¿Qué tipo de psicóloga eres? ¿Qué terapia haces? ¿Trabajas más el pasado, el presente o el futuro? ¿Qué problemas tratas? ¿Cuánto tiempo duran las terapias?¿De verdad te importan los problemas de los demás? ¿Cómo consigues que no te afecte? ¿Qué tipo de relación tienes con tus pacientes?

Estas son algunas de las preguntas que suele hacerme la gente de forma habitual cuando saben que soy psicóloga, así que, ¿por qué no escribir un artículo para contestarlas?

Vayamos por partes:

  • ¿Qué tipo de psicóloga soy?

Si tengo que poner una etiqueta, ecléctica sería la palabra, dicho de otro modo, no me define ninguna corriente psicológica en concreto porque encuentro que todas son útiles y tienen su parte de razón.

Me gusta trabajar la corriente cognitiva, lo que pensamos y cómo lo pensamos. La conductual, lo que hacemos y cómo lo hacemos. La psicoanalítica, lo que nos ha sucedido y cómo nos ha sucedido. Y la corriente sistémica, los sistemas a los que pertenecemos y cómo nos desenvolvemos en ellos.

Pero dicho esto, si tuviera que especificar el tipo de psicóloga que soy, la única etiqueta con la que me identifico plenamente es con la Inteligencia Emocional. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar, porque son herramientas que todos tenemos, por lo que resulta práctico y realista trabajar con ellas y, en segundo lugar, porque todas las corrientes psicológicas pueden trabajarse a través de las herramientas de la Inteligencia Emocional.

No voy a extenderme en la Inteligencia Emocional, si os interesa saber más sobre qué significa y para qué sirve podéis mirarlo en el siguiente enlace: Inteligencia Emocional

  • ¿Qué tipo de terapia hago?

La consecuencia de mi eclecticismo mezclado con la Inteligencia Emocional, se traduce en que mi terapia consiste en trabajar el hoy, mirando al ayer, para construir el mañana. ¿Qué significa?

Significa que mi trabajo reside en que presten atención al presente, porque es donde están, pero a la misma vez vayan entendiendo cómo han llegado a ese presente y así puedan, poco a poco, edificar un futuro más positivo.

Me encantaría poder ser más concreta, porque tal vez se entendería mejor mi forma de trabajar, pero la experiencia me ha enseñado que etiquetarse demasiado limita y yo prefiero tener que explicarme más y mejor a tener que usar una palabra para definirme.

  • ¿Qué trabajo más: el pasado, el presente o el futuro?

Siguiendo con la pregunta anterior, trabajo los tres tiempos de forma bastante paralela. Me centro en el presente porque es el punto de partida, pero entender y aceptar el pasado es prioritario para no cometer los mismos errores el día de mañana.

Evidentemente, también depende mucho del por qué vienen a verme. No es lo mismo trabajar con alguien que necesita liberarse del pasado, a alguien que necesita herramientas para enfrentarse a un nuevo trabajo.

Pero lo que está claro es que todo el que pasa por mi despacho tiene que hacer un mínimo recorrido por su vida. Las personas somos la suma de pensamientos, experiencias, emociones, comportamientos…, y el pasado, el presente y el futuro forman parte de quienes vamos siendo, por lo que elegir qué parcela de vida es más importante me resulta poco realista.

  • ¿Qué tipo de problemáticas trabajo?

Todas las que tengan que ver con la vida diaria, así de simple.

Un psicólogo no solo está para depresiones graves, esquizofrenias o trastornos de la personalidad, un psicólogo también trabaja todos los aspectos personales, profesionales o emocionales que nos ocupan y nos preocupan la mayoría del tiempo.

Rupturas, relaciones tóxicas, dependencias, desmotivación, tristeza, frustración, relaciones familiares, inseguridad, celos, miedos… ¿A quién no le ocurren estas cosas?

Pues éste es mi trabajo, ayudarte a sacar lo mejor de ti para que puedas enfrentarte a la vida con todas tus herramientas desplegadas y bien desarrolladas.

¿Cómo? Bueno, eso es algo que tendrás que comprobar.

  • ¿Cuánto tiempo duran las terapias?

Pues depende de la persona y del problema por el que esté pasando.

Lo importante para mí es que se sientan libres de venir a verme siempre que lo necesiten, ya sea una vez al mes o tres veces al año.

Por supuesto, también hay personas que vienen una vez a la semana, pero procuro darles vacaciones a menudo, no siempre es posible poner en práctica lo trabajado en una semana y es prioritario que aprendan a enfrentarse a los obstáculos sin mi ayuda. Se trata de que desarrollen sus herramientas, no de que me utilicen a mí de herramienta.

  • ¿Qué si me importan los problemas de mis pacientes?

Por supuesto que sí.

Cuando alguien viene a verme significa que ha dado un paso de gigante, pedir ayuda es un acto muy valiente y solo por eso merece toda mi atención.

Muchas veces me han preguntado qué pasa cuando no tengo feeling con algún paciente, pero por suerte no es algo que me haya sucedido a menudo.

Tal vez sean personas con las que, a priori, no tenga nada en común, pero cuando conoces a alguien de verdad, cuando ves a las personitas luchando por aprender, entender y evolucionar, empatizar resulta muy sencillo. Y, cuando empatizas, cuando te implicas, porque yo soy de las que pienso que sin implicación es difícil ayudar, resulta muy, pero que muy gratificante ver cómo crecen y cómo poco a poco dejan de venir porque se sienten más fuertes.

Claro que me gusta que vengan, vivo de ello, o al menos lo intento, pero no me hice psicóloga para hacerme millonaria, cosa poco probable, me hice psicóloga porque creo que podemos ser más felices si trabajamos un poco más nuestra mente.

  • ¿Cómo consigo que no me afecten los problemas de los demás?

No me afecta porque no me repercuten los problemas de los pacientes. Si me afectaran lo más mínimo no podría ayudarles porque perdería perspectiva. Es por eso que la familia o los amigos no siempre pueden ayudarnos, porque les repercute y les afecta y pierden la perspectiva.

  • ¿Qué relación tengo con mis pacientes?

Evidentemente tengo una relación profesional, pero me gusta tener un trato cercano e informal con las personas con las que trabajo. Quizás suene maternalista, pero son mis chicos y mis chicas, mis amores profesionales, personas que admiro por lo mucho que luchan por sus vidas.


Y ésta soy yo y mi forma de trabajar, poco más puedo añadir. Me gusta mi trabajo, es interesante observar lo pequeños que nos sentimos, pero lo grandes que somos en realidad. Ser capaz de ver el potencial de las personas es un regalo para mi propia motivación, me lleva a dedicar horas y horas a buscar diferentes y variadas formas de enseñar a los demás que somos el guionista de nuestra propia película.

Y, dicho todo esto, si eres de Barcelona y quieres cambiar tu vida, te espero en mi despacho, o en el tuyo, porque también me desplazo por la ciudad.

Escríbeme a psicoreset@gmail.com o a través del whatsapp 644 425 609 y nos ponemos manos a la obra.

Vani G. Leal, Psicóloga colegiada Nº 21655

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