¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

¿Es posible empezar de cero? Cambios inevitables de la vida

A lo largo de los años vivimos situaciones que nos obligan a cambiar de vida. A veces es una ruptura, a veces las compañías, a veces el pasado que llevamos a cuestas y a veces porque queremos que todo sea diferente, ponemos un punto y final y decidimos cambiar de vida y empezar de cero. Pero, decidirlo es una cosa y saber cómo hacerlo otra muy distinta.

Así que vamos a ver algunas ideas que nos ayuden a poner en marcha lo que queremos:

  1. Empezar totalmente de cero es imposible

Empezar de cero significaría nacer de nuevo y eso no es algo factible, por lo tanto has de aceptar que una parte irremediablemente de ti no te va a abandonar, así que no inviertas tiempo en luchar contra ello. ¿Qué cosas no puedes cambiar? Veamos algunas:

El pasado: No puedes borrar lo que has vivido, pero puedes trabajar en aceptar que el pasado aunque condiciona la vida, no tiene por qué limitarla. Sentir culpa, rabia, tristeza o vergüenza es normal, porque somos humanos, pero ninguna de esas emociones te llevará a ningún sitio positivo.

El temperamento: No puedes cambiar la parte fisiológica de tu personalidad. No significa que no podamos educar y modificar algunos aspectos que nos perjudiquen de nuestro temperamento, pero hay que focalizar en pulir y no en cambiar.

Una persona con facilidad para llorar no dejará de hacerlo solo por pretenderlo. Una persona nerviosa difícilmente podrá ser la calma personificada. Una persona visceral y emotiva tiene complicado convertirse en alguien puramente racional.

A los demás: No puedes cambiar a nadie. Si ya es complicado cambiar uno mismo, querer cambiar a otro es imposible. Cambiar de vida nunca puede significar transformar a otra persona.

Muchas veces pensamos que nuestros problemas nos lo genera alguien, pero rara vez es así en realidad.  Tú decides tu pareja, tus prioridades, tus comportamientos, tus amigos…si no te hace feliz lo que tienes, no culpabilices a los demás de tus decisiones.

La familia: Nadie elige donde nace, es una lotería. Hay personas que tienen suerte y nacen en familias que les quieren y aceptan y otros que no tienen nada de suerte y nacen en familias de mierda.

No podemos cambiar la familia en la que hemos nacido, pero si podemos elegir la relación que tenemos con ella.

Aquí tenemos que hacer un pequeño apunte, que tu familia no sea lo más maravilloso del mundo no los convierte en una familia de mierda. Así que especifiquemos que es una familia de mierda: personas que te abandonan, te intimidan, te someten, te maltratan, te vejan, te violan…

  1. Lo que sí podemos cambiar

Los pensamientos, el comportamiento, la actitud, las prioridades o las decisiones son actos que están en nuestra mano y, por lo tanto, podemos cambiar.

Si quieres empezar de cero has de examinar de ti mismo  todo aquello que te genere consecuencias negativas:

    • El mal humor que te lleva a hablarle mal a las personas que quieres.
    • La actitud negativa que te lleva a tener miedo de todo.
    • Las decisiones que te llevan a meterte en situaciones problemáticas.
    • Etc, etc., etc.

La única forma de no repetir los errores es haciendo algo distinto, pero para poder hacer algo distinto primero debes conocer las conductas o pensamientos que te perjudican.

  1. No se empieza de cero de un día para el otro

Si crees que con pensarlo está el camino medio hecho estás muy equivocado. Empezar de cero requiere tiempo y requiere trabajo. Ni un día, ni una semana, ni siquiera un mes. ¿Acaso crees que todos tus automatismos cambiarán por arte de magia?

No, empezar de cero significa que te enfrentarás a tus hábitos antiguos e intentarás corregirlos cada día. Cuando lleves un tiempo tal vez empiecen a salirte los nuevos de forma automática, pero piensa que llevas años haciendo todo de una manera y por lo tanto, hacerlo de otra no será de hoy para mañana. Ten paciencia, ten mucha paciencia contigo porque no importa que te lleve un año lograr resultados, lo que importa es que no te rindas antes de tiempo.

  1. Las personas de alrededor también tienen que adaptarse

Los demás también sufren las consecuencias de nuestros problemas, por lo tanto permite que desconfíen de tus cambios.  En vez de enfadarte, dales tiempo para que se adapten a tus intentos. Y si en algún momento recaes en viejas costumbres, entiende y acepta que te lo recuerden. Y sobre todo y ante todo, no utilices de excusa a los demás para darte por vencido.

  1. Habla abiertamente de tus decisiones

No hay nada más poderoso que la presión. Si dices alto y claro tus intenciones a todo el mundo, cada persona con la que hables hará de efecto espejo y te recordará lo que habías dicho. Además, las personas que tienes alrededor pueden apoyarte o darte ideas para mejorar en esta nueva etapa.

No te avergüences de querer cambiar porque signifique admitir que te habías equivocado. Pues sí, te has equivocado ¿y qué? ¿Acaso no nos equivocamos todos en muchos momentos?


Nunca estarás a salvo de ti si antes no te curas. El concepto de empezar de cero suena maravilloso, pero incluso yéndote a la otra punta del mundo, tus fantasmas irían contigo si no remedias primero tus problemas.

No te voy a engañar, empezar de cero es sumamente difícil. Pero no es difícil porque sea complicado, es difícil porque solemos rendirnos por el camino. A la primera piedra, al primer bache que encontramos ya nos desanimamos y creemos que no vale la pena o que es imposible. Pero no te equivoques, son excusas y es miedo, es más fácil volver a lo malo, porque ya lo conoces, que seguir por un camino de incertidumbre. Pero ¿sabes una cosa? Tu vida nunca mejorará si no te atreves a mejorarla.

Vani G Leal, psicóloga.

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¿Un poco de amor propio? El egoísmo positivo también existe Comportarse a veces de forma egoísta no significa ser egoísta

¿Un poco de amor propio? El egoísmo positivo también existe Comportarse a veces de forma egoísta no significa ser egoísta

La palabra egoísta se ha convertido en una etiqueta negativa pero¿por qué?

Ser egoísta es pensar en uno mismo ¿acaso es malo?

Pues no. No es malo creer que lo primero eres tú. Eres la única persona con la que te levantarás y te acostarás todos y cada uno de los días de tu vida, por lo tanto, eres la más importante.

  • ¿Es malo querer hacer cosas por y para ti?
  • ¿Es malo pensar en tus deseos e ilusiones?
  • ¿Es malo priorizar tus necesidades?

No, no lo es, todo lo contrario, es necesario para nuestro equilibrio emocional y psicológico.

“Los demás”, que poderosa presión.

Ser bueno con los demás. Ser generoso con los demás. Ser atento con los demás. Ser amable con los demás. Ser todo lo que necesitan los demás.

¿Y que pasa contigo? ¿Acaso no crees que pasa factura dedicar tu vida a los demás y dejarte a ti de lado?

  • ¿Sabes qué pasa cuando solo haces las cosas por los demás? Que te desvaloras.
  • ¿Sabes qué pasa cuando dejas de pensar en tus deseos e ilusiones? Que te frustras.
  • ¿Sabes qué pasa cuando priorizas las necesidades de los demás? Que te vuelves invisible para ti mismo.

Quererte, priorizarte y luchar por lo que tú quieres y deseas es el acto de amor más grande que te puedes demostrar. ¿Por qué va a ser malo ser egoísta en esos aspectos?

Además, si no eres feliz ¿ qué te hace creer que podrás hacer feliz al resto?

La felicidad no está en la entrega constante, está en el equilibrio entre lo que haces por ti y lo que haces por los demás.

Por supuesto que el exceso de egoísmo es malo. Todo en exceso es dañino y contraproducente. Pero ser una persona egoísta, pensar y hacer todo exclusivamente por y para ti, no es lo mismo que tener a veces comportamientos egoístas.

¿Qué es el egoísmo positivo?

  • El egoísmo positivo es saber cuando has de pensar más en ti porque no te mimas ni te cuidas lo suficiente.
  • El egoísmo positivo es saber cuando has de priorizarte porque has dejado de lado tus necesidades.
  • El egoísmo positivo es saber que no siempre puedes estar a la altura de las expectativas de los demás.
  • El egoísmo positivo es reconocer que tu felicidad pasa por quererte más a ti mismo.

He de decir que comportarse de forma egoísta, aunque sea por tu propio bien, no siempre va a gustar a todo el mundo. Habrá personas que lo entiendan y que lo aplaudan y habrán personas, sobre todo las afectadas, que se enfaden o te lo recriminen. No siempre entendemos lo que hacen los demás y de la misma manera no siempre los demás entienden lo que hacemos nosotros.

Y con esto no estoy diciendo que lo mejor sea siempre pensar en uno mismo y de igual a quien afecte y cómo afecte. No, por supuesto que hay que tener en cuenta a los demás, pero tener en cuenta es una cosa y sacrificarse, otra muy distinta.

Cuando sacrificas tu tiempo, tu energía, tu decisiones por lo demás, has de tener presente que pasará factura. Pregúntate si puedes asumir el precio, pregúntate si puedes asumir el daño.

Pensar en los demás y dar a los demás es algo bueno, claro que sí, vivimos rodeados de personas a las que queremos y amamos y ser generosos con ellos nos produce bienestar y seguridad. Pero cuando entra en conflicto tu propia felicidad es importante que medites tus decisiones porque nadie merece ser infeliz por nadie.

 

Vani G. Leal, Psicóloga 

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