con lo que quieres y con lo que puedes hacer, sé realista.

¿Qué cosas has imaginado que hacías? ¿ Cómo era tu actitud? ¿Qué decías, cómo actuabas?

En tu respuesta obtendrás las pautas que has de seguir. Si has imaginado con claridad, si has perdido el tiempo en hacer el ejercicio, habrás visto de ti lo que quieres y necesitas.

Y no estoy hablando en abstracto, para nada.

¿Te has visto diciendo algo en concreto?¿ Qué decías? ¿Cómo lo decías?

¿Te has visto en una vida diferente? ¿Qué había de diferente?

¿Te has visto haciendo algo en concreto? ¿Qué era?

Esa es la respuesta. Eso es lo que has de hacer, dar un paso al frente y pasar de la imaginación a la acción. Y cagarla y luego corregirlo, intentarlo de nuevo y cagarla otra vez, pero volver a la carga y entonces conseguir resultados.

Y lo siento si te esperabas una fórmula mágica. No la hay, porque lo único que tienes que hacer para que el tiempo ponga las cosas en su sitio, es hacer las cosas que realmente quieres hacer.

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso. Lao-Tsé.

Vani G. Leal, Psicóloga

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Inteligencia Emocional de lunes a domingo

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