Perdonar o no perdonar los errores de los demás en sin duda mucho más fácil que perdonarse a uno mismo. No lo parece en verdad, porque no es algo que hablemos abiertamente ni es algo que los demás puedan observar, pero la realidad es que cuando nos hemos equivocado y hemos recibido las consecuencias pertinentes, perdonarnos se hace un trabajo muy complicado.

Perder a alguien que quieres por una cagada, no disculparte con alguien por orgullo, alejarte de alguien por no saber enfrentarte a un problema…

Por fuera diremos que nos da igual, que no nos importa o que lo hemos decidido así, pero por dentro sabemos muy bien cuál es nuestra parte de responsabilidad y aunque lo disimulemos, es una carga inmensa que llevamos en nuestra mochila, además de todas las consecuencias físicas y psicológicas que la acompañan. 

¿Qué podemos hacer para perdonarnos?

1. ¿Has cometido el error a propósito?

No ¿verdad? Nadie se equivoca por gusto ni se equivoca a posta. Cuando nos equivocamos, sea lo que sea y como sea, significa que en ese momento no hemos sabido hacerlo de otra manera y, por lo tanto, no tienes la culpa. ¿Eres responsable de tu cagada? Si, eres el responsable, pero culpa y responsabilidad son dos cosas muy distintas.

La culpa es un sentimiento negativo de flagelación que no lleva a ninguna parte. Bueno si, nos lleva a la rabia, la tristeza o la frustración de una forma intensa y abrumadora.  

La responsabilidad es un sentimiento positivo que nos lleva a intentar no cometer los mismos errores. También se siente rabia, tristeza y frustración, pero con grados mucho más asumibles.

2. Elimina de tu vocabulario la palabra culpable y cámbiala por responsable.

Cuando vengan a tu cabeza pensamientos tipo: “soy culpable, por culpa mía o todo es mi culpa” sustitúyelo por “soy responsable o ha sido mi responsabilidad”.

Quizás te parezca una tontería, pero las palabras que nos decimos son una parte muy importante de cómo nos sentimos y culpable es una palabra con muchas connotaciones negativas, así que positiviza tu vocabulario.

3. No está en tu mano que las otras personas te perdonen.

No podemos obligar a nadie a perdonarnos, al igual que nadie puede obligarnos a perdonarle.

Hay que tener mucho cuidado con la necesidad de ser perdonados por alguien, porque tendemos a intentar compensar el error y nos desgastamos intentando una y otra vez que nos crean, que nos escuchen o que nos absuelvan.

Si alguien quiere o puede perdonarnos lo hará. Si alguien no puede o no quiere perdonarnos no lo hará por muchas cosas que hagas para lograrlo.

Evidentemente puedes intentar corregir el error o dar las explicaciones pertinentes, pero si la otra persona dice que no, debemos respetar y aceptar su decisión.

Ya sé que no es fácil de asumir, pero vuelvo a repetirte que no está en tu mano el perdón de otros.  Ten presente que cada persona tiene tolerancia a cosas diferentes, por lo tanto, tu puedes perdonar unas cosas y los demás otras.

4. La responsabilidad requiere autocrítica.

No podemos hacer nada con lo pasado, los errores cometidos ya no tienen arreglo, pero que no te sucedan cosas parecidas si está en tu mano.

¿Qué te ha llevado a cometer el error? ¿Qué miedo o inseguridad ha sido causante del problema? ¿ Qué puedes trabajar para que no se repita?

La autocrítica es la herramienta más eficaz para no caer en las mismas trampas una y otra vez. Observa, reflexiona y rectifica todos aquellos pensamientos o comportamientos que sepas que son negativos y si no sabes cómo hacerlo pide ayuda.

Para hacer una correcta autocrítica te aconsejo que hables con alguien sobre las conclusiones a las que has llegado. Es bueno poner palabras al pensamiento, pero es mucho mejor si consigues darles voz. No olvides que algo se hace más real cuando lo compartimos con otras personas. 

Eres la única persona que está 24 horas, 365 días al año, de noche y de día, cuando despiertas y cuando te vas a dormir, por lo tanto eres la persona más importante que hay en tu vida. Si te flagelas con tus errores, si te fustigas por tus tropiezos, solo haces que hundir a la que tiene que sacarte de las situaciones. ¿Cómo superar algo si te machacas continuamente? Es imposible.

Cometer errores es la conducta más humana que hay, es inevitable porque nadie nace con la lección aprendida. Sí, hay cagadas enormes y monumentales que cargarás el resto de tu vida, no pasa nada, hay espacio suficiente en la mochila para miles de tropiezos, pero si te empeñas en culparte más allá de lo razonable, no estás llenando tu mochila, la estás destrozando a base de martillazos y tarde o temprano petará.

Así que coge aire, mírate a los ojos en un espejo y repite: “Yo no soy, yo voy siendo. Los errores que he cometido no definen quién soy. Yo defino quién soy con los avances que voy haciendo”.

Vani G. leal, Psicóloga.

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