Tus ojos ven a un tipo duro, introvertido, seguro de sí mismo e inaccesible, que parece tener a la mujer que quiere, pero que no quiere quedarse con ninguna y, de repente, sientes que detrás de esa apariencia hay alguien interesante que seguro es capaz de amar muchísimo, pero no ha encontrado a la persona adecuada («50 sombras de Grey» es el ejemplo perfecto).

El malote siempre parece más divertido, más seductor, más valioso pero, ¿sabes lo que hay detrás? Hay simplemente una persona con miedo a comprometerse, una persona que no sabe comunicarse, una personalidad hermética que, lo siento mucho, no cambiará por el amor de nadie.

Que drástico pensarás, pero es drástico porque no es el amor por los demás lo que hace que cambiemos, es el amor por nosotros mismos lo que nos empuja a cambiar. Y, cuando estamos dentro de la relación, cuando estamos al lado de ese malote y el tiempo pasa y sigue comportándose como una persona dura, introvertida e inaccesible, nos preguntamos qué pasa, por qué no cambia, por qué no nos quiere lo suficiente como para ser la persona que hay detrás de esa coraza.

No, no es que no te quiera lo suficiente, es que tú te enamoraste antes de conocer a la persona, te enamoraste de una idea, de una ilusión pero, tarde o temprano, la realidad es la que es, y la realidad es que no es nada divertida una relación con alguien así.

«Una persona que me proteja, me cuide y me haga sentir segura». Este es el fatídico concepto que hay escondido tras esta fantasía irreal.

Tal vez siglos atrás tuviera su razón de ser porque, desde luego, siendo mujer tenías que ser protegida y cuidada de múltiples y variados males (a día de hoy, todavía deben sentirse así en muchos sitios). Pero, en sociedades evolucionadas (y evolucionadas por decir algo) ya no necesitamos que nadie nos proteja, ni nos cuide, ni nos dé seguridad, porque podemos hacerlo nosotras solitas.

Así que, puede que todo aquello que vieras interesante y atrayente en un primer momento, no deje de ser más que un concepto que ha sido traspasado a través de generaciones con la única finalidad de hacernos sobrevivir.

A lo mejor, es hora de que avancemos y empecemos a ver a la pareja no como a un refugio o una guarida, sino como a un complemento, alguien que te acompaña y te hace la vida más fácil, más bonita y más tranquila (con un malote la vida ni es más fácil ni más bonita ni más tranquila).
¿Qué podemos hacer para dejar atrás este concepto?
Pues hay que conseguir desprenderse de la idea de alfa dominante que protege y empezar a verlo como lo que es, una personalidad cargada de miedos.

Y no me malinterpretéis, no estoy diciendo que no haya que enamorarse de alguien así, estoy diciendo que cuando te enamores de alguien con ese comportamiento seas consciente de que es como es y que querer que sea diferente no es una elección que esté en tu mano.

Si te enamoras de alguien que va de duro, no te sorprendas cuando actúe de forma dura, si te enamoras de alguien que no se comunica, no te sorprendas cuando no te cuente cómo se siente, si te enamoras de alguien que no se compromete, no te sorprendas cuando no lo haga.

Lo enigmático y lo difícil atrae, es normal porque nos seduce lo que parece inalcanzable, pero antes de dejar volar tu imaginación y empezar a enamorarte, pregúntate si de verdad te gusta ese tipo de personalidad o simplemente te estás dejando llevar por el ancestral concepto de ser protegida.

Pd: en ningún momento malote es sinónimo de mala persona. Malote solo es un adjetivo para definir un tipo de personalidad específica. 

Vani G. Leal, Psicóloga.

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